1997 - 2022 * XXV ANIVERSARIO * Pioneros de la información musical on line

INDYROCK Magazine


091, LA HISTORIA

La primera biografía de la banda convertida en leyenda viva del rock




091, LA BIOGRAFÍA (091, el libro)
LA NOTICIA DEL ADIÓS
EL ÚLTIMO CONCIERTO (Comentario de J.I. Lapido)
LA FORMACIÓN
AL-DAR, LOS INICIOS
091 Y LOS 80
091... HASTA EL FINAL
Y EN ESO LLEGÓ STRUMMER
091 Y TNT, Artículo de Jesús Arias
LO QUE OPINAN DE LOS CERO, COMENTARIOS (era 091-7.html y ahora es 091-comentarios.htm)

Comentarios de músicos, periodistas y seguidores de 091 realizados para ser incluidos en el libro biográfico de 091 en las fechas previas a su último concierto


DISCOGRAFÍA




091, LA BIOGRAFÍA

Mayo 1996. Ediciones Osuna.
Autores: Juan Enrique Gómez y Juan Jesús García


IndyRock publica on line en este monográfico dedicado a la banda, parte del libro referencia de la historia de Los Cero
(Edición física, agotada y descatalogada)




En mayo de 1996 el grupo de rock 091 ofrecía su último concierto. Habían sido 15 años de actividad musical en los que consiguió convertirse en la mejor banda española. Coincidiendo con ese concierto, ofrecido en Maracena (Granada), dos periodistas publicaban un libro homenaje con la historia del grupo. Sus éxitos y esperanzas. Juan Enrique Gómez y Juan Jesús García escribían un libro de urgencia para dejar constancia de una banda que, a partir de ese momento, entraría a formar parte de la leyenda del rock.
El libro 091, editado por Ediciones Osuna, se ha convertido, unos meses después de su aparición, en el referente obligado de este grupo. Una parte de este libro la hemos convertido en libro electrónico de dominio público en estas paginas web.


LA NOTICIA DEL ADIÓS
El día 9 de enero de 1996 el diario IDEAL ofrecía una noticia triste para muchos. En la página cuarenta y dos aparecía una foto de la última formación del grupo 091 y un titular contundente y explicativo: "091 se disolverán tras la gira de invierno". Algo que sólo unos pocos sabían desde unos meses antes y guardaban en secreto. El grupo emblemático del rock granadino había decidido dejar de existir tras una gira de despedida que les llevaría por última vez a todos los rincones del país. Una docena de entrañables conciertos que serían finalmente rubricados ante una multitud entregadísima en el anfiteatro de la cercana localidad de Maracena


EL ÚLTIMO CONCIERTO




Por JOSE IGNACIO GARCIA LAPIDO
Comentario de José Ignacio Lapido en el periódico IDEAL 8-11-1996

La frase que más he oído esta semana es ésta: «Seguro que vendéis un montón yos tenéis que juntar de nuevo» Lo cierto es que no debimos ser demasiado convincentes cuando anunciamos la separación; todavía ahora, cuando nos entrevistan, algunos preguntan si vamos a hacer gira de presentación ... (¿?) incluso yo no sé si utilizarla primera persona en singular o en plural; es una especie de 'vivo sin vivir en mí', 'estarenos muertos pero nos queda mucha vida por delante'... no sé, no sé. Para que no queden dudas al respecto, el disco se titula "Ultimo concierto". Sí, último y no penúltimo como le gustaría a más de uno, pero como dijo el trovador: «La vida es así, no la he inventado yo».

Con la edición de este disco no hemos pretendido ganar batallas después de muertos, como el Cid; tan solo nos hemos dejado llevar por las peticiones de amigos y seguidores (tenemos unos fans con gran capacidad de convicción) y el resultado de esas 'presiones' es este 'doble en directo' del que me toca escribir. ¿Que qué hay dentro? Podría decir, aunque quede mal, que hay 'mucho y bueno'... pero es verdad: ahí están los Cero durante más de dos horas diciendo hola, agitando sus cabezas, aporreando sus instrumentos, sudando, distorsionando, acoplando sus guitarras, diciendo adiós y la gente aplaudiendo. ¿Qué más puedo decir? Eso que se leía antiguamente en las contraportadas: ¡disfrutadlo poniéndolo al máximo volumen posible!!


(Comentario publicado en IDEAL 8-11-96)
EL ÚLTIMO CONCIERTO
(Del libro 091)
El silencio de la noche ayudó a propagar los sonidos distorsionados de las guitarras.
La luna se sumó a la contemplación, al salvaje baile de los desesperados. Una Gibson SG negra lloraba al viento. Los buffers marcaban las cotas más altas
de la historia reciente del rock. Miles de vatios hacían vibrar los tímpanos a punto de estallar. Era la noche del adiós, de la despedida, del último acto de una obra para la que no existía un final. Gritos, saltos enloquecidos, llanto en los ojos y lágrimas en las mejillas. La noche comenzó como siempre, con acordes fronterizos. Era el último concierto de Ceronoventayuno.

Quince años en la carretera necesitaban un desenlace, un momento para impresionar en la retina del sentimiento las esencias del cruce de caminos. Un punto y final para quince años de rebeldía que quizás fuese sólo un punto y aparte. Los altavoces rasgaban por la fuerza de las guitarras mientras una voz gritaba a la noche el dolor de su corazón malherido. ¡Cero, cero, cero...! en el grito convertido en himno.

Todos querían más, que la noche no acabase, que nunca se pusiera término a la pasión desatada del rock. Lo inevitable tenía que llegar. 091 se convertiría en historia, quedaría para el culto de los seguidores de una época, para marcar pautas a otros que buscarán la evolución de la expresión musical en una raíces en las que ya está este grupo de jóvenes que han creado escuela.

Quince años de carreras, esfuerzos, éxitos, esperanzas y sinsabores.


LA FORMACIÓN

José Antonio, Antonio Arias, José Ignacio, Tacho
Los miembros permanentes de la banda:
José Ignacio García Lapido (letras y música, guitarra)
José Antonio García (voz y armónica)
Tacho González (batería)

La última formación se completaba con: 
Víctor García Lapido (guitarra)
Jacinto Rios (bajo)

1996, entrevista en el diario IDEAL

En  la primera época:
Erick Jiménez - Batería
Antonio Arias - Bajo
Juanma Férriz - Bajo
Ángel Doblas - bajo



AL-DAR, LOS INICIOS

 
(Del libro '091') 
Fue en un chalet de Colinas Bermejas, una zona residencial de altos vuelos en las afueras de Granada. Se apilaban varios amplificadores de calidad media, junto a grandes mesas con los elementos necesarios para organizar una gran fiesta. Las invitaciones que todos portábamos en la mano aseguraban que era la presentación del primer disco del grupo Al-Dar (en árabe El Hogar). "Un grupo de rock compuesto por cinco jóvenes estudiantes granadinos con una carrera impresionántemente rápida, habiendo realizado hasta hoy cuarenta recitales". Recién terminado su primer single, tenían contratados una larga serie de conciertos para ese verano. Pero Al-Dar no sería de esos grupos que terminan su vida artística tan rápidamente como la empiezan. Tienen cuerda para rato. Era lo que aseguraba su hoja promocional, mintiendo, como todas. 

 Estábamos a mediados de 1981 y en la foto aparecían cinco chavales, entre malencarados y altivos, sacaban pecho para su primera foto pública. Entre ellos, todavía con las marcas recientes de la adolescencia, aparecían los hermanos García Lapido, Jose Ignacio y Javier, y Cayetano Anibal, tres nombres que, bajo la luz o las sombras, serían importantes en la música de nuestro país. Serán los principales protagonistas de estas páginas, que no son más que el resumen de sueños y realidades de la música en Granada, desde los tiempos difíciles de entonces a los tiempos duros de ahora. La Gibson SG de aquella fiesta, la misma que tanto gustaba a Frank Zappa y a Angus Young, dijo adiós ante miles de personas en mayo de 1996, pero el camino fue largo. 

 AL DAR
 Empeñados hasta las cejas en Musical Callejas, la única tienda que vendía instrumentos eléctricos, unos cuantos chavales con olor a Clearasil, hacían del cuero negro su color y arrancaban notas - pocas- de sus aparatos coreanos, o comprados de tercera mano a las orquestas de pachanga. De allí saldrían posteriormente grupos bien conocidos como TNT, KGB, La Guardia del cardenal Richelieu, Mágic... Y otros tantos que alimentaron la edad de oro del pop y el rock en esta ciudad, a mediados de la década de los ochenta. 

 Al-Dar, aún siendo de esta camada, partía con algunos metros recorridos. Sabían lo que tenían entre manos y contaban con buenos mecenas. El grupo estaba formado por los hermanos García Lapido (18 y 20 años), Cayetano Aníbal (17), Juan Manuel Leyva (16) y José Román (17). A su lado figuraba un familiar bien situado que posteriormente se convertiría en su manager, y Agustín Rodríguez Ampudia, antiguo componente de Los Ángeles y A.R. (cazatalentos discográfico) que fue quien ordenó la situación a la luz de su experiencia profesional. 

 Lo cierto es que eran los reyes. Llevados en volandas por sus asesores se hicieron rápidamente con un contrato de grabación y hasta alternaron con José Luis Urribarri en el programa Aplauso, aunque luego nunca llegara a emitirse su actuación. Al-Dar, en su breve existencia, marcó varios hitos en la exigua escena local. Lo que se les tenía era envidia, pura y llana envidia. Tenían carteles -posters, como se les denominaba entonces- de los de verdad, grandes y de colores, donde se leía Al-Dar Rock, para que no hubiese confusión. Fueron el primer grupo con un equipo de sonido en propiedad, aunque aquel montón de altavoces resultase ser poco más que impracticable, dado que fueron realizados artesanalmente en aglomerado de madera. "Aquello no había dios que lo moviera, pero imponer, imponía". Contaban con un técnico de sonido propio, Alfonso Conejo fonfi, antiguo miembro del grupo Terciopelo y que sería su ingeniero hasta nuestros días; Tenían técnico, pero poner orden en aquel escenario resultaba sólo al alcance de un premio Nobel en física y acústica. Eso sí, tocaban muchísimo. 

 El único testamento discográfico que dejó Al-Dar fue el single con Somos nuevos en la cara principal, e Intoxicación por detrás. En este disco habían depositado toda su esperanza. Fue registrado en los estudios Sonoland bajo la dirección técnica del ex-Ángel, Agustín Rodríguez. Un periodista se lo llevó para promocionarlo por libre en Madrid y aún recuerda la cara de horror del pinchadiscos del recién abierto Rockola cuando lo puso. Era un viejo amigo de colegio mayor, Pepo Perandones que, más tarde, se convirtió en un conocido promotor de salas. Lo pinchó momentos antes del primer concierto que allí daban unos palidísimos Gabinete Caligari. El disco pasó completamente desapercibido y no tuvo continuidad, esfumándose con él todas las ilusiones de sus miembros. 

La canción Somos nuevos, era más o menos así:

Tú me estás buscando,
no me encontrarás.
Te estás equivocando
No soy convencional.
Mi rollo es algo nuevo difícil de imitar.
Cuando salgo me lo invento,
yo no suelo copiar Luces y fuego,
canciones, espejo, alucinarás.
Ríes y cantas viejo roquero,
tú regresarás.
Somos nuevos, es mi juego.



091 EN LOS 80

José Antonio, en 1981 estaba en TNT, junto a Jesús Arias. Habían tenido momentos duros en Madrid. Por eso cuando José Antonio recibió la llamada de José Ignacio García Lapido para formar un nuevo grupo, no se lo pensó dos veces. "Lo conocíamos como fans, ya que venía a nuestros conciertos, incluso fue la mitad del público que tuvimos en Alhama - afirma con gracia José Ignacio- y también por las cosas que había hecho con TNT". Cayetano Tacho, José Ignacio y José Antonio, también conocido por pitos por el nivel de agudos que conseguía con su voz, formaron ya, justo a finales de 1981 el embrión de 091, y a la postre volverían a ser el núcleo base de los últimos años del grupo. 

La búsqueda de bajista no fue menos ardua. "A mi me dijeron que si quería incorporarme con ellos, pero con el bajo", recuerda Jesús Arias, "pero yo quería seguir teniendo mi propio grupo y les dije que quizás mi hermano Antonio podría interesarles". Antonio Arias se aplicó con un instrumento que le resultaba tan familiar como una balalaika rusa. Se presentó a la prueba "con una versión de Police sorprendentemente bien cantada", y, según José Ignacio, se adjudicó la plaza. Police versus 091. En pocos meses Antonio era capaz de secundar la batería de Tacho, primero con dignidad y luego con el poderío, ya estelar, que ha desarrollado posteriormente en Lagartija Nick.

Siguiendo la tradición de Police y 999, decidieron denominarse 091, nombre que no fue muy bien acogido entre las fuerzas del orden público que lo comentaban en privado. Esa denominación también alimentó alguna situación curiosa. Unos agentes de tráfico detuvieron la furgoneta en la que viajaban camino de un concierto los grupos 091 y La Guardia. Tuvieron la rara suerte de dar con un guardia civil con buen sentido del humor y el policial nombre les evitó una multa cantada. 

Con nombre y formación 091 era ya un grupo. Perogrulladas aparte, realmente lo parecían. Caminaban desafiantes por la calle con una imagen entre punk y rockabillly, vestidos con ropa negra y ceñida, zapatos puntiagudos de plataforma y unos tupés que causaban estragos entre las chicas. Sus llegadas al pub Silbar, un estrecho local en forma de túnel de tren que era el centro neurálgico de operaciones de casi todos sus coetáneos, eran memorables: no se hacía el silencio, pero casi. De verdad, un grupo.
 
Títulos como Paseando al robot, Hoy he descubierto que mi padre era un agente de la CIA, Singapur, Gregorio, Una postura gansa o la impagable Pakillo el esperma amarillo, salían rápidamente en el local de ensayo. Las ganas se los comían y todos aportaban letras -algunas en el correcto tono punk-surrealista del momento- mientras que las músicas se acumulaban esperando sus estribillos. Entre ellas estaba Ladrando por ti, el primer microéxito doméstico del grupo. Esa canción, que volvieron a interpretar diez años más tarde, resumía el espíritu de los primerizos 091 : velocidad, nervio, garra y urgencia. Se grabaría por primera vez en Sevilla junto con Nunca me canso de ti y constituiría la primera maqueta seria -antes hubo dos intentos de precarios resultados- de los recién llegados.
 
1982 fue un año de dificultades y cambios para los ciudadanos de este país. También para los miembros de 091 : dieron su primer concierto. Se presentaron en una tanda de tres actuaciones en la discoteca Banitti -actual Distrito 10-, propiedad de el ex-Angel Agustín Rodríguez. De aquellas tres noches no queda constancia más allá del diario del cantante: "No he bebido ni una cerveza y nos colocamos en la pista. No ha venido mucha gente, quiero decir que no hay casi nadie, aún así estoy muy nervioso. El sonido fue muy bueno. Las crías nos pedían autógrafos, es la primera vez que me lo hacen. He ganado 5.000 pesetas".

El 6 de julio tocaron por primera vez en Madrid. El 7 lo harían los Rolling Stones. Según las crónicas el concierto fue lamentable, aunque no del todo negativo. "Por primera vez hay unos camerinos como está mandao, con agua corriente, espejo y un bidón lleno de cerveza fresquita" apuntó José Antonio. Por entonces cerraban sus bolos con canciones de los Kinks y hacían una delirante versión del Poupée de cire, poupée de son de France Gall titulada Tupé que sí, tupé que no. 

El 28 de Octubre de 1982 tocarían en Granada, en el Paseo del Salón. Tuvieron a Felipe González de telonero. El que iba a ser días después presidente del Gobierno durante 14 años pidió que le encendieran todas las luces del escenario para dar mejor imagen, algo que no se le hubiese ocurrido ni al guerrista más maquiavélico, pues a pocos centímetros de dos focos halógenos de 1000 vatios destinados al pitos, el candidato estuvo a punto de morir horneado.

El primer disco lo grabarían a principios del año 83. Contenía Fuego en mi oficina y Llamadas anónimas. Dos auténticas caras A envueltas en un lujoso diseño de Julio Juste. El single acababa con la cutrez característica de los productos del sello DRO, con lo que comenzaba una nueva era para la primera guerra de la independencia discográfica. 

Ofrecieron calidad y comercialidad simultáneamente, como se decía entonces. 091 ilusionó a Servando Carballar, dueño y señor de la compañía, que rápidamente se emocionó con "esos granadinos tan simpáticos", según dijo en el programa Pólvora.

Con los colores del Déport este primer disco inició rápidamente su andadura inaugurando las buenas relaciones del grupo con la prensa: Diego Manrique lo calificaba de "fresco, vivaracho y ratonero", mientras que en el Diario de Tarrasa elogiaban sus recursos asegurando al grupo un brillante futuro, "si se quitan de encima las reminiscencias tequileras". 

Entró en las listas de Radio-3 y fue votado por primera vez como autores de una de las mejores canciones del año. 

Realizaron 14 actuaciones durante el verano de 1982 con un equipo de 4.000 vatios de sonido y 30.000 de luz según se lee en los contratos de la época y cobrando 250.000 pesetas. Un precio alto para aquel momento que "nunca nos llegaron a pagar", aseguran. 

En diciembre de 1983 entraron en los estudios Dubletronics para grabar el segundo single Lágrimas en el paraíso y El deseo de ser piel roja, un disco que supuso un frenazo en sus aspiraciones y retrasó un año su debut en formato grande. A pesar de ello 1984 iba a ser el primer año estelar del grupo granadino.

El primer elepé llegaría en otoño a raíz del triunfo del grupo en el Festival de Jerez de la Frontera, donde un par de años antes habían sido desechados. Como introducción a Jerez realizaron 20 conciertos, incluyendo el colectivo del Corpus el 18 de junio ante 4.000 personas, con Johnny Roll, Danza Invisible y Radio Futura, que terminó siendo casi más largo que el de Woodstock, ya que, prácticamente al amanecer, todavía seguían oyéndose los acordes finales -Sentado en el muelle de la bahía- de los madrileños.

La tercera edición del Concurso de Rock Alcazaba, Concurso de Andalucía, según los organizadores jerezanos, resultó ser el momento cumbre de los grupos que rodaban por Granada. Al certamen, bien dotado económicamente, se habían presentado 164 grupos de toda Andalucía, de los que sólo tres, eran granadinos. Durante los días 21 y 22 de septiembre un total de 10 finalistas se verían las caras con el jurado, en su mayoría madrileños y de Radio-3. 091, Mágic y KGB estaban en la final. Y por este orden debieron de quedar en la final, si el apuro de los organizadores no hubiese impuesto un tercer premio para una formación gaditana. 11 de los 12 votos posibles fueron para los chicos de 091, que despidieron su participación entre gritos de campeones, campeones...

El premio de Jerez les vino como anillo al dedo. Los Cero tenían prevista su puesta de largo con anterioridad al concurso, pero las reticencias de su editor, preocupado por el escaso resultado de su segundo single, había ralentizado el ansiado LP. El premio de Jerez consistía, precisamente, en la grabación de un disco con Discos Radioactivos Organizados (DRO), aquí paz y allí gloria. Entraron a grabar en TRACK el 18 de noviembre y saldrían ocho días después.

Con DRO no todo fueron alegrías. Los problemas de promoción quemaron al grupo. Cuando lograron que se rescindiese su contrato comenzaron una nueva andadura...



Y EN ESO APARECIÓ JOE STRUMMER


La leyenda cuenta que estando en Barcelona, Strummer oyó una canción de 091 y se emocionó tanto que le entró la necesidad imperiosa de conocerlos, viajando rápidamente a Granada. La realidad, como siempre, es otra, y según José Ignacio Lapido: "Estábamos en el 'Silbar' y llegó un tío, malencarado y zarrapastroso, le dijo a Tacho que tenía unas letras y Tacho se quitó de enmedio pasándomelo a mí, tenía una libretilla de esas de cuadros, sucia y hecha polvo. Empezamos a hablar y el caso es que, a pesar de la pinta de jipioso que tenía, había algo en su cara familiar. Yo me acordé de las historias que circulaban por Granada, de que si 'Los Clash' habían estado por aquí (cierto, cuando la primera espantada de Strummer) y se lo comenté a Tacho: 'ostras este tío se parece a Joe Strummer'. No le dijimos nada, pero al del bar le pedimos que pusiera algo de 'Los Clash', y allí estábamos los dos mirándolo a ver que hacía... Y sí, era él", recuerda José Ignacio "¡Una experiencia casi mística!" El caso es que el inglés no soltaba prenda, recluido en una pequeña pensión se dedicaba a escribir en la famosa libreta, a beber ginebra en el Silbar y a perseguir a las chicas.

Una noche fue recogido de madrugada en un estado lamentable, y completamente perdido, por un periodista del Diario de Granada y depositado, salvo, que no sano, en su fonda. Al día siguiente concedía a su salvador la única entrevista que daría desde la disolución de Los Clash hasta entonces.

En aquella comida-entrevista a los pies de la Alhambra afirmó que le gustaba lo que hacían 091 y habló de sus nuevos proyectos, entre los que estaban el último álbum de la banda.

Días después desapareció como había llegado, sin decir nada. Meses más tarde, cuando los Cero estaban preparando las maquetas en un estudio de la calle Recogidas para su inminente grabación, reapareció dispuesto a echar una mano a los granadinos, incluso escribió un par de letras para el grupo en el espaninglis mental que le caracterizaba, adaptadas por Gabi (Gabriel Contreras), un amigo de todos.

Se cree, se piensa más allá del extremo del sur
Aunque podría ser al Este, dice el mangante
Esto es como si siempre soñara en el negro expreso que pasa
Trabajando en Recogidas with the sexis señoritas
El graffiti-boy graba una inscripción en las paredes de la catedral
El taxista espera the woman del amigo del general
La gente espera al hombre de chocolate
al hombre del chocolate
El limpiabotas hace disparates con maniquíes en los escaparates
La gente espera al hombre de chocolat
Esto es como si siempre soñara en el expreso negro que pasa
Trabajando en Recogidas
With the sexis señoritas
With the sexis señoritas





091... HASTA EL FINAL
Las famosas maquetas de la calle Recogidas (sin the sexis señoritas) fueron la base para el primer disco de la era Zafiro: Más de cien lobos. Un nuevo peldaño en la carrera agridulce de los Cero. Con ellas y con Pepe Loeches se fueron a los estudios Eurosonic y Track, dos de los mejores del momento. Iniciaron así una tormentosa aventura que acabó de aquella manera. Las sesiones de grabación fueron un auténtico suplicio. "Ocurría que Joe tenía una forma de trabajar muy diferente a la nuestra. Él iba al estudio tan sólo con unas ideas que desarrollaba allí, y aquí se llegaba con todo muy perfilado para ahorrar tiempo de grabación".

El que fuera posteriormente líder de Lagartija Nick se fue porque "no encontraba ninguna receptividad para mí y mis composiciones". "En 091 no había sitio para mí". Ya acariciaba la idea de montar su propio grupo, y esperó a la disolución de KGB para recuperar a Erick Jiménez y empezar a trabajar en sus propias ideas. En la discografía publicada hasta entonces tan sólo había aparecido un tema (En tu locura) de su autoría, y le parecía poco. "Me cansé de ver como se desechaban una y otra vez mis canciones, alguna música servía, pero en letra y cante no había cojones".

"Más que una gira fue una excursión, recuerdan. "Nuestro mánager había vivido en Francia mucho tiempo, de hecho su hija es francesa, así que cogimos los bártulos, nos subimos en su coche y nos fuimos a actuar por toda Francia". Para el periplo internacional reclutaron a Manuel España, guitarra y cantante de La Guardia, grupo de la misma agencia y habituales teloneros suyos. Todos, subidos en un Talbot de gasoil y con los instrumentos en el maletero, se fueron a ver mundo. La gira francesa comenzó el 29 de abril en Tolouse, siguió el 30 en París, el 1 de mayo no descansaron.

Aprovechando la visita del grupo parisino Chihuahua, los mismos que ya habían estado por aquí hacía algún tiempo pero esta vez sin la perla, se echaron unos cuantos bolos conjuntos bajo la denominación de Chorrojumo y los primos del blues. "Hacíamos blues, o mejor dicho punk-blues porque íbamos a toda leche". Actuaron en una discoteca-cueva del Sacromonte y en el Punto Imaginario (un pub-concierto), y el divertimento pasó a la historia, aunque el tema sacromontano perdurará en la afición a las camisas de lunares en el cantante, llamado desde entonces gitano por los más allegados.

Contra todo pronóstico, a la vista de las condiciones de trabajo, y casi sin promoción, Debajo de las piedras empezó a tener mayor demanda que las anteriores producciones y la agencia a acumular trabajo. Aquel año y el siguiente el grupo superaría los 50 conciertos. "Y además, por primera vez en toda España". Con 15.000 discos vendidos había sido el más despachado por el momento y, si bien no era un excepcional récord de ventas, el prestigio del directo del grupo apuntalaba su situación en la escena nacional. "Nosotros no defendíamos el disco, defendíamos nuestro directo"

Encarando el final de la década de los 80, 091 consiguió definitivamente la autonomía suficiente para lograr algunos de los momentos más vibrantes de su historia, y algunos discos de los que ahora se sienten más orgullosos. El éxito suficiente del álbum Debajo de las piedras les permitió afrontar su futuro discográfico con un poco más de optimismo.

Tras un rodaje de varios años por fin llegó el momento de intentar definir La vida qué mala es, aquel tema jungle con letrilla flamenca que tanto había gustado a los franceses, y que servía para cerrar los conciertos, a modo de apoteosis final con otros grupos en plan jam-session (cuando los invitados eran Los Lagartos, solía durar una eternidad, hasta finalizar en una orgía de guitarrazos y percusiones. José Antonio inauguraría la costumbre de agitar un par de maracas para no tener las manos vacías) "Era un tema atípico. La influencia de querer mezclar un ritmo bailable con guitarras duras, como hacían los 'Beastie Boys' pero a nuestro modo" puntualiza el autor de este tema, que a la larga ha sido la canción más oída de 091.

Veías la vida como una carrera y no naciste para ganar,
por más que corrías no viste la meta,
busca un hombro en el que llorar.
Mi amigo dice que la vida es dura,
siempre luchando y luego pá ná.
También me dice que no tiene cura
lo que el vino no puede curar
Las flores siguen perfumando el aire,
los perros no han dejado de ladrar.
Nosotros, en cambio, esperamos en balde,
que en vez de fuego llueva maná.
Dios aprieta pero no ahoga, sé que esa es la verdad.
Nos ponen suave el nudo de la soga,
nos dejan abierta la puerta de atrás.
Me los dijo la mujer del dueño, donde iba a trabajar.
Tú como tu padre nunca fuiste bueno,
mal trigo mala harina, mala harina, mal pan.
¡La vida hey! ¡Qué mala es!

La promoción fue correcta, salvo en la Cadena Cuarenta, donde una mano negra impidió que jamás subiesen del inservible puesto 16. Tuvieron a la prensa de su lado (luego ya ascenderían de nivel) como siempre. Las críticas fueron excelentes

José Ignacio se presentaba anónimamente al premio Jaén de poesía y se estrenaba como colaborador en prensa: "En ocho años he podido meditar sobre lo divino y lo humano, pero ha sido una meditación a golpe de decibelios o impulsos eléctricos; así, entre ese maremagnum sónico, rara vez he llegado a la trascendentalidad en mi meditación. ¿Quién se puede meter en profundidades con un cable coaxial rozándole la pierna? La cultura pop es así, de usar y tirar. Sólo existes mientras tus canciones suenan en la radio, después de eso, todo tu trabajo se convierte en una melodía para silbar " ("091, on the road again". Ideal).

Con la formación recién reestructurada y una transfusión de sangre nueva y joven, abandonaron el formato reducido de los dos últimos años, ya que "necesitábamos encontrar una estabilidad que no habíamos tenido en mucho tiempo, tener presencia y seguridad de grupo, por eso volvimos a ser cinco de pleno derecho". Juanma Férriz reapareció años después como jefe de promoción de Pop- Quark, la compañía que fundaron más adelante para editar su último disco de estudio. Jacinto Ríos, bajista recién integrado, piensa que "los nuevos miembros aportaron frescura y caña, quizás lo que les hacía falta en directo. Creo que conseguimos contagiársela a los demás. Para mi fue como un sueño. Yo fui fans durante cinco discos y he tenido la oportunidad de hacer dos con ellos. He sido durante más tiempo seguidor, que parte de 091".

La gira de despedida de 091 se realizó durante los meses de febrero, marzo y mayo de 1996 en las siguientes poblaciones: Jaén, Córdoba, Jerez, Ubeda, Murcia, Albacete, Castellón, Valencia, Barcelona, Lérida, Madrid, Zaragoza, Valladolid, León, Santiago y Granada.

El 18 de mayo de 1996, en Maracena, junto a la ciudad que pasearon por todos los rincones de España, la Gibson SG rugió y sufrió como nunca. Quizás no lo hiciera por última vez, pero en sus lamentos estaban presentes los años de lucha, las esperanzas de un grupo de soñadores que tuvieron la atención de los que realmente importaban, los que se identificaron con sus canciones. 091 no pasará a la historia oficial de la música española como los mayores superventas, los primeros de todas las listas de emisoras de radio y televisión. Pero todo aquel que tenga una mínima sensibilidad musical, sabe que su nombre está escrito con mayúsculas en la historia de su tiempo.

Esa noche, en Maracena, no era necesario pasar lista.
Todos estábamos allí. Las mismas caras y otras nuevas.



091 Y TNT * artículo de JESÚS ARIAS
Jesús Arias, José Antonio García, Ángel Doblas, TNT

Un artículo escrito por JESÚS ARIAS, 
lider de TNT, para el libro 091

091 y TNT siempre fuimos los eternos y cordiales rivales. Compartimos el mismo y magnífico cantante y, a través de su voz, ofrecimos en los años ochenta dos enfoques diferentes de lo que era nuestra concepción del pop y del rock. Por un lado -el suyo-, el estudio perfecto de las armonías, de la construcción de las canciones, de los buenos estribillos. Por el otro -el nuestro- el salvajismo vital de la adolescencia, la obsesión por el ritmo, la búsqueda de la sorpresa, del desconcierto. Eramos dos bandas celosas la una de la otra, pero también las primeras en prestarnos los amplificadores, las guitarras, en echarnos una mano, en compartir noches memorables discutiendo sobre nuestra mutua adicción a escribir letras que fueran poemas y a crear acordes que no hubiera encontrado nadie.

Hasta tal punto estábamos unidos que la gente siempre confundía a unos músicos con otros, y a José Ignacio G. Lapido le pedían que firmara un disco de TNT o a mí que firmara uno de Los Cero... Y qué decir de los baterías, Tacho -091- y Joaquín Vílchez -TNT-, de quienes nadie podrá saber jamás si lo que querían era pegarse o tocar juntos: eso sigue siendo un misterio incluso para mí. Personalmente, como compositor, como ex músico, como ex TNT, creo que la disolución de 091 es una decisión equivocada. Yo habría dado cualquier cosa por firmar canciones como El Hombre Invisible, Cuando pierdo el equilibrio, Corazón malherido o Qué fue del siglo XX. Quedan aún cientos de canciones así por firmar. 091 ha decidido colgar el teléfono. El grupo que durante 15 años fue el mascarón de proa del rock granadino, uno de los buques insignia del pop español, ha optado por abrir escotillas, desarbolar el palo mayor y atracar definitivamente en el oscuro puerto del olvido sin saber, o quizás sabiendo, que el varadero es el de las aguas del recuerdo y de la nostalgia. A los 091, ese grupo con nombre de teléfono de urgencias policiales tendrán que recurrir, a partir de ahora, los rebeldes con vocación de músicos. Porque ellos, los Cero, como los llamamos todos, eran los rebeldes con entrañas de poetas.

Hoy, en esta ciudad, los aspirantes al mundo del rock no tocan canciones de The Beatles o de los Rolling Stones para aprender, tocan canciones de los 091. Imitan a los Cero con el mismo entusiasmo con el que en el Madrid de la movida se imitaba a Sex Pistols o a The Clash. 091, ese número, ya no es de la Policía. Es el número telefónico personal del rock, del puro sentimiento. La poesía de José Ignacio G. Lapido es brutal, certera, llega al corazón. Es poesía lúcida. El directo del grupo es demencial. La electricidad que siempre dispararon desde el escenario no tiene límites. Si hubieran sido simplemente de Madrid hoy se estaría hablando del mejor grupo pop español . El problema es que eran de Granada, de Andalucía. Podremos estar en desacuerdo en muchísimas cosas, pero al César hay que darle lo que es del César. Y 091 son el César. Hace seis años, en el último concierto que dio TNT en Granada, con José Antonio García, el mismo y magnífico cantante que siempre compartimos, José Ignacio G. Lapido se acercó a los camerinos y me dijo: "Jesús, ha sido el mejor concierto que he visto en mi vida. El único de mi vida que me ha hecho saltar". Del mismo modo, esta vez me toca a mí reconocerle cosas a mi eterno amigo y rival: José Ignacio: has hecho las mejores canciones que he escuchado, canciones que yo siempre habría querido haber hecho. No dejes de hacerlas nunca.

Y es que, cuando se pierde a un rival, se pierde a un amigo
.


091, DISCOGRAFÍA

(Del libro 091)

ÁLBUMES

EL CEMENTERIO DE AUTOMÓVILES (1984)
Cementerio de automóviles,Las sombras, El hombre invisible,
Arenas movedizas, El desafío, 1er invierno después, Esperar la lluvia,
El placer y el dolor, Ella está detrás dela puerta
...

MAS DE CIEN LOBOS (1986)
Cuando pierdo el equilibrio, Buen dia para olvidar,
Escupir contra el viento, Esenas de guerra, Me siento mal,
En la calle, Perderme en la junga, Blues de medianoche,
En tu locura, Más de cien lobos


DEBAJO DE LAS PIEDRAS (1988)
Todo lo que quiero hacer, Un dia de lluvia, Música para las penas,
Demasiado escalones, Debajo de las piedras, La torre de la vela,
El sur, Sólo Tú haces que me sienta bien, A mi con esas,
Los cuernos del caracol, Si hay tormenta.

.
12 CANCIONES SIN PIEDAD (1989)
Cartas en la manga, Confusión, En tus ojos,El deseo y el fuego,
Nadie encunetra lo que busca, En el laberinto, Qué fué del siglo XX ,
Esta noche, Al borde del abuismo, Nada es real, El trago más amrgo,
Carne cruda.


EL BAILE DE LA DESESPERACION(1991)
La vida qué mala es, Este es nuestro tirmpo, San Martín,
Corazon malherido, La canción del espantapájaros,
Espejismo nº 7 , El baile de la desesperación,
El lado oscuro delas cosas, Un camino equivocado,
Un día cualquiera, Atrás.


TORMENTAS IMAGINARIAS (1993)
La calle del viento, Zapatos de piel de caiman, Huellas,
Todo comienza a girar, Sin raices, cayendo, Un cielo color vino,
Otros como yo, Para impresionarte, Mi sombra y yo,
Es sólo una señal, Tormentas imaginarias,
El fantasma de la soledad, Es hora de enloquecer.


TODO LO QUE VENDRÁ DESPUÉS(1995)
Sigue estando Dios de nuestro lado, nada más por hoy
, La noche en que la luna salió tarde,2000 locos,
Un hombre con suerte, Si las luciérnagas nos dan su luz,
En el mismo bar, Todo lo que vendrá después,
De licor y tristeza, Nubes con forma de pistola,
Hora de decir adios, Como acaban los sueños.


EL ULTIMO CONCIERTO (Quark- noviembre 96)
Palo cortao - Este es nuestro tiempo - Qué fue del siglo XX -
Todo lo que vendrá después - 2.000 locos - Huellas -
La noche que la luna salio tarde - Escenas de guerra -
Un camino equivocado - Debajo de las piedras - Nada más por hoy
- Como acaban los sueños - El lado oscuro de las cosas -
Otros como yo - Sigue estando Dios de nuestro lado -
Zapatos de piel de caiman - La calle del viento
Disco dos:
La canción del espantapajaros - Tormentas imaginarias -
Un hombre con suerte - Mi sombra y yo - A mi con esas -
Esta noche - En la calle - La vida que mala es -
Un cielo color vino - El baile de la desesperación -
Cementerio de automóviles - La torre de la vela -
Fuego en mi oficina.
(Grabado en directo en el concierto ofrecido en
Maracena, Granada, los días 17 y 18 de mayo de 1996)



LA OTRA VIDA (2019) Warner Music


CD RECOPILACION DE SINGLES
(con la portada del primer disco)
CERONOVENTAYUNO (1996)
reedición de singles en CD. Cementerio de automóviles.
Las sombras. El hombre invisible. Arenas movedizas.
El desafío. Primer invierno después. Esperar la lluvia.
El placer y el dolor. Ella está detrás de la puerta.
Lágrimas en el paraiso. El deseo de ser piel roja.
Llamadas anónimas. Fuego en mi oficina.

091- TODO LO QUE VENDRA DESPUES (2002) Reedición remasterizada - Big Bang - www.bigbangspain.com

.singles
Somos nuevos-Intoxicación 1983
Fuego en mi oficina-Llamadas anónimas 1983
Ella está detrás de la puerta-Esperar a la lluvia 1984
Lagrimas en el paraiso -El deseo de ser piel roja Dro-1984
En la calle-Blues de medianoche 1986
Cuando pierdo el equilibrio- Perderme en la jungla 1986
Escenas de Guerra-Por ti en la oscuridad 1986
La Torre de la Vela-Música para las penas 1988
Qué fué del siglo XX -bis 1989
Esta noche-bis 1989 -La vida que mala es-bis 1991
Corazón malherido-bis 1991
La calle del viento CD 1993
Huellas- El fantasma de la soledad CD 1993
Otros como yo CD 1993
Un hombre con suerte- espejismo nº8 CD 1995

otras grabaciones
Recopilación Zuperdisco Zafiro1988
Recopilación Etiqueta negra DRO 1990
Recopilación Dónde estabas tu DRO 1993
La vida qué mala es -Mixterio del Sacromonte 1991
Más de cien lobos ( tres portadas)
Grupos contra el rollo dela droga
( colectivo, incluyen el tema "Palo cortao"
TNT Guernica ( canta Jose Antonio)
Arma Joven ( un tema de Jose Ignacio García Lapido)
Únete a nosotros ( colectivo, canta Jose Antonio)
Amparo & The Gang ( tres temas de JI García Lapido)
GRX 87 ( guitarra en dos temas de L.Nick)

videografía
Rock entre las rocas
La vida qué mala es
Otros como yo
Dios está de nuestro lado
Un hombre con suerte
Canal Sur grabó y emitió el Ultimo Concierto
bibliografía
Rock-comic
The Clash -S.Luna
Un año de rock Pop Español- J.Ordovás
Historia del Rock El País
Historia del pop español J.R. Pardo
Rock de Luxe
Popular1
Ruta 66
Prensa diaria :
Ideal, País, Diario de Granada, Correo,Día de Granada,
Granada 2000,
El Sol, ABC, Diario 16, Córdoba, Diario de Jerez




091, MONOGRÁFICO INDYROCK MAGAZINE





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