Kanina Rock Fest
20 de Agosto 2011 La redondela (Huelva)
Crónica y fotos por Manuel
Medina - IndyRock
¡Qué gran noche la de aquél día! Crónica
por Diego Soto - IndyRock
Avil of doom + Echovolt + Guadalupe Plata + Payasos
dopados + Automathica + Lapsus + Mother Sloth + Bacun cup


Echovolt
Crónica y fotos por Manuel Medina -
IndyRock
El pasado sábado 20 se celebró en la localidad onubense de La
Redondela el Kanina Rock.
Lo primero que me llamó la atención es que esta es su
“IV edición” y que la totalidad del evento está
autofinanciada por la Asociación Cultural Arte-rock” ,
una apuesta arriesgada en estos tiempos pero que por lo
que se ve les está funcionando, ya que año tras año van
mejorando tanto las instalaciones como el cartel.
Los encargados de dar el pistoletazo de salida de esta cuarta
edición fueron los locales BACUN CUP y tras ellos los PAYASOS
DOPADOS , los cuales se vieron obligados a deterner su
actuación durante unos minutos por culpa de la lluvia.

Ya con el cielo más abierto salió a escena: LAPSUS,
unajoven formación de Bajadoz ofreciendonos su propuesta
de punk/rock intercalandola con alguna vesiones como
“Korsakov” (Boikot) y “Bailaré sobre tu tumba”
(Siniestro Total).
Tras ellos llegó el turno de ANVIL OF DOOM, el death
metal de estos jerezanos hicieron que se originaran los
primeros saltos en primera fila y que el público se acercara
más al escenario, esta formació de Dead Metal ha regresado a
los escenarios recientemente tras algunos cambios en sus
filas y como se pudo comprobar esa noche están en plena forma.

Con la aparición de GUADALUPE PLATA el festival cambia
radicalmente de estilo, estos jiennenses recientemente han
estado tocando en Texas y ahora han aterrizado en este
festival para ofrecernos su particular Blues /Rockabily.
A continuación subieron a escena ECHOVOLT y su rock
electrónico, el plato fuerte de la noche. Nada mas salir a las
tablas hicieron ver al pùblico la fuerte personalidad de
esta formación ofreciendonos temas de sus anteriores
trabajos como “no hay vuelta atras”, “In control”, “Thin line”
y presentandonos un par de temas de lo que será su próximo
albún: “wax”, “hero” y finalizando su actuación bajo una suave
lluvia. Sin duda lo mejor de la noche.

Despues de un pequeño retraso por la lluvia subieron a escena
los madrileños MOTHERSLOTH, esta formación comenzó a
presentarnos su propuesta de stoner rock pero al llegar a su
tercer tema ocurrió lo que sin duda fue la anécdota de la
noche ya que, tras dedicarselo a su Santidad el
Papa y comenzar con un “Fucking Pope” , nada mas tocar
los primeros acordes comenzó a caer una tromba de agua con
relampagos incluidos, lo que les hizo suspender la actuación y
mas tarde, el festival al completo.
¿Castigo divino o casualidad?.

Echovolt /Mothersloth
¡Qué gran noche la de aquél día!
Crónica por Diego Soto - IndyRock
La cuarta edición del festival onubense Kanina Rock ha sido un
éxito. Inapelable en el concepto, milimétrico en las formas.
Sus cimientos, de roca maciza, se han convertido en
indestructibles. Calidad musical, autogestión y gratuidad se
ponen al servicio de un público que año tras año demuestra
fidelidad. Sin duda, el camino está bien cimentado.
Aquello que comenzó como una aventura nocturna de playa
veraniega se ha convertido en todo un fenómeno local, con
visos de convertirse en una imprescindible cita estival de
este pequeño pueblo llamado La Redondela. Como el buen vino,
se engrandece con los años. Sin duda, de seguir en esta línea,
será uva reserva y de calidad.
La experiencia adquirida se palpa y la música se mastica de un
modo enfermizo. Con un sonido excelso e hipnótico, los
asistentes a este cuarto encuentro han podido vibrar
sobremanera con un cartel heterogéneo, diverso y de empaque
creciente. Casi doce horas de música continua, interrumpidas
por una invitada ocasional y ciertamente fastidiosa en el
ocaso del encuentro: la lluvia, aunque ésta no consiguió cesar
el ánimo de las centenas de asistentes que se dieron cita para
disfrutar hasta altas horas de la madrugada de rock, death
metal o blues psicobilly, entre otros géneros.
Sin duda, el sabor de boca que deja esta edición resulta
delicioso. Su receta funciona. Los ingredientes, suculentos y
variados, permiten degustar nuevas texturas, bandas poco
conocidas y otras que ya se dan a conocer bajo el influjo de
una brisa atlántica en la que se respira el apego a lo
hogareño y en las que no se recurre a los falsos clichés.
“Todos somos el Kanina Rock” rezan desde la
organización.
El festival ha ganado en todas sus vertientes. Excelente
organización, gran sonido y bandas que año tras año aumentan
las expectativas de la corporación para la siguiente cita. Así
es el Kanina Rock. Perseverante, incansable y trabajador. Todo
ello gracias al esfuerzo de muchas manos que
desinteresadamente están haciendo de un sueño algo real,
palpable, guiados eso sí, por una organización que demuestra,
ante todo, compromiso y amor por este enclave onubense. Bravo
por ellos.
Formaciones
El cartel del KR 2011 ha estado corporizado por ocho
formaciones con poco nombre pero gran empaque. Bacum Cup,
conformada en su mayoría por oriundos de esta villa, abrían
esta edición a golpe de blues-rock fundamentado en la visión
hispana del género. Sin duda, una grata sorpresa pues los
postulados que defienden resultan férreos, bien trabajados y
con una proyección altamente productiva. Vino joven pero con
cuerpo y fuerza. ¡Qué ganas de verlos fuera de estos lares!
Con un calor de justicia, caldeado el ambiente, hacían acto de
presencia Payasos Dopados. Sin duda, una de las formaciones
que más gustó a un público cada vez más entregado. Actuación
pulcra, anfetamínica y dopada por un cuarteto que bebe a
chorro del rock y el ska facturado en la península y
Latinoamérica. No importaron las cuatro gotas de lluvia.
Terminaron la faena saliendo por la puerta grande.
Los extremeños Lapsus tomarían el testigo. Concierto potente y
directo. Balazos de rock español influenciados por capitanes
del estilo como Boikot o Barricada que auguraban una cita
realmente excitante. El futuro les depara grandes
noches.
Llegaba el momento para Anvil of Doom. Brutal actuación de una
formación a la altura de los grandes del género. Una hora de
tralla metalera y exquisita puesta técnica en escena en la que
sobresalió sobremanera una batería aritméticamente perfecta.
Con su presencia, los decibelios descosieron almas sensibles.
Los poros no podían contener tal exhalación. Sinceramente, un
concierto redondo y de doble bombo.
El clímax del festival pasaba por su mejor momento. El público
estaba totalmente entregado. No era para menos. Quedaban
cuatro bandas y hasta el momento, el listón se había puesto
muy alto. La tierra comenzaba a rugir. Temblaba, como si el
calor de las entrañas terráqueas agrietase la tierra y la
partiera en dos. Guadalupe Plata saltaba al escenario.
La onda expansiva que generan los de Úbeda resquebraja el
desierto, excita a la serpiente venenosa y enloquece al
diablo. Una vez se ingiere su pócima incendiaria, el pecado es
el cielo. En su misa se reza a los muertos, bajo un sermón ya
maduro a golpe de trallazos abrasivos de blues primitivo y
psichobilly. Su objetivo: recoger los huesos, si es que
quedan, del devoto que acude a su liturgia. Sin duda, el
albero se hizo camposanto.
Echovolt serían los siguientes. Hora larga de extenuante ritmo
que levantó el ánimo de los asistentes hasta copas
insospechadas. Pinceladas de unos Linkin Park en su estado más
púber, extenuantes sonoridades parejas a los excitantes Manic
Drive. Factura impoluta y puesta en escena realmente animosa.
No es casualidad que los de Chiclana de la Frontera estén
siendo mentados de modo sobresaliente en las citas veraniegas.
No tienen desperdicio.
La noche entraba en su fase más calurosa. Los fantasmas de la
lluvia parecían haberse quedado sin llanto. Mother Sloth se
subían al escenario con talante de gran banda. Sin duda, lo
que se pudo ver de ellos no demuestra lo contrario sino que lo
refuta. Orgullosos estarían los Black Sabbath si supieran de
su presencia. Pero el maleficio llegaría. Con apenas media
hora sobre la tarima un chubasco contundente los dejaría a
medias, como a mitad de un buen polvo. Merecen otra
oportunidad. Su directo resultaba realmente ameno.
Los peores augurios se cumplían. Terminaba la fiesta y lo peor
de todo: Authomatica se quedaba con la miel en los labios. Los
de Cartaya tendrían que recoger los bártulos y esperar a una
nueva edición para demostrar su denostada valía sobre los
palés del Kanina. Una pena pues hubieran reventado a un
público que demandaba una gran despedida. Sin duda, el Kanina
les debe una segunda oportunidad.
Como abejas que se quedan sin el néctar, el medio millar de
asistentes se quedaba con ganas de más festival. Un año de
esfuerzo incalculable por parte de la organización parecía
echarse por tierra. Pero no fue así pues había sido una noche
perfecta. Qué más se podía pedir. Quizás solo una cosa: que
pasase pronto el devenir de los días para volver a disfrutar
del Kanina Rock. Menudo festival.
Más de un millar de bandas y
artistas con página informativa en IndyRock magazine