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--------VÍDEO DIRECTOS * NACHO VEGAS * Imágenes de Juan Enrique Gómez * IndyRock
------Nacho Vegas en el Teatro CajaGranada, Ciclo Fonorama. 
------Presentación del disco "La zona sucia". Gira 2011 
Video directo. Festival Extratonauta 2009 + Cristina Rosenvinge. 
Video directo. Nacho Vegas, concierto en Sala Industrial Copera, enero de 2007
Video directo, entrevista 2006, temas en exclusiva para IndyçRock. Sala Sugarpop
Video directo, Nacho Vegas en 2003, en la sala Planta Baja 
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* PÁGINAS Y AGENDAS



Cajas de música difíciles de parar
Crónicas y fotos 2003
Cronicas y fotos
2005
Biografia y datos, contatos y fotos FIB y gira junto a Aroah

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Nacho Vegas
Nacho Vegas presenta su Manifiesto en el Auditori de Barcelona Crónica Francesca Tur, Fotos Isabel Flores
26 enero 2006 Sala Sugarpop, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock

Es hora de recapitular
por Luis Miguel Albarracín
Cuando tienes que rendir cuentas a tu persona, cuando no puedes escapar por más tiempo de tu destino y de tus sentimientos, es el momento de escuchar las canciones de este gijonés llamado Nacho Vegas. El concierto en la capital granadina dejó sabor a afianzamiento y a paso seguro en su carrera. Un "Cerca del cielo" que sirvió de apertura a la expulsión de demonios interiores sembró una guitarra y un hombre más pegados al mundo marino que al terrestre. Preparado con su arma predilecta y dispuesto a disparar a quemarropa. Ojos cerrados, voz al límite de la extenuación y sinrazones expuestas desde un yo intimista, equilibrado y lúgubre. "Localidades agotadas para el concierto", aparecía en un cartelito en la entrada de la sala. Iba a explotar de un momento a otro, no podía ser de otra manera. Ya estábamos avisados al ser considerado su directo como uno de los mejores del año que ya nos dejó. "El hombre que casi conoció a Michi Panero", "Ella me confundió con otra persona", la magnífica "Nuevos planes, idénticas estrategias" (no me imagino a su autor "paseando por el Carrefour") o la apoteósica "Ocho y medio", tocada sólo por él y dedicada a todos los que no paran de recoger agua gris. Ocho y medio es la canción que desahoga tu memoria cuando ella se ha ido y sabes que no va a volver -"te he perdido y esto duele"-. 
La banda andaba como el Darro: aparecía y desaparecía según el criterio del líder de Las Esferas Invisibles, el grupo que le acompaña a lo largo de la gira. Con un público entregado, escuchándolo a escasos metros y con un silencio que a veces era sólo eso, silencio, su actuación discurrió con sobriedad, contundencia, intimismo y resquicios quemados según lo dispuesto en su plan de ruta. No faltaron canciones de su primer larga duración ("Actos inexplicables"), de su álbum doble ("Cajas de música difíciles de parar"), de su última maravilla ("Desaparezca aquí"), y del Ep que anda presentando por todo el territorio español ("Esto no es una salida").

Sus canciones están hechas por un músico, el trovador del siglo veintiuno, como alguien dijo en aquella atestada sala. Si obviamos videoclips y falsas egolatrías, nos queda un tipo como este ex-Manta Ray, sentimientos agolpados que a menudo nos da vergüenza mostrar, incluso a nosotros mismos, pero que es necesario recogerlos en algún lugar para que nuestra vida no se pare y siga hacia donde todavía nadie ha escrito. Y qué mejor lugar que un artefacto llamado cd que cada cierto tiempo nos regala Nacho. Una parada obligatoria para continuar con más fuerza el camino. 

Nacho Vegas y las esferas invisibles
19//11/05 Sala el nuevo garaje de la Tía María.  Murcia.
Por J M Rojas / IndyRock
La noche murciana nos acogió con los brazos abiertos a todos los excursionistas que desde Granada habíamos decidido ir en comunión a oír las palabras del nuevo predicador del siglo XXI, el señor Nacho Vegas. Guitarra en mano y con una copa a su lado empezó el sermón sin más respaldo en el escenario que la luz roja que lo engrandecía y hacia aún mas especial el momento en que las esferas invisibles lo comenzaron a acompañar sabiendo en cada momento cuando la congregación deseaba postrarse ante un perfecto muro sónico o ante suaves rasgueos de la guitarra del protagonista.
Con un respeto absoluto cada persona del público, escaso en Murca, coreaba con apenas un susurro canciones como "Al norte del norte" , " El hombre que casi conoció a Michi Panero" o las dos maneras de entender "El jardín de la duermevela" donde Nacho con un libro antiguo del que parecía leer nos hizo ver la luz hasta que, con una sonrisa maliciosa, apagó nuestras fantasías  al enseñarnos vacías las páginas que lo componían.
Una hora y media después todo había terminado. Nacho y las esferas tomaban copas cerca del servicio de la sala separados de mi por una rendija de madera con ruedas a través de la cuál sentí una mirada cansada y aprobativa. 
Sobraban las palabras, ya se habían dicho todas en las tablas.
Nacho Vegas + Pal
Limbo Starr "on the road" 
14 de enero de 2005   Sala Moby Dick Madrid

por Andrés Sánchez Sandaza - IndyRock
Ayer se inició en la sala Moby Dick la  mini gira promocional de Limbo Starr que pasará por Salamanca y León. El reclamo principal era Nacho Vegas, trovador de plata convertido en autor de culto. Sus acompañantes dos de las nuevas apuestas de este sello, remate y Pal.

La sala no tardo en llenarse, ni el concierto en empezar. Así remate inició el concierto exponiendo los temas de su "Ballads Don´t change things". Cantautor barbudo, que se apoya en los sonidos más clásicos del folk y del blues para interpretar desde un punto personal sus composiciones. Sonaron  melodías herederas de Jonny Cash, Neil Young y una armónica próxima a Dylan. Aún así sufrió las inclemencias de un público todavía frío, no dispuesto todavía a sufragar la intimidad de su soledad.

Quizás la gente reservara ese momento para Nacho Vegas. De sobra nos es conocida la frialdad de este nuevo e insurgente cantautor (de rock) e igualmente consabida  la atención que se le ha de prestar para poder disfrutar de su directo. Rompió el hielo con su banda, fue una buena forma de marcar el punto de inflexión, la gente se fue amansando y el silencio fue pedido por la mayoría del público. No fueron más de ocho temas, mitad con banda, mitad acústica. Hubimos de afilar el oído para comprender las letras, que guardan, el misterio, la cotidianeidad, el lamento sostenido y la candidez del viajante. 
 La mayoría de los temas escuchados nos eran desconocidos y formaran parte de su inminente disco " El hombre que casi conoció a Michi Panero". 
Nos supo a poco a muy poco.

Aún así nos quedaba, el que fue la sorpresa de la noche, Pal. Grupo con nuevo y primer disco "Factores que afectan al equilibrio". A mi entender dieron un concierto casi redondo, dejaron ver sus influencias, pero estas eran tan ricas y variadas que hicieron del viaje una travesía con sabor propio.
Sonaron muy noise, con bajos marcados, con teclados y punteos planetarios, con distorsión a los Sonic Youth y psicodelia setentera heredada de Can, Neu o Faust. Para más INRI, la voz tenía un tono grave y profundo, se escondía y emergía entre la música,  y ¡si!, tenía unas reminiscencias a lo Jaime Urrutia,  imagínense la distorsión y la psicodelia de la mano de Urrutia, aunque suene un tanto increíble allí estaba. 
Fue la actuación más larga, cercana a los cincuenta minutos. En su final con todos los componentes del sello presentes en el escenario, aprovecharon el exceso de instrumentos para tocar un último y largo tema de rock sinfónico al más puro estilo de Jackson Pierce y sus Spiritualized.
Si, cualquier amante del rock disfrutó con estos conciertos, con el paisaje lírico de Nacho y por el viaje personal que Pal nos dio a través de atmósferas musicales que se entreliaban hasta decir SI. 


21-11-03 Sala Planta Baja Granada
Organiza Musiserv
Fotos Merche S Calle © IndyRock


25-01-03 Granada, Palacio Deportes
Organiza Musiserv
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock 
+ Planetas SR. CHINARRO + NOSOTRASH


Las canciones del desasosiego

Nacho Vegas y Las Esferas Invisibles
29 de mayo de 2003 Sala El Sol (Madrid)
Por Paco Camero Mesa - IndyRock

Uno, intentando protegerse del diluvio inevitable de intensidad emocional que fue el concierto de Nacho Vegas en Madrid, se preguntó en voz alta: ¿para escribir estas canciones al límite hay que estar hundido, hundido de verdad? Porque el caso es que en Nick Cave, un músico (enorme) de la misma cuerda, se aprecia una suerte de romanticismo impostado, de pose en definitiva; y en Bob Dylan encontramos al inefable y consumado contador de historias que sabe manejar todos los resortes narrativos, pero los textos del asturiano, más cercano en su actitud artística (y casi seguro que vital) a ese cronista de las miserias que es Lou Reed, son distintos, tienen la tremenda capacidad de abrumar, de deprimir, de empujarnos a una desesperanza hondísima ("Sé que puedo encontrar paz y armonía pero no en esta vida"/"Sólo viento"). Y está claro que esto forma parte de su propuesta estilística (nunca sonríe en el escenario, por ejemplo); que es, pues, también un enmascaramiento artístico, pero aun así sus canciones suenan terriblemente crudas y sinceras y macilentas. Acompañado por Las Esferas Invisibles, algo así como los Bad Seeds de Vegas, éste comenzó el concierto nada menos que con esa maravilla desolada que es "El ángel Simón", para luego volcarse durante la mayoría de la actuación (muy corta, por cierto, aunque de ésas que como un coitus interruptus atrapan y dejan con ganas de más, mucho más) en la interpretación de varios temas de su última entrega, "Cajas de música difíciles de parar" (Limbo Starr, 2003), una obra maestra en el sentido de que ha abierto lúcidamente un camino que antes en España no existía. Ante la ferviente respuesta de un público que completaba prácticamente el aforo y arropado por una formación mucho más eléctrica que en "Actos inexplicables", Nacho Vegas fue propinando sus particulares puñetazos: "Sólo viento"; "La Plaza de la Soledá" (hay que tener mucha clase para componer este tema); la valiente y no falta de sentido del humor "En La Sed Mortal", "Gang-bang", uno de los mejores y más profundos temas que ha escrito, con ese aire de vals de Leonard Cohen; "Etcétera". Tal como está el patio, es difícil encontrar en los escenarios nacionales más intensidad que la que despiden las maduras, desoladas composiciones de este músico español con aroma a poeta maldito. Tras una breve retirada, Las Esferas Invisibles y su cerebro volvieron a salir para tocar "Que te vaya bien, Miss Carrusel", la excelente versión de Townes Van Zandt, y despedirse con la bellísima "En el jardín de la duermevela" en un final de recital impactante y frenético. Si pasa por su ciudad, no dejen de disfrutar de este artista que, al menos musicalmente, ha decidido sufrir y expurgar sus demonios con vistas a un fin superior: hacer música perdurable y con vocación de recordatorio de, como él mismo dice en "Mark Spitz", "la jodienda de vivir".



EL CÁNTICO ESPIRITUAL DE NACHO VEGAS:
`CAJAS DE MÚSICA DIFÍCILES DE PARAR´ 
por Fernando Navarro - IndyRock

No se puede imaginar una continuación mejor para `Actos Inexplicables´ (sigue siendo el más sorprendente debut escuchado jamás en España) que este larguísimo, complejo y emocionante `Cajas de música difíciles de parar´, probablemente el primer disco doble de la brevísima  historia del indie nacional y, sin duda, uno de los discos más ambiciosos de los grabados en años en este país. Vegas, como en estado de gracia, en cierto éxtasis creativo, se reinventa y pasa del pecador arrepentido, del narrador de las desdichas ajenas al sufridor consciente, incapaz de parar cuanto mal le circunda; dotado, únicamente, para relatar su dolor, para hacer teatro de él en una veintena de canciones que, como poemas expurgadores, funcionan a la vez como narraciones inventadas y como crónica de una angustia que es real. Abre así, Nacho Vegas, su diario descomunal, más confesional que `Actos Inexplicables´, menos narrativo y mucho más emocional, más intenso y sufrido,  entre el existencialismo y el tremendismo, entre la crónica amarga del perdedor y la (larguísima) tradición de narradores del `yo´ como reflejo de las miserias de la humanidad. 
 La primera parte de `Cajas de música difíciles de parar´, la más insegura e incierta, donde el protagonista aún alberga esperanzas de cambiar (de parar las cajas de música), donde asistimos a la vía dolorosa tan sólo como espectadores, se abre con la hipnótica `Noches Árticas´, densa y cósmica, con J (Los Planetas) de compañero de ceremonia (pues una ceremonia, de iniciación, es `Noches Árticas), a la que siguen una colección de canciones de taberna (lo son `Todos Ellos´ o la enigmática `El mundo en calma´, lo es también el irreal escapismo de `Sólo viento´) que culminan en `En el jardín de la duermevela´, primer momento crucial del cántico espiritual de Vegas, canción tremenda, casi épica, que se va impregnando de un dramatismo que luego culminará en delirio en el segundo diario norteño de Vegas y que da paso a las tres hermosuras que cierra el primer disco, la turbiedad de la ciudad idealizada de `La Plaza de La Soledá´, la tristísima balada de asesinato que es `Por Culpa de la humedad´ y la genial, divertida súplica de `En La Sed Mortal´, para muchos la mejor canción de Nacho Vegas.
Tras `El salitre´, la emotiva crónica sentimental de una pareja que se deshace a lo largo del camino, que abre la segunda parte de `Cajas de música difíciles de parar´, la obra de Vegas se convierte en una irrespirable, hermosa y decadente colección de cuentos y espantos, que es donde, en mi opinión, habitan las mejores canciones de su reciente repertorio. Desde la bellísima melodía, fronteriza y desnuda de `Mark Spitz´; las imposibles, excesivas `Gang Bang´ (circense, barroca, asfixiante, con sabor a grand-guinol y ese final que huele como a pólvora y a callejón, apoyado en el inesperado, húmedo clarinete que para la ocasión toca Thalia Zedek) y `Stanislavsky´ (desesperada, desesperante confesión disfrazada de confesión) o `Monomanía´, desdibujada mientras el amante se pierde a lo lejos, mientras cierran los bares, mientras, definitivamente se acepta, con resignación, a (con)vivir con el dolor; hasta el desenlace (los últimos veinte minutos de `Cajas de Música Difíciles de parar´ son absorbentes, imposibles de borrar del recuerdo) que encadena `Etcétera´(brillantísima, oscura canción que se retuerce y que cambia de sentido, pasando de la inquietud, del horror, casi a la esperanza y finalmente a la tristeza y que contiene, además, algunos de los versos más hermosos jamás cantados en español, "nadie a quien amar / es nadie a quien dañar / etcétera" ) con `Maldición´ (una obra maestra en apenas seis minutos; como en `Actos Inexplicables´ una historia trágica y bellísima, al borde justo de ese lugar, confuso, donde la muerte adquiere un carácter preciso, perfecto y hermosísimo; una canción que casi justifica por si misma todo un disco), y donde ya `Cajas de música difíciles de parar´ no tiene vuelta atrás. `Historia de un perdedor´ (otra historia posible, urbana y divertida, una de las pocas concesiones irónicas del disco) y `La canción de la duermevela´ (desconcertante final en asturiano, adaptando una melodía tradicional que se confunde con una guitarra enfermiza, escurridiza como una aguja) van abandonando el disco, que ha ido entristeciéndose hasta hacerse imposible, retorciéndose, cerrándose como se cierra algún círculo, uniéndose con el disco anterior, consigo mismo y con el trazo inexacto, de tinta corrida, de nuestro propio diario, medio esbozado a la par que las canciones de Vegas.  Aquí seguirá oliendo al humo que no deja de escalar al cielo. 

Acerca de las Cajas de música
por Nacho Vegas, enero de 2003

Cuando preparaba el repertorio de lo que sería mi primer álbum, Actos inexplicables, me encontré ya con que no eran pocas las canciones que deseaba grabar, y que además eran largas (la mayoría superaban los cinco minutos). Fue entonces cuando consideré por primera vez la posibilidad de un álbum doble. Sin embargo, acabamos desechando la idea: una grabación más larga o intensa de lo normal siendo virgen en solitario y sin tener aún una banda fija era algo para lo que no me veía preparado. También para Limbo Starr se iba a tratar de la primera referencia y era natural que no les pareciera prudente.

Un año y pico después comenzamos a pensar en un nuevo álbum. Había muchas nuevas canciones, y seguía queriendo grabar algunas de las que ya habían formado parte del posible repertorio de Actos inexplicables y que al final no fueron incluidas por una u otra razón. En total tenía un posible repertorio de treinta y dos temas. Tras una criba en la que quedaron fuera canciones que no me parecían bien acabadas o que se alejaban un poco del tono general del resto, en agosto entramos al estudio de Paco Loco a grabar un total de veintiséis temas, de los cuales veinte conforman Cajas de música difíciles de parar. De los restantes, tres fueron incluidos en el epé Miedo al zumbido de los mosquitos, publicado el pasado octubre. Los otros tres permanecen en la recámara.

Con este álbum espero, pues, dar cuenta de la mayor parte de las canciones que he escrito en los últimos años. Algunas realmente antiguas en su génesis, como Por culpa de la humedad; otras muy recientes, como Gang-bang o N. V. por la paz mundial. Sin embargo, creo que lo que dota al álbum de unidad, lo que actualiza cada una de las canciones es el momento en que han sido grabadas. Entiendo que ellas poseen vida propia, de modo que con el tiempo van mutando; las letras varían, las interpretaciones reinventan la música. Sé que escuchar a un solista decir "ahora somos una banda" suena a tópico, pero en algunos casos los tópicos contienen gran parte de verdad y yo no me resisto a suscribir este.

Jairo Moreno, Iker González, Manu Molina, Diego Yturriaga y yo registramos este álbum como un grupo de rock mucho más que como un cantautor con una banda "de apoyo", grabando en directo y dejando que las canciones se hicieran con nosotros en lugar de nosotros con ellas, y sacrificando -algo para mí muy necesario- la perfección en beneficio de la urgencia. De la banda, sólo Manu, a la batería, había estado presente en Actos inexplicables. Es el más joven del grupo, pero el más experimentado. Forma parte de diferentes bandas asturianas -de percusión, de funk, de jazz- y además suele acompañar al nunca bien ponderado Luis Navarro. A Diego lo conocí bien tocando con Migala y enseguida le propuse formar parte del grupo. Él es de las pocas personas con las que me resulta fácil hablar de las canciones. Iker lideró grupos gijoneses de breve vida (El Visitante Inesperado y Jardín Mecánico) y próximamente formará parte de Mus en su gira norteamericana. Su sensibilidad al piano y sus maneras poco ortodoxas de tocar la guitarra eléctrica no dejan de maravillarme. Para Jairo esta fue su primera experiencia musical (después también ha colaborado con Aroah) y, sin embargo, su concienzudo punto de vista sobre las canciones y el sustento que proporcionan sus líneas de bajo le hacen indispensable en el grupo.

Poco tiempo antes de la grabación del álbum coincidí una noche con J, tras un concierto de Los Planetas, y le invité a colaborar (o tal vez se invitara él mismo). Sabía que quería una segunda voz para el tema Noches árticas, pero no estaba seguro de la melodía ni de la letra. Pensar en J haciendo esa voz fue lo que me acabó dando la melodía. Luego encontré la letra leyendo en cierta novela una referencia a un sonido que semejaba al de unas "cajas de música difíciles de parar". Fue el último verso que escribí de todo el álbum, así que tomé la frase literal de la que había surgido y se me antojó como posible título, que a la sazón fue el definitivo. La voz de J, entre tímida y perturbadora, me dio la clave para construir la breve coda que cierra el álbum.

Beatriz, de Nosoträsh, cantó en La plaza de La Soledá, una de mis canciones favoritas del disco y sin duda, gracias a su voz, el estribillo que más me gusta volver a oír.

Thalia Zedek, después de su actuación en Benicàssim, fue invitada por Paco Loco y su mujer Muni a pasar unos días en su casa del Puerto de Santa María, así que se encontraba por allí cuando comenzamos a grabar el disco. Suyo es el clarinete en Gang-bang, y viene a demostrar que no sólo es una de las mejores singer-songwriters actuales, sino que en general posee una gran sensibilidad musical.

Paco Loco presidió la grabación poniendo en ella todo su talento, su paciencia y su sentido del humor (y tiene mucho de las tres cosas). 

En septiembre realizamos una serie de grabaciones adicionales en Gijón; fundamentalmente partes de cuerda y viento. Para ello me reuní con Carlos José Martínez, con quien ya había trabajado en Actos inexplicables (y que además es responsable de arreglos en discos como La pena máxima, de Sr. Chinarro; Los diarios de petróleo, de Chucho; o Esperanza, de Manta Ray). Con él hablé y escuché detenidamente las canciones, y aun así sabía que cuando me mostrara los arreglos que había escrito iba a tener cabida lo inesperado. Es lo que me gusta de Carlos; a veces consigue enseñarte lados de las canciones que tú aún no habías descubierto. Y creo sinceramente que en este disco los arreglos (más puntuales e integrados de forma más sutil que en Actos inexplicables), lejos de hacer las canciones más "bonitas" o más "dramáticas", pasan a formar parte integrante de ellas, poniéndose a su servicio, del mismo modo que lo hacen los personajes de una obra. 

Finalmente volví a Cádiz para mezclar el disco. Diego me acompañó, porque quería tener el punto de vista de alguien del grupo y porque aún tenía que grabar alguna de sus partes. Asimismo, en esos días grabé la última de las veintiséis canciones, La canción de la duermevela, que es precisamente la última del álbum. La dejé para el final porque constaba solamente de voz y guitarra, aunque en un principio tenía la ilusión de que pusiera su voz la cantante de tonada asturiana Mari Luz Cauñedo. Por una u otra razón nunca llegué a proponérselo, y esa es una de las espinas que me han quedado clavadas con este disco (colecciono espinas de cada disco que grabo). 

No puedo dejar de mencionar que en esta grabación estuvieron bien presentes Juan y Harry, los perros que vivían allí con Paco y Muni*

Y hasta aquí puedo contar. Sobre el diseño y fotografías del álbum les puede hablar un señor que responde al nombre de C. S. Ulla, si es que lo localizan (nadie sabe dónde vive). Cualquier otro punto oscuro deberá ser aclarado personalmente con David López en las oficinas de Limbo Starr. Él sabe cómo actuar. 

En una ocasión le preguntaron a Lou Reed por lo que significaban para él sus discos. Él respondió algo así como que lo que le gustaba era que capturaban un momento en el tiempo. Que de alguna manera lograban detener el tiempo, pero que luego la vida seguía, y había que pasar página, hacer más discos, etc. Y bueno, aunque no se trate del Transformer, yo creo honestamente que Cajas de música difíciles de parar ha conseguido capturar un momento particular de mi vida. Ahora pasaré página. 


Nacho Vegas, "Esto no es una salida" Limbo Starr- mini LP 2005
Por J. E. Gómez / IndyRock
Es curioso lo que pasa con Nacho Vegas. Para muchos es un cantautor al uso tradicional, para otros es el ejemplo perfecto del juglar del siglo XXI, dando unidad a las tan cacareadas nuevas tendencias y la música de siempre, las canciones que llegan al corazón por su sencillez. Nacho Vegas  publica con Limbo Starr, un mini LP en el que incluye una canción de su último álbum "Nuevos planes, idénticas estrategias", y en el que vuelve a plantear una especial atmósfera de intimismo, gracias a una voz que cuenta historias y a una banda, Las esferas Invisibles,  que se consolida como de las mejores del país. Soprende la presencia de ritmos de rumba e instrumentación a base de palmas, cajón y guitarra española (con la colaboración de Ratón de Los Delinquentes). Las vivencias de Nacho Vegas son la clave de sus creaciones y en esta ocasión viajan incluso hacia el blues. Un disco en el que está presente la mano de Paco Loco en la grabación y en el gusto por las cadencias "arrastradas" de intrumentación. Cuando aún no ha pasado un año de la publicación de "Desaparezca aquí", Nacho Vegas se hace más interiorista aún, más personal.
Entrevista por Luis Benito Pedruzo
No llego a ser un estudioso de NV, que los hay, pero sí reconozco que este "Desaparezca Aquí" (Limbo Starr, 2005) es un gran disco, tal vez el mejor de los tres. ¿Cómo lo valoras tú? ¿Cuáles crees que son sus puntos fuertes si lo comparas con el anterior álbum?
Me resulta difícil comparar un disco que es tan cercano en el tiempo. Lo que único que te puedo decir es que cuando lo acabé, después de varios meses en 
los que no lo veía nada claro, me di cuenta de que me resultaba un disco muy duro, y a pesar de ello, el que contiene las canciones mejor acabadas y una 
propuiesta más concreta que la del anterior álbum, por haber sido doble. Yo creo que es el mejor de mis discos.

Imagino que tenías tantas canciones para grabar como la vez anterior (la de Cajas...). ¿El disco no es doble por razones económicas o por no aburrir al personal?
La idea es publicar en octubre un segundo epé que prácticamente será un mini álbum, porque hay bastantes canciones de las sesiones del álbum que aún no 
hemos mezclado. Preferí en esta ocasión distribuir el repertorio en varios discos y formatos en lugar de reunirlas todas en otro disco doble.

Para quienes no lo sepan. ¿Qué cuentas en "Desapareza Aquí"?
No se trata tanto de contar como de mirar. Para mí las canciones son miradas personales al mundo y a uno mismo, cuestionando ambas cosas y aun riéndose 
de ellas si es necesario.

¿Es tu disco más rockero? ¿Lo grabaste junto con "Las Esferas Invisibles"?
Sí, en este disco La Esferas suenan mejor que nunca, creo que son un gran grupo. De hecho, cada vez más siento, sobre todo en directo, que somos mucho 
más una banda de rock que un solista con grupo de acompañamiento.

Hasta qué punto mi admirado Paco Loco le ha cogido el punto (valga la redundancia) a NV? ¿Te ves trabajando con otro productor?
Para quienes no lo tengamos muy claro, ¿qué aportó John Agnello a la hora de mezclar que no lo pudiera hacer otro?
Estoy muy contento con Paco y muy a gusto en su estudio. Me encantó trabajar con John también, él le dio una mirada fresca, más distanciada, a las 
canciones, al llegar cuando ya estaban hechas las grabaciones. Le dejamos mezclar y dar su punto de vista sobre cada tema, y sólo cuando ya tenía una 
premezcla lista yo la escuchaba. Prácticamente en todas las canciones me pareció acertadísimo su trabajo, y bastaba con un darle un par de 
indicaciones, algún ajuste puntual, para que la mezcla final estuviera lista. Me gustaría volver a contar con Paco y John para siguientes discos.

No sé si eres consciente de la consideración que tienes como artista, de la excelente acogida que tienes por buena parte de la crítica, de la gente que se interesa por tu vida, obra y milagros... ¿Preferirías ser anónimo? Tengo la sensación de que eres una persona tímida, ¿cómo llevas la popularidad (aunque sea a nivel menor)?
Bueno, resulta divertido... la mayor parte de las veces. En ocasiones uno tiene la sensación de estar en medio de una gran mentira -me refiero en el 
plano social-, pero lo que procuro es abstraerme de todo ello cuando escribo y grabo las canciones. 

¿Qué te falta a nivel artístico para sentirte más satisfecho? Si es que te falta algo, claro.
No me lo planteo así. Es una batalla diaria en la que uno ha de luchar para preservar la honestidad de lo que hace, para mirar a las cosas de una manera
limpia y lúcida y para ser exigente con el propio trabajo.

¿Logras sobrevivir de la música?
Sí, desde hace más o menos año y medio o dos años.

Creo que vives a caballo entre Xixón y Madrid. ¿Cómo te afecta eso a la hora de componer y ensayar?
Eso era hasta el año pasado, porque tenía una novia que vive en Madrid. Ahora estoy más triempo en Gijón, donde además está toda la banda. De todos 
modos es necesario visitar Madrid con frecuencia, porque allí está el sello, la oficina de contratación, una buena parte de los medios para hacer la 
promo, etc. Me gusta así, de este modo no me canso ni de una ciudad ni de otra..

No sé si alguno de tus trabajos han sido publicados fuera de España. ¿Hay intención de ello? ¿Y de actuar fuera del territorio nacional?
Sí, hubo distribuciones en Francia, EEUU, Taiwan... Mi intención y la de Limbo Starr este año es el de intentar llegar a sudamérica.

¿Qué te parece la moda del new-folk? ¿Te quedas con algún artista?
Si te refieres a la escena americana, me gustan especialmente Will Oldham, Smog, Catpower, y más recientemente, Bright Eyes. Will oldham, por ejemplo, 
ya ha acumulado una obra enorme, en calidad y cantidad, desde hace doce o trece años. En este sentido no creo que sea una moda; el folk representa una 
gran influencia para el rock y el pop. Los últimos discos de Johnny Cash, verbigracia, dan fe de la estrecha relación entre el country y el pop.

Me gustaría conocer tu opinión sobre la disolución de Chucho. ¿Veremos a Fernando pronto presentando un nuevo proyecto musical?
Seguro que sí, aunque no te puedo decir mucho al respecto. No he hablado con Fernando desde que anunciaron la disolución. (Junio 2005)


CANCIONES SOBRE MORIR 
Nacho Vegas  "DESAPAREZCA AQUÍ"  LIMBO STARR 2005
por Fernando Navarro- IndyRock
"Todo el mundo fantasea / con una muerte dramática" dice un comedido Nacho Vegas, no sin sorna, en "Maravillas de la Condición Humana", la breve introducción con que se inicia "Desaparezca Aquí", su tercer trabajo, el más sólido hasta ahora, el más equilibrado, quizá el mejor disco de los que ha grabado (discusión estéril, creo, elegir entre alguno de los discos imprescindibles de esta figura imprescindible). Una obra que gira, precisamente, en torno a eso: la muerte. La muerte (o mejor aún, morir) vista desde la distancia, desde el humor, desde el cinismo y el desencanto, como leit motiv de un disco donde el yo fatalista de "Actos Imprescindibles" y el yo decadente de "Cajas de Música" deja lugar al narrador desencantado, amargo y casi alegre -gran paradoja-, el buen bebedor, el valiente. Así, tras la introducción, continúa "Desaparezca Aquí" con "El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero", una tragedia disfrazada de comedieta, cuyo humor negro está a la altura de la grandísima "El Ángel Simón"; una maravilla donde el protagonista hace repaso a su vida delante de los amigos que lo visitan en su lecho de muerte. Y la cosa no se detiene ahí; en el disco más rock tras su abandono de Manta Ray, de nuevo, espiritual, atormentado, culpable, siempre a la busca de la redención, de la salvación pasajera, al menos, Nacho Vegas ha dado forma a su cancionero más clásico (el rock estridente de esa esquizoide historia de amor de "Ella Me Confundió Con Otra Persona", la ligereza conspiranoica de "Nuevos Planes, Idénticas Estrategias"; la amarga "Cerca del Cielo", sobre la hazaña del escalador Juanito Oiarzabal, la vindicación de los excesos de "Perdimos el Control"), canciones sobre estar muerto y no saberlo, o estar a punto de morir, o no hacerlo nunca jamás, desde la sobrecogedora intensidad acústica de "Ocho y Medio", quizá el otro gran momento del disco o la súplica de  "Autoayuda" a la valiente resignación de "La Noche Más Larga del Año", el cierre del disco, donde el narrador (Nacho Vegas, el personaje) solo, frente al cielo oscuro, sin una sola estrella que ilumine la playa, como un absurdo héroe romántico, fuera de su tiempo, trasnochado, viene a decir: "Estoy preparado". Sólo Dios sabe la importancia de pronunciar, bien alto y sin miedo, esas dos palabras. 
NACHO VEGAS `Actos inexplicables´ Limbo Starr
por Fernando Navarro- IndyRock

Sobrecogedor e intenso, inesperado e inexplicable, `Actos Inexplicables´ es, sin lugar a dudas, el más personal, ambicioso y sorprendente disco grabado en este país en años, en décadas. Jamás en la breve historia del pop nacional ha surgido un cronista de la autenticidad de Vegas que, apropiándose del concepto del cantautor, ha grabado una obra única, una sucesión de felicidades y escombros, tan atrevida e imprevisible, tan súbita, que cuesta recuperarse de su primera escucha, siempre en soledad y de un tirón, como quien lee un diario recién encontrado, lleno de confesiones. Concebido y escrito de playa en playa (las playas tristes de Gijón, las playas de luz, llenas de esperanza de Cádiz, donde se ha grabado el disco; la playa a medio nevar de `Al norte del norte´; la playa desolada, de estío, casi insoportable del bellísimo instrumental que abre el disco) `Actos Inexplicables´ es un poema total sobre la redención que hermana a Vegas con iguales cronistas de lo sublime (no anda lejos el contenido emocional del disco de Erice o Salinger, de Nick Drake o Leonard Cohen) De este modo, la carta sincera y triste de `Al norte del norte´, la ciudad pequeña que queda atrás y a la que sólo se vuelve en recuerdos, estáticos, de `Seronda´; la sobrecogedora elegía, casi como un divertido réquiem, tragicómico y genial de `El Ángel Simón´ (una de las mejores canciones que yo haya escuchado nunca es español) o la crónica casi medievalizante, redentora, pecadora y divertida de `El Camino´ ya nos pertenecen como historias que hemos vivido nosotros mismos. Todos esos son ya nuestros pecados. 

Fotos: J. E. Gómez © IndyRock
Granada - Sala Planta Baja 24-11-01 + Aroah

Organiza: Musiserv.


NACHO VEGAS Y AROAH. Seis canciones del desde el norte. Acuarela Discos / Limbo Starr Segunda contribución en menos de treinta días a ese concepto tan curioso que es la canción norteña (diferenciada del resto en sus matices emocionales y en su justa ornamentación), "Seis canciones desde el norte" reúne a dos figuras que estaban destinadas a encontrarse, Nacho Vegas y Aroah. Surgidos ambos de extraños mundos musicales (en el primer caso el universo oscuro de Manta Ray y por cierto complejo autodidacta a lo Holden Caulfield) Vegas y Aroah (alias de la madrileña más bien menuda Irene Rodríguez Tremblay) tienen en común una vocación literaria, apoyada en un cierto intimismo, casi de cantautor (concepto siempre peyorativo en este país que gracias a discos de cómo éste toma un nuevo significado) con unos recursos vocales a veces extraños y casi siempre hermosos. El EP se abre con "Las manos dentro del agua" un hermosísimo tema de Vegas, con un texto emocionante, conmovedor y nostálgico, como el de "Noches de verano en la casa gris", que sirve para cerrar el disco, ambas canciones sobre pasados más o menos felices que se han alejado. En medio encontramos un disco pequeñito compuesto de tres estupendas canciones de Aroah, (el conmovedor "Our Walk", "From The Butler Institute of American Art", donde Irene demuestra sus capacidades vocales y la breve, hermosísima "Finally (if I´d Only known)", con la slide de Vegas como protagonista) y un tema más de Nacho, "Baby Cat Face", una obsesiva canción lynchiana, sucia y polvorienta, paradójicamente sureña en esta obra de baladas norteñas. Fernando Navarro 
Nacho Vegas en FIB 2001
Fotos: Carlos Sánchez - IndyRock
Benicassim 2001





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