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JELLO BIAFRA
Los sumisos heredarán la mierda por
Enrique Novi -
IndyRock
Transgresión seria y meditada
por Jesús S. / IndyRock
Fotos: Jesús S. / IndyRock
“Nosotros
votamos, y alguien gana. Eso es todo lo que podemos cambiar.
No es derecha o izquierda, ni monos contra elefantes.
Es encima, o debajo”. Jello Biafra
Transgresión seria y meditada
por Jesús S. -IndyRock
La visita de Biafra y sus compañeros de la Facultad de Medicina
de Guantánamo (certera denominación), iba más allá del ejercicio
nostálgico, había algo más que trasciende a su leyenda.. Aun
así, se agradeció el calentamiento, que nos permitió volver a
ver sobre las tablas a Zutaten (en su mejor momento de forma,
increíbles) y descubrir a los enérgicos Pistol Mob, con su punk
de última generación, con todo el poso de las buenas bandas
escandinavas de los últimos veinte años. Muy directos,
entregados, sobre todo cuando nos regalaron el ramonero
“Havanna Affair”, con la sala ya llena.
Un concierto punk en 2009 es un concierto sin crestas ni
imperdibles. Falta la estética, y eso es algo con lo que podemos
vivir, pero ¿qué pasa con la ética? Parece ser que hoy en día ,
cuando más conscientes somos de las desigualdades, de los
grandes defectos en los que vivimos globalmente apalancados,
menos beligerantes y decididos a cambiar un poco las cosas nos
sentimos. Sí, están todos esos movimientos anti-globalización,
los antisistema, las ong´s, pero incluso su labor a veces
se hace demasiado insustancial. No vale solamente con llenarlo
todo de consignas y pegatinas. Ya nadie parece saber si el
mensaje ha caído en desuso, a favor del medio. Ya nadie parece
querer darse cuenta de que lo importante es el qué, no el cómo.
Bueno, nadie no. Existe una persona que sigue denunciando lo que
cree que debe denunciarse, y va directito al grano. Y su nombre
es Jello Biafra. Un hombre, que desde que descubrió el humor y
la stand-up comedy, decidió tirar de sarcasmo para hacer valer
su mensaje. Aunque en el fondo, el contenido es
incendiario. Áspero, incómodo, desafiante. Un “iros todos
a tomar por ahí, señores” que desde su pose de loco con guantes
de latex y bata blanca, predica a los cuatro vientos. Imagino
cual debe ser la actitud de Biafra ante un “election day”
americano: levantarse, poner la tele y escupir al logo de la
CNN, la ABC o la NBC. Medios de republicanos y demócratas, igual
da. Para Biafra, Obama tampoco va a cambiar las cosas. “Entérese
usted, señor Obama, Guantánamo es su vergüenza también, como lo
es Afganistán”. Si este hombre se hubiera dedicado al bel canto
o las rancheras el resultado sería el mismo. Transgresión seria
y meditada.
Mientras sus ex - compañeros de Dead Kennedys parecen más
interesados en aparecer en canales de televisión y festivales de
skaters, él sigue a lo suyo, con una joven banda, haciendo el
mismo punk que el primer día. Incluso en esos terrenos, los de
la industria musical, es Biafra una rara avis. Yendo a su bola
en todo momento, sin acatar las normas del negocio más allá de
lo estrictamente necesario, como demuestra la labor de su propio
sello, "Alternative tentacles".
El Jello Biafra que vimos en el Tren es el mismo que pogueaba
hace 30 años, haciendo vibrar a la juventud americana del
momento. Apenas ha cambiado musicalmente, su apuesta por el punk
clásico sigue siendo incontestable. Pero lejos de recrearse
en el legado de Dead Kennedys, sus shows destacan por dar
igual trascendencia a sus temas actuales, con mensajes puestos
al día, aunque no faltan como es lógico joyas como "California
über alles" o "Holiday in Cambodia. Aun así, tozudo en su idea,
elige "I won't give up" como cierre de su show. Un tema que
muestra a las claras que este personaje seguirá dando guerra
mientras el cuerpo le aguante. Y de "Viva Las Vegas", no hay
noticias, oigan. Tal vez sea mejor dejarla para cuando vengan
tiempos mejores.
Los sumisos heredarán la mierda
por Enrique Novi - IndyRock
Los sumisos heredarán la mierda. Así rezaba la leyenda que Jello
Biafra lucía en su camiseta. Y si hay alguien en los Estados
Unidos que sabe lo que es sufrir las consecuencias de no haberse
doblegado nunca, de no haber sucumbido jamás a la sumisión, ese
es Jello Biafra. En 1978 fundó The Dead Kennedys, una de las
bandas más extremas de todos los tiempos. Sus dos primeros
singles siguen siendo a día de hoy dos de los más celebrados
clásicos del punk y los mismos planteamientos musicales del
grupo -consignas políticas revolucionarias y punk rock acelerado
e incendiario- ayudaron a definir el hardcore que dominaría la
escena en la siguiente década. En 1979, antes del debut en largo
de la banda, se presentó como candidato a la alcaldía de San
Francisco con una serie de proclamas absolutamente radicales,
que incluían la obligación de vestir de payasos a los
ejecutivos, la prohibición de los vehículos a motor en el
municipio, el acceso por ley de los vagabundos a los edificios
no ocupados o la regulación del soborno para la obtención de
licencias. El satírico programa de gobierno no le impidió
alcanzar la cuarta posición entre diez candidatos. Al año
siguiente el grupo publicó su primer álbum y las zancadillas que
sufrió su distribución debido a su nombre y la temática de sus
canciones, le llevó a fundar su propia compañía, Alternative
Tentacles. No le sirvió de mucho. Frankenchrist, su álbum de
1985 incluía un póster con la ilustración Penis Landscape del
dibujante H.R. Giger, que sirvió de excusa al sector más
ultraconservador de la política estadounidense para demandar al
grupo y al sello por “distribución de material obsceno para
menores”. El mismísimo Al Gore fue uno de sus principales
impulsores. El proceso será el principio del fin de The Dead
Kennedys, minará su estabilidad financiera y emocional. Y sus
miembros serán condenados a un año de prisión además de las
correspondientes multas. Cuando finalmente, en última instancia,
son absueltos de todos los cargos, el grupo ya es historia.
Desde entonces la lengua viperina de Biafra no ha cesado en su
cruzada contra los abusos y la injusticia, una actividad que lo
ha convertido en una de las voces más controvertidas de la
cultura americana, bien bajo la forma del punk rock o bien
editando trabajos que entrarían en la categoría del spoken word.
Su última aventura es el reciente álbum que ha publicado como
Jello Biafra & The Guantanamo School of Medicine, con el que
retoma su pasión por el rock and roll de alto octanaje. Tras el
calentamiento al que sometieron al personal primero los
granadinos Zutaten y su punk en español en la tradición de los
grupos pioneros de los 80, y más tarde los suecos Pistol Mob, la
nueva banda de Biafra demostró una solvencia como hacía tiempo
no se disfrutaba por aquí. Una poderosísima sección rítmica y
dos guitarristas brutales y magníficamente conjuntados al
servicio de las diatribas de su líder, pusieron las cosas en su
sitio. A las ineludibles Holiday in Cambodia o California über
alles, temas de la etapa Dead Kennedys que clavaron al detalle,
se unieron los nuevos temas como Three Strikes, en el que
denuncia la situación de las cárceles norteamericanas. “Estados
Unidos es el país con más presos del mundo, muchos por posesión
de marihuana o cocaína. Dejadlos libres” gritaba un Jello
Biafra, que se esforzó por hacerse entender. La lucha continúa.
Formación
(2009)
Jello Biafra / Vocals
Ralph Spight / Guitarra
Kimo Ball / Guitarra
Andrew Weiss / Bajo
Jon Weiss / Batería
En los ya veinte o más años desde que la criatura llamada Dead
Kennedy´s se disolviera oficialmente, Jello Biafra ha hecho
carrera con apariciones como monologuista y con colaboraciones
musicales con algunas de las figuras más importantes del
underground musical. Ha grabado y girando con bandas como
Melvins, No Means No, DOA, Mojo Nixon and Lard (con Al Jorgensen
de Ministry) entre otros, y ha siempre mantenido su mensaje de
“hardcore como arma política”. Pero la falta de su propia banda
ha hecho que estas colaboraciones normalmente duraran poco, y
consecuentemente, un montón de canciones se quedaron sin nunca
ver la luz del día.
Inspirado por el 60
aniversario de Iggy Pop en el Warfield en San Francisco, Biafra
hizo sus propios planes para su propia fiesta de 50 años, y
finalmente decidió que ya tocaba empezar su propia banda. Diez
años antes ya estuvo tentado con gente como el guitarrista Ralph
Spight (Victims Family,Freak Accident,Hellworms) y el batería
Jon Weiss (Sharkbait,Horsey). También trabajaron anteriormente
con el bajista Billy Gould (Faith No More) que fue captado para
la nueva banda. Después de ensayar un mes como una banda de
cuatro piezas, Jello Biafra and the Axis Of Merry Evildoers
tomaron el escenario en un sold-out show dos noches seguidas en
el San Francisco's Great American Music Hall
y por consiguiente se
encerraron 9 meses en su local de ensayo para un álbum.
Antes de entrar en el estudio, el guitarrista Kimo Ball (Freak
Accident,Carneyball Johnson,Mol Triffid,Griddle) fue reclutado y
llevó al grupo a nuevos límites.
El quinteto, ahora conocido como Jello Biafra and The Guantanamo
School of Medicine empezaron a grabar temas para su album
titulado "The Audacity Of Hype"(Alternative Tentacles Records),
que saldrá a la calle en octubre de 2009, producido por Biafra y
mezclado por la leyenda del hip hop y gran amigo de Jello, Matt
Kelley (Hieroglyphics,Tupac,Digital Underground,Victims Family)
en el Prairie Sun Recording en Cotati, CA y en Hyde Street
Studios en San Francisco
El sonido de la banda retiene alguna característica del caótico
sonido de DK mientras añaden una buena dosis del sano proto-punk
de Detroit, añadiendo guitarras sónicas y ruidosas y
sumando las locuras industriales de Weiss junto a percusiones
metaleras.
Las canciones del álbum
exploran todo lo que rodea a la sociedad y la política
americana, como el estado de terror, la Iraqofobia, la impunidad
policial, y la recién llegada de Obama y su falso cambio
disfrazado con glamour y con cantos de sirena.
Treinta años después, Jello firma un álbum que firma y
solidifica su visión inconformista con los cambios del nuevo
milenio, con una banda que promete ser una terrible maquina de
destrozar escenarios junto a Andrew Weiss (Rollins
Band,Ween,Butthole Surfers) en el lugar vacante de Billy Gould,
ya que este ha vuelto con Faith No More.
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