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* PÁGINAS Y AGENDAS

 
Vertigo /gira

.ALL THAT YOU CAN'T LEAVE BEHIND
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U2
Barcelona- 8 agosto 2001
Fotos: Efe / Reuters / Ideal



U2, REGRESO A LOS ORIGENES
Por Rafa Quílez (EFE - IDEAL)
Barcelona, 8 ago- El grupo irlandés U-2 encandiló esta noche a 18.000 personas, según la organización, en el Palau Sant Jordi de Barcelona en un concierto austero de escenografía y en el que apeló a su sonido más rockero y a sus antiguas y más conocidas canciones, intercaladas con algunas piezas del nuevo disco, "All that you can't leave behind".

Luz blanca, un escenario pelado y desnudo y la música por encima de todo para que, a la cuarta y tras tres visitas, U-2 ofrecieran su mejor concierto en Barcelona: 22 canciones, poco más de dos horas y sólo una duda, pues el apoteósico triunfo se consiguió invocando al pasado, al material más conocido, cuando los irlandeses habían intentado últimamente seguir el signo de los tiempos e incorporar nuevas recetas para sus pantagruélicos espectáculos.
Dejando de lado las proclamas y apostando por la sobriedad, U-2 se reivindicó como banda de rock con un pasado esplendoroso y un presente aún vivo, aunque su futuro creativo inicie la curva descendente al ser enemigo del riesgo.
Un retraso de 35 minutos en la hora de inicio, no justificado, y una hora de cola para acceder al recinto, más largas esperas para obtener una bebida dejaron de tener importancia cuando el público identificó la melodía de "Elevation", la primera canción, que el cuarteto interpretó con las luces del Sant Jordi totalmente encendidas.
En la segunda, "Beautiful day", empezaron a funcionar los 6 cañones de luz, las seis pequeñas pantallas de vídeo y se hizo la oscuridad sobre el escenario, vacío de elementos, a pelo.
En la tercera, "Until the end of the world", Bono, vestido de negro y con sus habituales gafas oscuras, y The Edge, el guitarrista, se pasearon por la pasarela del escenario, que acotaba un corazón en cuyo interior disfrutaban, a centímetros de sus ídolos, los 300 primeros asistentes al recinto olímpico barcelonés.
Un Palau Sant Jordi que ocupaban 18.000 personas, con todas las entradas vendidas, pese a lo cual no estaba totalmente lleno y se percibían bastantes asientos vacíos y claros en la parte trasera de la platea, lo que dejó expeditos los pasillos.
Quizás ese fuera el motivo de que la reventa, a 20.000 pesetas la entrada a primera hora de la tarde, fuera luego bajando hasta acercarse a los precios originales, entre 7.200 y 8.400 pesetas.
"New Years Day" puso de pie ya hasta el final al respetable, entre quienes se distinguía al actor Javier Bardem o a Amaia Montero, vocalista de La Oreja de Van Gogh, cautivados por un sonido limpio y potente que sacaba provecho a los graves.
Pancartas de "U-2" forever y alguna bandera irlandesa, y caras venidas de todas partes del Estado -se trataba del único concierto en nuestro país- que se fueron animando cuando Bono dedicó "Kite" a su padre, que se encuentra enfermo, para proseguir con "New York" -con sombras chinas incluidas-, "I will follow", "Spanish eyes" -una rareza y un guiño a la audiencia-, y "Sunday bloody sunday", con una referencia a la paz en el Ulster con un lema: "nunca volveremos a la violencia".
"Wake up dead man", "Stuck in a moment you can't get out of" y la última canción que escuchó Joey Ramone, "In a little while", precedió al "Happy birthday", en honor al 40 aniversario de The Edge, que iniciaron los centenares de fans ataviados con camisetas rojas con el número 40 en la parte delantera y una caricatura del guitarrista en la espalda.
Un trozo acústico de "Angel of Harlem", una botella de cava descorchada, y Bono, The Edge, Larry Mullen jr. y Adam Clayton sobre la pasarela remataron la faena con "Desire", mientras el set acústico continuaba con "Stay" y el calor ya sofocaba.
Las visitas a los 80 prosiguieron con el karaoke de "Bad", la épica de "Where the streets have no name", la revisión en clave de 'dance music' de "Mysterious ways", con siete plataformas subiendo y bajando en el fondo del escenario, y "Pride (In the name of love)" -y todo el corazón iluminado-.
Dieciocho canciones y 95 minutos y el bis se inició con un recuerdo en castellano a "los cinco más grandes traficantes de armas del mundo: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, Rusia", como se pudo leer proyectado sobre la trasera del entarimado. Estaba cantado: era "Bullet the blue sky".
La temperatura, y una espectadora al escenario, subieron con "With or without you". "Viva Barcelona". "Bona nit". "Buenas noches". "Bienvenidos a nuestra fiesta. Una fiesta de cumpleaños. Gracias", dijo Bono antes de dejar el escenario.
En el segundo bis, a Bono se le vio el plumero de "izquierda caviar solidaria" con su mención a Nelson Mandela, pero "One" aún hermana a las masas, aunque Bono ya estuviera muy afónico, y "Walk on" situó al grupo en su actual momento: una banda del siglo XXI que apela a los 80 con maestría.

Con anterioridad, los galeses Stereophonics presentaron durante 45 minutos su tercer disco, "Just enough education to perform", un compendio de brasa setentera a volumen atronador, lo que indica que U-2 no trata a sus teloneros como tales.

 


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