Concierto
en el teatro Isidoro Máiquez, CajaGranada, en 2012. Bloque de vídeo grabado y emitido con
autorización de prensa para Indyrock Magazine. Vídeo realización: J. E. Gómez
Bloque de vídeo grabado y emitido con autorización de prensa para el
programa de televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL, grupo Vocento) e Indyrock Magazine.
Vídeo realización: J. E. Gómez
José
Ignacio Lapido invita a Miguel Ríos a participar en su concierto en el Teatro isidoro
Máiquez de Granada en 2010. Temas: 'En el ángulo muerto' y 'La hora de los lamentos'.
Bloque de vídeo grabado y emitido con autorización de prensa para el programa de
televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL, grupo Vocento) e Indyrock Magazine. Vídeo
realización: J. E. Gómez
Lapido en el festival de Intermon Oxfan en favor de Nicaragua. Maracena,
mayo de 2006. Tema: 'Escrito en la ley'. Bloque de vídeo grabado y emitido con
autorización de prensa para el programa de televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL,
grupo Vocento) e Indyrock Magazine. Vídeo realización: J. E. Gómez
Lapido interpreta, junto a Víctor Sánchez, el tema 'Rincones secretos' en
acústico, en exclusiva para el programa de televisión Evasión (Diario IDEAL) e IndyRock
Magazine. Una grabación exclusiva con dirección y montaje de J, E. Gómez
Lapido
en el festival en favor de Intermon Oxfan. Maracena, mayo de 2006. Temas: Bellas mentiras
y Nadie besa al perdedor. Bloque de vídeo grabado y emitido con autorización de prensa
para el programa de televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL, grupo Vocento) e Indyrock
Magazine. Vídeo realización: J. E. Gómez
Lapido en el concierto Oxfam en favor de Nicaragüa, Mayo de 2008.
Maracena, Granada. Bloque emitido en el programa de televisión Evasión e IndyRock
Magazine. Imágenes: J. E. Gómez
José Ignacio Lapido, imágenes del concierto en el Palacio de Deportes de
Granada en el año 2005. Bloque de vídeo grabado y emitido con autorización de prensa para
el programa de televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL, grupo Vocento) e Indyrock
Magazine. Imágenes: Jacinto Ríos; Dirección y montaje: J. E. Gómez
José Ignacio Lapido en el festival del Zaidín, Granada, septiembre 2005.
Bloque de vídeo grabado y emitido con autorización de prensa para el programa de
televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL, grupo Vocento) e Indyrock Magazine. Vídeo
realización: J. E. Gómez
Imágenes del concierto de José Ignacio Lapido en el homenaje a Joe
Strummer en el Sacromonte, Granada el 20 de agosto de 2003. Imágenes grabadas para el
programa de televisión Evasión-IndyRock (diario IDEAL) e IndyRock Magazine. Vídeo: J. E.
Gómez
Tema del concierto que ofreció José Ignacio Lapido (091) en el
aniversario del Ruido Rosa en 2003. . Imágenes grabadas y emitidas en el programa de
televisión Evasión-IndyRock (diario IDEAL) e IndyRock Magazine. Vídeo: J. E. Gómez
Jacinto ríos, bajista de 091, sustituye a Paco Solana en la banda de José Ignacio Información y foto: Artmusic
Tras un paréntesis de un año en el que ha estado volcado en la exitosa gira de resurrección de
091, Lapido vuelve a retomar su carrera en solitario. Y lo hace con la grabación de un nuevo
álbum, que será el octavo en su carrera.
El viernes 8 de septiembre se pone a la venta Cuidado, adelanto lo de lo que será el nuevo
disco del granadino, ‘El Alma Dormida’.
El compositor, cantante y guitarrista granadino ha empezado a grabar sus nuevas canciones en
los estudios Producciones Peligrosas acompañado de su banda habitual, Víctor Sánchez, Raúl
Bernal y Popi González, a la que se ha incorporado Jacinto Ríos. De los controles
técnicos se ocupa Pablo Sánchez.
2016, EL AÑO DE LA RESURRECCIÓN
091 ESPECIAL WEB - RESURRECCIÓN 2016
091 Especial Resurrección
Fotogalerías y crónicas de los conciertos de la gira 2016
Vídeodirectos, Editorial y crónicas 35 años con Cero FOTOGALERÍAS, CRÓNICAS, NOTICIAS, COMENTARIOS, VÍDEOS
2015
LA HORA DE LAS EMOCIONES
José Ignacio Lapido, concierto en Granada, Sala El Tren 18-12-2015
Crónica y fotos por Luis Miguel Albarracín / IndyRock
El maestro volvió a dar una nueva clase magistral. A las diez y cuarto de la noche
saltaron al ruedo del rock and roll Lapido y sus secuaces, con más balas que nunca. Se trataba
de un concierto muy especial, por ser el último que José Ignacio daba antes de la Maniobra de
resurrección de 091. No faltó nadie a su cita. Allí podía verse la cara de todos los
seguidores que le han jurado fidelidad eterna. (..)
FOTOGALERÍA: LUIS MIGUEL ALBARRACÍN * INDYROCK
(..) Para ir entrando en calor nos fuimos a "El más allá", bonito tema inspirador que daría
paso a uno de sus hits, "Luz de ciudades en llamas". Después de "Algo falla" Lapido aprovechó
para saludar a su público. Cada vez se le ve más suelto y a gusto sobre las tablas, más cómodo
que nunca. Llegó el momento de "Cosas por hacer" y un tema rescatado del siglo veinte, el que
daba título a su primer álbum en solitario, "Ladridos del perro mágico". Un gran slide de
Víctor Sánchez marca de la casa imprimía el sello de calidad. Sonaron muchos temas de su
último disco ("Formas de matar el tiempo"), pero hubo canciones de todos sus trabajos
anteriores. De esta forma José Ignacio rescató "Nadie besa el perdedor", una de sus
perlas más duras y potentes. Tras una intro que sonaba a un "Nubes con forma de pistola" llegó
"La ciudad que nunca existió" y una composición que según el autor de "En el laberinto"
serviría para reflexionar de cara a las elecciones generales, "Escrito en la ley". Con un
racimo de temas muy bien escogido la velocidad de crucero era perfecta. Viento en popa.
Fue el momento de "La antesala del dolor", un tema redondo. También sonaron
partituras que José Ignacio ha llevado menos en sus directos, como "Lo creas o no". En la sala
El Tren se seguía respirando un aire melancólico por lo emotivo del concierto. Lapido
aprovechó para dar las gracias a sus fieles seguidores, porque volvía a ver de nuevo las caras
que tantas veces habían compartido noches con él.
El tiempo se mataba de la forma más dulce posible, y nadie quería encontrarse
"Muy lejos de aquí", sino todo lo contrario. "No hay vuelta atrás", todo un principio de
declaraciones, venía como anillo al dedo. Llegó otro precioso tema, como es "La hora de los
lamentos", tras el que José Ignacio dio las gracias a los músicos que lo han acompañado hasta
este parón (al que no puso una fecha concreta de vuelta), algunos de los cuales llevan
compartiendo sus melodías más de diez años. Antes de acabar el grueso de la actuación hubo
lugar para "Cuando por fin" y la primera de las dos canciones de 091, "Zapatos de piel
de caimán". Había transcurrido una hora y cuarto de un gran show que se estaba pasando en un
abrir y un cerrar de ojos.
Los toreros volvieron al ruedo, pero no todos a la vez. Llegó el momento más
emotivo de la noche. Sin duda. José Ignacio a la voz y Raúl Bernal conduciendo a las teclas.
"Con la lluvia del atardecer" sirvió de homenaje a Jesús Arias, hermano de Antonio y compañero
de fatigas de José Ignacio desde sus inicios. Se vio a un Lapido más cómodo que nunca,
impregnando de su complicidad con Raúl a toda la sala. Lo bueno si breve dos veces bueno, y
aquí fue lo que ocurrió. Pero la velada continuaba, y volvieron el resto de músicos para
continuar rocanroleando de nuevo. Las canciones escogidas para acabar la fiesta fueron
espectaculares. "En el ángulo muerto", "Cuando el ángel decida volver" con un final vocal
apoteósico, y la rescatada de su primer disco en solitario "El Dios de la luz eléctrica", con
unas guitarras altas impresionantes. El grupo se dirigía de nuevo al backstage, pero con
billete de vuelta.
Si el momento emotivo de la noche había pasado, ahora era el turno del momento
sublime: la jam session que se marcaron todos los músicos a su vuelta con "Espejismo nº 8".
Lapido presentó a sus compañeros de viaje. Comunión total en la sala. A estas alturas de
película qué se puede decir de ellos. Raúl Bernal siempre me ha parecido un músico muy
auténtico por su imagen de reverendo setentero que vende su alma al diablo en forma de teclas.
Una química con su "jefe" que no se puede esconder. Popi González dejando su poso de buen
baterista al servicio de las mejores melodías; el último fichaje del equipo es David Herrera,
teniendo la mala suerte de que en medio de la actuación se estropeara su amplificador. Y por
último, y no por ello el menos importante, Víctor Sánchez. Siempre lo he visto contenido con
su guitarra, y la química con Lapido también es mucha. En la jam session salieron a relucir
todos los sentimientos que la noche reunía, y cada uno tuvo su momento de protagonismo.
Genial. Unos diez minutos de Espejismo que fue la guinda del pastel. Más de cien minutos de
gloria que hicieron las delicias de todos.
En la sala estaba presente la base rítmica de 091 (el fundador Tacho González a
la batería y Jacinto Ríos al bajo). Se aparca temporalmente el proyecto de Lapido en solitario
y comienza el año de los Cero, 2016. Son muchas las emociones que se quedan atrás, pero nacen
sentimientos que guardados en un cajón parecían no poder volver. Parece que rezarle tanto a
Fray Leopoldo ha dado resultado.
LAPIDO + QUIQUE GONZÁLEZ: ESTADO DE GRACIA
28 noviembre 2014 Auditorio Manuel de Falla Granada
Por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Foto cedida por Last Tour /Musiserv
Ante el penúltimo concierto de la gira “Soltad a los perros” la acogida no pudo
ser mejor. Aunque es en Sevilla donde la dupla Lapido-González termina su gira, Granada es
mucha Granada, y el ex 091 triunfó como antaño. Con un “localidades agotadas” en las puertas
del Manuel de Falla todo quedaba por disfrutar. Con una mezcla de edades y patillas por
aquí y por allá, a las nueve y diez de la noche comenzó todo. Un auditorio repleto
hasta la bandera deseaba ser uno más de la banda que ha hecho las delicias de muchos por
varias ciudades españolas. “Ladridos del perro mágico” y “La luna debajo
del brazo” dieron el pistoletazo de salida. A las primeras de cambio, con el sarcasmo
característico de Lapido, éste dio las gracias a todos los presentes por haber elegido
su show antes que el de Maldita Nerea o el tan ansiado Black Friday. Malafollá granaína en
estado puro.
“El carrusel abandonado” sería la siguiente perla en aparecer en escena, con una nueva
introducción que saboreaban los fieles fans de ambos músicos. Quique aprovechó para dar las
gracias a todos por su asistencia, contando un poquito del proyecto que se gestó comiendo en
el Albaicín mientras contemplaban la Alhambra, y que se ensayó en Capileira durante cinco
días, en la bonita Alpujarra granadina. “Me agarraste” la interpretó Lapido, porque cantaban
más las composiciones del otro que las de uno mismo, un ejemplo de generosidad y diversión
con todas las de la ley. A continuación vendría uno de los temas más logrados del granadino,
“Luz de ciudades en llamas”, al que siguió “Se equivocaban contigo”, ésta del madrileño
afincado en Santander. “Deslumbrado” la atacó Jose Ignacio, quedando como si fuera suya,
porque la conexión y la química eran tremendas.
Paulatinamente se fue rindiendo homenaje a la banda, pero no todos a la vez. Cada
equis tiempo se mencionaba a uno o dos de los componentes de la formación. Así, el primer
músico presentado por Quique fue el murciano Raúl Bernal, teclista de Lapido que crece cada
vez más y que se hizo indispensable. Más tarde llegarían las menciones a los demás
integrantes de esta súper mega band. Ricky Falkner al bajo, prestigioso productor entre
otros de Niños Mutantes, y el único de los músicos que no pertenece ni a Lapido ni a
González. Por supuesto, el inseparable guitarrista del poeta eléctrico, el sempiterno Víctor
Sánchez (que próximamente sacará disco en solitario); por parte de Quique González forman la
banda Pepo López a la guitarra y Edu Olmedo (componente de Señor Mostaza) a la
batería.
A parir de aquí llegó el grueso de la actuación. Todo empezaría con “Antes de morir de
pena”, a la que siguió “Kid chocolate” que sirvió para que Lapido sacará lo mejor a su
Gibson SG y dejara a todos con la boca abierta. Las bromas y la complicidad fluían de forma
natural, entre ellas cuando González y Lapido hablaron del boxeador malafollá, que para eso
estábamos en Graná. El momento más rock se hizo presente con “Hotel Los Ángeles”, con un
Quique sin guitarra y balando como le daba la gana. Momento súper divertido. Se volvió a
medios tiempos con “En el backstage” con un solo de Jose Ignacio para quitarse el sombrero,
y “El más allá”, una de las canciones favoritas de González, según él mismo confesó. “Dallas
Memphis” puso el toque más country de la noche, con Quique tocando la armónica a lo Dylan.
Lapido presentó una canción grabada hace cinco años, en la que el autor de “Los conserjes de
noche” aportó con su voz su granito de arena: “En medio de ningún lado”. Los siete músicos
sonaban como una verdadera banda, muy compacta y solvente. Me recordaron mucho a las
actuaciones del Grupo de Expertos Solynieve por su amor a la música y no a otro tipo de
intereses.
“Clase media” también fue muy bien recibida, al igual que “Algo me aleja de ti”, una
verdadera joya que desprende tanta esencia como verdad. “De espaldas a la realidad” quedó
perfecta en directo, al igual que “Cuando por fin”, con un Quique sintiéndose el rey de la
pista, un solo de Lapido espectacular, y unas palmas del público que llevaba en volandas a
una banda en estado de gracia.
Tras hora y media de buena música, el grupo se despidió de sus seguidores. Entonces apareció
Quique González con su guitarra acústica y su armónica, solo ante el peligro. La canción que
iba a tocar se la dedicaba a Raúl Bernal, la cual nunca había tocado tan desnuda en directo.
“Nos invaden los rusos” supuso una comunión con el público. Un silencio que mereció la pena.
Como había tiempo para todo, Quique se marchó y aparecieron sobre las tablas Lapido, Bernal
y Sánchez. Ellos se dieron el capricho de interpretar “En el ángulo muerto”, otra preciosa
canción. El show empezaba a vislumbrar su fin, pero lo mejor estaba por llegar. Con todos
sobre el escenario, González presentó lo que para él es una canción visionaria, y además una
de las últimas que Lapido compuso para 091, “Nubes con forma de pistola”. El público empezó
a corear a los Cero, y no era para menos. Además, en el auditorio se encontraba Tacho
González, mítico baterista de la banda granadina. “Vidas cruzadas” fue otro de los temas
calientes, en el que Víctor Sánchez tuvo la oportunidad de cantar, y la verdad es que no lo
hizo mal.
La banda se despidió de nuevo. Volvieron a aparecer pero el final había llegado en un abrir
y cerrar de ojos. “Cuando el ángel decida volver” y “Dónde está el dinero” fueron las
últimas joyas. Habían transcurrido dos horas y nadie iba a pedir que le devolvieran los
euros gastados. No es fácil encontrar una gira de este tipo y menos con un público entregado
y siendo profeta en su tierra. Sin duda, una gran idea que no ha defraudado a nadie, porque
la entrega y el reconocimiento de su público así lo demuestran.
2014
FESTIVAL DE LA GUITARRA, CÓRDOBA
José Ignacio Lapido en concierto en el festival de los grandes de la guitarra
internacional (Fragmento de la crónica del festival de A. Vázquez / IndyRock)
(...) Sesion doble en el Teatro de La Axerquia, el granadino Jose Ignacio Lapido
compartiría cartel con una de las figuras actuales del Pop-Rock juvenil, el ex-Pereza Leiva,
quien sorprendentemente pocos dias antes abriria para los mismisimos Rolling Stones en el
Bernabeu, dos músicos con dos estilos diferentes y pienso que con muy poco en comun, en
primer lugar apareceria el llamado poeta electrico, ante la expectacion de un buen puñado de
seguidores de una generación diferente a la del madrileño, sin muchas florituras pero con la
efectividad que te da una carrera forjada a base de buenas canciones y composiciones para
nada comerciales que llegan al público por su talento y su sinceridad musical, el ex-091 nos
ofreció un repaso a su discografia en solitario incluyendo temas de su trabajo editado en
2013 "Formas de Matar el Tiempo", acompañado de músicos de su confianza y con la sobriedad y
personalidad que le caracteriza el guitarra, compositor y cantante granadino mostraría
durante algo mas de hora y cuarto su experiencia musical acumulada a lo largo de mas de
treinta años de carretera, mas electrico que en ocasiones y como no, incluyendo algunas
piezas del recordado combo andaluz, los 091.
(..) Crónica completa
Festival de la Guitarra de Córdoba 2014
LAPIDO 1, EUROVISIÓN 0
18 mayo 2013 sala El tren Granada
Crónica por Miguel Angel Alejo - IndyRock
Fotos Rosa Moliné - IndyRock
“Nadie supo decirme la verdad”, con este tema abrió el concierto Lapido en Granada, en una
sala El Tren llena. Concurrió una hora después de la previsto ante un público en el que
conserva muchos seguidores todavía de los cero, pero mezclados con gente joven, incluido algún
niño. Otro tema antiguo clásico sonó y de ahí dijo “vengo a presentar mi nuevo disco”
(Formas de matar el tiempo) y comenzó a desglosar prácticamente todos los temas de este su
último trabajo, eso sí, algunos con arreglos más rápidos y otros más lentos, tocados estos
últimos, con su guitarra acústica. Tras varios titubeos, Cartografía y este último disco son
los más interesantes, con mayor atrevimiento rítmicos. “Está que arde”, “Muy lejos de aquí” y
“Cuando por fin” se convertirán seguro en himnos para sus fieles seguidores. A pesar de que
lleva poco tiempo el nuevo disco en la calle, la gente ya coreaba estos temas.
“Mu bonica la canción” le gritaron desde el público y es que Lapido en este caso jugaba en
casa a pesar de la oposición de varios actos en Granada, incluidos otros conciertos y la
televisiva Eurovisión. En este caso, salió ganando Lapido. Llama la atención además que el
concierto coincidiera con la fecha de la separación de los cero, eso sí, 18 años después. Y
hablando de los cero, acabó el set que dio lugar a ambos bis que tuvo que realizar con tres
temas de su antigua banda. Temas llevados eso sí a “su terreno”. Por supuesto, los más
cantados por el público y es que no olvidan las raíces.
Sobrio concierto, con la guitarra eléctrica como protagonista, resumido en su tema “el díos de
la luz eléctrica”. En ese aspecto le acompañó Víctor Sánchez, que supo exprimir también
su guitarra. El resto de la banda Popi a la batería, Raúl Bernal a los teclados y Paco Solana
en el bajo estuvieron sólidos. El público esperaba a ese poeta eléctrico y él no defraudó, con
esas letras repletas de referencias y ese sonido de la guitarra protagonista. Nos volveremos a
ver, no sé cuando, eso sí, “cuando ponga en hora mi reloj de arena”…
2013
ENTREVISTA con JOSÉ IGNACIO LAPIDO
"NO NECESITO APUNTARME AL CARRO DE LA CONCIENCIA SOCIAL SOBREVENIDA... hace 20 años
hablaba de las colas del paro y de vender pañuelos en los semáforos"
Entrevista por Juan Enrique Gómez / IndyRock
Con un nuevo disco, "Formas de matar el tiempo, el compositor y letrista granadino, José
Ignacio Lapido, vuelve a mostrar lo mejor del rock hecho en español, nos enseña que la
creación tiene objetivos, entre ellos dar motivos para pensar, contar historias y mostrar
sentimientos. José Ignacio, sabe que el rock, la música urbana ha estado siempre muy cerca de
los movimientos sociales, pero convivir con las crisis no es algo nuevo, y hace dos décadas
que ya escribía versos sobre comedores sociales y desempleo... (...)
FOTOGALERÍA:
LAPIDO 2013. FOTOS: MERCHE S. CALLE
(...) -Siete discos en solitario es todo un récord, ¿Son la esencia Lapido?
-Los discos se van acumulando y a uno mismo le abruma un poco el peso de su obra, que ya va
siendo considerable. En todas mis grabaciones he intentado dar lo mejor de mí mismo,
esforzándome en dejar canciones que pudieran sobrevivir al tiempo en que fueron registradas.
-Un dominó dispuesto para caer en cadena... ¿Es alegórico, o simplemente estético?
-Sí, es una alegoría con una gran fuerza visual. Su te fijas todas las fichas son la doble
blanca. Me gusta que las cubiertas de mis discos den motivos para pensar. El responsable de la
portada es Alfonso Aguilar, Perroraro, que ya ha trabajado conmigo en anteriores discos y que
creo que capta muy bien el sentido de mis canciones.
-Estamos en tiempos difíciles para la música... y para todo, ¿Crees que el rock se expresa
mejor en tiempos de crisis?
-Desde que empezó el rock’n’roll a principios de los años 50 se han ido sucediendo periodos
expansivos en la economía y periodos de crisis. Sería muy interesante que alguien escribiera
sobre la relación entre la música popular y los ciclos económicos. El rock, ya de por sí,
tiene una impronta urbana que le hace estar muy cercano a las problemáticas sociales. Así ha
sido históricamente. Yo, desde luego, nunca he sido ajeno al mundo que me rodea, y así lo he
expresado en mis canciones desde hace muchos años. La situación por la que pasa ahora mismo
nuestro país es muy dura pero hace años tampoco era un jardín de rosas. Canciones mías de hace
20 años ya hablaban de las colas del paro o de la gente que va los comedores sociales o
que sobreviven vendiendo pañuelos de papel en los semáforos. No necesito apuntarme a ningún
carro de “conciencia social sobrevenida”.
-Las letras siguen siendo la clave de la creación de Lapido, ¿La palabra aún tiene la
capacidad de cambiar las cosas, de generar nuevos universos?
-Nunca he pensado que la letra de una canción pueda cambiar el mundo. Lo que si puede hacer es
influir individualmente. A mí me pasó con las letras de lo Beatles, de los Stones, de Dylan o
de Leonar Cohen. Fueron todo un descubrimiento cuando yo era muy joven y de alguna forma
cambiaron mi forma de enfrentarme al mundo.
-Inicias una nueva gira... y ya van...
He perdido la cuenta. Yo empecé a tocar en el año 79 del siglo pasado, así que mejor no hacer
números porque nos deprimiríamos. Esta la iniciamos en mayo y vamos a tocar en 8
ciudades.
-Son muchos años con la expresión musical como bandera. Desde los 80 hasta ahora, ¿Es
cierto que hay una regresión hacia esa época por parte de la mayoría de los creadores
musicales?
Pues no lo sé. Creo haber escuchado algunas cosas, sobre todo provenientes de eso que se llama
indie, que utilizan muchos manierismos que ya me mortificaban en los 80, es decir,
sintetizadores de baratillo y ritmos programados. Para mi gusto, lo peor de los 80. Si eso es
lo que se quiere rescatar, lo siento, no va conmigo. En los 80 hubo buenos grupos como REM,
Long Ryders, Green on Red, Godfathers… pero el tema techno y derivados nunca me ha interesado
lo más mínimo.
-Lapido siempre ha llevado consigo una gran banda, ¿Es la misma, qué ha cambiado?
-La banda que ha grabado el disco, que va a ser la que me acompañará en los conciertos, es la
misma de siempre, afortunadamente. Víctor Sánchez, Raúl Bernal, Popi González y Paco Solana,
llevan conmigo, y yo con ellos, desde hace muchos años, En todo este tiempo creo que hemos
conseguido generar un sonido identificable, y yo les agradezco enormemente su dedicación a la
causa.
2012
EL HOMBRE AL QUE LE GUSTABA VER LLOVER
28/04/2012. Teatro CajaGranada Fotos: Merche S. Calle / IndyRock
Crónica: El hombre al que le gustaba ver llover - Por Enrique Novi
El tiempo meteorológico, primaveral y apacible durante los días previos, se tornó
tormentoso el día que José Ignacio Lapido había elegido para presentar sus canciones en un
formato más íntimo del que acostumbra con su banda de rock. Como si el cielo descargando su
lluvia incesante quisiera sumarse al reverencial respeto que la ciudad profesa a su hijo
pródigo y adecuarse así al tono melancólico y desolado de su cancionero, que es una crónica
sentimental de la derrota, de la amargura, del desencanto, el fracaso y también de su
superación, y de cómo llevar con dignidad tantas sombras. La actuación formaba parte de una
serie de conciertos por teatros en clave acústica. Con la formación reducida a los teclados de
Raúl Bernal, la batería sin bombo de Popi González y la sutil y efectiva guitarra eléctrica de
Víctor Sánchez, además de la acústica del propio Lapido, la propuesta se plantea más desnuda y
recogida que en sus habituales conciertos eléctricos, y aunque se gana en solemnidad también
se crea un cierto ambiente frío y constreñido que al menos durante la primera parte de la
noche hizo añorar esa fuerza que sí se genera con la tormenta eléctrica. El grupo
soslayó el handicap con su mejor activo, las canciones. Y además aprovechó el novedoso formato
para hacer un repaso por algunas de las que menos protagonismo obtuvieron en su momento. Así
abrieron fuego con No sé por donde empezar (una pequeña ironía, para que luego digan que este
tipo carece de sentido del humor), Nada malo, El carrusel abandonado y Hasta desaparecer,
aquel tema escondido en un single de 2006. Continuaron con El más allá, de las pocas de su
disco más reciente, y unas cuantas de Ladridos de Perro Mágico, Pájaros, En algún lugar de la
medianoche y Cuando las palabras vuelvan del exilio, entre ellas se coló Humo, de Música
Celestial, otro de los álbumes a los que más se recurrió.
El público se vino arriba con el ritmo irresistible de Nadie sabe, y el cuarteto se
contagió del entusiasmo, con el motor funcionando a pleno rendimiento. Entonces José Ignacio,
que pretendía un concierto contenido, tiró de las riendas y pidió calma con un gesto similar
al de CR7 en el Camp Nou, aunque sin tanta chulería, faltaría más. Llegó el turno de El
principio del fin y Por sus heridas, y en ese momento trató de romper el hielo del teatro
sugiriendo al respetable que se admitían los cánticos. Lo hizo consciente de que llegarían con
La canción del espantapájaros, la primera concesión con una de las más excelsas composiciones
que creara en tiempos de 091. Con el patio de butacas aún soliviantado atacaron Cuando el
ángel decida volver antes de retirarse a la espera de los bises, que llegaron generosos con
otra de los Cero. A Nubes con forma de pistola le siguieron la magnífica En el ángulo muerto y
La hora de los lamentos y La antesala del dolor, ambas de De Sombras y Sueños, para volver a
despedirse con La Torre de la Vela, la de más solera que sonó el sábado y también la que hizo
atribuirse más protagonismo al público, que impuso la melodía del estribillo por encima de la
banda. De vuelta por última vez al escenario y con la sala entregada, culminó una noche
fría y perfecta con tres más de regalo: Con la lluvia del atardecer, Olvidé decirte que te
quiero y la última recuperada del repertorio de los Cero, la sensacional Espejismo Nº 7 que
terminó de dibujar una sonrisa de satisfacción en los rostros de sus muchos incondicionales.
2011
EL MAESTRO SUMA Y SIGUE
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
9 abril 2011 Granada Industrial Copera
Foto González Molero - Ideal
De nuevo se cita la palabra MAESTRO en una crónica de Lapido. Pero qué le vamos a hacer. Cada
cierto tiempo, cuando Lapido deja de aullar en soledad y decide ofrecer una nueva paleta de
colores nos deleita con un concierto todavía mejor al anterior. Porque eso fue lo que ocurrió.
Daba igual que empezara con un tema no nuevo (“Escrito en la ley”, en el que Raúl Bernal se
marcó unas notas espectaculares), que siguiera con una cara B de su primer disco en solitario
(“Me voy”), para la que cambió de guitarra, algo no muy usual en él, o que continuara con un
clásico de su repertorio (“Luz de ciudades en llamas”).
Las viejas y flamantes composiciones funcionan tan bien que todo lo demás no importa. Fue a
partir de la cuarta canción cuando comenzaron a sonar las preciosas canciones de “De sombras y
sueños”. Salvo tres composiciones sonaron todas las demás, siendo cada una de ellas muy bien
acogidas por todos. “Algo falla”, “El más allá”, “Antes de morir de pena”, “Sueños que dejamos
ir” y “En medio de ningún lado” sonaron del tirón. A priori no se sabía a ciencia cierta cómo
defendería las nuevas composiciones Lapido, pero a tenor de lo mostrado queda claro que el
examen lo pasó con nota. Lleva tiempo tocando con una banda muy solvente, y eso es más que una
simple garantía. Se notó toda la energía de la banda con “El Dios de la luz eléctrica”, uno de
los momentos álgidos de la noche. El frontman dijo que hacía como ocho años que no la tocaban,
a lo que el público respondió con un gran derroche de energía y con su aprobación total.
A continuación se volvieron a mezclar temas de sus anteriores entregas y
canciones nuevas. “Nunca se sabe”, “Sigo esperando” (otra de las canciones importantes de la
velada), “Olvidé decirte que te quiero” (acercándonos a sus queridos músicos de blues), “La
canción del espantapájaros” (la primera interpretada en honor a 091), “Vuelta a empezar” o “Lo
creas o no”. Un concierto redondo. Ahora que no se puede fumar en las salas, la cerveza se
consume por litros, y con un local entregado a la buena música era una delicia saborear un
repertorio tan sólido en un ambiente ávido del mejor caviar. El ritmo de la noche iba
creciendo por momentos, y cada vez el listón estaba más alto.
Para acabar con una hora y media llena de grandes sensaciones llegaron más temas
que pueden considerarse como clásicos. “En el ángulo muerto”, “Cuando el ángel decida volver”,
“La antesala del dolor”, “Más difícil todavía” y “Otros como yo”, otro pildorazo marca de la
casa con el que se llamaba a la policía. Ahora que se hacen tantas concesiones para que la
gente acuda a las salas para escuchar discos de culto, no estaría mal que “Tormentas
imaginarias” se interpretara de nuevo, aunque sólo fuera en unas fechas muy concretas. Dicho
queda maestro.
El sábado noche estaba llamado a permanecer en la memoria de todos. Mientras el
Almería ponía las cosas difíciles en Barcelona, llegó otra media hora para saborear
lentamente. “Paredes invisibles”, otro de los grandes temas de sus sombras y sueños abrió el
set. “No digas que no te avisé” y “Nadie besa al perdedor” subieron todavía más la
temperatura. “La hora de los lamentos” hizo de enlace para llegar a “Zapatos de piel de
caimán”, en uno de los momentos de más exaltación de la noche, con una sala volcada con un
repertorio sin desperdicio. Quedaba poca tela que cortar, pero hubo tiempo para que los
músicos salieran una vez más ante su entregada audiencia.
Como broche a la noche sonaron dos composiciones más de 091, perfectas para
cerrar una reunión inolvidable. “Esta noche” sigue tan bien como siempre, como si hubiera sido
compuesta ayer mismo, y “Espejismo número ocho” es otra canción que gana con los años, como el
buen vino. Con un Lapido pletórico, sonó realmente bien. Con el paso del tiempo Jose Ignacio
se va soltando más en el escenario, transmite más que antes que disfruta con lo que hace, y
hasta ríe más veces que en todas sus actuaciones anteriores juntas. Y eso el público lo
agradece, porque se produce más empatía con todos los que escuchan sus canciones. Está claro
que es uno de los mejores compositores de la escena española, y que cada vez se va
sintiendo más a gusto con su voz y con su rol de frontman. Si todo sigue según lo previsto,
los mejores conciertos de Lapido están por venir, aquellos en los que su acercamiento sea
mayor, y no tenga miedo a sonreír con sus amigos, aunque sea en una sala llena de seguidores.
Tras más de dos horas de puro show se dio por acabado lo que se daba, hasta el día que Lapido
decida sacar otra hornada de buenos temas. Lo dicho. El maestro suma y sigue.
2010
TERRITORIO DE SUEÑOS
Concierto presentación de "De sombras y sueños", Teatro Isidoro Máíquez, Granada
Museo de la Memoria, CajaGranada
17 diciembre 2010 Teatro CajaGranada, Granada
Por Juan Enrique Gómez / IndyRock
Fotos: Merche S. Calle / IndyRock
-
El título del nuevo disco de Lapido resume mejor que ningún otro la particular esencia del
compositor de los Cero. «De sombras y sueños» siempre ha estado llena la carpeta de ideas de
José Ignacio, que ahora toman cuerpo, se hacen presentes, sin ataduras ni complejos. Pasaron
ya los tiempos de la timidez y Lapido crece, imparable, hacia mitologías omnipresentes en
ese universo paralelo en el viven los genios. José Ignacio sabe concentrar sentimientos,
aflorar pasiones y por encima de todo, contar historias, porque para el poeta, la
existencia, sobre todo la que no se ve, es la base fiel de la creación. Es lo que hizo José
Ignacio en su concierto de presentación de «De sombras y sueños» en el Teatro CajaGranada de
Granada, contar historias. No cabe duda alguna de que Lapido ha encontrado su banda, que en
esta ocasión no podemos hablar de un creador acompañado de unos músicos, por buenos que
sean. Tenemos que hablar de banda, de verdadero concepto de banda. Víctor Sánchez, Raúl
Bernal, Popi, Paco Solana y Josdé Ignacio, lo bordan en el escenario, lo pasan bien tocando
sus canciones, y eso no puede pasar desapercibido porque es una de las bases del rock and
roll. En el teatro del Museo de la Memoria, Lapido hacía un repaso por las canciones de su
nuevo disco, pero sin olvidar toda su trayectoria en solitario, e incluso algunas
referencias muy señaladas a la magia de 091.
José Ignacio, en el Máiquez, colgó el cartel de no hay entradas, rindió un homenaje a quien
fue su amigo y técnico de sonido en la época de los Cero, "Fonfi’ y al mago del flamenco,
Enrique Morente, y contó con la ayuda de uno de sus músicos más admirados, Miguel Ríos, que
subió al escenario para cantar dos canciones con Lapido. Y con Quini Almendros, el que fuese
compositor y guitarrista de La Guardia. «Apareció un día en la cueva donde ensayábamos los
Cero, siendo un niño. Todos éramos niños», que aportó sonidos de "Steeel guitar’ a la música
de José Ignacio.
Vivimos un momento especial, una noche de inmersión en el particular mundo de Lapido, en su
territorio de sueños.
Presentación en Madrid de "De sombras y sueños"
10-12-2010 Sala El Sol, Madrid Por Javier F Pollán - IndyRock
Fotos: Oscar López Sánchez - IndyRock
Exactamente cinco años antes del viernes pasado, Lapido presentaba “En otro tiempo, en otro
lugar”. En efecto otro tiempo, pero el mismo terreno. Después vendría la gira de “Cartografía”
y ahora la de “De sombras y sueños”, última entrega del rockero granadino. José Ignacio Lapido
se mantiene fiel a El Sol en sus periódicas visitas a Madrid. Las cosas no cambian entre él y
su público. Su reiterativo universo lírico, su sempiterno gesto serio y su invariable sonido
siguen convenciendo a su abnegada legión de seguidores, siguen dejando en ellos huella, disco
tras disco. “De sombras y sueños” vuelve a confirmar expectativas y fortalece la trayectoria
de un artista con peso específico en el rock nacional, cuya condición de ex 091 ya no lo
define, sino que da un valor añadido a una carrera en solitario iniciada hace más de diez
años, y caracterizada por la autoedición y la autoproducción. En este sentido, “De sombras y
sueños” aporta una novedad: la producción del alemán Paul Grau. Las colaboraciones de
Amaral o Quique González, entre otros nombres, dan también un nuevo impulso a la discografía
de Lapido e inducen además a una reflexión: la de lo bien que suenan sus canciones en otras
voces. Al fin y al cabo, las virtudes de este andaluz contrarrestan su punto flaco, que no es
otro que su voz.
José Ignacio Lapido se presentó a las diez y media en punto sobre el escenario, con camisa
negra y su Gibson SG color vino, ante un lleno absoluto. Su banda fija desde hace años está
integrada por Popi González (batería), Paco Solana (bajo), Raúl Bernal (teclados) y el
extraordinario guitarrista Víctor Sánchez.
“Paredes invisibles” fue el pistoletazo de salida, un medio tiempo que cierra el disco. Siguió
con “No digas que no te avisé”, para pasar a la incendiaria “Luz de ciudades en llamas”, una
de las perlas de su catálogo. Lapido y sus chicos se sumergieron a continuación en “De sombras
y sueños”, con temas como “El más allá”, “Cansado” y la poderosa “Sueños que dejamos ir”, uno
de los mejores cortes. Al margen de este último trabajo, Lapido recuperó varias canciones de
“Cartografía” y algunos de “En otro tiempo, en otro lugar”, su obra cumbre desde mi punto de
vista. “La antesala del dolor” y “Más difícil todavía” dieron paso al recuerdo de 091 con
“Zapatos de piel de caimán”, que exaltó a los más curtidos del lugar. Sus primeros discos
parecen quedar hoy muy lejos, pero hubo espacio para la infalible “Ladridos del perro mágico”,
que titulaba su debut. De “Música Celestial” interpretó “Nadie besa al perdedor”. Llegaba el
fin de fiesta y Lapido despedía los bises con “Cuando el ángel decida volver”. Pero aún
quedaba tiempo para rememorar a los “Cero”, con la coreada “Esta noche” y “Espejismo nº 8”,
que le sirvió para presentar a la banda en medio del éxtasis guitarrero.
El público le regaló una ovación; un cálido hasta luego a uno de los valores seguros del
rock’n’roll en nuestro país. Un músico que se mantiene en plena forma junto a su banda, y
demuestra que, a pesar de sus pesimistas letras llenas de confusión y perdedores, él es un
ganador con las cosas claras.
2009
LA NOCHE TEMÁTICA
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
30 noviembre 2009 Planta Baja, Granada
Plantabaja comenzaba una nueva aventura con el denominado “Plantabásico”, es decir, conciertos
con la firma de autor que aportan el lado más íntimo de temas posteriormente electrificados.
Para abrir boca sirvió la actuación de Fe, un dúo que en media hora derrochó canciones suaves
y melódicas, dando las gracias a todos los presentes por disfrutar de una noche tan
especial.
A las once de la noche, con una sala abarrotada como en sus mejores veladas, aparecieron
Lapido y sus secuaces. Un trío formado por el incombustible Víctor Sánchez desgranando
guitarras acústicas y eléctricas, el reverendo Raúl Bernal a los mandos de su teclado
murciano, y cómo no, el que alguno por tales lares consideró “el mito”, Jose Ignacio
Lapido.
El repertorio del granadino ha tomado los colores de su guitarra, y no desentonan en el
desarrollo del guión canciones nuevas y antiguas. Así, “Nubes con forma de Pistola” fue la
carta de presentación elegida, a la que siguió “Luz de ciudades en llamas”. El resto, un punto
y seguido que duró lo que un sueño de casi dos horas menos cuarto. Con un público que sabía de
qué iba el concierto, que cantaba de forma coral, fueron apareciendo temas de todos sus discos
en solitario, como “Ladridos del perro mágico” o “El principio del fin”. A estas alturas de
trayecto, la sintonía con sus músicos es la más óptima, y aunque sólo eran tres artistas sobre
el escenario, aquello parecía, nunca mejor dicho, música celestial.
Lapido se encontraba en su casa. Dijo que la primera vez que tocó en “ese garito” fue en 1991.
También dedicó una de las canciones a Antonio Lomas, y no se olvidó de sus dos músicos que no
subieron a las tablas: Paco Solana y Popi González. Sobre su taburete deleitaba con sus
hermosas poesías y músicas que encajan como anillo al dedo, con fieles que acudieron como si
se tratara de la parroquia de San Tancredo. Al cabo de una hora de cánticos y fiesta, acabó
una primera parte con “Espejismo número 8”, una canción que tiene un lugar muy importante en
el corazón de todos sus seguidores. Quizá sea porque en ella un cartel anunciaba el concierto
de “los Cero”.
Tras su vuelta del camerino cayeron otras grandes composiciones del maestro, como son “Con la
lluvia del atardecer”, “Cuando el ángel decida volver”, y “Zapatos de piel de caimán”. Cada
vez encajan mejor las canciones de 091 y las de Lapido en solitario, el todo es cada vez más
fluido, sin fisuras. Y como guinda final, nueva comunión con el público gracias a “La noche
que la luna salió tarde”, y una de las canciones que tocó en aquella actuación del año 91,
“Esta noche”, otra paleta de sonidos y letra para tener siempre en cuenta. A sus discos en
solitario les pasa como a los buenos vinos, que ganan con el tiempo. De ahí que los directos
que realiza dejen siempre tan buen sabor de boca. No se puede reparar en una o dos canciones
buenas, sino en el conjunto, porque no hay material de relleno y nada que tenga desperdicio.
La crisis está arrasando con mucho de todo, pero esperemos que no acabe con la música, que nos
ayuda a seguir con más fuerza el camino marcado.
José Ignacio Lapido le gusta sumergirse a gran profundidad en sus sentimientos, permenecer en
el ángulo muerto, para volver a sorprender y demostrar su intensidad poética y musical. No es
fácil encontrar a José Ignacio en un concierto acústico, en un set en el que se expresa con la
sencillez de las canciones desnudas, sin aditivos electrónicos, donde la música, la poesía y
el saber estar toman el escenario. Lapido volvía a conseguir la simbiosis perfecta con sus
seguidores en el Teatro Municipal de Armilla, en un concierto organizado por el Club Deportivo
Arenas de Armilla, en el cinturón metropolitano de Granada, la ciudad donde Lpaido creó 091 y
desde donde ha lanzado al mundo algunas de las mejores canciones de la historia del rock.
Lapido ha crecido en personalidad, autoestima y saber hacer para sí mismo. Con una formación de
trío, con su inseparable Víctor Sánchez a la guitarra eléctrica y el genial teclista Raul Benal,
forman un grupo compacto, al que se le nota que disfrutan sobre las tablas, itnerpretando temas
que se han convertido en verdaderos himnos y que mejoran con las escuchas. Un repaso por algunos
de sus mejores temas, tanto de la etapa de los Cero, como "Nubes con forma de pistola", los
principios de aires punk, con 2Zapatos de pield e caimán", y la incomparable "La noche que la
luna salió tarde", sus inicios en solitario, con Luz de Ciudades en Llamas, y un magnífico
recorrido por las cotas y coordenadas de su último "Cartografía", cargado de temas intimistas,
donde José Ignacio marca un nuevo rumbo a sus composiciones. Sus seguidores, fans apasionados de
la música de Lapido, asentían cada nota y cada inflexión de voz, con canciones como "En el
ángulo muerto", toda una lección de misticismo poético y creación con mayúsculas. "Cuando el
ángel dedide volver", o "En algún lugar de la media noche".
Un concierto en el que Lapido se reafirma en sus formas, teorías y maneras de expresar sus
sentimientos. Un concierto que cerraba, antes de los bises, con la magistral "Espejismo nº 8",
el tema que marcó un antes y un después en su carrera, los Cero y Lapido.
2008
CUANDO LAPIDO DECIDE VOLVER
18 octubre 2008 sala El Tren, Granada
por Luis Miguel Albarracín
Fotos: Merche S. Calle / J. E. Gómez / IndyRock
FOTOGALERÍA, SALA EL TREN 2008. FOTOS: MERCHE S. CALLE
Lapido volvió de nuevo a su ciudad y dio un concierto muy completo. Existía una gran expectación
por escuchar en directo su nuevo disco, "Cartografía", y el resultado no pudo ser mejor. Sobre
las once menos veinte de la noche, con el derbi madrileño finalizado, "Demasiado tarde" sirvió
de pistoletazo de salida de una noche que tuvo para todos los gustos y todos los colores. A
continuación sonó "Me voy", una cara B de su primer Lp en solitario, "Ladridos del perro
mágico". Se esperaba que Jose Ignacio saliera en tromba con el sonido de sus nuevas canciones,
pero no fue así; otras muchas composiciones de su repertorio necesitan también ser escuchadas.
La siguiente en caer fue "Alguien vendrá", la que dio paso al single de "Cartografía", "Cuando
el ángel decida volver". Fue la tónica del concierto, la alternancia de canciones más rodadas y
las recién salidas del horno de la inspiración. "Luz de ciudades en llamas", "En el ángulo
muerto", "Nadie supo decirme la verdad", "No digas que no te avisé" o "Fuera del mundo real",
una de sus joyas del último disco. Tras esa canción llegó el momento para la melancolía y la
rabia contenida con "Zapatos de piel de caimán", el primer guiño a su antigua banda y cada vez
más grupo de culto, 091. Los arreglos de sus antiguas canciones han cambiado totalmente, pero el
resultado no puede ser mejor. Se han adaptado perfectamente a los matices de la voz de Lapido y
las ha hecho totalmente suyas. Es inevitable que el público se transforme y surjan muchos
saltimbanquis que activan el movimiento de sus pies tras escuchar el primer acorde. Con respecto
a "Cartografía", cada vez se agotan más los calificativos para definir la paleta de colores que
contiene.
Tras los fuegos artificiales de la canción del Caimán llegaron "Nada malo" y "En
mil pedazos", dos canciones realmente buenas que hicieron que nadie quedara indiferente, a las
que siguieron más canciones del nuevo disco, como "El truco (en qué consiste)", y otras de
trabajos anteriores como la también muy rockera "Más difícil todavía", "La antesala del dolor"
o "De espaldas a la realidad".
Y para acabar un set que duró una hora y media, una nueva descarga para los fieles al número
de la policía: "Espejismo nº 8". Con una sala llena hasta la bandera, y con muchas ganas de
seguir disfrutando de buen rock and roll, la banda de Lapido volvió al escenario para
deleitarnos con "Algo me aleja de ti", "No queda nadie en la ciudad", un nuevo hit de los
Cero, "Sigue estando Dios de nuestro lado", y "Roto", una de sus mejores canciones de power
pop de su primer disco en solitario, "Ladridos del perro mágico". Otros veinte minutos que
hacían que el público disfrutara como nunca. Porque Lapido ha mejorado mucho en su faceta de
comunicador. No es aquel músico tenso, responsable y preocupado de todo lo hecho y por hacer.
Se le nota con mucha más soltura, más relajado, incluso sonríe a menudo, y por encima de todo
disfruta, que de eso se trata, sin dejar su impronta de rockero incorruptible a nada ni a
nadie. Ahora más que nunca se puede decir que su sonido es el de una banda, nada más y nada
menos. Víctor Sánchez sigue divirtiéndose como siempre tocando su guitarrita y alternando los
solos con el Maestro. Una mención muy especial para Raúl Bernal; con su indumentaria nos
transporta a la época de The Byrds, The Doors o The Beatles, que al frente del piano y el
órgano mueve las caderas y aporta muchísimo. Las canciones de Lapido se han impregnado mucho
de los matices de Bernal, y es algo que se agradece. Y la base rítmica también es muy sólida.
A estas alturas no vamos a descubrir el oficio de Popi González a la batería, aportando voces
que llenan de texturas los temas en directo. Paco Solana al mando de su bajo va más allá de lo
que sería su cometido, que cumple a la perfección y consiguen entre todos formar UNA BANDA,
con lo difícil que es decir eso.
Tras "Roto", el grupo se despidió por segunda vez. Pero la vuelta no se hizo esperar, y la
fiesta concluyó con un broche de oro. Jose Ignacio no tiene reparos a la hora de tocar
canciones de 091, así que para que todo el mundo se fuera con un gran sabor de boca, no dudó
en regalar temas antiguos que no han perdido ni una chispa de frescura y de actualidad. Con
los arreglos del compositor han quedado muy bien y parece que han sido grabadas este mismo
año. "La noche que la luna salió tarde", "Esta noche" y "Qué fue del siglo veinte", ¿alguien
da más?
Una velada muy completa que sigue demostrando que las listas de ventas están faltas de Jose
Ignacio, que el sur siempre está de moda, y que su discografía es indispensable, más si cabe
en tiempos de crisis, en los que necesitamos aferrarnos a lo realmente esencial. Además,
"Cartografía" está lleno de mucho más optimismo que sus anteriores trabajos, y respira de una
cadencia que no hace ver las cosas tan negras, con un toque folk muy sugerente para escuchar
con una copa en la mano mientras el olor a salitre nos golpea en la cara.
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock
24 febrero 2007
Solvente. Ésa es la palabra con la que se podría resumir el concierto de Jose Ignacio Lapido.
Comenzó con "No sé por dónde empezar", "Luz de ciudades en llamas" y "Alguien vendrá". El
resto fue un despliegue de música elegante, sin fisuras, una actuación perfecta. Un sonido
envidiable, un ensamble de temas muy bien pensado, y una noche en la que todo parecía que iba
a salir bien. Con el paso del tiempo, Lapido ha ido elaborando aun más algunos de sus temas, y
el resultado ha sido todavía mejor. Y los coros que arropan su voz también han sido un gran
acierto.
Por supuesto, tuvieron cabida en su puesta en escena las canciones de su último álbum ("En
otro tiempo, en otro lugar"). Temas como "Escrito en la ley", "No digas que no te avisé", la
fabulosa "Bellas mentiras", "La antesala del dolor", la que da título al disco, "De espaldas a
la realidad", o la más rockera de todas, "Más difícil todavía", sonaron como nunca. Víctor
Sánchez acompañó muy bien en todo momento al maestro, y Popi González (nuevo miembro de la
banda) hizo lo mismo al frente de su batería.
Tras un pequeño impás, aparecieron sobre las tablas Lapido (sólo a la voz) y Raúl Bernal (en
el piano). Bordaron "Con la lluvia del atardecer". Impecable. Jose Ignacio se muestra más
relajado y cómodo que en anteriores ocasiones, y la inclusión de Raúl Bernal ha aportado un
salto de calidad a la formación que antes no tenía. En "Más difícil todavía", por poner un
ejemplo, la magia del piano se nota y mucho. Los medios tiempos también fueron para enmarcar.
Jose Ignacio hizo mención al hecho de tocar en un circo. Contó que los primeros conciertos que
se organizaron en España fueron en el Circo Price de Madrid y que, de alguna manera, al tocar
él en el Circo del Arte se cerraba un ciclo. Además, anduvo muy agudo y cínico en los
comentarios que realizó entre canción y canción.
Se sucedieron temas de todos sus discos, incluso algunos que hacía tiempo que no se escuchaban
(como "Ladridos del perro mágico").
Por supuesto, también hubo lugar para recordar a su grupo de siempre, 091. Lapido ha sabido
dotar a sus composiciones de una textura homogénea, que hace que todas suenen actuales y
sacadas de la misma hornada, sin desentonar en ningún momento por el paso del tiempo, que en
ocasiones crea auténticos desastres. De los Cero sonaron "Espejismo número ocho", "Esta noche"
y "Zapatos de piel de caimán", la última del concierto, del que todo el mundo quedó muy
satisfecho.
Sin embargo, como no todo podía ir bien, Lapido no pudo tocar todo lo que quiso, ya que la
Policía Local, llamada por vecinos de la zona a quienes molestaba el sonido, acudió al recinto
para pedir al organizador que suspendiera el concierto, algo que no hizo ya que tenían permiso
municipal hasta las doce. Los últimos minutos fueron de escasísima luz y a las 12 en punto.
Acabó. José ignacio se disculpó por no poder continuar más tiempo compartiendo melodías, y la
velada concluyó.
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