ENRIQUE BUNBURY * VIAJE A NINGUNA PARTE 2004
ÉSTE ES UN 'VIAJE' EN SOLEDAD Y CON BILLETE DE VUELTA
Bunbury ofrece algunas claves para comprender mejor "El viaje
a ninguna parte".
Álbum doble
"Este es un disco de largo recorrido porque necesita de
muchas escuchas. No es para escucharlo entero, por eso lo he
dividido en dos; siendo 20 canciones, me parece que
necesitaba tener sus paradas, tratar el disco con más calma.
El cambio de disco ejerce la función de pausa."
A la búsqueda de la imperfección
"Quería un disco que expresara un momento determinado y
que a nivel de producción y de lo que he querido hacer
musicalmente, partiera de la imperfección y del músico
tocando y sintiendo, con una voz que fuera muy cercana. La
interpretación es lo más importante en este disco."
Los viajes
"En el viaje hay que intentar evitar cualquier tipo de
planificación, la planificación tiene que ser improvisada, y
lo más importante de todo es no tener billete de vuelta.
Este tipo de viaje lo concibo únicamente como un viaje en
soledad, creo que de este modo se aprovecha más."
El método de escritura
"A Perú sólo me llevé un charango, en Marruecos y Nicaragua
iba con la guitarra. No grabé nada, iba escribiendo las
canciones y las guardaba en la memoria, apuntaba en las
letras los acordes. No grababa nada hasta que volvía aquí.
Luego volqué cantidad de canciones... había alrededor de
noventa para este proyecto."
El oficio de escribir
"Para mí, normalmente, componer canciones no es fácil, es
una lucha contra mis propias incapacidades, me encantaría
estar muchísimo más capacitado musicalmente para poder
escribir mucho mejor. Afrontar un disco me resulta muy
doloroso, por lo que me cuesta decir las cosas, encontrar
las palabras, encontrar la música, la melodía, los acordes
que deseas para una canción. Pero en esta ocasión, sin
embargo, las canciones salían solas y en muy poco tiempo;
hay muchas canciones escritas en diez minutos, muchas. En la
mayoría, mientras escribía la letra iba escribiendo la
canción. Surgió así. Todas las canciones que no han entrado
en 'El viaje a ninguna parte' se van directas a la mierda;
no me gusta utilizar canciones que no entraron en los
discos, en 'Flamingos' también quedaron muchas canciones
fuera y no las he utilizado para este. Son canciones que no
llegaron a donde tenían que llegar." (..)
(..)
La voz (y la palabra)
"Con la voz lo que pasa es que más que romperla he intentado
interpretar más, no ser tan plano como lo había sido en los
discos anteriores y lograr una voz mucho más dinámica,
interpretando cada frase, porque hay mucho texto en este
álbum Y para estar contando tantas cosas tienes que estar
interpretándolas y tienes que llevar al oyente, si no es
mera repetición de estrofas y termina resultando aburrido.
Cantar este disco ha sido un trabajo muy bonito, pero el más
difícil de cantar de todos los discos que he hecho."
El compromiso con la realidad
"Actualmente no entiendo la música sin que haya compromiso.
Por su puesto creo que tiene que haber un compromiso
emocional y por supuesto que acepto que una canción puede
hablar de lo que ocurre en el momento. A todos nos gustan
las canciones que son atemporales y que sirven para
cualquier momento de tu historia o de la historia, pero
también entiendo la música urgente, entiendo que los músicos
tenemos que decir cosas sobre lo que ocurre en el momento.
Siempre que tengamos la necesidad, no es obligatorio que
todos lo hagan, pero sí me parece lícito, lógico y necesario
y más en momentos como los que estábamos viviendo hasta hace
poco, y que, en cierto modo, seguimos viviendo. Aunque, por
lo menos, uno de los mayores problemas ya ha terminado, ya
ha pasado..."
El rock
"El viaje a ninguna parte' sí tiene un pulso rockero, aunque
lo cierto es que los pasos que está dando el rock no me
interesan mucho. Me interesan más las raíces en donde busca
el rock más explorador y quedarme directamente con la raíz
en sí misma, no me interesa ni siquiera hacer rock bastardo,
rock latino... En cierto modo, hasta me gustaría eliminar la
palabra rock de lo que hago. Sí, porque yo soy un rockero,
pero no lo es necesariamente la música que hago. 'Canto' u
otras canciones de este disco ni siquiera se puede decir que
tengan algún carácter rock, no tienen nada. He ido a
pulirlas y a eliminar todo signo de rock. Incluso he huido
de la instrumentación rock, muchas canciones del disco no
tienen batería y están sustentadas por la percusión."
La canción
"Mi sueño es conseguir hacer alguna canción que se acerque a
los estándares de la canción popular, me interesa lo conciso
de la canción popular, de las letras e incluso lo conciso de
la instrumentación. La sencillez que adquiere una grandeza
impresionante, desde José Alfredo Jiménez con rancheras de
esas que piensas 'qué fácil es hacer una ranchera así
porque, bah, sólo son tres acordes y un tipo rimando más o
menos sencillo'. Pero cuando te metes a intentar hacer una
ranchera, a darle la profundidad del estandar de música
popular... me parece tremendamente difícil. Es algo en lo
que llevo investigando desde hace un tiempo, desde
'Pequeño', pero todavía no he llegado al grado que quiero
adquirir. En todo caso, me parece que 'Canto' es una de esas
canciones que puede estar cerca de ese modelo."
(Abril, 2004)

GLORIOSO VIAJE
2.7.2004 - Palacio de Congresos (Sala García Lorca).
2.000 espectadores. Lleno.
Ambientazo total. La sala García Lorca del posmoderno Palacio
de Congresos
de Granada lucía un lleno hasta la bandera que sorprendió, esa
fue la
impresión, hasta al mismo Bunbury
JORGE OLIVA * INDYROCK
Antes del inicio del show, una imagen proyectada del recién
desaparecido
Marlon Brando presidía el escenario. Fue el homenaje inmediato
de un
artista, cinéfilo él, que no perdió ocasión de elogiar al
célebre "Padrino",
dedicándole incluso una de sus canciones.
Se apagan las luces. Suena el intro al tiempo que se proyectan
imágenes de
Bunbury y su banda entre bambalinas. Juntan sus manos, unen
fuerzas y salen
uno a uno a las tablas, hasta que el zaragozano hace acto de
presencia copa
en mano, guitarra en ristre, con los primeros compases de "El
anzuelo". El
público, muy heterogéneo, plagado de Bunburys clónicos y
chicas
enfervorecidas, se entrega en cuerpo y alma. Cantan a la par
cada estrofa.
Bunbury está muy metido en faena. "El anzuelo", "La señorita
hermafrodita",
con un tempo algo más lento del registrado en el disco, y la
maravillosa
"Los restos del naufragio" son una excelente carta de
presentación. Un buen
comienzo que presagia un mejor concierto. No falla.
Desgrana una tras otra canciones de su viaje emocional, físico
y musical. La
gente sigue el show desde las butacas pero se ponen en pie a
cada momento.
Unos aplauden, otros simplemente alargan sus brazos, las caras
son un poema.
Hay parejas que se abrazan al son de "Infinito", jóvenes que
lanzan suspiros
con las primeras notas de "Alicia" y una marabunta que hace
retumbar el
Palacio con el homenaja a Más Birras, y por ende a los
extintos Héroes del
Silencio, y esa ya habitual "Apuesta por el rocanrol".
Bunbury tiene memoria. Recuerda la última actuación en Granada
con motivo de la gira "Rock en Ñ". Era el primer concierto con
el Huracán Ambulante, la
banda que le acompaña desde la gloriosa gira de "Pequeño". Los
hermanos
granadinos, como los bautiza el maño, se lanzan con el
"cumpleaños feliz". Y
a todos, a sus músicos, a los hijos de sus músicos -recién
nacidos, de los
que se muestran imágenes- y a esa audiencia entregada les
dedica "Que tengas
suertecita".
Suelta en cada canción un vasto repertorio de gestos y poses,
teatrales,
dramáticas, muy exageradas. 100% viscerales. "Si me viera en
un espejo, ¿tú
crees que haría lo que hago?", confesaba en una entrevista
reciente. Pero no
se corta. Acompaña esa puesta en escena de un estupendo juego
de luces,
traje mesiánico -blanco para más señas- y su ya inseparable
sombrero de
estrambótico cowboy. El acento sudamericano no lo deja. Lo
enfatiza aún más.
Es Bunbury en estado puro. Abandona tanto comentario entre
canción y canción y va a lo suyo, a interpretar, a vivir y
sentir cada canción como si fuera
la última que toca en su vida. Un espectáculo único en el
panorama musical
nacional. Y no deja indiferente a nadie.
Tras "Enganchado a ti" se va a camerinos pero vuelve. Sin
duda, es el bis
más redondo. Emociona con la versión semiacústica de "Lady
Blue", aumenta la
temperatura de la sala con la belleza de "El rescate" y
deshace corazones
con ese canto de llanero solitario, hecho pedazos por un amor
desafortunado,
llamado "El jinete". Una canción original de José Alfredo
Jiménez, que
Bunbury ha hecho suya. Un clásico, vamos.
No hay muchas más sorpresas. Interpreta por primera vez en la
gira "Lo que
queda por vivir" y deja a todos con la boca abierta con el
tramo final de
canciones sensibleras: "Sácame de aquí", "...Y al final",
"Adiós,
compañeros, adiós" y, sobre todo, "Canto (el mismo dolor)".
Canciones
henchidas de la emoción a borbotones que sale de cada melodía,
de cada
letra, de este atípico y bohemio trovador.
Un excelente concierto, que muestra cómo van tomando cuerpo en
directo las
canciones de "El viaje a ninguna parte", y que confirma el
extraordinario
momento que vive Bunbury. Con precios no habituales en un
artista nacional,
no ha tenido problemas para llenar los conciertos de esta
primera parte de
su gira. Su estatura de estrella es indiscutible. Guste más,
guste menos,
estamos ante un metal precioso que sigue puliéndose, y de qué
forma, disco a
disco, gira a gira. Y siempre con el mismo lema bajo el brazo:
"Renovarse o
morir".
Set list
1. El anzuelo
2. La señorita hermafrodita
3. Los restos del naufragio
4. Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha
5. De mayor
6. Desmejorado
7. En la pulpería de Lucita
8. El viento a favor
9. Que tengas suertecita
10. Alicia
11. Infinito
12. Apuesta por el rocanrol
13. Sí
14. Enganchado a ti
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15. Lady Blue
16. El rescate
17. El jinete
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18. Lo que queda por vivir
19. Sácame de aquí
20. ... Y al final
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21. Adiós, compañeros, adiós
22. Canto (el mismo dolor)

LA HORA DEL MAESTRO ERRANTE
Parque Almansa, San javier, Murcia 1-julio 2004