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DATOS... (Aquí)
GRANADA SOUND 2018 * 7#Edición
EL 'FRENTE INDIE' ABRE CAMINO A LA VANGUARDIA
Más de 30.000 espectadores certifican la apertura del
Granada Sound a experiencias musicales más allá del pop
Por JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * INDYROCK
granada. Sergio y Pilar terminaron la noche del viernes mucho
más allá de las «tantas», casi cuando despuntaba el alba, pero
el trasnoche no les impidió volver de los primeros a la
‘arena’ del Granada Sound para continuar este imprescindible
maratón de ‘underground’, música y compañía, de rock, pop,
mestizaje, tendencias, techno y vanguardia electrónica. «Es la
mejor forma de iniciar el nuevo curso, ¿no crees?, con algunos
de tus grupos favoritos y junto a la ciudad», dicen, mientras
caminan desde las vallas de acceso hacia los aledaños del
escenario Alhambra, donde a media tarde de ayer, los sonidos
de Ángel Stanich, las canciones contundentes y a la vez con
aires íntimos de su último disco ‘Antigua y Barbuda’ situaban
alto el listón de la vanguardia para un festival que se ha
consolidado como la cita imprescindible, el pistoletazo de
salida a una nueva temporada, un nuevo año en el que la música
en directo será realidad en una Granada convertida en ciudad
del rock.
Sergio y Pilar, se sorprenden ante la música de este creador
singular, pero antes de que termine su actuación se dirigen
hacia el escenario Poliakov, situado junto al principal,
porque «ya sabes que ir de festivales es cambiar de un
escenario a otro». Les espera Neuman, uno de los grupos
habituales de las salas y festivales granadinos, sugerente, de
canciones densas, quizás no el más adecuado para la caída de
la tarde, pero a pesar de todo «siempre me hace pensar en
cosas en las que no reparas. Es genial», afirma María, una
chica llegada desde Málaga para disfrutar de «un festival con
ambiente de verdad. En Málaga hay conciertos y citas en la
playa… pero falta un festival con concepto.»
GRANADA SOUND * 2018
Vídeo RESUMEN. VÍDEO: J.
E. GÓNEZ * INDYROCK
La cita imprescindible
La segunda jornada del Granada Sound, llenó hasta la bandera
el recinto del Cortijo del Conde, en la carretera de Córdoba,
un espacio ideal para la celebración de citas musicales de
estas características. Más de 20.000 personas que el sábado
convirtieron el entorno de Granada en la capital del ‘indie,
la cita imprescindible para conocer lo que se mueve en un
sector en auge, en la ocasión para ver y disfrutar de cerca,
muy de cerca a veces, de algunos de los nombres que más suenan
en los medios, en los canales del ‘underground’ ibérico, que
en la jornada de ayer ocuparon el ‘front line’ de alguno de
los tres escenarios del festival.
Barcelona tiene desde hace años su Primavera Sound, una
apuesta por la que la ciudad y su sector creativo es
reconocido en todo el mundo, mientras en la capital de la
Alhambra crece su particular Granada Sound, que cada año
se consolida y afianza posiciones. La oferta se amplía, el
‘frente indie’ deja hueco a otras propuestas realmente
novedosas y de vanguardia, rap con otros aires; mestizaje;
artistas inclasificables como Stanich, Kanka, Rayden, Chrystal
Fighters… apuestas para un sábado inolvidable.
El singular rap fusionado con pop y fuertes ritmos punk de
Rayden pone en pie a las más de 5.000 personas que ya estaban
frente al Alhambra. Canciones de corte social,
reivindicativas, hacen vibrar al personal que salta, levanta
las manos, agita los móviles encendidos al caer la noche.
El Kanka
Aires mestizos
El crepúsculo sorprende con largas colas en el acceso del
festival; los focos dan vida a escenarios en los que el
mestizaje de El Kanka convierte la ‘arena’ en una frenética
pista de baile con ritmos a caballo entre los sones latinos y
palos flamencos, trepidantes, descarados, seguidos de la calma
de canciones lentas, a ritmo de cumbias y aires mestizos. Una
propuesta arriesgada para el Granada Sound que no caía en saco
roto y avala un giro hacia la apertura de estilos y amplitud
de ambientes. Multitud de seguidores de este artista con una
de las giras más completas del panorama hispano.
El aforo comienza a completarse… A las ocho el Granada Sound
es ya la gran fiesta de la música y aún quedaban nueve horas
por delante, los espacios para comidas y copas no paran, el
‘backstage’ es un ir y venir de profesionales, de los
habituales ‘rudies’ que logran que los cambios de escenario
sean casi inmediatos, que desde el Alhambra se pase al
Poliakov sin que te des cuenta y al fondo, el Negrita, acoga a
los grupos más cañeros hasta conseguir que sobre las tablas
fluya el espectáculo.
Una hora antes, los chicos de Embusteros, en el Negrita,
habían dejado clara la vocación ‘indie’ del festival
granadino, que abrió Alberto & García con sus aires de pop
inspirado en el folk latinoamericano.
La oleada ‘indie’ se hacía patente ante el foso del Poliakov.
Viva Suecia, mostraba la verdadera fuerza y esencia del
Granada Sound. El pop-rock denso y contundente de estos chicos
que mostraban sus ‘Otros principios fundamentales’ un disco
que les consolida en la primera línea de ‘indie’ patrio. «Es
un lujo poder verles de cerca… Es verdad que hay mogollón de
gente, pero eso es lo que esperas de un festival… Una pasada,
no lo dudes…», dice un chico de camiseta de logo VS, que a
pesar de ser fans de Viva Suecia, asegura que no se pierde a
los Crystal Fighters, «aunque sea más allá de las tres de la
mañana».
Rusos Blancos está en el Negrita. Son casi las once. El
Granada Sound está al máximo. El pop ha consolidado
posiciones. Es un continuo ir y venir en el recinto del
Cortijo del Conde, miles de personas se mueven casi a una,
como enormes cardúmenes que nadan bajo la superficie del mar,
o bandadas de aves que oscilan en un estético baile sobre el
azul del cielo. Mil y un pantallas de móvil sobre las cabezas,
‘selfies’, grabaciones para compartir… recuerdos de festival.
Full vuelve a escalar el nivel del Alhambra con temas que
recuerdan la mejor escuela del pop ‘made in Granada’ aunque
vengan de Sevilla y Madrid.
La noche continúa entre los sonidos de los granadinos Tu Otra
Bonita, pop aflamencado, mestizo, sencillo y sugerente,
atractivo, para dar un respiro al Negrita, mientras el
Alhambra se prepara para el gran cierre de los londinenses
Crystal Fighters, allá pasadas las tres… y el estilismo y buen
hacer de La Casa Azul en el Alhambra. El descaro intimista de
Sexy Zebras rompe esquemas en el Negrita, que cerrará a golpe
de djs (Julio Ródenas y Bitches Deejays). En la carpa
DeFestivales, la electrónica fluye sin descanso desde las seis
de la tarde y seguirá hasta las cinco.
El festival cierra una nueva edición con una magnífica
organización en la que el Cortijo del Conde se convierte en
una verdadera ciudad para la música.
A última hora de la noche el Granada Sound, vibra al máximo
nivel. Eleva sus canciones para envolver una ciudad que ha
escrito su nombre con mayúsculas en el universo de la música.
Ángel
Stanich
Granada, la genuina capital de la música y el arte
‘under’
Mientras la música llenaba los espacios del Cortijo del Conde,
el lugar donde en los últimos años del Reino de Granada se
libraba la cruenta y larga batalla de la Higueruela, zanjada
sin vencedroes ni vencidos por un gran terremoto, la capital
del viejo reino era un hervidero de actividades culturales, de
música y arte a lo largo de un fin de semana de infarto, con
más de un centenar de propuestas en bares, salas, museos, e
incluso en las calles. Granada vive este inicio de curso una
verdadera explosión de experiencias creadoras. La ciudad se
convierte en propulsora de la actividad artística enraizada en
el más genuino ‘underground’.
INDIES, BARBUDOS Y FLAMENCOS EN COMUNIÓN
Granada Sound reúne a más de 15.000 personas en su primera
jornada, una fiesta capaz de juntar a las tribus de la ciudad
Por PABLO RODRÍGUEZ * IDEAL
La música, la buena música, tiene la capacidad de amansar a
las fieras y de juntar a los divergentes. Lo puso de
manifiesto ayer Granada Sound. El festival, que atrajo a más
de 15.000 personas en el primero de sus dos asaltos, fue capaz
de reunir a barbudos vaqueros, indies con pantalón pitillo y
flamencos con pantalón pitillo con un cartel en el que se
entretejían formaciones bien asentadas y otras más emergentes,
una mezcla que funcionó bien y que no se vio salpicada, al
menos hasta el cierre de la edición, de ningún incidente digno
de mención.
La calma marcó el inicio de la cita. A las cinco de la tarde,
cuando el año pasado el público se agolpaba para recoger
acreditaciones, el rápido discurrir de la gente hacia
inexistentes las colas. El calor apretaba, eso sí, como en
2017. Algunos de los agentes se aplicaban crema para evitar
quemaduras. «El calor es tremendo, no sé cómo vamos a echar la
tarde», lamentaba uno de ellos.
Mando
Diao
Dentro, el recinto mostraba todas sus posibilidades. Locales
de comida rápida -kebabs, pizzas, perritos...-, puntos de
bebida -cerveza, energética, ron y vodka- y un espacio para
probar un dispositivo de realidad virtual eran las opciones no
musicales que aguardaban al público. Para pagar, un sistema de
tokens que ahorraba a los camareros manejar dinero y agilizaba
el servicio, otro de los problemas del año pasado.
Colectivo Da Silva, ganadores del certamen Emergentes,
abrieron fuego por la tarde. La música comenzó al filo de las
seis. Abrió Granada. Colectivo Da Silva, ganadores del ciclo
Emergentes que organiza el Ayuntamiento, estrenaba el
escenario Poliakov, uno de los dos principales. Su propuesta
de pop-dream, con un sonido muy electrónico y una presencia
multitudinaria de músicos, atrajo los primeros aplausos.
Tras ellos, Elefantes. La banda liderada por Shuarma se comió
literalmente el escenario Alhambra. Su directo se llenó de
guiños a su discografía, no faltaron clásicos como 'No lo
sabía', pero también a gigantes de la música española de toda
la vida. José Luis Perales fue uno de ellos. Su 'Te quiero'
embaucó a los primeros miles de asistentes que los
contemplaron.
Al mismo tiempo, en la zona Defestivales, dedicada a la
electrónica, Arturo Mondo armó una buena zapatiesta. Firmó una
sesión de altura que atrajo a muchos al escenario, cientos de
personas que bailaron -cerveza en mano- los temas que fueron
brotando de la mesa del pinchadiscos.
Juanito Makandé puso a bailar al público con canciones como
'Tocar las nubes' o 'Kamikaze'
«La verdad es que me está encantando», decía Irene Jiménez.
Estudiante de Derecho de la UGR, venía con otras tres amigas
con las que comparte interés por la música y curiosidad por el
Granada Sound. Dos de ellas, Mónica y Laura, ya estuvieron
hace dos ediciones. «Me encantó la actuación de Amaral. No
paré de bailar, de llorar... Fue muy emocionante», recordaba
Laura. Las cuatro habían sido de las primeras en entrar y a
esa hora aguardaban sus artistas favoritos. «Tenemos ganas de
ver a Dorian, a Rayden, a Sidecars y a Crystal Fighters».
Cerca de ellos, una niña pequeña bailaba. El Sound es para
todos los públicos, como demostraba Alba, de seis años. Sus
padres la traían por primera vez. «Le encanta la música, todo
lo que le pone su padre, y queríamos probar esto con ella»,
aseguraba su madre, África Bermúdez.
NIños
Mutantes
Comunión
Para entonces, sobre las ocho de la tarde, se había organizado
una comunión extraordinaria que reunía a barbudos, indies,
flamencos y otros tipos de tribus. Todos alucinaban con el
directo de Corizonas, esa superbanda fruto de la fusión entre
Los Coronas y Arizona Baby. Su desenfadado sonido vaquero, su
fortaleza musical y el esfuerzo por hacer partícipe de su
sonido que desplegaba el cantante organizaron la primera
verdadera multitud frente al escenario Poliakov.
La vez se la dio Juanito Makandé. El gaditano se alzó como su
'Niña voladora' acompañado por otros seis músicos con los que
firmó temas de su último trabajo. El público coreaba su nombre
-«Juanito, Juanito, Juanito»- mientras el artista brindaba por
la salud y la libertad y lanzaba condones al público. «Lo que
hay que hacer es pelear menos y follar más». 'Kamikaze' o
'Tocar las nubes' fueron algunas de las canciones más
aclamadas.
Rufus T. Firefly cambió de tercio en el escenario Negrita.
Allí el sonido era menos jondo, más electrónico y
distorsionado. El grupo de Aranjuez lanzaba cañonazos
bailables como 'Nebulosa Jade' o 'Río Wolf', canciones
marcadas por un muro de sonido capaz de remover estómagos y
machacar cabezas.
Para cuando terminó la guerra, Sidecars se había atrevido a
honrar a los Beatles y lanzarse cuesta abajo con los miles,
sí, miles de espectadores que los animaban. Con 'Fan de ti',
su hit por unanimidad, hicieron un alegato contra la manada y
en favor de las mujeres. Fue una explosión. Entonces estaba el
recinto de bote en bote, caliente como una olla a presión, con
chicas que bailaban entre las casetas, chavales que escribían
por whatsapp la penúltima declaración de amor de la noche y
barbudos que bautizaban con espuma de cerveza en la puerta de
los baños. Así siguió la cosa hasta que saltaron los suecos de
Mando Diao y los relevaron los dioses granadinos de Niños
Mutantes y hubo de ponerse el punto final.
FOTOGALERÍA
GRANADA SOUND 2017. FOTOS: FRAN KARMONA