VÍDEOS EN INDYROCK TV
Video directo  ROGER WATERS Imágenes grabadas y emitidas en Evasión / Ideal / IndyRock
Concierto en Atarfe - Granada - 9-5-2008

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* PÁGINAS Y AGENDAS

 
21-04-07 Palau de Sant Jordi Barcelona
 cronica y fotos
Pink Floyd
Crónica Mexico 2007
Tour 2005
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Roger Waters
Roger Waters, The Wall
29 de marzo de 2011 Palau Sant Jordi, Barcelona
por Pedro Ayuso - IndyRock
Fotos Quim Cabeza- IndyRock

Pink Floyd ha pasado por diferentes y multiformes fases a lo largo de los años pero, sin duda, la escisión del grupo de su bajista por causas “casi” irreconciliables ha sido una de las más escritas. Roger Waters abandonó el “fluido rosa” a mediados de los ochenta, convencido de que había escrito su obra magna -The Wall-, y en desacuerdo creativo con las inquietudes que imperaban dentro de la banda británica en aquellos años. Las disidencias iniciales no pudieron limarse con el dialogo y tuvieron que encontrarse en los tribunales para llegar a un acuerdo que sentenció que el grueso del grupo mantendría el nombre y buena parte del repertorio mientras Roger Waters continuaría como tal más la autoría, prácticamente en exclusiva, de The Wall. Aunque el bajista ha editado algunos discos en solitario y ha colaborado puntualmente con la banda, “El muro” ha sido el motor principal de su proyecto.

Una pared maestra que se publicó en 1979 como canal vehicular a una excelente película de animación, donde excelentes dibujos daban sentido a un guión políticamente comprometido que en su momento tuvo gran repercusión. Con los años el argumento del The Wall no sólo no está marchito sino que deviene más actual que nunca. Con veinticuatro trailers y un entramado logístico de gran envergadura, The Wall se ha conformado como un macro-espectáculo audiovisual. Dos combos de instrumentación para una docena de músicos se asientan sobre el escenario mientras una gran pared configura el fondo donde proyectar las imágenes del show. Luces de todo tipo iluminan el gran espacio donde un Waters omnipresente trascribe su obra -“Another brick in the wall”, “Goodbye cruel World”, “Hey You”,  “Outside The Wall”…-, entre fuegos de artificio e inflables. Casi tres horas de entretenimiento, de producción milimétrica, en un recinto abarrotado y sumiso que no dudó aplaudir este gran show. Waters sabe que su actual propuesta es infalible aunque recordó su enorme frustración cuando años atrás su propuesta -la misma que hoy triunfa en todo el mundo-, no funcionó. Si algo queda, es que puedes disfrutar incluso de cara a “La Pared”. 



Atarfe- Granada - España 9-5-2008
Waters entusiasmó a los 20.000 espectadores que acudieron, pese a la lluvia, a la cita granadina. Fotos: Lucía Rivas + Crónica: Jesús Sánchez
 


 
 

Waters-Floyd, estandarte de una era
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Granada, 9 de mayo de 2008. 19 horas. Miro al cielo, y la palabra 'waters' repica en mi cabeza. El manido juego de palabras está hecho. Jornada lluviosa en Granada, agua que cae del cielo. Se supone que ese cielo será, dentro de unas horas, un festival de luminotecnia. Y algunas de esas nubes, espero, un cerdo volador. La organización ha confirmado que, con lluvia o sin ella, Waters y los suyos estarán sobre el escenario.
20,00 horas. La expectación, y el ambiente, al llegar a las cercanías del campo de futbol, es enorme. No es para menos. Única cita de Waters este año con su público en la Península, todo un tanto que se apunta el ayuntamiento de esta pequeña ciudad del rock (ésta de verdad lo es) que es Atarfe. 

22 horas. Comienza el espectáculo. Miles de personas se agolpan en las primeras filas para ver como Waters y su grupo aparecen, al igual que el año pasado en Barcelona, con míticos oldies de fondo, bajo el espectacular pantallón de fondo. Ha habido un par de cambios en la banda recientemente, ya que tanto Andy Fairweather-Low como Katie Kissoon tenían otros comprmisos, siendo reemplazados por Chester Kamen (que ya estuvo con Waters en la anterior gira de 2002) y la vocalista Sylvia Mason. Como siempre, el comienzo es vibrante con "In the flesh" , aunque con un pequeño apagón sonoro hacia el final que se corrige rápidamente. 

El show es calcado a cualquier otro de esta gira que lleva dos años recorriendo escenarios por todo el globo. Tal vez sea una de las pocas cosas reprochables. Muchos fans de Pink Floyd preferirían un poco de factor sorpresa, pero así son las cosas en las macro-giras: todo está estudiado al detalle. Y se repiten los mismos números, en cada canción. Tras el corte sonoro continua el show con la amorosa "Mother", con el impecable, limpio como una patena, sonido de la acústica de Waters que se va abriendo camino hasta la gloriosa demostración vocal de la corista, que esta vez, al no estar presente la preciosa Katie Kissoon, la responsabilidad recae en su sustituta. Cae después un clásico de la época más lisérgica de los Floyd, la espesa "Set the controls for the heart of the sun", seguida de uno de los platos fuertes, ese blues espacial que es "Shine on you crazy diamond". Más de diez minutos de éxtasis interestelar, con esa inconfundible intro, las desgarradoras notas de guitarra y la triunfal entrada de la sección rítmica. Tras ella, más cortes del mismo disco, con "Have a cigar" y "Wish you were here" empalmadas como en el disco original, "Southampton dock", "The Fletcher memorial home".hasta ahí todo impecable. 

Comienza a llover, estampida de buena parte del respetable, buscando refugio. Pero el show continúa.
Llega la conocida parte donde la egolatría de Waters cobra protagonismo, con dos cortes más recientes de su obra en solitario, alejados ya de la genialidad de sus obras con la banda. "Leaving Beirut" es un correcto alegato anti-bélico, y a "Perfect Sense" tenía la gracia justa de ver a un astronauta volando sobre nuestras cabezas, pero ese elemento no apareció en Atarfe, aunque si hubo cerdo volador justo después con "Sheep". Un cerdo de estreno, por cierto, graffiteado por El niño de las Pinturas. Curioso.

La cara oscura
Descanso, avituallamiento, y asistimos al comienzo del leit motiv de esta gira. "The Dark Side of The Moon", íntegro, magistral , único. Grandísimo show en lo visual y en lo musical, con el inquietante comienzo, la explosión sonora de "Breathe", los himnos "Time", "Us and them", "Money". pura perfección. Dave Kilminster mantiene el pulso en esta secuencia de irrepetibles solos de guitarra,  y calca a la vez de la voz de Gilmour, tanto que casi hace que te olvides del genial guitarrista. Aunque bueno, Gilmour sólo hay uno. En definitiva, una hora repasando una obra que fue estandarte de una época, que catapultó a Pink Floyd a un status superior al de cualquier banda coetánea.

Y para los bises, más mitomanía, con una mini representación de "The Wall", en sus trayectos más conocidos, con puntos álgidos seleccionados para que sirvan de brillante final, con el consabido "Another brick in the wall (part 2)" y la maravillosa "Confortably numb", una de las canciones más redondas de la historia del rock. Curiosamente, un tema con música de David Gilmour, para poner broche de oro a una noche intensa.

Hay que reseñar algunos fallos clamorosos de organización, como el hecho de reservar los mejores asientos a invitaciones de empresa, algo que me resulta extremadamente provinciano. El resto de asientos sentados, de pago (o sea, abonados por gente que verdaderamente se deja doce de los antiguos talegos por ver a un artista), se sitúan al fondo del campo, con una visibilidad pobre y peor acústica. Desde esa grada final apenas podías distinguir el escenario, ni percibir el potente sonido que se presumía tendríamos. De mitad de pista hacia delante la cosa tomaba sentido, pero el tan cacareado sonido cuadrafónico que sí pudimos disfrutar en todo su esplendor en un recinto cerrado como es el Palau Sant Jordi, se limitó aquí a un par de efectos puntuales que tampoco aportaban gran cosa.

Una noche esplendorosa que dejó la sensación de que pasarán muchos años para que tengamos la oportunidad de volver a ver un espectáculo de ese calibre por estos lares. Quién sabe, a lo mejor Waters vuelve a reunirse algún día con sus antiguos compañeros. Él está dispuesto a hacerlo, y ya se vuelve a hablar con Gilmour. No están ya para demasiados trotes, como decimos por aquí, pero sería grande volver a ver, ya de verdad, sin mercenarios de por medio, al gran fluido rosa esparciendo de nuevo su poder  por el mundo.


Roger Waters: Dark Side, la locura intrínsecamente humana
Por Jesús S. / IndyRock
"Siempre he estado loco. Sé que estoy loco, como la mayoría de nosotros. Es muy difícil explicar por qué se vuelve uno loco, incluso cuando no lo estás".
(Speak to me, The Dark Side of the Moon.)
   Con esta intrigante frase arranca uno de los álbumes más míticos de la historia de la música de nuestro tiempo. Cuando a finales de 1971 Pink Floyd comenzaban a diseñar su nuevo trabajo tras el alucinógeno "Meddle", Roger Waters atravesaba una de sus famosas fases de "inspiración paranoica". Ya hacía unos años que la sombra de Syd Barrett había dejado de cobijar la faceta más sicodélica del gran fluido rosa. Pero que si en lo musical su presencia ya era sólo un recuerdo del pasado, afectivamente su recuerdo seguía estando muy presente en su antiguo colega Waters. 1971 fue un año de transición, tanto en el mundo del rock como en la personal historia de Pink Floyd. El 68 y todo lo que trajo quedaban ya lejos. Los grupos se hacían cada vez más poderosos, alimentando a una industria que exigía con más ahínco un producto de masas por encima de todo. Rock se conjugaba ya con mercadotecnia. Cuando los Floyd grabaron "Meddle", ya tenían claro que se encaminaban a un punto sin retorno. Atrás quedaba la experimentación arriesgada y las inspiraciones psicotrópicas. Era el momento de dar a la música un mayor peso, con una producción mucho más efectiva. "Echoes", la gran suite que ocupa la mitad de "Meddle", recoge esas ideas. Sigue habiendo un lugar para el riesgo, pero las bases del futuro sonido Floyd están ya marcadas en ese gran tema. 

Waters tenía clara la pauta a seguir. Otra cosa era la temática. Y a eso ayudó su personal estudio sobre la locura intrínsecamente humana, de la que Barrett había sido famosa cobaya. "The Dark Side of the Moon" es el primer gran capítulo de esa concienzuda exteriorización de temores y fobias que siempre rondaban la materia gris de Roger Waters. Los posteriores álbumes de los Floyd ahondaban en la miseria humana y la locura. Pero ese primer gran paso se dio en "Dark Side". El dinero, la vejez, la inmisericorde desigualdad entre el primer y tercer mundo.todo ello está presente en el disco. Y todo se relaciona de un modo u otro a ese lado oscuro de nuestra esencia terrenal. Tal vez esa luna que no atisbamos sea precisamente la porción exacta de nuestra naturaleza por la cual el ser humano se convierte en predador de sí mismo. Como la luna influye sobre las mareas, influye el mal, tan obscenamente natural, en nuestro desarrollo personal. Y, como se adivina en esas extrañas palabras iniciales, todos estamos abocados a, en algún momento de nuestra vida, sufrir las consecuencias, por activa o por pasiva, de esa cruel influencia. 
 

   Ahora, 35 años después de su publicación, Waters ha querido rescatar la obra que hizo de Pink Floyd uno de los best-sellers de la historia del rock. Respetando el impecable sonido original (tarea en la que colaboró otro perfeccionista de nuestro tiempo, Alan Parson), el gran montaje que Waters trae este año a la granadina localidad de Atarfe, es fiel a esa grandilucuencia marca de la casa desde comienzo de los 70. Sonido cuadrafónico, gran escenario, una banda insuperable, proyecciones, objetos voladores.todo lo que se pueda contar no haría justicia a la experiencia que ya tuvimos la suerte de vivir el pasado año en Barcelona. Pero el show será eso y mucho más. Habrá sitio para otros clásicos de la banda, joyas rescatadas de "Wish you were here", "Animals", o "The Wall". Y para los fans más aventajados, tendremos incluso material del canto de cisne de Waters con los Floyd, el injustamente infravalorado "The final cut". En definitiva, serán tres horas cercanas a la perfección en lo musical y en lo visual. Perdérselo es, simplemente, dejar pasar una oportunidad única de vivir de primera mano, uno de los capítulos más gloriosos de la historia del rock. 
21-04-07 Palau de Sant Jordi Barcelona
Fotos Natalia Moreno - IndyRock
Crónica Por Jesús Sánchez- IndyRock

Roger Waters. The Dark Side Of The Moon Live
Barcelona, Palau de Sant Jordi. 23-4-2007
Por Jesús Sánchez- IndyRock
jesse9565@yahoo.es
 Volvía Roger Waters a Barcelona, seis años después de su anterior actuación, en un concierto enmarcado en una nueva gira de homenaje a otra de las obras cumbre de Pink Floyd. En esta ocasión miles de fans de todas las edades y procedencia del viejo fluido rosa nos congregábamos en un abarrotado Palau de Sant Jordi, con la totalidad de  las entradas vendidas desde hacía semanas y con la expectación propia de quienes saben que van a ser testigos de un espectáculo de alto nivel, en un recinto inmejorable. Porque eso es lo que ofrece hoy en día Waters. A falta de nuevas obras maestras, con la negativa por parte de Gilmour de resucitar la formación clásica de la legendaria banda, Waters tiene claro que su público seguirá llenando pabellones y estadios con el mero pretexto de volver a experimentar in situ las sensaciones que produce un espectáculo de ese calibre. Ver a Roger Waters en 2007, tantos años después de que esas obras fueran creadas, supone por tanto un placentero ejercicio de nostalgia. Y Waters sabe corresponder con profesionalidad y pulcritud; le acompaña una banda que ya de por sí es espectáculo puro, muy similar a la que le cubría las espaldas en la gira anterior. En el universo pinkfloydiano, otro ingrediente es vital: el espectáculo visual. Waters sigue cuidándolo al máximo. Música e imagen siguen complementándose perfectamente para entender el mensaje que cada obra supuso. 

El set list está minuciosamente pensado para ello, dividido en tres partes: una primera de temas clásicos acompañados por otros temas menos conocidos. La segunda, la interpretación integra de "Dark Side Of The Moon", y como bises, una parte de "The Wall".  Las condiciones acústicas del Palau, bastante decentes de por sí, se vieron mejoradas con un sistema único de sonido que hace que la fidelidad de lo que se escucha alcance altos niveles de calidad. 

PRIMERA PARTE 
Treinta minutos antes de la hora convenida, una pantalla gigante de video al fondo del escenario emite la imagen de una habitación de aspecto retro, con una radio antigua en la que suenan rockers de los cincuenta. Una botella de Johnnie Walker en primer plano, una mano que se acerca y que se sirve un trago, mientras cambia de emisora y suena el mítico "We´ll meet again" de Vera Lynn en la radio. El humo de un cigarrillo que parece salir de la pantalla, mientras el público, expectante, se comienza a preguntar como va a empezar todo. A las 9:30 clavadas, los músicos toman posiciones. La alargada figura de Waters aparece bajo en ristre para gritar el mítico "Ein, zwei, drei..." con el que comienza "In the flesh", el enérgico tema que habría "The Wall" y con cuya segunda parte se iniciaba el show, entre explosiones e imágenes sicodélicas. Un comienzo fulgurante y efectista que hizo levantar miles de puños en el Palau. Tras él, una sosegada "Mother", impecablemente ejecutada por la banda y coreada por la mayoría. Waters se muestra, como siempre, entusiasta con su banda y con su público. Nunca será un showman, pero su carisma está en esas composiciones tan brutales. Y qué decir también de temas como los que siguieron: "Set the controls for the heart of the sun", enigmática canción de aquel lejano "A saucerful of secrets" en cuya grabación ya apenas intervino Syd Barrett. 

O el triple repaso a "Wish you were here", homenaje a Syd Barrett con "Shine on you crazy diamond", "Have a cigar" y el tema título, que fueron engarzados  tal y como suena en el disco, con la mano de la pantalla gigante cambiando las emisoras de la radio, y el sonido de la guitarra acústica dando entrada a un tema tan mítico como la persona a la que iba dirigido. Hubieron  algunos momentos para fans muy fans, como la inclusión de dos temas del infravalorado "The final cut" ("Southampton Dock" y "The Fltecher memorial home", que sirvió para dejar clara la poca simpatía que siente Waters por Bush, la Thatcher y los políticos conservadores en general, aunque Blair también recibió cera) o las dos referencias a sus trabajos en solitario, "A perfect sense" (con un astronauta sobrevolando nuestras cabezas) y "Leaving Beirut", un tema menor pero acompañado por la genial proyección de un comic contando la historia de fondo, la de un Waters más joven haciendo auto-stop por las carreteras del Libano. Por cierto, durante este tema, Waters fue abucheado en algunos conciertos por los Estados Unidos. 

El final de este primer set llega con "Sheep", donde hace su aparición el mítico cerdo volador, un clásico de la iconografía del rock de los 70, y que en este caso poco tiene que decir, ya que la canción va sobre las ovejas y no sobre los cerdos, pero es un bonito recuerdo al monumental "Animals" y a su correspondiente gira en 1977. 

SEUNDA PARTE: THE DARK SIDE OF THE MOON 
A partir de ahí nada más y nada menos que un "Dark side of the moon" tocado de cabo a rabo. Magistral la banda en la ejecución del clásico, con menos protagonismo de Waters que deja a John Carin y a Dave Kilminster el peso de las voces (recordemos que temas como "Time", "Us and them o "Money" los cantaba David Gilmour). Desde el inicial "Breathe" fueron sucediéndose los temas de esta obra, con preciosos efectos de luz, proyecciones, el sonido de los relojes o de la caja registradora...las referencias al dinero y al poder, al paso del tiempo por las personas, a la soledad... elementos imprescindibles que esa gran obra va poniendo delante de nuestras narices, acompañados por una soberbia música. La ejecución fue tan fiel a la original que apenas dejaba lugar a la experimentación o improvisación. Ya habíamos visto a Waters interpretar "The Wall" cuando cayó el Muro de Berlín. Los Floyd de Gilmour también basaron su última gira en "Dark side...", con resultados similares a los de Waters: tanto él como Gilmour saben que lo importante en su música es la fiel representación de las canciones. Los temas más representativos suenan tan bien como siempre lo han hecho. No está Gilmour pero Dave Kilminster clava los solos de "Money" y "Time", y el resto de la banda cumple sobradamente en la ejecución de pasajes más instrumentales.  Inmensa obra e inmensa ejecición.

TERCERA PARTE: BISES 
Como colofón a un concierto inolvidable, Waters tira de la que tal vez sea su obra más personal, "The Wall".  Pudimos disfrutar con media hora de la obra conceptual más ambiciosa de todos los tiempos. Comienza con "The happiest days of our lives" y la celebérrima "Another brick in the wall (pt.2)". Continuó  con un tramo de la segunda parte de la obra, el que arranca con "Vera", y que tras "Bring the boys back home" desemboca en la que probablemente es la mejor canción de la banda y que además incluye el mejor solo de guitarra jamás grabado, un impresionante "Confortably numb" que nos deja a todos confortablemente anonadados. El mejor colofón posible, para un concierto que rozó las tres horas. 

LA BANDA 

Mención aparte a la banda, que en todo momento consiguió que apenas echáramos de menos a los músicos que originalmente interpretaron las canciones. Jon Carin, un veterano miembro de apoyo tanto para los Floyd de Gilmour, Wright y Mason como para Waters. Capaz de crear mil sonidos a los teclados, labor que comparte con Harry Waters (hijo del jefe), y de cantar en un registro muy similar al de Gilmour. Dave Kilminster, excelente guitarrista que nos dejó con la boca abierta en los solos de "Time" o "Money" y que rozó la perfección en "Confortably numb", además de hacerse también cargo de algunas de las partes vocales. Al saxo, repite Ian Ritchie con su momento estelar durante "Us and them" Perfecto a la batería y percusión Graham Broad, que levantó una ovación con la intro de "Time". Dos viejos amigos de Waters, piezas fundamentales en las giras del inglés, son Andy Fairwather-Low y Snowy White. Los dos guitarristas ejercieron labores rítmicas menos brillantes pero son pieza esencial en la banda. White además dejó algún solo cosecha propia durante "Another brick in the wall" y "Confortably numb", pero en mi opinión quedó ensombrecido por la brillantez de Kilminster. Y finalmente las chicas, cada una tuvo su momento estelar. Emocionante volver a ver a Katie Kisson dar la réplica a Waters durante "Mother". Subió el listón P.P. Arnold en "A perfect sense". Entre lo mejor de la noche, el impresionante poderío vocal de Carol Kanyon en "The great gig in the sky". Y por encima de todos, como no, Roger Waters. No es un perfecto instrumentista, no tiene una gran voz (dicen que algunas las lleva pregrabadas, yo no lo noté), pero bueno, quién necesita todo eso si has derrochado talento a sacos durante cuatro décadas. Vivirá de esas rentas lo que su público le permita. ¿Acaso no lo tiene ya suficientemente merecido? Pertenece a esa raza de artistas de una magnitud tan elevada que esas cuestiones está ya fuera de toda discusión. Dylan, Stones, Van Morrison, Waters y Gilmour...mitos vivos, representantes de lo mejor que ha dado la música moderna a lo largo de su historia. Especies en peligro de extinción a las que hoy, desde una falsa actitud de forzada modernidad ponemos todo tipo de pegas pero que echaremos en falta algún día. Espero que ese día aun esté lejos. 

Otro ladrillo en la pared
por Roberto Garza Iturbide
"Es el mejor concierto de mi vida", soltó con pureza un amigo después de ver a Roger Waters en el Foro Sol de la ciudad de México, donde la noche del 6 de marzo se avistó un puerco psicodélico flotando frente a una bellísima luna llena, luminosa y sombría al mismo tiempo, en una inolvidable sesión en directo de quien se define a sí mismo como el cerebro de Pink Floyd.
El entusiasmo y entrega del público, la experiencia misma de presenciar un acto tan bien producido y ejecutado, aunados al efímero reencuentro en el concierto Live 8 hace dos años, alimentan la esperanza de ver a Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright tocando juntos como Pink Floyd.
La ilusión, sin embargo, se desvanece del imaginario de millones de seguidores ante las palabras y acciones de Waters y Gilmour. Hay verdades que duelen y ésta es una de ellas: no se quieren reunir. Así que nada de reencuentro con gira mundial, muy a pesar de lo que pide, reclama, exige y añora una inmensa base de fieles en los cinco continentes.
Mr. Pink
En diciembre de 1985, Waters anunció de manera unilateral que Pink Floyd había llegado a su fin, pero los otros integrantes de la banda continuaron grabando discos y presentándose bajo dicho nombre, lo que provocó un pleito legal sobre derechos de autor y regalías. 
Tras un litigio que desgastó la relación entre las partes al grado del repudio, los abogados llegaron a un acuerdo que permite a Waters interpretar -y lucrar con- la música de Pink Floyd, desde The Piper at the Gates of Dawn (1967) hasta el último disco que hicieron juntos, The Final Cut (1983), pero le impide componer música nueva bajo el nombre de la banda.
El concierto del 6 de marzo, así como la gira internacional que lo cobijó, más que un show de Roger Waters como solista, fue un espectáculo con el sello de Floyd tatuado en cada una de sus partes. Waters, un autor que no necesita colgarse de nadie, pero que por alguna razón lo hace, parece gritar: "¡Yo soy el único y verdadero creador de esta maravilla!".
Mucho más que música rock, Waters ofrece una "experiencia artística", un acto que provoca estados elevados de conciencia e hipersensibilidad sin la necesidad de ningún agente lisérgico. Combina la tecnología audiovisual de punta con una interpretación musical sublime, poseedora de un discurso tan inteligente como tormentoso y que ha evolucionado a lo largo de cuatro décadas sin perder un ápice de vigencia.
Lo cuestionable del caso es que se vende como Roger Waters, pero interpreta la música de Floyd, con todo y el concepto artístico que la identifica, que en suma es una obra colectiva y no propiedad de un solo hombre.
Eclipse monetarista
La noche del 6 de marzo Waters bordeó la perfección, e igual que la luna que lo flanqueaba, se mostró bifásico: una mitad luminosa, congruente, y otra sombría, hipócrita.
Casi nadie lo notó, pero mientras deleitaba al público con su ejecución magistral del álbum The Dark Side of the Moon, el británico se mordió la lengua. Sucedió mientras cantaba el tercer verso de "Money", que literalmente dice: "Dinero, es un crimen. Repártelo con justicia pero no tomes una rebanada de mi pie".
Esa pieza la escribió hace 35 años como una crítica a la avaricia y el monetarismo imperantes. Ahora, cada vez que la canta, no puede evitar morderse la lengua. Es como si dijera: "Floyd, es un crimen. Repártelo con justicia pero no tomes una nota de mi obra".
Aquí el problema tiene que ver con la congruencia. Waters es un artista que se opone al abuso del poder, a la cultura bélica, a la violencia, a la educación positivista y al conservadurismo político. En la práctica ha procurado actuar en consecuencia, pero también ha mostrado una faceta que lo acerca a la mezquindad humana que tanto critica.
Como escribió en el remate de "Two Suns in the Sunset", la canción que cierra The Final Cut: "Cenizas y diamantes, enemigo y amigo, todos fuimos iguales al final".
La otra pared
Sus defensores podrán argumentar que "Waters es Waters y su circunstancia", que "los actuales integrantes de Floyd tienen su parte de culpa en el pleito" o que "se juzga la obra y no al artista".
De acuerdo: la obra de Floyd raya en lo genial y en el mundo habemos millones que la elevamos a alturas desproporcionadas. Pero también es cierto que no es creación exclusiva de Waters, sino de una extraordinaria agrupación de talentos que incluye al fenecido Syd Barrett y, desde luego, a Gilmour, Mason y Wright.
No es necesario ser un experto en la materia para descubrir que los músicos que acompañan a Waters en sus giras clonan sin el menor empacho los sonidos de Floyd. Y lo hacen porque así lo exige el "solista". No me parece justo. La guitarra, las percusiones, los teclados, los arreglos y los efectos sonoros son los mismos que se escuchan en la discografía floydiana, salvo en A Momentary Lapse of Reason (1987) y The Division Bell (1994), grabados tras el rompimiento y mismos que desde el punto de vista de Waters ni siquiera merecen llevar el nombre de Pink Floyd impreso en sus portadas.
Lo justo, honesto y a la vez más deseado por la nutrida legión de seguidores de Floyd en el mundo, sería que Waters, Gilmour, Mason y Wright fumaran la pipa de la paz y emprendieran una gira internacional como Pink Floyd. Y que lo hagan pronto, antes de que sea demasiado tarde.
Desafortunadamente, en el caso de Floyd lo justo y lo deseado están peleados a muerte con la lógica, que en este momento indica que la posibilidad de una reunión es mínima. Tras el incomodo palomazo de tres piezas en Live 8, Gilmour declaró con frialdad que no habrá rencuentro y al poco tiempo sacó un disco como solista que suena a Floyd desgastado. La portentosa gira de Waters confirmó lo dicho por Gilmour: cada quien por su lado y que los fans se queden con las ganas.
Una enorme pared de ladrillos los divide. En ella se leen las palabras "pasado", "rencor", "codicia", "enemistad" y "soberbia". A los lejos, tal vez tan lejos como la luna, se escucha un coro que entona "Tear down the wall!, Tear down the wall!..." 
'IN THE FLESH WORLD TOUR 2002' El show 
8 de mayo  Palau Sant Jordi, 21:30h. Barcelona

Fotos EFE/Ideal
Roger Waters, co-fundador y principal compositor del arquetípico conjunto de rock progresivo Pink Floyd, realizará su obra maestra, "The Dark Side Of The Moon", íntegramente, durante su próxima gira europea.
La gira de conciertos de Roger Waters, esperada con impaciencia, combinará el valor de una tarde de música, compuesta de dos sets más bises, con el espectáculo de iluminación, sonido y puesta en escena más vanguardista. 
El primer set será una versión recién modelada de su súper éxito "In The Flesh" repertorio que proporciona una descripción comprensiva de la música de Waters incluyendo material de Pink Floyd; composiciones clásicas de la obra maestra "The Wall"; amadas piezas de "Animals", "Wish You Were Here" y "The Final Cut"; y canciones de tour de force de Waters en solitario: "Amused To Death" y "The Pros and Cons of Hitch Hiking". 
El segundo set consiste en roger Waters y su banda al completo presentando "The Dark Side Of The Moon", uno de los trabajos definitivos de la historia de la música rock, de principio a fin.
Los conciertos de Roger Waters utilizarán elaboradas video proyecciones de gran escala, una teatral puesta en escena y una serie deslumbrante de efectos especiales para subrayar y acentuar el poder de la música que es entregada vía un sistema de sonido envolvente 360º que utiliza las últimas innovaciones tecnológicas y que sumerge a la audiencia en un hipermundo tridimensional.
"The Dark Side Of The Moon" de Pink Floyd se editó originalmente en 1973, estableciendo de inmediato un estándar de excelencia por su mezcla avanzada de música progresiva, temas filosóficos y exploración acústica. Un ciclo de canciones intensamente trabajado que detalla el rompecabezas de la posición de la humanidad en una tecnocracia moderna, "The Dark Side Of The Moon" logró una emotiva austeridad de humor presagiando el papel de la electrónica en una joven cultura emergente.
"The Dark Side Of The Moon" alcanzó un nivel de éxito estético y comercial sin precedentes convirtiéndose en uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos. Permaneció en el Top 20 del Billboard durante 15 años batiendo todos los récords y, tan recientemente como en el 2003, ocupó en nº1 del catalogo Pop del Billboard. En el 2004 el álbum aún vendía más de 8.000 copias por semana. Se ha estimado que 1 de cada 14 americanos menor de 50 años posee una copia de "The Dark Side Of The Moon".

Roger Waters co-fundó el novedoso Pink Floyd con Syd Barrett en 1966 y se convirtió en el arquitecto acústico del grupo tras la salida de Barrett, creando aquellos innegables clásicos como "The Dark Side Of The Moon" (que ha estado 15 años en la lista de Billboard), "The Wall", "Animals", "Wish You Were Here" y "Final Cut".

Su primer LP en solitario, "The Pros and Cons of Hitchhiking", se lanzó en Abril de 1984,  con un gran éxito popular y de la crítica, generando un tour en solitario. En Junio de 1987 "Radio K.A.O.S." continuó el camino del éxito en solitario devolviendo a Roger Waters a los escenarios. Su último álbum, el malhumorado e irónico "Amused To Death", es bien considerado por muchos por ser un logro comparable a "The Dark Side Of The Moon" o "The Wall", se lanzó en agosto de 1992.
Fotos: MarceRock - IndyRock

Roger Waters (Pink Floyd) se pasa a la ópera
Efe/IDEAL (25 agosto-05) 
Roger Waters, fundador hace 40 años de Pink Floid junto a Richard Wrigth y Nick Mason, está ultimando la publicación de una ópera en tres actos inspirada en la revolución francesa y que con el nombre de "Ca Ira" verá la luz el 26 de septiembre.
Roger Waters, que tenía 21 años cuando Pink Floyd publicó su primer disco, "The Piper at the Gates of Dawn", cumple ahora 61 años y apuesta por el género lírico con "Ca Ira", una ópera en tres actos con gran orquesta, solistas y coro, inspirada en un libreto original de Etienne Roda-Gil, informó Sony-BMG.
Además del CD con la música de Ca Ira, el álbum contiene un libreto de 60 páginas que incluyen las letras de Roger Waters basadas en el libreto original de Etienne Roda-Gil, ilustraciones originales de Nadine Roda-Gil, biografías de los compositores y cantantes y otros textos referentes a producción de la obra.
El álbum también incluye un DVD que es una crónica de la historia y la realización del proyecto desde su concepción hasta su finalización, así como entrevistas con Roger Waters y los artistas del reparto e imágenes en exclusiva de la grabación en estudio de Ca Ira.
Roger Waters comenzó a trabajar en "Ca Ira" en 1989 con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa, inspirándose en un libreto del compositor francés Etienne Roda-Gil y su esposa Nadine, responsable de las ilustraciones del manuscrito original, en las que detallaba los acontecimientos y el espíritu de la Revolución Francesa a través de diferentes perspectivas, desde María Antonieta hasta los revolucionarios y la gente común, usando un circo como marco central y dramático.
Roger Waters y Etienne Roda-Gil fueron presentados por un amigo común y el músico británico quedó impresionado por el poder y la pasión del manuscrito. Inmediatamente comenzó a trabajar en la música de "Ca Ira", pero el trabajo fue suspendido tras la muerte de Nadine hasta 1997, momento en el que Waters comenzó a escribir una versión en inglés del texto.
"Ca Ira", con orquestación y arreglos corales de Roger Waters y Rick Wentworth, cuenta con la soprano Ying Huang -que da voz a María Antonieta-, el barítono galés Bryn Terfel -rey de Francia-, el tenor americano Paul Groves -cura revolucionario-, el nigeriano Ismael Lo -esclavo-, Jamie Bower -joven cura- y Helen Russill -joven María Antonieta.
'IN THE FLESH WORLD TOUR 2002' El show 
8 de mayo  Palau Sant Jordi, 21:30h. Barcelona

Por Jose Oliva (EFE).- Unas 13.800 personas recibieron al bajista y guitarrista Roger Waters, fundador de Pink Floyd, y su banda en el único concierto que ofrecio en España dentro de la gira mundial después de veinte años.
Quiso el tiempo que Barcelona recibiera  con frío y lluvia al bajista más famoso de la música psicodélica, pero el Palau Sant Jordi  dedicó una cálida ovación a su ídolo nada más comenzar el concierto a las 21,30 con una puntualidad británica.
Waters, que sabe que quien da primero da dos veces, comenzó con un repertorio fácil e incuestionable, con títulos que ya forman parte de la historia del rock de su época de Pink Floyd.
El bueno de Waters, que con el paso de los años y unas canas más se parece cada vez más físicamente al budista Richard Gere, se ha plantado en Barcelona con una formación hecha a su medida integrada por Graham Broad -batería-, Andy Wallace -teclados-, Chester Kamen -guitarra y voces-, Andy Fairweather Low -guitarra, bajo y voces-, Harry Waters -teclados-, Norbert Stachel -saxo- y las vocalistas katie Kissoon, Linda Lewis y P.P. Arnold, esta última cantante pop de los años 60.
La banda ha tocado con un sonido muy "pinky", especialmente en los temas de "The Wall", sobre un telón de fondo en el que se proyectaban imágenes, más propio de los años 70 que de la época de Internet.
En la primera parte, la formación capitaneada por Waters ha interpretado temas tan célebres como "Another Brick in the Wall-Part Two", "Pigs on the wing, "Mother", "Dogs", "Welcome to the Machine", "Wish You Were Here" o "Shine on You Crazy Diamond".
El momento más intenso se ha producido cuando los músicos han tocado uno de los temas de "Ummagumma", el álbum más psicodélico de los Floyd, y sobre el telón han aparecido fotografías del mítico grupo en blanco y negro.
Para el entregado público, cuarentones nostálgicos y jóvenes reconvertidos, una escenografía con iconos visuales y acústicos de la mejor época de Pink Floyd: los ladridos, la luna, las imágenes líquidas y caleidoscópicas, las cruces de los memoriales de la Segunda Guerra Mundial, los cerdos y el ejército de martillos del Muro que han abierto el concierto con "In the Flesh".
Tras el descanso, junto a temas no menos míticos como "Time", "Money" o "Confortably Numb", Waters ha incluido algunas de las canciones de su nuevo disco "In the Flesh", con el que realiza su primera gira mundial desde que abandonó Pink Floyd en 1983.
En aquel año aciago para sus seguidores, la polémica por el uso del nombre acabó en los tribunales, los cuales negaron la razón a Waters y se la dieron a David Gilmour y compañía.
Desde entonces, Waters no ha podido utilizar el nombre, pero sí ha paseado por todo el mundo el espíritu del grupo que hizo más famosas, si cabe, las ruinas de Pompeya, e incluso editó un disco en directo con una actuación de "The Wall" en Berlín.
A este despliegue de imaginería pinkfloydiana, se ha sumado el sonido del sistema cuadrafónico, un sistema surround que ha proporcionado sonido desde las cuatro esquinas de un Sant Jordi que hoy se ha quedado pequeño para tanto watio de sonido. 
'El cofundador de Pink Floyd ha concebido un show con temas clásicos, ambientado con proyecciones de video y sistema de sonido cuadrafónico para crear efectos surreales'
Roger Waters, fundador de los Pink Floyd y artista de Columbia, ha estado de gira por los Estados Unidos por primera vez desde hacía 12 años (1999-2000) con su aclamado programa "In the Flesh" que presentaba por primera vez un resumen extenso de la música de Waters y que incluía: material del inicio de los Pink Floyd, composiciones clásicas de sus obras maestras The Wall y Dark Side of The Final Cut; temas de las giras en solitario Amused to Death y The Pros and Cons of Hitch Hiking; y la presentación de un nuevo tema "Each Small Candle". La arrolladora demanda de entradas hizo que cada actuación fuera un lleno completo. El 5 de diciembre, Columbia Records editará el ansiado In The Flesh, un doble CD de grabaciones en directo (que incluyen conciertos en Phoenix, Las Vegas, Irvine, California y Porland) y la primera edición de larga duración de Waters desde el Amused to Death de 1992. Una versión de lujo en DVD de In The Flesh incluye un vídeo de alta definición del concierto en directo en Dolby Digital 5.1 y mezclas en LPCM Stereo, un documetal de 30 minutos detrás del escenario, las biografías de la banda, más fotografías, imágenes proyectadas, letras y más... La fecha de edición está todavía por fijar.
In The Flesh ha sido producido y mezclado por el veterano colaborador James Guthrie, quien ha trabajado en la música de Waters desde la coproducción y tecnología de The Wall en 1978 y ha remasterizado todo el catálogo de Pink Floyd. Guthrie hizo una grabación analógica en 48 pistas de los conciertos antes de mezclarlos en alta resolución digital. "Me gusta el sonido analógico" dice Guthrie "es mucho más definido. Es más real. Respira. Es más tridimensional".
Junto a Roger Waters (guitarra, voz y bajo) en In The Flesh está su banda de músicos de altos vuelos que incluye a Andy Fairweather-Low (guitarra), Snowy White (guitarra), Doyle Bramhall II (guitarra y voz), Graham Broad (percusión), Jon Carin (teclados), Andy Wallace (teclados), Katie Kissoon (voz), Susana Melvoin (voz) y PP Arnold (voz).
"La fuerza de este disco" comenta Guthrie "es poder oir a Roger Waters tocando una muestra extensa del material del inicio de los Pink Floyd, por ej. "Set the Controls for the Herat of the Sun" hasta temas más contemporáneos de Pink Floyd y temas de la carrera en solitario de Roger. Es un disco muy dinámico. Todos son temas musicales muy importantes".
En la gira por los Estados Unidos, los críticos alabaron la fuerza de Waters en el escenario, la intemporalidad de su música, los valores de la producción de los conciertos y la estructura firme. El San Jose Mercury News dijo que el concierto había sido rock como arte, con una preocupación por el sonido muy poco frecuente en estos días. Y el Fort Worth Star Telegram afirmó que el delicioso y extenso montaje compuesto principalmente de los clásicos de Pink Floyd había sido llevado a una escala más humana, que el concierto había sido como una celebración. Los Angeles Times fue igualmente entusiasta y escribió "el concierto mostró hasta qué punto el rock operístico de Waters a influido a generaciones".
La primera línea de "Each Small Candle" fue escrita por un sudamericano que había sido víctima de un tortura. Un periodista italiano, activista contra la tortura en el norte de Italia, había dado a Waters el breve poema hacía años. El poema estuvo en un cajón del estudio de Waters hasta que, durante la crisis de Kosovo, leyó un articulo en el London Times que describía cómo un soldado dejó a su pelotón para ayudar a la mujer, luego se reunió con sus hombres y se fue. La imagen inspiró a Roger Waters para dar música y extender la letra del breve poema "Each Small Candle". Es el tema de cierre de In the Flesh.
Roger Waters cofundó el arrollador grupo de Pink Floyd junto con Syd Barret en 1966. Cuando Barret dejó el grupo, Roger siguió creando clásicos como Dark Side of the Moon (que estuvo casi 15 años en las listas de los 200 mejores albumes), The Wall (al que la RIAA otorgó 23 discos de platino), Animals, Wish You Were Here y The Final Cut. Después de la edición de The Final Cut, Roger Waters abandonó Pink Floyd.
Su primer disco en solitario, The Pros and Cons of Hitchhiking, fue editado en abril de 1984 siendo muy bien acogido por la crítica y el público, lo que dio lugar a su primera gira en solitario. En junio de 1987 Radio K.A.O.S. siguió cosechándole éxitos en solitario.e hizo que Roger volviera a los escenarios. Su último disco en solitario, el oscuro e irónico Amused to Death, considerado por muchos fans y críticos como comparable a Dark Side of the Moon o The Wall, fue editado en agosto de 1992. Waters ha estado trabajando en "Ca Ira" una ópera en inglés y francés.
El show
'El cofundador de Pink Floyd tocará temas clásicos, ambientado con proyecciones de video y sistema de sonido cuadrafónico para crear efectos surreales' Roger Waters, fundador/bajista/inspiración/genio de Pink Floyd, regresa al escenario para su primera gira mundial desde que abandonó Pink Floyd en 1983. Las actuaciones de Waters en el Reino Unido en junio del 2002 serán las primeras en su tierra natal desde el mítico "Radio Kaos" en el Wembley Arena de Londres en 1987. Hasta la fecha, el único tour europeo de Waters ha sido el 'The Pros and Cons of Hitchhiking' extravaganza de 1984 , hace ahora 18 años. Su única actuación importante en los '90 fue la legendaria producción de "The Wall" en el ahora desaparecido muro de Berlin, en 1990, ante las más de 350.000 personas que acudieron y alrededor de 100 millones de personas que lo vieron en directo en televisión. Posteriormente, en los veranos del 1999 y el 200, Waters llevó su show "In The Flesh" a America, realizando 50 conciertos con todas las localidades agotadas. Esto supuso un gran éxito artístico y comercial, que contó con el apoyo de la crítica y público. El "In The Flesh World Tour" verá a Waters interpretar temas de Pink Floyd, así como una selección de temas de sus álbumes en solitario.La lista de temas que interpretará se centra en la contribución de Waters a los discos clásicos de Pink Floyd, como The Wall, The Dark Side of the Moon, Wish You Were Here y Animals, de los que desgranará temas míticos como Another Brick in the Wall, Shine On you Crazy Diamond, Welcome to the Machine, Money, Time, Breathe, Animals, Comfortably Numb. Recavará también en pequeñas joyas de discos anteriores de Pink Floyd, como Set the Controls for the Heart of the Sun, del Saucer full of Secrets de 1968. El show contará con impactantes efectos de luz, sonido y vídeo, con motivos psicodélicos y los iconos que han ilustrado los 35 años de carrera de Waters, tales como cerdos voladores, muros de ladrillo, martillos, el prisma y el arco-iris, un gorila mirando la televisión,... El público que asista al concierto podrá regocijarse con una experiencia acústica única, los 360 grados de sonido que proporciona el sistema cuadrafónico, un sistema surround gigantesco en el que el sonido provendrá de las cuatro esquinas del Palau Sant Jordi. 
La banda que acompañará a Waters es de puro lujo, un elenco de músicos de primera categoría con algunos nombres ilustres (como la cantante pop de los 60 P.P Arnold): 

-Andy Fairweather Low-Guitarra, bajo y voces
-Snowy White-Guitarra
-Graham Broad-Batería
-Andy Wallace-Teclados
-Harry Waters-Teclados
-Chester Kamen-Guitarra y voces
-Norbert Stachel-Saxo
-Katie Kissoon-Vocalista Invitada
-P.P. Arnold-Vocalista Invitada
-Linda Lewis-Vocalista Invitada

La lista de temas que interpretará se centra en la contribución de Waters a los discos clásicos de Pink Floyd, como "The Wall", "The Dark Side Of The Moon", "Wish You Were Here" y "Animals": 

In The Flesh-Part 2 
The Happiest Days 
Another Brick In The Wall-Part II 
Mother 
Get Your Filthy Hands Off My Desert 
Southampton Dock
Pigs On The Wing 
Dogs 
Welcome To The Machine 
Wish You Were Here 
Shine On You Crazy Diamond 
INTERVALO
Breathe 
Time 
Money 
Every Strangers Eyes 
Perfect Sense 
It's A Miracle 
Amused To Death 
Brain Damage 
Eclipse 
Comfortably Numb 
What God Wants 
Set The Controls For The Heart Of The Sun 
The Bravery Of Being Out Of Range 
Each Small Candle 


Web oficial
www.roger-waters.com


 

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