--
.



* PÁGINAS Y AGENDAS



Madrid, teatro de la Casa de Campo 2008
Fiestas presentacion Wintercase 2004
23 de octubre Casino de l'Aliança del Poble Nou Barcelona
22 de Octubre de 2004 Palacio de Congresos Madrid 
.

The Magnetic Fields
Terral 2008, Málaga. 25 Junio 2008, 22 h.
por Arsenio Z. - IndyRock
Fotos Lucía Rivas - IndyRock



 

 
Encargados de inaugurar la actual edición del Festival Terral de Málaga, The Magnetic Fields presentaron en el Cervantes su reciente trabajo "Distortion"(2008) con la duda sembrada entre el público (o al menos en el que escribe) acerca del tipo de tratamiento que iban a recibir en directo estas últimas trece canciones en las que vuelve la baja fidelidad. 


Así que en 2008 Stephen Merritt mira hacia los Jesus and Mary Chain de "Psychocandy"(1985) y entrega un álbum en el que conserva su personal talento compositivo para la canción agridulce de tres minutos y añade un "wall of sound" de distorsión y ecos. El resultado en disco es muy recomendable, y hasta ahora la crítica parece que lo avala. Pero, ¿y sobre el escenario?
Pues sobre el escenario. Merritt y los suyos convencieron en riguroso acústico. Empezando con "California Girls" fueron demostrando que estas canciones simplemente funcionan, independientemente de la fórmula con la que se interpreten. Quizá hubo quien echó de menos las texturas de la grabación, pero hay que reconocer la fuerza de las composiciones  presentadas en su mayor sencillez. 
Tras esta, dos de sus 69 canciones de amor, "All my little words" y "Come back to San Francisco" y a partir de aquí, y en dos actos como el cine de verano, un repaso casi completo a su último disco, destacando la grandísima "The bitter end", uno de los mejores cortes. Intercalados, un buen número de temas de "69 love songs"(1999) y algunos temas de "I"(2004) y sus primeros discos. En el bis, la única del disco que si quedó algo deslucida: la semi-instrumental "Three-way".
Sobre el escenario, "Distortion" también funciona sin distorsión. 


Madrid, teatro de la Casa de Campo
Lunes 23 de junio de 2008
crónica por Rafa Carazo - IndyRock
Fotos Aaron palazón - IndyRock


Enormes dosis de lirismo servidas y digeridas de forma y manera comedidas. Minimalismo en estado puro. La ausencia total y absoluta de base rítmica que presentaron los americanos sobre el escenario (ni bajo, ni batería, ni percusiones, ni caja de ritmos, ni xilófono, ni siquiera unas simples palmas) obligaban a abstraerse en los sutiles arpegios y en las melodías vocales. Premisas que marcaron el concierto y que de haberse ejecutado con más decibelios hubieran resultado más efectistas y convincentes.

Es la gira de la calma y el poso. Las canciones se templan. Dejan a un lado las composiciones con mayor ritmo y ralentizan el tempo de las interpretadas. Se mueven en el alambre del susurro, de los acompañamientos desnudos, del cuento de noche, de la insinuación de intenciones. Mandolina, piano, violonchelo y acústica arropando (en ocasiones) a las tres voces protagonistas. Si a esa escasez le añadimos que la mandolina sonaba prácticamente idéntica a una guitarra acústica y que la acústica sonaba por encima de los otros instrumentos, que quedaban apagados como si dibujasen una breve estela de notas por momentos imperceptibles, llegamos a la conclusión de que la disposición del quinteto en el escenario, todos al fondo trazando un semicírculo, no era sólo visual sino también sonora. Fue un concierto mínimo y desnudo que se interpretó allí atrás, al fondo, prácticamente en el camerino. Pero se interpretó de manera preciosa y precisa.
Así pues los Magnetic Fields ofrecieron un concierto largo y conciso. Un total de veintiséis canciones repartidas en dos partes con quince minutos de descanso entre cada una de ellas que sirvió para no atragantarse y degustar mejor la segunda botella.
Pero el espectáculo no fue sólo musical sino que el grupo, como viene siendo habitual, se puso las zapatillas de nadar por casa y se instaló en el salón del escenario para mostrarse excesivamente locuaz. Conversaciones unas veces ingeniosas otras veces banales que no lograron atrapar a un público con históricas carencias lingüísticas.
Centrémonos en lo estrictamente musical. La primera punzada al corazón se produjo con "No One Will Ever Love You" para inmediatamente recomponernos con ese himno pop que es "California girls" de su reciente y confuso -Distortion (2008, Nonesuch)-. Canción, esta última, que se interpretó limpia y sin ningún tipo de distorsión lo que demuestra que el -Distortion- ha sido un experimento, como otro cualquiera, que puede gustar más o menos pero que las canciones que lo componen (también interpretaron sin distorsión "Three-way", "Drive on, driver", "Zombie boy", "The Nun´s Litany", "Courtesans") tienen lirismo y fuerza pop por lo que encajan perfectamente en la discografía y, sobre todo, en el imaginario del genio Stephen Merrit.
Empiezan los intercambios de papeles, "The Nun´s Letany" con su fantástica letra fue interpretada por Stephen sólo con su mandolina bajo la atenta y tranquila mirada del resto de la banda, cuando en el álbum la interpreta Claudia Gonson. Lo mismo sucedió con "I looked all over town" que no fue interpretada por Stephen sino por Claudia pero pasó discreta, al contrario que "Epitaph for my heart", "I don´t believe you" y "Dreams anymore"
La primera parte del concierto terminó con "Zombie Boy" y con la preciosa "Papa was a rodeo" ejemplificando las claves del concierto, a saber, juegos de voces, ralentización de tempos y desnudez instrumental.
Tras la pausa reanudaron el concierto con "Take Ecstasy With Me" y durante la interpretación de "Courtesans" ocurrió la segunda incidencia de la noche (la primera fue la presencia de una araña en el escenario) la aparición de la lluvia. Una lluvia que caía sobre la lona del Teatro de la Casa de Campo que, con una incomprensible falta de preparación para tales circunstancias climatológicas, provocó un insistente e incómodo ruido que, unido al bajo volumen, mermó la actuación.
La lluvia cesó y Stephen Merrit abordó solo su "The book of love", la banda se le unió para la magnífica "Drive on, driver" y llegó el momento más animado del concierto: Claudia se sube de pie en la banqueta y comienza el diálogo con Stephen de uno de los mejores y más escuetos dúos de la historia reciente de la música "Yeah! Oh, Yeah!" presente en uno de los mejores y más completos discos de la historia de la música -69 love songs (Merge, 2000)-.
Pero hubo tiempo para más. "It´s only time" despidió al grupo para que el público exigiera un bis que se inició con la marciana "Three-way", continuó con otro despropósito ajeno al grupo (el molesto pitido de una alarma) y terminó con "Grand Canyon". Un concierto que pudo ser más. ¿Más qué? Más.



Fiestas presentacion Wintercase 2004
23 de octubre Casino de l'Aliança del Poble Nou Barcelona
por Violeta Kovasics - IndyRock
Fotos Marta Martínez


Tiene que haber algo más. No es sólo la voz a ratos tan grave como frágil de Stephin  Merritt. Ni el entramado rítmico del piano de Claudia Gonson y el cello de Sam Davol. Hay algo más. Las melodías de los 'Magnetic Fields' tienen un algo que es un misterio, una emoción que llega de repente y se produce sólo de vez en cuando en el arte. La reconozco en algunas de las películas de Nicholas Ray o en algunos pasajes de Jack Kerouac, por citar a otros dos neoyorquinos arrebatados -aunque sea de adopción-. Son momentos únicos. Se vio en el Casino de l'Aliança del Poble Nou -un teatro de barrio de Barcelona- en la presentación del Wintercase 2004.
Como el director de cine Kristof Kieslowski -con un decálogo y una trilogía tricolor en su haber-, Stephin Merritt es un amante de las geometrías. Por eso no es de extrañar que el que compusiera '69 Love Songs' (2000) y un álbum que lleva por nombre la letra 'i' (2004) porque con ésta empiezan el título de todas sus canciones arrancara el concierto con 'I was born' y lo cerrara con 'I die'. Concierto simétrico, redondo. Vertebrado a través de 'i', los temas de sus primeros discos se integraron a la perfección. De 'Holiday' (1993) rescataron 'Strange Powers' y 'Swinging London', esta última presentada por una simpática Claudia Gonson: "otra vez Londres". Y es que antes había sonado 'All the Umbrellas in London' o la razón perfecta para considerar 'Get Lost' (1995) como el disco que advirtió del chaparrón que se avecinaba. El resto del concierto se desarrolló entre el predominio de 'i' y algunas piezas sacadas del extenso '69 Love Songs', sobretodo del primer volumen -con una 'I believe in the sun' que hasta por el título encajaría a la perfección en el último disco.
De tono íntimo, casi tímido. Gonson se movió entre el piano y la voz, ya fuera acompañando a Merritt o como solista -sin duda una de las múltiples cimas del concierto fue su interpretación de 'If you don't cry'-. Woo entre la guitarra y el banjo. Y Merritt cantó y tocó el ukelele; más distendido de lo previsto, mostró algo de molestias en su oído. Acercándose a los sonidos de 'i', en concierto optaron a la fuerza por una homogenización de su sonido -en este sentido los discos tienen más matices y un estilo tan personal como variado-, ni rastro de techno pop. Donde más se notó fue en 'I thought you were my boyfriend', algo más pausada que en el álbum y con el piano y el cello como bases. Eso sí, sus ingeniosas letras fueron perfectamente interpretadas. Hasta llegar, ya en el bis, al show montado entorno a 'Yeah, oh yeah', con Merritt trepado en una de las butacas de la sala y Gonson ahorcándose con el cable del micro mientras entonaba "I die, I die, I die", como si de una representación teatral del colegio se tratara.
Al final el misterio quedó -empezando con i- intacto. Y bien representado por 'It's Only Time', broche de oro de 'i' y resurrección optimista de 'Is this what they used to call love'. Canción pop perfecta en la que, de repente, algo se escapa y emociona.

22 de Octubre de 2004 Palacio de Congresos Madrid 
por Andrés S. Sandaza
El Palacio de Congresos recibió este sábado 22 de Octubre una visita largamente esperada, tras seis años los Magnetic Fields volvían a España.
La inesperada repercusión mediática de sus dos últimos discos, destacando su reconocidísimos 69 love songs, actuaban de reclamo para las juventudes indies que nunca habían tenido oportunidad más que de leer sobre su directo.
Astrud de primer plato. Dieron un concierto suculento. Esta vez se dedicaron menos al pop-show y más a la música. El  concierto fue algo menos divertido de lo que nos tienen acostumbrados, pero dio mayor disfrute a los oídos. La voz de Manolo fue de aquí a allí, pasando por decenas de registros, su compañero con ordenador en mano se dedicó a distorsiones y ritmos, a manejar la voz de "su Manolo" y a soltar comentarios que hacían las  delicias del público. Tocaron sus más clásicos temas, "No os caséis" o "Mentalismo", que en estas versiones semi-acústicas salían de la cursilería que a veces rozan, para sonar más sólidas y transmisoras. Las canciones de su nuevo disco Performance, nos dejaron un muy buen sabor de boca, con unas letras tan cotidianas como transcendentales. Yo casi les doy el sobresaliente.
Después del clásico apelotonamiento en la barra, nos dispusimos a encarar a quien nos había hecho tararear muchos estribillos. 
Salieron cuatro músicos, Merrit con su mandolina, acompañado de un piano y voz femenina, Claudia Gonson, de una viola, Sam Davel, y de una guitarra española que alternaba con una ranchera, John Woo. El concierto fue sobrio y largo. 
Meritt adoptó la figura de un Corner, un corner lleno de canciones de amor, no se permitió ni una sonrisa y no hizo una interlocución más larga del "thank you". Fue  Claudia quien llevó los pantalones y quien decidió hasta saltarse alguna canción del repertorio.
La calidad de su música es innegable, ahora bien, la capacidad de transmisión de esta se puede poner en duda. El tono de voz de Merrit era cansino y las melodías de las canciones estaban ralentizadas, quizás se echaran en falta las producciones electrónicas que Merrit sabe introducir con tanta sencillez o el juego con algún otro instrumento. Pareció más un concierto de música clásica que uno de pop. No existió entrega por parte de Merrit, que nos dejo a todos con el misterio de su oreja izquierda, a la que acudía a tapar incluso con el hombro en cuanto se encendían los aplausos. Las canciones no tenían la frescura que tienen en sus discos y así pasamos por algunos temas con la esperanza de que el siguiente nos dijera más.
Aún así, sales del concierto teniendo la conciencia de lo difícil que es criticar a un músico y compositor de la calidad indiscutible de este Merrit y sus Magnetic Fields  y con la ganas de enchufarte su 69 love songs para reír y llorar un rato. 

The Magnetic Fields
Formación
STEPHIN MERRIT voz, ukelele, teclados
SAM DAVOL violonchelo
CLAUDIA GONSON percusión, piano y voz
JOHN WOO banjo, guitarra
Biografía
Stephin Merrit es sin duda un hombre prolífico. Al frente de nada más y nada menos que cinco proyectos musicales distintos - The Magnetic Fields, The 6ths, Future Bible Heros, The Three Terrors y The Gothic Archies -, además de haber firmado bajo su propio nombre varias bandas sonoras, este compositor, productor e intérprete es sin duda uno de los grandes genios de nuestro tiempo. De entre toda su actividad es sin duda su faceta al frente de The Magnetic Fields la que le ha valido mayor reconocimiento. Adepto a la programación y a la producción musical por ordenador, Merrit graba sus propios discos y toca prácticamente todo en ellos siempre con la ayuda del chelista Sam Davol, de John Woo al banjo y segunda guitarra y de la pianista y percusionista Claudia Gonson.
La historia de The Magnetic Fields se remonta al Nueva York de los primeros 90, ciudad en la que reside Merrit. Allí se gestaron los que serían los dos primeros álbums de la banda  "The Wayward Bus" (Feel Good All Over, 91) y "Distant Plastic Trees" (Red Flame, 92). Por aquel entonces el grupo contaba con un quinto miembro, la vocalista Susan Anway. Su marcha obligó a Merrit a convertirse además en vocalista de la banda, faceta que ha mantenido hasta la fecha. Se iniciaba así una segunda etapa para el grupo a la que pertenecen sus siguientes trabajos, "Holyday" (Merge, 94), "The Charm of the Highway Strip" (Merge, 94), "Get Lost" (Merge 1995) y que culminaría con la publicación del magnífico "69 Love Songs" (Merge, 1999). Un disco que superó los márgenes de los circuitos independientes llegando a vender 130.000 copias en todo el mundo y que supuso el reconocimiento de Merrit con uno de los mejores compositores de nuestro tiempo. Un cofre con tres cds en el que Merrit dejaba ver todas sus influencias, desde ABBA a Joy División, Roxy Music, Kraftwerk, Bryan Eno, Phil Spector, Nick Drake...
Cinco años ha tardado Merrit en presentar un nuevo trabajo de The Magnetic Fields. El resultado, "i" ( Nonesuch Records, 04). Un disco espléndido en el que de nuevo demuestra su increíble capacidad compositiva. Un disco que nos muestra a un Merryt más intimista y en el que, a diferencia de en trabajos anteriores, apuesta por una rica instrumentación en detrimento del uso de sintetizadores habitual en trabajos anteriores. Una nueva etapa en la carrera del grupo, evidenciada en el cambio de sello discográfico, en el que sin embargo The Magnetic Fields mantienen sus señas de identidad: grandes melodías, letras honestas hirientes y delicadas aun tiempo, canciones agridulces que combinan un irremediable romanticismo con unas gotas de cinismo... Un gran disco de un gran grupo que ahora podrás disfrutar en directo en la gira de presentación de festival Wintercase. Madrid, Barcelona, Valencia y Madrid han sido las ciudades elegidas para una gira en teatros en los que poder disfrutar en las mejores condiciones con uno de los mejores grupos de la última década. Imprescindible.
+++
Quizá sea por sus geniales melodías -que han sido versionadas por Superchunk, The Divine Comedy, Lush o Frank & Walters-, quizá por sus brillantes letras de amor o puede que por hacer pop como nadie lo hace o, mejor, como nadie se atreve a hacerlo -ritmos ochenteros, percusiones inclasificables y una voz definitivamente anti pop-, The Magnetic Fields es uno de los grupos más brillantes, enigmáticos y deliciosos de los últimos años.
Tras cuatro años de silencio, la banda neoyorquina liderada por Stephin Merrit -compositor, productor, intérprete y sin duda uno de los grandes genios de nuestro tiempo- vuelve con Distortion, álbum en el que retoman la baja fidelidad de sus primeros trabajos -Distant plastic trees (91) y The wayward bus (92)- y el ruido contagiado de drama y nostalgia, alejándose de las suaves melodías orquestales que dominan en la extraordinaria trilogía 69 love songs (99) y en I (04). Merritt juega con su maestría y lo mismo da lustre a sus canciones con la electrónica que con alguna variedad de folk minimalista o, como ahora, con Distortion, intoxica con guitarras sus siempre magníficas letras.
Elegante y sugestivo, Distortion sigue confirmando la habilidad de The Magnetic Fields para entregarnos pequeños himnos pop y para componer con arreglos musicales poco ortodoxos. En suma, siguen maravillándonos con su talento inagotable y fascinándonos con su imaginario de sueños etílico-imposibles y corazones rotos.

 Magnetic Fields edita ‘Realism’ en 2010 su noveno álbum de estudio y supone la cara contraria del anterior ‘Distortion’. Ambos discos fueron concebidos como un todo, y cada una de sus entregas debía de haberse titulado ‘True’ and ‘False’ respectivamente, pero Merrit decidió despojarlos de un mismo concepto con tal de dotar de mayor autonomía formal a cada uno de ellos. Si ‘Distortion’ fue un claro ejercicio de shoegaze, ‘Realism’ significa todo lo contrario. Se trata de un trabajo deliberadamente folk, usando una amplia variedad de instrumentos acústicos e inspirado principalmente en la escena inglesa de finales de los 60, el movimiento Canterbury, Scottt Joplin, Judy Henske y, sobretodo, el mítico productor y arreglista Joshua Rifkin. Con la misma formación que para el disco anterior, aquí Magnetic Fields abordan las canciones sin rodeos, mediante una instrumentación acústica  y resolutiva. ‘Realism’ supone una visión caleidoscópica de canciones de tres minutos por la que entrevemos al mejor Merrit: Bucólico y vengativo, romántico y miserable, siempre con el humor hilarante y sardónico al que nos tiene acostumbrados.


The Magnetic Fields  “Love at the bottom of the Sea” (Domino/PIAS)  6 de marzo 2012
Este disco supone un regreso a los sintetizadores después de la trilogía sin ellos, en combinación con su faceta más acústica. Stephin dice que los sintetizadores que ha usado esta vez no existían la última vez que usó sintetizadores. Ninguna de las canciones dura más de tres minutos y como siempre han contado con colaboradores como Claudia Gonson, Sam Davol, John Woo, Shirley Simms, Johny Blood y Daniel Handler.
www.houseoftomorrow.com


INDYROCK * SERVICIOS MUSICALES
Productoras
Estudios
Locales de ensayo
Salas de conciertos
Tablón de anuncios
Concursos
Academias de música
Realización de clips

IndyRock * Latinoamérica 
INDYROCK * INICIO


vídeopromoción







VÍDEOS DE DIRECTOS
Archivo histórico de IndyRock Magazine



 
 
.


--
 
Copyright IndyRock ©
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización total o parcial, de los contenidos de esta web...
Leer más y Política de privacidad
 
Contenidos informativos
Agenda de conciertos
Concursos
Noticias
Productoras
Tablón de anuncios... y + Más

Revista electrónica creada en 1997
Home * Portada
Servicios publicitarios
Créditos | Qué es IndyRock
info@indyrock.es

Naturaleza  y divulgación científica
waste.ideal.es
Dirección y edición
waste@diarioideal.es