FOTOS: MURCIA, NOVIEMBRE 2025. GIRA DE TEATROS: Fotos: CARLOS PÍ
* INDYROCK
MIGUEL RÍOS
MIGUEL RÍOS EN INDYROCK * TEMAS, CRÓNICAS, ENTREVISTAS
Imágenes y crónicas para la historia
Fotos: J. E. GÓMEZ * INDYROCK . Rock&Ríos, Granada 9-7-1983.
La plaza que vivió el Rock en el ruedo de 1983, volvía a llenarse y
vibrar con lo mejor del mito y sus amigos y 'discípulos'
( ir a la crónica)
Granada 11 y 12 de diciembre 2021. Palacio de Congresos
Miguel Ríos persiste en los escenarios para presentar nuevo disco y
nueva gira
El roquero granadino elige el escenario de Starlite para su regreso
a los escenarios
Inicia en Barcelona una gira con orquesta para deleitar con su
‘Symphonic Ríos’
El creador del Rock en el Ruedo, del Rockn'Ríos, de las mejores
canciones del rock hecho en español, retoma el 'bus' para convertir
en sinfonía sus grandes hitos
2025
MIGUEL RÍOS VUELVE A SU ESENCIA, ÍNTIMO Y ENÉRGICO
Conquista el Teatro Romea de Murcia con un concierto para la
historia
Gira de teatros 'EL ÚLTIMO VALS',
INDYROCK * FOTOS: CARLOS PÍ
15 noviembre 2025
Murcia vivía una de esas citas que se sienten casi históricas.
Miguel Ríos, referente indiscutible del rock español, hizo escala en
el Teatro Romea dentro de su gira por teatros, un formato que él
mismo ha definido como “una vuelta a la esencia”, y que en la
capital murciana encontró un público entregado desde el primer
acorde. A sus 80 años recién cumplidos, el granadino demostró que su
figura sigue siendo un puente entre generaciones y que su voz
conserva la fuerza suficiente para llenar de electricidad un
escenario pensado para la palabra y la acústica, no para el rugido
del rock.

El concierto comenzó con una puesta en escena sobria, casi
minimalista. Un telón oscuro, una iluminación cálida y la banda
situada en semicírculo dejaban claro que aquella noche la música y
el relato iban a ser los auténticos protagonistas. Ríos apareció
sonriente, saludando al público con un “Buenas noches, Murcia, ¡qué
ganas tenía de volver a veros!”, que provocó una ovación inmediata.
Y sin más preámbulo, abrió la noche con
Bienvenidos, en una
versión contenida y elegante que marcó el tono de lo que vendría
después: clásicos revisados sin perder su espíritu original.
A lo largo de las más de dos horas de espectáculo, el artista repasó
las piezas esenciales de su catálogo, intercalando anécdotas,
reflexiones y comentarios sobre un oficio que, como él mismo dijo,
“me ha dado más de lo que nunca imaginé”. El formato teatral
permitió precisamente eso: que cada canción fuera precedida por una
breve introducción que situaba al público en el contexto emocional y
vital en el que nació. Así, antes de interpretar
El blues del
autobús, recordó sus años de carretera, “cuando la vida era
una maleta y una lista de gasolineras”, mientras que
Santa Lucía
la dedicó “a quienes siguen creyendo que el amor es un refugio,
incluso en tiempos de tormenta”.
Uno de los momentos más celebrados fue la interpretación de
El
río, coreada por un público que llenaba por completo el
teatro. La banda, compacta y precisa, acompañó sin fisuras a un Ríos
que se movía con soltura entre el micrófono, el atril y la
complicidad con los músicos. Cada solo de guitarra o golpe de
batería parecía subrayar una idea ya conocida por todos: puede que
el tiempo pase, pero hay canciones que no envejecen, y artistas que
saben trascenderlo.

La velada tuvo también espacio para la actualidad y para un tono más
reflexivo. En un interludio entre canciones, Ríos habló sobre la
importancia de los espacios culturales en los centros urbanos,
defendiendo los teatros como “santuarios civiles donde seguimos
encontrándonos, mirándonos a los ojos y recordando que la música no
es un algoritmo, sino un acto humano”. Sus palabras arrancaron
aplausos que se prolongaron varios segundos. Fue, quizá, el momento
en que el concierto trascendió por completo lo musical para situarse
en un plano más íntimo y casi testimonial.
En esta gira, Miguel Ríos ha querido recuperar una dimensión más
artesanal de sus directos: menos artificio, más cercanía. En Murcia,
ese planteamiento funcionó con precisión quirúrgica. La acústica del
Romea, históricamente reconocida por su calidez, permitió que piezas
como
En la frontera o
Rock & Ríos sonaran con
una nitidez envolvente, casi cinematográfica. El público, compuesto
por veteranos seguidores y jóvenes curiosos, respondió con un
respeto absoluto, escuchando en silencio las piezas más lentas y
rompiendo en aplausos y vítores en cada cierre de canción.

Hacia el tramo final del concierto, llegó uno de los momentos más
emotivos: la interpretación de
Himno a la alegría,
probablemente su canción más universal. Antes de arrancar, Ríos
confesó que interpretarla en un teatro “siempre le recuerda la
primera vez que la grabó, sin imaginar que daría la vuelta al
mundo”. La versión, limpia y luminosa, puso en pie al público.
Algunos asistentes levantaron los teléfonos; otros, simplemente,
cerraron los ojos mientras la melodía llenaba la sala con una
intensidad difícil de describir.
El cierre llegó con
Antinuclear, en una lectura actualizada
y cargada de intención. Ríos, consciente del valor simbólico de la
pieza, la utilizó para enviar un mensaje final sobre la importancia
de “defender la vida, el planeta y la convivencia”. Tras ella, el
artista recibió un aplauso ensordecedor que lo obligó a volver al
escenario dos veces. En el último saludo, ya con la voz algo
fatigada pero la sonrisa intacta, dijo: “Gracias por seguir aquí,
por seguir escuchando y por seguir creyendo en las canciones”.
La salida del público confirmó la sensación que se respiraba en el
ambiente: había sido una noche especial. No solo por la música,
impecable, sino por la manera en que Ríos logró convertir un
concierto en una experiencia colectiva, un recuerdo compartido. Su
paso por Murcia no fue simplemente una parada más en la gira; fue la
demostración de que el rock, cuando se interpreta con verdad y
oficio, no entiende de edades ni formatos.
Con este recital, Miguel Ríos reafirma su lugar como una de las
voces esenciales de la música española. Y lo hace sin artificios,
sin nostalgia excesiva y con una honestidad que conmueve. Murcia lo
despidió en pie, consciente de haber asistido a algo más que un
concierto: una celebración de vida, música y resistencia emocional.
Porque, como demostró anoche, el rock puede adaptarse a un teatro…
pero jamás pierde su alma.
MiGUEL RÍOS, HISTÓRICO EN
INDYROCK
Crónicas, fotos, entrevistas...
FOTOS: GRANADA 80 ALL STARS: Fotos: IDEAL. Ramón L. Pérez y
Luis Miguel Ablarracín
ALL STARS, GRANADA Y AMIGOS FELICITAN A MIGUEL RÍOS
La plaza que vivió el Rock en el ruedo de 1983, volvía a llenarse y
vibrar con lo mejor del mito y sus amigos y 'discípulos'
LUIS MIGUEL ALBARRACÍN * INDYROCK
La noche del 8 de junio será recordada en Granada durante mucho
tiempo. La Plaza de Toros albergaba la celebración del ochenta
cumpleaños de uno de nuestros músicos más célebres, llevando por
título "
Miguel Ríos 80 años. Granada all stars".
Pero no lo iba a hacer en solitario, contaría con bandas nazaríes de
la misma o distinta generación, con la intención de ofrecer un
repaso y un homenaje a toda la música made in Granada. Un importante
que formaba parte de
Granada All Star, un festival
con un carácter benéfico organizado por la Fundación Miguel Ríos
para promover la cultura de la música y la solidaridad. Hay que
recordar que la Fundación Miguel Ríos lleva trabajando en esta
materia en Granada desde hace dos años.
Con una Monumental de Frascuelo abarrotada, la
organización fue exquisita a la hora de cumplir el horario, haciendo
de un espectáculo que duró casi tres horas y media, una delicia.
Antes de disfrutar de toda la energía de Miguel, en las pantallas se
pudo ver el NODO del año en el que nació Mike Ríos y, tras una
cuenta atrás, "Bienvenidos" se convirtió en la mejor carta de
presentación. "Buenas noches Granada, bienvenidos a mi ochenta
cumpleaños", fueron las primeras palabras de Miguel. Con una versión
dinámica de "Vuelvo a Granada" (la primera canción en la que él
compuso la música y la letra) se despidió a modo de telonero de las
bandas que llegarían a continuación.

Miguel Ríos con 091
El modus operandi de la noche fue fluido y ameno. Cada
banda tocaba cuatro temas, siendo el último de ellos compartido con
Miguel, con lo cual las emociones y momentos especiales reinaron a
lo largo de la noche. Antes de cada actuación en las pantallas se
entrevistaba a uno de los músicos de cada banda, donde hablaban de
grupos nacidos en su generación. Todos coincidieron en sentirse
eslabones de una cadena que cuenta con mucha salud en la actualidad,
que se empezó a forjar hace ya muchas décadas, convirtiendo a
Granada en un lugar de creación musical único, con un alto
prestigio a nivel nacional. Así, a lo largo de las diferentes
intervenciones se pusieron en valor solistas y bandas de nuestra
tierra cuyo lista casi es infinita.
Tras Miguel Ríos llegó el momento de disfrutar con Los
Ángeles. Como fue una noche de emociones, Agustín Ampudia no pudo
contener las lágrimas y, cómo no, se acordó de los miembros del
grupo que ya no se encuentran entre nosotros. La banda sonó como
siempre, perfecta, con Popi González cantando y marcando el ritmo,
su hermano Pablo en una de las guitarras y en la otra Carlos Muñoz.
"Momentos", "Cada día", tras la que Agustín dijo que para él era "un
día increíble, Granada gracias" y "Mónica" nos llevaron a "98.6" con
la colaboración de Miguel, tras la que el homenajeado dijo "que siga
el show".
Para la década de los ochenta 091 era el grupo perfecto
para acompañar a Miguel. Se echó en falta a un Víctor "chico" Lapido
que esta vez no fue de la partida, su lugar lo ocupó el
incombustible Víctor Sánchez. Para la ocasión sonaron "La canción
del espantapájaros", "Qué fue del siglo veinte" y "La calle del
viento", para hacer las delicias de todos con "La torre de la
vela" junto al señor Ríos.
La comunión entre público y bandas era total, y
seguíamos avanzando en el tiempo para llegar a los noventa con
Lagartija Nick. "La leyenda de los hermanos Quero", "Ciudad sin
sueño" y "Strummer-Lorca" sonaron como un tiro. Todas las bandas
dejaron el pabellón muy alto, ni un pero que poner a la calidad que
cada una de ellas desplegó. Y para poner la guinda al pastel "Nuevo
Harlem" hacía vibrar la plaza de toros con un Miguel Ríos saltando
más que nadie.

Cada vez iba quedando menos por delante pero las sorpresas
empezarían a aparecer. Fue el momento de Niños Mutantes. Para la
ocasión eligieron "Hermana mía", "No puedo más contigo", "Todo va a
cambiar", con un saludo muy cariñoso de Juan Alberto a Miguel, para
finalizar con la colaboración del cumpleañero haciendo de "Errante
(canción mutante)" un momento único. Por supuesto Miguel, como nos
pasa a muchos que hemos seguido siempre a la banda, no quiere que
los Mutantes se retiren, así que les dijo que no lo hagan, "que se
hagan un Miguel Ríos".
Se iba acercando el final, la noche no había podido ser
más granadina. Miguel devolvía el cariño recibido durante tantos
años por su público. Su banda ocupó el escenario, con virtuosos como
José Nortes, Luis Prado o John Parsons, para asestar el golpe
definitivo a la noche. De esta manera el plantel fue desgranando
"Todo a pulmón", "El blues del autobús", "La estirpe de Caín", "Año
2000", "Rocanrol bumerang" o "Santa Lucía, llegando momentos
inolvidables entre un público que llevaba en volandas a Miguel,
aquejado algo de la voz "por tomarse demasiado a pecho los ensayos
previos". Tras un solemne "Himno a la alegría", momento precioso, su
hija Lúa apareció en el escenario con una tarta para que Miguel
celebrara con todos su cumpleaños y soplara las velas. La
colaboración de Lúa era una sorpresa y la cara de Miguel lo decía
todo. Juntos interpretaron "El río". Como colofón a la velada,
Javier Ruibal, que se encontraba entre el público, fue el último
invitado. Miguel le pidió que subiera al escenario, que su voz le
necesitaba, así que los dos nos regalaron "Al Ándalus", broche
perfecto para cerrar una noche como pocas.
La figura de Miguel Ríos seguirá creciendo todavía más
a lo largo de años venideros. Fue de los primeros músicos granadinos
que superó límites en una ciudad de provincias. Las bandas que
vinieron tras él le deben mucho. Por suerte, los eslabones de la
cadena de músicos granadinos no paran de aumentar, bendita ciudad
para vivir y poder disfrutarla.
NO IMPORTA EL TIEMPO
Granada 11 y 12 de diciembre 2021. Palacio de Congresos
Miguel Ríos persiste en los escenarios para presentar nuevo disco y
nueva gira
J. E. GÓMEZ * INDYROCK
VÍDEOS: FRAN KARMONA * INDYROCK
Afirmó que los viejos roqueros nunca mueren, y es fiel a sus
planteamientos, o al menos así lo hacer saber con palabras,
canciones y hechos. Miguel Ríos ocupaba el escenario del Palacio de
Congresos de Granada para presentar ‘Un largo tiempo’, un nuevo
disco con el que vuelve a la creación discográfica después de una
década.
Miguel Ríos no pudo cumplir una de sus promesas recientes: la última
gira, no fue la última… Sigue sobre el escenario para disfrute de
sus fans. En Granada ha ofrecido dos días de conciertos para iniciar
la gira de ‘Un largo tiempo’. Lo ha hecho acompañado por una banda
sencilla, casi en acústico, pero cargada de matices ‘The Black Betty
Trio’.
Un repaso obligado por su discografía más clásica y un guiño a las
difíciles épocas que nos ha tocado vivir, amenizado por sus nuevos
temas, donde demuestra que Miguel Ríos, el viejo roquero, aún sabe
hacer canciones.
VÍDEOGALERÍA, MIGUEL RÍOS, DIRECTOS EN INDYROCK.
2021 MIGUEL RÍOS VUELVE
El roquero granadino elige el escenario de Starlite para su
regreso a los escenarios
El artista granadino felicitó a Starlite Catalana Occidente "por la
cantidad de puestos de trabajo que dan y por su apuesta por la
música"
El auditorio de Starlite Catalana Occidente vibra por segundo día
consecutivo en la décima edición del festival boutique más
importante de Europa
INDYROCK * Marbella, 19 de junio de 2021.
Noche mítica en Starlite Catalana Occidente con la música de uno de
los artistas vivos más importantes de la historia de la música en
español. De nuevo, como ocurrió ayer en la apertura con Ella Baila
Sola, los artistas eligen Starlite Catalana Occidente para retomar
el ritmo de conciertos. Y Miguel Ríos lo hizo acompañado por
The Black Betty Trio para recordar, no solo que no se ha ido, sino
que ha vuelto con las mismas ganas de siempre.
VÍDEOS
* MIGUEL RÍO EN STARLITE 2021
VÍDEO:
Cortesía de STARLITE * IDEAL
El granadino anunció la vuelta a los escenarios en plena pandemia
después de haberse retirado durante una década al terminar la gira
'Bye Bye Ríos'. "Es un lujo acojonante estar aquí en Starlite y más
aún si coinciden los 10 años de aniversario con los años que hace
que lo dejé, aunque volver a Starlite 3 veces en 10 años no está
mal, y además hay que felicitarles por la cantidad de puestos de
trabajo que dan y por su apuesta por la música. Sandra, muchas
gracias por aguantar".
Miguel Ríos se mostró divertido, enérgico y gamberro ante un
auditorio entregado que coreó una granada selección de temas que
iban de sus grandes himnos conocidos mundialmente a los recién
estrenados títulos como 'El blues de la tercera edad' o la canción
protesta 'La estirpe de Caín'. Sobre su vuelta a los escenarios,
Miguel Ríos se mostró muy claro: "Soy un yonqui del aplauso".

FOTO: STARLITE, Elena Parlange (Avory)
Abrió el recital con 'Hello Ríos' y su ya ritual 'Bienvenidos' como
aperitivo del banquete que vendría a continuación, introducido por
unas esperanzadoras palabras sobre la situación actual: "Que alegría
volver a verlos. Empieza a palpitarme que el final del túnel está
cerca".
Los temas de Miguel Ríos hablan de la verdad, del ser humano y sus
miserias, pero también del arte, de superación y del privilegio de
vivir. Así, dando sorbitos a un termo de mate, fue mostrando su
postura personal ante temas como la prostitución, la desigualdad, el
capitalismo o la poesía de Ángel González; discursos unánimemente
aplaudidos por lo que el propio artista denominó "un público muy
sensible".
En el lado de los grandes éxitos del cantante, Ríos eligió 'El rock
de la cárcel', el ansiado 'Santa Lucía' y, por supuesto, para cerrar
y dibujar una amplia sonrisa en la cara tras la mascarilla, 'El
himno de la alegría', un tema dijo cantar "pensando en todo lo que
nos ha pasado y lo que nos está pasando" y que sigue sonando de
manera impecable en la voz de Miguel Ríos desde que empezara a
cantarlo en 1970.
También incluyó en los bises una canción muy especial, 'Que salgan
los clowns', un tema original de Stephen Sodheim, 'Send in the
clowns', que empezó a preparar después de ver la película 'Joker'
interpretada por Joaquin Phoenix.
Una extensa y calurosa ovación final después de más de dos horas y
cuarto de música sin interrupción fue el regalo del público
asistente hacia Miguel Ríos & The Black Betty Trio por un
espectáculo inolvidable que ha quedado grabado tanto en la historia
de Starlite Catalana Occidente como en las retinas del entusiasmado
público.

FOTO: STARLITE, Elena Parlange (Avory)
Starlite Catalana Occidente quiere agradecer el apoyo de sus
patrocinadores y colaboradores, así como el de las instituciones que
hacen posible que el mejor festival boutique de Europa siga
celebrándose año tras año desde hace ya diez ediciones y sin los
cuales nada de esto sería posible.
Como novedad, este verano Atardeceres Larios ha llegado a Starlite
Catalana Occidente. El público asistente puede vivir el atardecer
perfecto que lleva esperando todo el año y saborear en exclusiva el
cóctel Azahar Sunset de Larios 12. Además, Ford y Ecovidrio repiten
un año más como partner de movilidad y ecológico, respectivamente.
El programa de Starlite Catalana Occidente sigue adelante. Por el
Auditorio pasarán las mayores estrellas del panorama nacional.
Ejemplo de ello son La Oreja de Van Gogh, Beret, Sebastián Yatra,
Carlos Rivera, Manuel Carrasco o Pablo Alborán.

LA NUEVA SINFONÍA DE MIGUEL RÍOS
Inicia en Barcelona una gira con orquesta para deleitar con su
‘Symphonic Ríos’
Con la Orquesta de Universal y la Black Betty Boys Band, el
mítico roquero granadino vuelve a la carretera para visitar una
decena de escenarios
Por QUIM CABEZA y J. E. GÓMEZ / INDYROCK
‘Vuelvo a Granada’ llenaba de sonidos de rock and roll la noche del
jueves en el Festival Jardins de Pedralbes, en Barcelona. Era el
inicio de la nueva gira del granadino Miguel Ríos, El primer
concierto de ‘Symphonic Ríos’, la etapa de salida con la que ha
decidido no aparcar aún su presencia en los escenarios y continuar a
lo grande: 56 músicos sinfónicos, 4 eléctricos y Miguel.
A día de hoy Ríos lo ha hecho prácticamente todo en el negocio
musical, así que plantear una nueva excusa para salir a la carretera
no debe ser tarea fácil. Y es que cuando llevas tanto tiempo en esto
y has firmado la que se considera la primera gran gira de un artista
de este país –Rock & Ríos (Polydor, 1982)-, es difícil
embarcarse en un nuevo proyecto. Sea como fuere, el pasado mes de
julio, dentro del marco del Festival Internacional de Música y Danza
de Granada, en el Palacio de Carlos V, se grababa el concierto que
se convertiría en un nuevo disco en directo titulado ‘Symphonic
Ríos’ (Universal). Aquel concierto es la base del contenido de su
actual gira: equilibrio perfecto entre rock y música clásica sobre
un repertorio donde revisar todos los clásicos de su carrera.
Miguel Ríos rememoraba ese gran concierto en el idílico entorno de
los Jardines de Pedralbes de Barcelona, y aunque en aquella ocasión
contaba con la Orquesta Ciudad de Granada, para su primera cita ha
contado con el apoyo de la Orquesta Sinfónica de Universal que
dirige Carlos Checa y la banda que le acompañará durante toda la
gira, Black Betty Boys Band, un cuarteto eléctrico de apoyo donde
milita el gran José Nortes (guitarras), Luís Prado (teclados),
Javier Saiz (bajo) y Dani Griffin (batería).
Con un guion infaliblemente premeditado, el concierto abrió con
aquel ‘Memorias de la carretera’ y ‘Bienvenidos’, para ir hilando
temas obligados como ‘Boabdil el chico…’ –recuerdos implícitos para
Granada-, ‘En la frontera’, ‘El río’, ‘No estás sola’, ‘Reina de la
noche’ y aquel himno llamado ‘Un caballo llamado muerte’. A partir
de ahí, el público que abarrotó el anfiteatro de Pedralbes comenzó a
sentirse incómodo con unas sillas ancladas que para muchos sobraron.
Así, punto de inflexión con la exigencia vocal de ‘Todo a pulmón’,
el memorable ‘El Blues del autobús’, ‘El sueño espacial’, la pegada
de ‘Antinuclear’ -que la orquesta engarzó con exquisitos arreglos-,
‘El rock de una noche de verano’ para cerrar con un ‘medley’ donde
escuchar ‘Rock around the clock’, ‘Roll over Beethoven’ y ‘What’d I
say’.
Con la audiencia totalmente entregada, Miguel regaló un par de
propinas con ‘Los viejos rockeros’ y ‘Santa Lucía’, para concluir
con ‘Vuelvo a Granada’ y la grandilocuencia del ‘Himno de la
alegría’. Dejó claro que sobre el gran roquero, no pasan los años.
Con ‘Symphonic Ríos’, Miguel pasará por una decena de ciudades. Tras
el inicio en Barcelona, el próximo seis de julio estará en un
escenario muy significativo, el Teatro Real de Madrid, para más
tarde, el 23 de agosto, convertirse en estrella del Starlite de
Marbella, y pasar, ya en septiembre, a Ponferrada, Santander,
Valencia, Valladolid, Sevilla, y cerrar la gira en Bilbao. Miguel no
ha incluido a Granada en esta gira, puesto que se trata de rememorar
un concierto que ya se ofreció en el Festival de Música y Danza de
Granada, pero no se descarta que pudiese ser el más brillante cierre
para esta nueva etapa del ‘Symphonic Ríos’.
Miguel asegura que la unión del rock con la música clásica es
realmente sorprendente. «Me ofreció la oportunidad de ‘vestir’ mis
canciones de una manera nunca antes vista, había hecho versiones
acústicas o con piano solo, pero nunca con orquesta. Fue un premio
al que no pude negarme», comentaba el artista granadino durante la
presentación de la gira. Para él, hay matices que enriquecen
mutuamente a quienes se adentran en esta fusión. «el ritmo, las
síncopas y los contratiempos son habituales del rock e inusuales
para la música sinfónica, lo que a su vez ofrece una oportunidad
nueva a músicos acostumbrados a interpretar Mozart y Beethoven».
En aquel concierto del Carlos V, los músicos de la OCG afirmaron
estar encantados y haber disfrutado de lo lindo con los ensayos y el
concierto final, al igual que ha ocurrido con los miembros de la
Orquesta Sinfónica de Universal, toda una experiencia que reportará
grandes noches musicales, al menos las diez que tendrán el placer de
acoger la vuelta de ‘Mike Ríos’.

En los jardines de Pedralbes. Foto: Quim Cabeza

FOTOGALERÍA: Presentación de la gira Symphonic Ríos. ARMANDO
BOHÓRQUEZ
'SYMPHONIC RÍOS', LA VUELTA DEL MITO
El creador del Rock en el Ruedo, del Rockn'Ríos, de las mejores
canciones del rock hecho en español, retoma el 'bus' para convertir
en sinfonía sus grandes hitos
Madrid - Teatro Real - 14 de marzo de 2018 - Presentación de la gira
Symphonic Ríos
CRÓNICA Y FOTOS: ARMANDO BOHÓRQUEZ * INDYROCK
Miguel Ríos, quien nos ha regalado innumerables canciones grabadas
en nuestro subconsciente, aún tiene mucho rock que ofrecer. Lo ha
dejado claro en la rueda de prensa del lanzamiento de su nuevo
trabajo discográfico Symphonic Ríos (a la venta a partir del 16 de
marzo), que incluye CD y DVD con 11 canciones en directo y “making
of” narrado por el mismo Ríos, por si fuera poco. Fue grabado a
mediados del año pasado durante el Festival de Música y Danza de
Granada en el Palacio de Carlos V junto a la magnífica Orquesta
Ciudad de Granada dirigida por el Maestro Josep Pons y la banda Los
Black Betty Boys. La experiencia sinfónica que lleva a diez
ciudades.
(...) En palabras del mismo Ríos, “la mezcla del rock con la música
clásica me ofreció la oportunidad de ´vestir´ mis canciones de una
manera nunca antes vista, había hecho versiones acústicas o con
piano solo, pero nunca con orquesta. Fue un premio al que no pude
negarme”…”el ritmo, las síncopas y los contratiempos son accidentes
del rock inusuales para la música sinfónica, y a su vez ofrecen una
oportunidad nueva a músicos acostumbrados a interpretar Mozart y
Beethoven”.
También aprovechó la oportunidad para referirse al rock actual y su
posible falta de vigencia comercial, destacando el trabajo de
Vetusta Morla, entre otras bandas indie; quienes han aprovechado las
ventajas de la accesibilidad a la tecnología para hacer grabaciones
comparables con los Beatles desde un punto de vista de trabajo
creativo dentro del estudio. Acotó además que el pop rock no está en
decadencia en cuanto a nivel musical, pero sí lo está en lo que se
refiere a inversión de dinero para la difusión. Misma razón por la
cual no tiene pensado reeditar sus trabajos menos recientes que ya
cuesta conseguirlos en formatos físicos y digitales, diciendo que
“tiene que haber cierto clamor del público para que una disquera
invierta dinero en eso”.
A sus 73 años, Miguel Ríos es indudablemente una eminencia del Rock
español, es historia de la música andante. Pero lejos de refugiarse
en su consagrado éxito, sigue tomando riesgos y experimentando cosas
nuevas. A nosotros no nos queda más que disfrutar y darle las
gracias.
(....)

FOTOGALERÍA: MIGUEL RÍOS - TRAYECTORIA
SYMPHONIC RÍOS - Universal 2018
CON LA ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA
CD + DVD grabado el 7 de Julio de
2017 en el Palacio de Carlos V de la Alhambra de Granada dentro
del 66º Festival Internacional de Música y Danza junto a Los Black
Betty Boys y la Orquesta Ciudad de Granada dirigidos por el
Maestro Josep Pons.

En el año 2015, cinco años después de la gira de despedida y su
álbum homónimo Bye Bye Ríos, Miguel empezó a dar vueltas a la
preparación de este concierto que surgió tras una invitación del
propio Festival. Por vez primera, el rock & roll, la música que
revolucionó el planeta, desde la segunda mitad del siglo pasado,
entraba en el templo circular de la música clásica, en una búsqueda
inédita en nuestro país de presentar ambos géneros en pie de
igualdad.
Temas como Bienvenidos, El Río, Santa Lucía,
Boabdil El Chico, Antinuclear, El Rock de una Noche de Verano…entre
otros clásicos de su carrera, adquieren una nueva dimensión, gracias
al talento y a la pasión de muchos músicos a la hora de fusionar el
rock con lo sinfónico.
Alejandro Terán, Gustavo Gregorio, Josep Mas
“Kitflus”, Joan Albert Amargós y César Guerrero, han contribuido,
con sus espectaculares arreglos, al desarrollo de uno de los mejores
trabajos de la discografía de Miguel Ríos, una vez más, pionero en
sus propuestas. Miguel presentara en breve este trabajo en una
gira por la geografía española.


Miguel Ríos publica sus memorias
COSAS QUE SIEMPRE QUISE CONTAR
La editorial Planeta lanza al mercado (10-09-2013) 'Cosas que
siemprequise contarte', el libro de memorias de Miguel Ríos
(Granada, 1944), cantante y compositor de rock, pionero y referente
de este géneromusical. El precio al público del libro, editado en
rústica con solapas, será de 19.90 euros, mientras que su
ediciónelectrónica podrá obtenerse por 11.90.
En
activo desde los años 60, cuando fue conocido como Mike Ríos,'el Rey
del twist', alcanzó su mayor éxito en 1970 con el 'Himno de la
alegría', que vendió millones de discos en todoel mundo. Su álbum
más vendido ha sido 'Rock and Ríos', un doble directo editado en
1982. Cinco años más tarde presentóen Televisión Española el
programa ¡Qué noche la de aquel año!, un repaso por la historia de
la músicarock en castellano.
El 7 de junio de 1944, un día después del desembarcoaliado en
Normandía, empezó la historia que aquí nos cuenta su protagonista,
en la que evoca con extraordinaria frescura lostiempos en que bailar
el twist era cosa de endemoniados y hacer el amor en Granada no era
un pecado, sino un milagro; y los años asombrososque siguieron, en
los que todo cambió.
Miguel Ríos vuelve la vista atrás y repasa una vida llenade éxitos y
tropiezos, amores y desencantos
El mejor prosista de los rockeros
Fue el día D + 1. El mundo miraba a las playas de Caen y
Cherburgocuando el pequeño Miguel desembarcaba discretamente en un
barrio popular granadino. El 7 de junio de 1944 empezó la historia
queaquí nos cuenta su protagonista, revelándose como el más cordial
de los radicales, el más expresivo de los discretos y talvez el
mejor prosista entre los rockeros.
Miguel Ríos pisa fuerte en el arranque de este concierto
literario,con una cita de Antonio Gamero: «No les cuentes tus penas
a tus amigos, que los divierta su puta madre». Pero no hay que
alarmarse: nos divierte,y mucho, porque evoca con extraordinaria
frescura los tiempos en que bailar el twist era cosa de endemoniados
y hacer el amor en Granada no era unpecado, sino un milagro; y los
años asombrosos que siguieron, en los que todo cambió. El relato
empieza en México, en 2011,en la noche sobrenatural del último
concierto. Miguel vuelve la vista atrás y repasa una vida llena de
éxitos y tropiezos,amores y desencantos. Quien lea estas
maravillosas páginas se encontrará con mil celebridades y un sinfín
de personas que no son famosas,pero sí decisivas para un músico
comprometido, enamoradizo, torrencial y a la vez sereno. Como diría
su amigo Ángel González,donde pone su voz se pone entero.
Casi una novela
Este un libro de memorias, pura realidad, pero podría ser unanovela.
Una imaginativa, trepidante y fecunda obra de ficción. Y no porque
el autor sea un exagerado o un novelero a la hora de contar suvida,
sino porque su vida ha sido extraordinaria.
Pero no se engañe el lector: este no es un libro de música.Tampoco
es un manifiesto rockero. Es un libro de vida, amor, humor y
compromiso en el que, cómo no, Miguel habla de música y lo hace
conun estilo que bien podría calificarse de prosa con ritmo de rock
and roll. Y puesto a no llamarse a engaño, el lector debe
sabertambién que no es un libro de memorias al uso. No hay en sus
páginas autobombo ni complacientes justificaciones, y menos aún
ajustesde cuentas. Por él no desfilan muchos personajes, sino muchas
personas, todas ellas, amigas y no amigas, tratadas con el respeto
propio de un hombreen el que la combatividad nunca estuvo reñida con
la cordialidad.
La vida de Miguel Ríos es la vida de la España de lasúltimas seis
décadas. Al seguir sus pasos, seguimos también los nuestros, pues al
fin y al cabo el que no abrió los ojos almundo tarareando Popotitos,
lo hizo silbando el Himno a la Alegría o bailando El Blues del
autobús.
Miguel no sorprende al lector con morbosos cotilleos, sino con
deliciosas historias de su propia existencia, narradas con una
prosa, esta sí,sorprendente. En estas páginas el viejo rockero se
nos revela como un excelente prosista cuyo estilo desprende el aroma
de la creatividadque siempre estuvo presente en su vida y el gusto
por la poesía que se le conoce desde hace tantos años. Abre y cierra
cada capítulocon una cita casi siempre literaria, las más de las
veces poética. Escribe con naturalidad y humor, y con la verdad por
delante, aunque estano le deje en buen lugar. Y cuando la verdad
puede hacer daño a otros, mejor pasar de largo que mentir.
Hecha esa salvedad, todo lo afronta: amores y desamores, triunfos y
batacazos, la amarga experiencia carcelaria, los viajes
iniciáticosMadrid, a Barcelona, a Canadá, a Tokio, a Estados Unidos,
a Venezuela, a México, las peleas con los representantes, las
disputas con elconcejal cutre y el capitán pagador tacaño, las
exaltantes y peligrosas experiencias con las drogas… Siete décadas
de existenciay más de medio siglo de rock dan para mucho. En estas
páginas está la prueba..
La Vega y las dos caras
de la luna
Por ENRIQUE NOVI -
IndyRock
Miguel Ríos,
Lagartija Nick, Jota, Niños Mutantes & invitados
viernes 26 de abril Palacio de Congresos y
Exposiciones de Granada
Una luna enorme, rotunda y pletórica iluminaba la Vega. Ajena, o tal
vez no, a la conjura a la que algunos de los más ilustres músicos de
Granada se habían consagrado para tratar de parar su lento pero
paulatino entierro en cemento, contemplaba una Granada cuyo cielo
brillaba con especial embrujo, como en las noches más bellas de los
cuentos de Irving. En el interior de un Palacio de Congresos casi
lleno, la noche comenzaba con un alegato a cargo de los promotores
de esta idea. A partir de ahí la música sería la protagonista en un
concierto con dos caras, como la propia luna, que basculó entre la
ortodoxia de las dos primeras actuaciones y la audacia de las dos
últimas. Un movimiento pendular que impidió que se dieran ambas
cosas al mismo tiempo.
En la parte amable abrieron fuego Niños Mutantes con algunas de sus
más recientes canciones y la primera sorpresa de la velada llegó
cuando invitaron a los miembros de Napoleón Solo a unirse a ellos
para atacar, con algún verso cambiado, una sentida versión de El
Río, una de las más hermosas canciones de Miguel Ríos. La ovación
fue unánime cuando el propio Miguel se unió al grupo para
culminarla. A la espera de su turno, se retiró y los Mutantes
continuaron con Hundir la flota para terminar con una de sus
canciones más dylanianas, la auto descriptiva Errante (canción
mutante).
Tras un descanso para visitar el ambigú, el decano de los músicos
granadinos, acompañado por un trío de piano y dos guitarras
acústicas acometió Todo a pulmón. Un Miguel Ríos locuaz y
reivindicativo, que quiso poner el acento en la razón que había
convocado a tanta gente esa noche, continuó con Bienvenidos, en
“acústico pero con agallas”, como él mismo dijo. Vuelvo a Granada y
No estás sola dieron paso a su primera colaboración, la que hizo con
uno de los mejores autores del rock nacional, como fue presentado
por Miguel, José Ignacio Lapido. Juntos interpretaron una de las
mejores canciones de este último, En el ángulo muerto, para la que
Luis Prado, pianista de Señor Mostaza y músico de confianza de
Miguel Ríos hizo un arreglo guiñando un ojo al Mr. Jones, de nuevo
Bob Dylan flotando en el ambiente.
Su actuación culminó con una lectura del Mack The Knife que Miguel
dedicó a Luis Bárcenas, El blues del autobús y una muy coreada Santa
Lucía. A petición del respetable aún tuvo que conceder un bis con
Rockandroll Bumerang. Otra pausa y ahí fue donde el concierto dio un
giro hacia una música más oscura e indigesta, pero de enorme
interés, que evidenció que ni a Jota ni a Antonio Arias le van los
caminos trillados. Ambos, con el acompañamiento de Jota Jota, de
Eskorzo a los teclados y de Antonio Lomas a la batería, rescataron
La nueva reconquista de Graná del Grupo de Expertos Solynieve en
clave de flamenco espacial que fue el que marcó su actuación.
Continuaron con Las Alegrías de Enrique, esta vez de Los
Evangelistas, y ya con Soleá Morente unida al grupo, acometieron Si
tú fueras mi novio, del reciente minilp que acaban de publicar este
mismo mes.
Su set se cerró con Donde pones el alma, tema del disco de Los
Evangelistas, y que para la ocasión cantó con gran emoción la misma
Soleá. Sin solución de continuidad, Los Lagartija Nick de 1991
arrasaron el Palacio con una selección de incunables de sus dos
primeros álbumes que dejó sin respiración a la concurrencia. Desde
luego, si algún chaval había entre el público que no supiera en que
consiste en verdadero rock sin concesiones, la noche del viernes se
llevó una lección magistral. Con los tímpanos del respetable todavía
temblando, Miguel Ríos volvió para interpretar junto al demoledor
cuarteto una Nueva Ola que parecía concebida por los Love &
Rockets más cabreados. Y tras ella, todos los participantes
volvieron al escenario para despedirse con la divertida versión Viva
la Vega que han preparado para la ocasión. Así culminó un concierto
muy especial e irrepetible cuyas motivaciones sería deseable que no
tuvieran que repetirse.
EL ADIÓS DEL JEFE
Sevilla 17 de septiembre de 2011.
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Fotos de Ricard Mañosas.
Un buen amigo mío suele acudir a una frase muy descriptiva
paraexplicar ciertas emociones que se experimentan en momentos de
especial sublimidad rockera. “El rock se lleva en las venas”,
suele decir él.Una verdad como un templo. El otro día, mientras me
apretaba entre las miles de personas que abarrotaban el espacioso
Auditorio RocíoJurado, hubo momentos en que esa frase me vino a la
cabeza.

Por ejemplo, cuando Miguel aprieta los puños, encoge la
cabeza,cierra los ojos y canta una nota, puedes sentir el pálpito
de su sangre, bombeada sin tregua por un corazón que tiene ya
másde 67 primaveras. O como cuando en mitad de una balada te
parece oír un pequeño deje del lejano Mike Ríos de “Pecosita”,
cosaque me sucedió mientras Miguel cantaba “Todo a pulmón”.
Paranoias mías, consecuencia de un estado emocional llevado al
límitetras un camino muy largo que llegaba a su final. Lo que sea.
Es una de las drogas más fuertes que he probado, el maldito rock
and roll.Como yonki irredento viajé a Sevilla, me pegué una buena
caminata hasta lo que era la Expo, donde se ubica el Auditorio, y
me preparémentalmente para vivir un concierto que marcaría el
cierre de un amplio periodo vital que para mí comenzó hace másde
treinta años, aquél verano en que compré mi primera cinta de
Miguel Ríos en un mercadillo de Almuñecar. Me temoque era una de
esas casettes piratas que proliferaban en aquella época, pero me
valió para descubrir a un artista que me empujó haciaun camino del
que no me he desviado desde entonces.

A estas alturas de la película poco importa glosar con mayoro
menor acierto cómo fue el show en sí. Fue un concierto de Miguel
Ríos, diantres. Todo el mundo sabe cómo es eso.La voz más grande
del rock de este país, respaldado por excelentes músicos, como
siempre, al servicio de un repertorio que sóloestá al alcance de
los más grandes. Aquí, dentro de la piel de toro, se me hace
imposible pensar en otro artista que puedasiquiera resistir el
fulgor de su estela. Para mí, el granadino juega en la división de
los más grandes de la historia. Atodos los niveles. Por lo demás,
respecto a ese último show, Miguel aguantó dos horas y media sin
apenas descansos. Se lo comióél solito, sin invitados, lo que fue
una magnífica oportunidad de constatar una vez más que este hombre
es un auténticoportento, contando además con una banda de lujo
encabezada por José Nortes y que en esta ocasión contaba además
con la concurrenciade todo un clásico, Carlos Narea, en la
percusión.
El repertorio fue el habitual de esta última gira. El
comienzoexplosivo con “Los marginados del rock” y “Memorias de la
carretera”, el cañero tramo con “Bienvenidos”, “Generación
límite”,“Antinuclear” y “Nueva ola”; el excelso blues con “En el
ángulo muerto” y “Cosas que debo a Madrid”, el soul de la inmensa
“Yo sólosoy un hombre”; las impecables e imponentes
interpretaciones de los dos temas que le abrieron el camino a
finales de los sesenta (“El Río”y “Vuelvo a Granada”). Y así,
hasta una recta final en la que las emociones se iban
multiplicando por mil, conscientes de que el final delcamino
estaba ya cerca. Me guardo para mí el recuerdo de esos minutos
finales; solamente diré que me dio la sensación de estarasistiendo
a un momento histórico, un punto de inflexión en la historia del
rock de nuestro país, mientras contemplaba algentío bailar y
cantar el “Bye bye Ríos” o emocionarse junto a Miguel en “Himno a
la alegría”. Fue el adiós de un grande,y la gestación definitiva
de un mito. Miguel merece más que nadie el justo descanso del
guerrero.
Ha sido medio siglo de trabajo, de lucha. Ha estado por encima de
críticas, zancadillas, malos tragos, momentos duros, frustrantes
quiebras, difícilesamores políticos...a todo ha sobrevivido,
demostrando como nadie lo que es trabajo, actitud y honra.
Que descanses, Jefe.
ROCK & RÍOS BAND.
Sala Malandar (Sevilla) 17 de septiembre de 2011.
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Fotos de AlberStone.
Tras el emotivo último show de Miguel Ríos, algunos desus
seguidores nos dirigimos a la cercana Sala Malandar, donde estaba
previsto que descargara la Rock & Ríos Band, un proyecto
gestado a comienzosde este mismo año por un grupo de excelentes
músicos que ponen esfuerzo en común para rendir tributo a la
figura del granadino.Fue más una fiesta entre amigos que un show
al uso. La banda la forman unos tipos cojonudos, muy buenos en lo
suyo, que fueron capacesde recrear con acierto y de principio a
fin el que es uno de los mejores discos en directo de la historia.





Tuvieron además un detallazo con algunos de los miembros delforo
oficial de Miguel Ríos, a los que invitaron a unirse sobre el
escenario. Fue en definitiva un bonito fin de fiesta a una jornada
intensacomo pocas. Además de “Rock & Ríos”, nos regalaron como
bonus otros temas como “Antinuclear”, “Memorias de la carretera” o
“Todoa pulmón”. A todo eso hay que añadir que el final del
concierto fue ya un desmadre de gente pasándose el micro, cantando
los temasde Miguel en plena catarsis colectiva. Esperemos que haya
Rock & Ríos Band para rato, llevando esa música tan ligada a
nuestros recuerdospor todos los escenarios españoles.
Más info: http://www.rockandriosband.com
Miguel Rios cerró la gira del adios en Sevilla
el17 de septiembre de 2011
Sevilla sfue la ciudad que cerró el ciclo que comenzóen
Granada el 17 de septiembre de 2010. Y fue precisamente un año
después, el 17 de septiembre de 2011, cuando ‘Bye Bye RíosRock
Hasta el Final’, la gran gira de despedida de Miguel Ríos,
bajó definitivamente el telón. El Auditorio RocíoJurado de la
ciudad andaluza era el escenario de este último concierto.
HASTA SIEMPRE ARTISTA
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Comentaba el protagonista de estas líneas a un periódico
local, el mismo día de su primer adiós a la tierra que le vió
nacer, que él no había inventado la pólvora,pero sí que había
sido capaz de encender la mecha. No existe mejor manera de
poner en palabras, una vez más, la trascendenciaque ha tenido
la figura de Miguel Ríos a lo largo de cinco décadas de rock
español. Para constatarlo, solamente nos valdríaremitirnos a
las numerosas cimas ganadas con esfuerzo a lo largo de tantos
años, sobreponiéndose a todo tipo de dificultades; pero encaso
de que todavía quedase alguna duda, nada mejor que acercarse a
verle en este momento final de su carrera como animal de
escenario. Alas pruebas me remito: ‘sold out’ total para casi
todos los conciertos programados, y una expectación que por
fin, salda deudas con unartista perteneciente a una estirpe
que, hoy por hoy, carece de sucesión. Miguel es,
probablemente, la figura más perdurable e influyentede la
historia de nuestro rock. Fue grande en los sesenta, innovador
en los 70, y definitivamente introdujo el rock en la sangre a
toda una generaciónen los años 80. Es una artista total, y su
ausencia, cuando esta se produzca, no hará sino acrecentar más
su figura. No cabe decir más. El Palacio de los
Deportes de Granada acogió a diez mil personasde muy diversa
índole pero con una intención común. Decir un adiós, quizás
definitivo, a un artista que ha sidocapaz de enganchar a
varias generaciones. Diez mil almas, apretadas como nunca,
acompañaban con palmas el comienzo de un show que resultómuy
por encima de las expectativas, al menos para el que esto
escribe.

Con un escenario amplio, buenos juegos de luces (láser
verdeochentero incluido, proyectado sobre el techo del
pabellón) , y acompañado de una banda rodada en la gira
anterior, pero especialmenteengrasada para estos últimos
shows, aparecía Miguel en el escenario, saludando al ritmo de
“Memorias de la carretera”. Comienzo habitualde sus últimas
actuaciones, que da paso a una primera descarga nostálgica que
nos transporta a aquellos maravillosos ochenta con
“Bienvenidos”, “Generaciónlímite”, “Antinuclear” y una
sorprendentemente afinada “Nueva Ola”, que sonó como un cañón.
Tal y como sabíamos,la noche depararía no pocas sorpresas en
forma de apariciones de artistas que en un momento u otro han
significado mucho en la carrera deMiguel. Muchos más podían
haber sido (a mí especialmente me hubiera elevado a las nubes
ver ahí a Salvador Domínguez,a Tato Gómez, o a John Parsons),
pero los que estuvieron demostraron un profundo respeto por el
jefe.
El primero fue José Ignacio Lapido, autor de esa conmovedora
“En el ángulo muerto”, interpretada junto a Miguel.
Probablemente la mejor canción que haya podido cantar el
granadino en el nuevo siglo. Tras Lapido, la banda abordaría
“Raquel es un burdel” y “Cosasque debo a Madrid”. Momento
álgido justo después, una hermosa “Vuelvo a Granada” adaptada
a los nuevos tiempos (léase sin efectosTrabuchelli-Waldo de
los Rios), con un Miguel profundo y emocionado, como
emocionada y cálida de mostró Ana Belén interpretandojunto al
granadino “El Río”, con el añadido de poder disfrutar de la
canción en dos tonalidades diferentes, la primera para
Miguel,la segunda para Ana, con la banda construyendo un
fantástico puente entre ambas. Inmensos.
“El ruido de fondo” serviría de homenaje especial de Miguel
para sus fans más cercanos (foreros de su página web).
Bonitofue también ver a la joven banda interpretar “Yo sólo
soy un hombre”, puro soul sesentero que sonó a gloria con las
guitarrasde Jose Nortes y Toni Brunet despidiendo notas funk,
acompañadas de una acertada sección de metal que nos
transportaba a todos alos años de la mítica sala Picadilly. Y
seguían cayendo grandes temas del pasado, como “La reina del
keroseno” y “Niñoseléctricos”, que precedieron la aparición
sobre el escenario de Gold Lake, la nueva banda de Lua Rios,
que acompañóo aMiguel en la mítica “Un caballo llamado
muerte”, en la que no hubo solo de flauta pero sí una genial
improvisación de Carlosdel Amo, compañero de Lua a las
seis cuerdas.
Tras “Nos siguen pegando” aparecen Amaral en el escenario para
interpretar“Al sur de Granada”, que inicia la recta final de
la primera parte del show. Antes del primer bis, sonarían “El
sueño espacial”y “Año 2.000”, unidas la una a la otra como en
el mítico “Rock and Rios”, y finalmente “El rock de una noche
de verano”, que abriríaun pequeño descanso, merecido a estas
alturas de show.
La segunda parte de la noche arranca con Miguel invitando a
Carlos Goñípara cantar juntos “Todo a pulmón”. A partir de
aquí, advierte Miguel, ya va a ser todo sorpresa tras
sorpresa. Y así, vemos aCarlos Tarque prestar su gran voz a la
inmortal “Santa Lucía”, o a Manolo García que es recibido con
la gran ovación de lanoche cuando sale al escenario para
cantar “El blues del autobús”. Pereza harían lo propio con
“Rockanrol bumerang”, con Miguel disfrutandodel duelo
guitarrero montado por Rubén y Leiva.
Momento bonito de la noche el medley de rock madrileño
habitualcon “Sábado en la noche”, “Mueve tus caderas” y la
esperadísima “Maneras de vivir” junto a Rosendo, que se mostró
tambiénmuy feliz de compartir escenario con Miguel. Como
postre, todos los invitados vuelven a salir juntos para corear
“Bye bye Rios”. Y aunque parece el final,no lo es, porque aun
queda ese “Himno a la alegría” que hace cuarenta años supuso
el espaldarazo definitivo en la carrera de estegran
tipo, que ha sabido llegar al final con la dignidad de los
grandes.
Lógicamente Miguel no corre de un lado del escenario al
otrocomo antaño; tampoco lo necesita. Su esencia es su voz, y
sobre todo unas grandísimas canciones que, se volvió a
mostrar,han perdurado a lo largo de décadas. No sabemos si el
adiós es definitivo, pero en caso de que así sea, hasta
siempre, artista.
UN
SUEÑO CUMPLIDO
Por Enrique Novi
Si acaso puede haber algo mejor que una noche perfecta, son
dos noches perfectas. Y Miguel Ríos, consciente del
privilegio, vivió emocionado la primera de ellas junto a sus
paisanos con una actuaciónque ni soñada hubiera podido
mejorarse. El primero de su gira de despedida de las tablas,
fue un concierto vibrante, eléctrico, magnífico en lo visual
y en lo musical, pero absolutamente insuperable en lo
emocional. Con un Palacio de Deportes abarrotado como nunca
antes se había visto, el intercambio de sentimientos entre
público y artista trascendió más allá de las canciones para
convertirse en un flujo de alto octanaje emocional tan
palpable como el propio escenario. Una sensación que fue
creciendo imparable conforme avanzaba la noche hasta
conseguirerizar el vello de más de diez mil almas al
unísono. Y eso es algo que muy pocas veces se logra en las
distancias largas de un macroconcierto. Con un
escenario espectacular y sin embargo elegante, y una puesta
enescena que renunciaba deliberadamente al efectismo para
ceder el protagonismo a la música y a sus artífices, la
fenomenal banda de acompañamientodel Bye Bye Ríos, acometió
los acordes de Los marginados del rock, que sirvió de intro
a la celebradísima apariciónde un Miguel Ríos que fue
recibido con una cerrada ovación. Con la reciente Memorias
de la carretera dio comienzo al primer tramo delconcierto.
Sin dar respiro ni al respetable ni a su propio grupo enlazó
otros cuatro temas de los ochenta en clave de rock.
Bienvenidos, Generación límite, Antinuclear y Nueva Ola
fueron coreados por la multitud. Miguel, con un aspecto que
envidiaban todos los de su quinta y admiraban los muchos
seguidores de generaciones posteriores, demostró estar en
plena forma física y vocal, algo que a pesar de su intento
deno distraer casi nadie se privó de comentar.
Tras esa primera acometida, llegó la pausa para presentar
aJosé Ignacio Lapido. Con el que fuera líder de los 091 se
inició la serie de colaboraciones, algunas rumoreadas en las
inmediacionesdel recinto y otras que supusieron una
auténtica sorpresa para la mayoría. Juntos cantaron, como no
podía ser de otro modo,En el ángulo muerto. Fue una de las
pocas ocasiones en que el invitado dejaba su sello impreso
en el repertorio del viejo rockero, acercándoloa su terreno.
Así es la personalidad de Lapido.
Despedido su paisano, el concierto continuó con una marcha
menosal ritmo de Raquel es un burdel, Cosas que debo a
Madrid, una Vuelvo a Granada que fue recibida como el regalo
de un hijo, y No estás sola.Llegó entonces la sentida
presentación que hizo Miguel de su amiga Ana Belén con la
que interpretó otro de sus éxitosineludibles: El río. Tras
ella la banda volvió a meter la quinta para seguir con El
ruido de fondo, una versión de Yo solosoy un hombre con
arreglos soul que sirvió para el lucimiento de su sección de
viento y en la que el granadino emuló al mismísimoJames
Brown. La reina del keroseno y Niños eléctricos precedieron
otra de las colaboraciones más cargadas de simbolismo. Junto
algrupo Gold Lake, interpretó Un caballo llamado muerte. Si
Miguel tuvo la elegancia de no mencionar la relación de
parentesco quelo unía con su cantante, una tal Lua, no seré
yo quien desvele el misterio, por más que gran parte de la
concurrencia lo sospechara.
Con el pabellón entregado, se sucedieron Nos siguen pegando
abajo, Al sur de Granada (a dúo con Amaral mientras se
proyectabanunas vistas de Pitres), y un medley con El sueño
espacial y Año 2000.
Una apoteosis que culminó con El rock de una noche de
verano. Aún quedaban los bises y con ellos algunos de sus
clásicomás esperados: Todo a pulmón con Carlos Goñi, Santa
Lucía con Carlos Tarque de M Clan y El blues del autobúspara
la que llamó a Manolo García. Después un nuevo volantazo
para pasar de los medios tiempos al rock and roll, que
comenzócon Pereza acompañándolo en Rocanrol bumerang, y que
continuó con un regreso a sus orígenes: Sábado a la noche y
Muevetus caderas antes presentar a una excelente banda y
despedirse para siempre.Como sorpresa final recibió a uno de
los colaboradores más ovacionados de la noche, el bueno de
Rosendo con el que todo el auditoriocantó Maneras de vivir.
A ellos se unieron todos los que habían pasado por el
escenario para cantar el tema que da título a la gira,Bye
Bye Ríos. Una vez dicho el adiós, nadie quería moverse sin
cantar a coro el himno que puso el nombre de Miguel Ríosen
las listas de medio mundo. Y así, el paisano volvió a tomar
el escenario para cantar con su público El himno a la
alegría.Fue el perfecto colofón a un concierto, a una noche,
a una carrera que nadie en Granada olvidará.
Un sueño cumplido.

"HOY LA MÚSICA SE
CONVIERTE EN SOLIDARIDAD"
Entrevista por Juan
Enrique Gómez - IndyRock
Fotos: Merche S. Calle / IndyRock / Festival por
Haití
Es el gran mito del rock
nacional, y además el más grande de los roqueros con
Granada como denominación de origen.Medio siglo de
canciones, proyectos y carretera ha dado a Miguel Ríos
un puesto de honor en el Olimpo de la música popular. Y
ahí sigue, con más fuerza que nunca y a pesar de que
anunció que dejaría los escenarios en el pasado mes de
agosto, como élmismo dice, quedan muchas plazas que
visitar y, en esto del rock, mucha gente de la que
despedirse. Una de esas plazas, y de las que
másilusión hacen al artista granadino de todas las
décadas, es su participación en el festival en beneficio
de Haití,hoy en el Palacio de los Deportes, donde
asegura que pondrá toda su fuerza y actitud rock. Miguel
Ríos hace un llamamiento a losgranadinos. «No nos
olvidemos de Haití»
–Sé que actuar en Granada tiene siempre un
«valor»añadido para ti, pero ¿qué supone hacerlo para
una causa tan importante como ayudar a Haití?
–Por lo que sé del elenco con el que voy a compartir el
escenariodel Palacio de Deportes, para todos Granada es
nuestro lugar ‘especial’ a la hora de tocar. Por eso, esta
reunión de artistas granadinos,tiene un plus emocional que
hará un gran espectáculo. Sobre todo si se le añade el
vínculo más importante, elmotivo fundamental de esta
reunión solidaria, Haití.
–En el festival habrá poco tiempo para cada artista,
pero a pesar de ello, supongo que tu actuación será
especial ¿Qué canciones podremos corear contigo en el
Palacio de Deportes? ¿Tendremosalguna sorpresa para esta
ocasión?
–Son tantas las necesidades después de la catástrofe,que
los granadinos, siempre generosos, deben acudir en masa en
ayuda al pobrísimo pueblo haitiano. Creo que la variedad
de estilos que concurrenen el festival, puede dar una idea
de cual es la actualidad de buena parte de los artistas
granadinos de ahora. Yo actúo con la Granada BigBand y
sobre lo que voy a cantar sólo lo sabrán quienes compren
la entrada.
–El hecho de ser la gran referencia del rock de este
país ¿es un peso difícil de llevar?
–No, para nada. El rock patrio reparte su peso en muchas
espaldas.Lo difícil es ser voluntario de la Cruz Roja, o
de otra ONG, y trabajar todos los días por los demás, sin
esperar más recompensaque el ver como los seres humanos
viven con dignidad. No es caridad lo que los mueve, sino
el deseo de justicia social. La caridad deja muy bienal
que la hace, pero la solidaridad al que la ejerce y al que
la recibe.
–Recuerdo tus conciertos en Granada con el ‘Rock en el
Ruedo’ y ‘Rockand Ríos’ ¿Cómo es posible mantener la
actitud y la fuerza después de tanto tiempo?
–Todo pasa y todo queda, decía Machado. Creo que rock
cumpleuna función social, además de rellenar muchas otras
emociones, y el saberme parte de esa tradición me ha dado
un plus de resistencia.
–En agosto de 2009 anunciaste la retirada de los
escenarios, lo que le da un gran valor a tu
participación en el festival por Haití,pero supongo que
seguirás con apariciones puntuales
–Lo que anuncié con ?Memorias de la carretera’ era el
principiodel fin de las giras... Todavía me quedan algunos
compromisos que cumplir, ciudades que visitar. Es lo que
tienen 50 años de rockand roll, mucha gente de la que
despedirse.
–Granada ha sido siempre una buena cuna para el rock,
pero ¿Cómoves el panorama actual de la música ‘made in
Granada’?
–Sí, Granada siempre prolífica en modernidades y
tradiciones.El antiguo conflicto en esta tierra parece
coexistir sin dramas insalvables. Por desgracia no estoy
muy puesto en el rock local y, por lo tanto no
tengoopinión. Me gusta mucho El hombre garabato, pero yo
sabiendo que Lapido está en el estudio grabando nuevos
temas ya soy feliz. Pero,no nos olvidemos de Haití.
Febrero 2010
FESTIVAL ZAIDÍN
2005
Fotos Merche S Calle © IndyRock
Festival del Zaidín, 25 aniversario, Fotos y
crónicas



MIGUEL RIOS, VUELTA A GRANADA, SIGLO XXI
Solidarios y entre amigos
6 de junio 2003 - Palacio de Deportes
Por Jesús Sanchez - IndyRock Que qué hace un
crítico de rock (permitáseme la expresión)en un
concierto de Miguel Rios en 2003 es algo que mi cabeza
sólo puede asimilar recurriendo a un exhaustivo
ejercicio de nostalgia que noconviene desarrollar en
estas líneas. Pero al menos, ponderemos con justicia el
valioso pasado de un tipo que supo aguerrir miles de
almashace veinte, treinta y hasta cuarenta años a base
de importar músicas ajenas a un país tintado de folclore
tardofranquista primero y golosode rock de arena veinte
años después. Rios, casi en sus sesenta años, volvía a
Granada para apoyar a la ASPACE en un conciertoque casi
llenó el Palacio de Deportes. El
consabido comienzo con "Bienvenidos" y "Rock and
RollBoomerang" dio pié a un repaso algo inexacto de los
meritos contraidos por el granadino y la bien ensamblada
Big Band (bordaron "Fever", y "Mackthe knife", ambas en
versión latina). A pesar de los buenos (y clásicos)
momentos conseguidos con "No estás sola" o "Año 2000",
lafiesta se hizo algo pesada al menos para mis ya
demasiado electrificados oídos, con la
intervención de invitados como Balboa,Raúl Alcover o
Raimundo Amador. Ni que decir tiene que el set estaba
inteligentemente salpicado de obras que
indiscutiblemennte forman partede lo mejor que se
compuso en nuestro país entre el setenta y el
final de los ochenta. Temas como "Todo a pulmón"
fueronbien recibidos; y qué decir de la preciosa "Santa
Lucía". Con el "Blues del autobús" (dueto con
Victor Manuel algo cutre,por cierto) se puso fin a la
parte más o menos previsible del concierto, que fue
liquidado en una recta final que contó con la
presenciade los Ketama con Juan Habichuela al frente;
apareció también Ana Belén para completar la nómina de
amigos del titular.Miguel volvió al escenario para
cumplir con un medley de rock de los 50 a base de Little
Richard, Elvis y compañia. Después,el "Himno a la
alegría" dió paso la consabida "Vuelvo a Granada" que
aunque arreglada para la ocasión, desmereció a la
fabulosaoriginal. En definitiva, pese a algunos
cincuentañeros que me increpaban por fumar, pasé un rato
agradable. Indudablemente lo mejor fué la fabulosa
ejecución de la Big Band, una formación de lujo
acompañando a un tipo que lo ha sido casi todo y que en
mi humilde opinión debería replantearse dejar de repetir
fórmula, filias, amiguismos y gestos políticos
(incluídas las alusionesa ciertos ministros) para, aun
desde su actúal papel de crooner de una época, afrontar
el futuro de una manera más enérgicay menos
convencional. Aun quedamos algunos que no olvidamos un
pasado fiel a un movimiento que tan sólo se vislumbra en
el treinta por cientode su repertorio.
Si el rock and roll es un boomerang, Miguel, ¿volverá?.
Tributo a Miguel Ríos Ríos: The Rock Canalla
Records 2008
por Diego Soto- Indyrock
Este trabajo recopilatorio, supone un sentido homenaje
a Miguel Ríos, por parte de grandes bandas
del pop-rock español. Elenco de nombres que versionan
y tributan temas al más puro rock&roll.Entre éstos
están desde los míticos y señores Obus, interpretando
uno de los temas que hicieron a Miguel llegar a lomás
alto, es decir, 'Vuelvo a Granada', seguido de el
magnífico grupo Sol Lagarto con una amena
versión de 'No voy en tren'o los inconfundibles
Dardem, venidos del trip hop, que tributan sin
complejos a Ríos en su tema 'Mientras que el cuerpo
aguante'.
Un proyecto en el que además ha colaborado Fernandisco
o Medina Azahara, entre los artistas más
conocidos. El disco comienzacon una de las mejores
versiones del mítico tema 'Bienvenidos' interpretado
conjuntamente por todos y cada uno de los integrantes
de este proyectoque unen sus voces en la
interpretación vocal. Un trabajo cargado de energía
por parte de todos aquellos que han tenido
comoreferente a Ríos y es que este disco, sin juzgar
si su producción o elaboración es la mejor, supone un
homenaje de todos sus amigoscomo bien defiende
Fernandisco, «te debíamos una Miguel».
En definitiva, una de las sorpresas del año para los
románticosdel rock español que podrán degustar todos
aquellos temas, catorce en este álbum, con los que
disfrutaron en su día.Miguel Ríos se presenta como la
figura sobre la que han mamado los que se han
aventurado por la emergente senda del Rock&Roll en
estepaís.
conciertos
en Granada
ROCK AND RIOS 9-7-83
ROCK EN EL RUEDO junio-85
Fotos J.E. Gómez - IndyRock
Biografía
Miguel Ríos nació en Granada el 7 de junio de
1945. Fue el menor de siete hermanos en una
modesta familia en la que el padre moriría muy
pronto, para mayor zozobra de la madre y las cinco
hermanas que locriaron. Debutó en Radio Granada
muy jovencito. Con diez u once años su hermano le
«sobornó» para que interpretase en las ondas
Granada, dedicándoselo a su chica. Y Miguel lo
hizo, por tres pesetas, y fue un exitazo. En
cuanto pudo, a los diecisiete años, viajó a Madrid
y entreilusiones y penurias en 1962 ya se llamaba
Mike Ríos y era El Rey del Twist según su casa
discográfica. En la década de los sesenta nos
regala Popotitos, El Río, Vuelvo a Granada y otros
mil temas propios y ajenos, y para remate un éxito
mundial, que aún dura: el Himno a la Alegría. En
esos diez años el a la vez tímido y osado
adolescente se ha transformado en unsicodélico
artista entregado a la causa del amor, la paz y la
revolución del power flawer. Su presencia es
habitual en la tele y la radio, y escélebre y
querido en todo el mundo, desde Alemania, donde
saludan su homenaje a Beethoven, hasta la Ciudad
Deportiva del Real Madrid, dondejuega pachangas
con sus amigos Puskas, Rial, Santamaría y Di
Stéfano. En los setenta el Miguel hippy, sin
dejar de serlo, se convierte yapara siempre en el
Miguel políticamente comprometido. Pasó un
doloroso mes en la cárcel de Carabanchel por
posesiónde hierba y enseguida vivió, como toda
España, el gran cambio. Es la década de El rock de
la cárcel, los Conciertos de Rocky Amor, La huerta
atómica, que él mismo tiene por tema ecologista
avant la lettre, Al-Andlus, precursor de la fusión
del flamenco y el rock, para acabar con La Noche
Roja, primera de sus grandes giras con las que
romperá moldes, colocándose al nivel de los
grandesartistas internacionales. Y confirma el
éxito con Los Viejos Rockeros nunca mueren y El
Rock de una Noche de Verano, espectáculos aún
recordados por sus muchos seguidores.
En los ochenta, tiempo de El Blues del autobús y
el Rock&Ríos, organizó la asombrosa gira Rock
en el Ruedo y grabó otro disco memorable, El Año
del Cometa; promovió los Encuentros de Rock
Iberoamericano, hizo en la tele Qué noche la de
aquel año y desembocó en los noventa con Directo
al corazón. Ya era desde hacía años un viejo
rockero de los que nunca mueren. Y por eso siguió
muy vivo en los noventa, que son los de la giraEl
Gusto es Nuestro, con Ana Belén, Víctor Manuel y
Joan Manuel Serrat. Siempre creativo e inquieto,
fundó un sello discográfico, se lanzó al
experimento de Big Band Ríos y junto con Ana Belén
grabó canciones de Kurt Weill.
Amigo y colaborador de Sabina, de Rosendo, de Fito
Páez, de los Maná, se inventa un espectáculo con
hologramas, que por ciertoda pie a uno de los más
deliciosos pasajes de sus memorias, hace otro
programa de televisión, esta vez en Canal Sur y
acaba recibiendo premios de todo tipo de
instituciones, entre las que no faltan el gobierno
de Aznar y el rey don Juan Carlos.
El milenio arrancó para Miguel con su simbólica
vuelta a Granada, el disco y la gira Miguel Ríos
60mp3, el disco Solo oen compañía de otros y mil
actividades más que es imposible resumir en unas
pocas líneas.
Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, premio
Ondas, Hijo Predilecto de Granada… se retiró con
una gira mundial en 2011 que concluyóla noche
mexicana en la que empieza y termina este libro
que es una formidable gira literaria, deliciosa
tournée alrededor de una vida
http://www.miguel-rios.com/