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* PÁGINAS Y AGENDAS



Entrevista y cronica Barcelona 2005
Duran Duran en la House of Blues (sep 00)

 

 

por Joe McGaha


Auge y decadencia
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Duran Duran
Astronaut Tour.

Madrid Sala La Riviera 22-5-05
Birmingham, UK St.Andrew´s Football Ground 28-5-05 (+ The Bravery y Daniel Bedingfield)

Por Jesús S.-IndyRock
 




   Volvía a ver a Duran Duran dieciséis años después de la última vez. La verdad es que siempre me ha gustado mucho esta banda, lo suficiente como para conservar como oro en paño sus discos clásicos, esenciales para entender la evolución del pop-rock de los 80, y embarcarme en sendos viajes para poder verles en dos fechas que daban la oportunidad de verlos en condiciones diferentes en el curso de seis días. Ya hace unos meses pudisteis leer en IndyRock un largo comentario sobre el estado actual de la banda, reunida de nuevo en su formación más genuina. Entonces acababan de publicar "Astronaut" y preparaban una larga gira que, tras recorrer Estados Unidos durante los primeros meses de 2005, llegaba por fin al viejo continente. La primera cita, en Barcelona, desbocó en un accidentado show que a punto estuvo de cancelarse ya comenzado debido a los problemas vocales de Simon Le Bon, un hombre al que muchas veces le ha traicionado su castigada garganta. Aun así, la banda no canceló los siguientes shows en San Javier y Madrid. El show en la capital de España tuvo lugar en una sala de tipo medio que presentó un buen aspecto, con cerca de dos mil asistentes, muchos de ellos fans nostálgicos, bastante público extranjero, y algún que otro curioso. Puntuales aparecieron los británicos sobre el escenario, entre la histeria del público femenino, abriendo como en toda la gira con "Sunrise", y ofreciendo un show musicalmente impecable, con la aparición de Andy Hamilton al saxofón y una corista de color que se reveló como un excelente fichaje. Fueron casi dos horas de concierto en el que repasaron algunos de sus clásicos, éxitos de otra época que me siguen pareciendo grandes más de veinte años después de su creación. Aun así, a pesar de poder oír de nuevo joyas como "Hungry like the wolf", "Hold back the rain", "Save a prayer"  o "A view to a kill", tiraron demasiado del material reciente, momento en el cual el feedback del público descendía considerablemente. En cualquier caso, la labor de Andy Taylor a la guitarra, y el habitual estilo negroide de John Taylor al bajo, hicieron subir la calidad de la apuesta, permaneciendo Nick Rhodes y Roger Taylor más en segundo plano. Presentados los nuevos temas, supieron despertar al público cuando, por ejemplo, en "Notorious" colaron unas estrofas de "We are family", convirtiendo el escenario en una jam funky que se repetiría en los bises con el "White lines" de Grandmaster Flash, una interpretación sobresaliente de un tema que ya grabaran a mitad de los noventa. El final vino de la mano de "Girls on film" y "Rio", con un Le Bon totalmente entregado y exhausto, al que ya le empezaba a fallar la voz pero que supo salir  adelante derrochando provocación, como prueba el hecho de que se dejara coger en volandas por el público, en un colofón en el que la banda demostró que a pesar de los años y de los muchos errores cometidos en el pasado, siguen siendo una buena banda, más rockera de lo que la gente piensa hoy en dia. 
 

   Ver a Duran Duran en una sala pequeña, fue una experiencia interesante. Siguen atrayendo público, no tanto como hace quince años, pero mantienen su estatus de manera envidiable. Ahora era el momento de ver como respondían a la cita más importante de la gira, nada menos que ante el público que les vio nacer como banda, y en un escenario gigantesco, un gran recinto con quince veces más aforo que la sala madrileña. El estadio de St. Andrews empezó a animarse pasadas las 6 de la tarde, miles de fans ingleses y muchos venidos de fuera como nosotros,  fueron ocupando la bonita cancha de Birmingham. Para abrir boca, aparecieron The Bravery, banda del momento en publicaciones como el NME, que a pesar de hacer el esfuerzo y tener que lidiar con un recinto aun por llenar, no supo, o no pudo, meterse al público en el bolsillo. El sonido de The Bravery es lo que hoy les mola a los ingleses: reminiscencias 80´s con tintes garageros y estudiada pose roquera, pero por lo oído, nada que le vaya a volar la cabeza a nadie. Bien sin más. El que sí gozó del beneplácito del público fue Daniel Bedingfield, nuevo ídolo del mainstream británico, un tipo con una voz realmente peculiar, con tendencia a la balada fácil y el estribillo resultón que aprovechó el tirón de los de Birmingham para desplegar su encanto ante la concurrencia femenina. Pasados unos minutos de las ocho de la tarde, a la luz del día todavía, aparecieron Duran Duran entre los gritos de los más de 25.000 fans reunidos allí. Chulescamente, se dirigieron desafiantes al centro de un magno escenario, tal vez el más grande que se les recuerda desde 1984. Los cinco permanecieron un par de minutos mirando al gentío, manteniendo la compostura ante lo que se presumía que sería uno de los shows más importantes de su carrera. Segundos después daba comienzo un show que esta vez se caracterizó  por saber mezclar perfectamente lo nuevo ("Sunrise", "What happens tomorrow", "Astronaut") y lo viejo, incluyendo detalles de buen gusto como colar en el set list un tema que si la memoria no me falla no tocan desde 1981 ("Sound of thunder", espléndidamente coronado con el "I feel love" de Donna Summer). Se le vio felices, correteando de punta a punta del escenario, disfrutando de una noche grande en la que miles de gargantas corearon temas imprescindibles como "The Chauffeur", "Save a prayer",  "A view to a kill" o "Ordinary world". Para ellos y para sus seguidores fue una noche inolvidable, probablemente el cenit de la banda desde su reunión junto a los cinco sold-outs del año pasado en Londres y el llenazo de este año en el  Madison Square Garden . En mi opinión el punto álgido llegó con las metalizadas "Careless memories" y "The wild boys", mientras  las pantallas escupían estupendas animaciones al frenético ritmo de los guitarrazos de Andy Taylor. Finalmente, al tratarse de una cita especial, tuvieron el detalle de regalar a los muy fans un bis de lujo con "Come up and see me (make me smile)", el viejo tema de los Cockney Rebel que la banda solía tocar en 1982. El cierre del show fue una auténtica fiesta con las consabidas "Girls on film" y "Rio", que fueron ultra coreadas y aplaudidas en una noche inolvidable. Fueron más de dos horas de un gran show en todos los sentidos. Insisto, se les podrán discutir muchas cosas, pero cualquiera que les vea en directo sabrá que hablo de una banda cien por cien dedicada a dar lo mejor de sí. Y eso, con el bagaje que acumulan a sus espaldas, no es poco. 


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