El creador del Rock en el Ruedo, del Rockn'Ríos, de las
mejores canciones del rock hecho en español, retoma el 'bus'
para convertir en sinfonía sus grandes hitos
MIGUEL RÍOS VUELVE A SU ESENCIA, ÍNTIMO Y ENÉRGICO
Conquista el Teatro Romea de Murcia con un concierto para la
historia
Gira de teatros 'EL ÚLTIMO VALS',
INDYROCK * FOTOS: CARLOS PÍ
15 noviembre 2025
Murcia vivía una de esas citas que se sienten casi históricas.
Miguel Ríos, referente indiscutible del rock español, hizo
escala en el Teatro Romea dentro de su gira por teatros, un
formato que él mismo ha definido como “una vuelta a la
esencia”, y que en la capital murciana encontró un público
entregado desde el primer acorde. A sus 80 años recién
cumplidos, el granadino demostró que su figura sigue siendo un
puente entre generaciones y que su voz conserva la fuerza
suficiente para llenar de electricidad un escenario pensado
para la palabra y la acústica, no para el rugido del rock.
El concierto comenzó con una puesta en escena sobria, casi
minimalista. Un telón oscuro, una iluminación cálida y la
banda situada en semicírculo dejaban claro que aquella noche
la música y el relato iban a ser los auténticos protagonistas.
Ríos apareció sonriente, saludando al público con un “Buenas
noches, Murcia, ¡qué ganas tenía de volver a veros!”, que
provocó una ovación inmediata. Y sin más preámbulo, abrió la
noche con Bienvenidos, en una versión contenida y
elegante que marcó el tono de lo que vendría después: clásicos
revisados sin perder su espíritu original.
A lo largo de las más de dos horas de espectáculo, el artista
repasó las piezas esenciales de su catálogo, intercalando
anécdotas, reflexiones y comentarios sobre un oficio que, como
él mismo dijo, “me ha dado más de lo que nunca imaginé”. El
formato teatral permitió precisamente eso: que cada canción
fuera precedida por una breve introducción que situaba al
público en el contexto emocional y vital en el que nació. Así,
antes de interpretar El blues del autobús, recordó sus
años de carretera, “cuando la vida era una maleta y una lista
de gasolineras”, mientras que Santa Lucía la dedicó “a
quienes siguen creyendo que el amor es un refugio, incluso en
tiempos de tormenta”.
Uno de los momentos más celebrados fue la interpretación de El
río, coreada por un público que llenaba por completo el
teatro. La banda, compacta y precisa, acompañó sin fisuras a
un Ríos que se movía con soltura entre el micrófono, el atril
y la complicidad con los músicos. Cada solo de guitarra o
golpe de batería parecía subrayar una idea ya conocida por
todos: puede que el tiempo pase, pero hay canciones que no
envejecen, y artistas que saben trascenderlo.
La velada tuvo también espacio para la actualidad y para un
tono más reflexivo. En un interludio entre canciones, Ríos
habló sobre la importancia de los espacios culturales en los
centros urbanos, defendiendo los teatros como “santuarios
civiles donde seguimos encontrándonos, mirándonos a los ojos y
recordando que la música no es un algoritmo, sino un acto
humano”. Sus palabras arrancaron aplausos que se prolongaron
varios segundos. Fue, quizá, el momento en que el concierto
trascendió por completo lo musical para situarse en un plano
más íntimo y casi testimonial.
En esta gira, Miguel Ríos ha querido recuperar una dimensión
más artesanal de sus directos: menos artificio, más cercanía.
En Murcia, ese planteamiento funcionó con precisión
quirúrgica. La acústica del Romea, históricamente reconocida
por su calidez, permitió que piezas como En la frontera
o Rock & Ríos sonaran con una nitidez envolvente,
casi cinematográfica. El público, compuesto por veteranos
seguidores y jóvenes curiosos, respondió con un respeto
absoluto, escuchando en silencio las piezas más lentas y
rompiendo en aplausos y vítores en cada cierre de canción.
Hacia el tramo final del concierto, llegó uno de los momentos
más emotivos: la interpretación de Himno a la alegría,
probablemente su canción más universal. Antes de arrancar,
Ríos confesó que interpretarla en un teatro “siempre le
recuerda la primera vez que la grabó, sin imaginar que daría
la vuelta al mundo”. La versión, limpia y luminosa, puso en
pie al público. Algunos asistentes levantaron los teléfonos;
otros, simplemente, cerraron los ojos mientras la melodía
llenaba la sala con una intensidad difícil de describir.
El cierre llegó con Antinuclear, en una lectura
actualizada y cargada de intención. Ríos, consciente del valor
simbólico de la pieza, la utilizó para enviar un mensaje final
sobre la importancia de “defender la vida, el planeta y la
convivencia”. Tras ella, el artista recibió un aplauso
ensordecedor que lo obligó a volver al escenario dos veces. En
el último saludo, ya con la voz algo fatigada pero la sonrisa
intacta, dijo: “Gracias por seguir aquí, por seguir escuchando
y por seguir creyendo en las canciones”.
La salida del público confirmó la sensación que se respiraba
en el ambiente: había sido una noche especial. No solo por la
música, impecable, sino por la manera en que Ríos logró
convertir un concierto en una experiencia colectiva, un
recuerdo compartido. Su paso por Murcia no fue simplemente una
parada más en la gira; fue la demostración de que el rock,
cuando se interpreta con verdad y oficio, no entiende de
edades ni formatos.
Con este recital, Miguel Ríos reafirma su lugar como una de
las voces esenciales de la música española. Y lo hace sin
artificios, sin nostalgia excesiva y con una honestidad que
conmueve. Murcia lo despidió en pie, consciente de haber
asistido a algo más que un concierto: una celebración de vida,
música y resistencia emocional. Porque, como demostró anoche,
el rock puede adaptarse a un teatro… pero jamás pierde su
alma.
MiGUEL RÍOS, HISTÓRICO
EN INDYROCK
Crónicas, fotos, entrevistas...
FOTOS: GRANADA 80
ALL STARS: Fotos: IDEAL. Ramón L. Pérez y Luis Miguel
Ablarracín
ALL STARS, GRANADA Y AMIGOS FELICITAN A MIGUEL
RÍOS
La plaza que vivió el Rock en el ruedo de 1983, volvía a
llenarse y vibrar con lo mejor del mito y sus amigos y
'discípulos'
LUIS MIGUEL ALBARRACÍN * INDYROCK
La noche del 8 de junio será recordada en Granada durante
mucho tiempo. La Plaza de Toros albergaba la celebración del
ochenta cumpleaños de uno de nuestros músicos más célebres,
llevando por título "Miguel Ríos 80 años. Granada all
stars". Pero no lo iba a hacer en solitario,
contaría con bandas nazaríes de la misma o distinta
generación, con la intención de ofrecer un repaso y un
homenaje a toda la música made in Granada. Un importante que
formaba parte de Granada All Star, un
festival con un carácter benéfico organizado por la Fundación
Miguel Ríos para promover la cultura de la música y la
solidaridad. Hay que recordar que la Fundación Miguel Ríos
lleva trabajando en esta materia en Granada desde hace
dos años.
Con una Monumental de Frascuelo abarrotada, la
organización fue exquisita a la hora de cumplir el horario,
haciendo de un espectáculo que duró casi tres horas y media,
una delicia. Antes de disfrutar de toda la energía de Miguel,
en las pantallas se pudo ver el NODO del año en el que nació
Mike Ríos y, tras una cuenta atrás, "Bienvenidos" se convirtió
en la mejor carta de presentación. "Buenas noches Granada,
bienvenidos a mi ochenta cumpleaños", fueron las primeras
palabras de Miguel. Con una versión dinámica de "Vuelvo a
Granada" (la primera canción en la que él compuso la música y
la letra) se despidió a modo de telonero de las bandas que
llegarían a continuación.
Miguel Ríos con 091
El modus operandi de la noche fue fluido y ameno.
Cada banda tocaba cuatro temas, siendo el último de ellos
compartido con Miguel, con lo cual las emociones y momentos
especiales reinaron a lo largo de la noche. Antes de cada
actuación en las pantallas se entrevistaba a uno de los
músicos de cada banda, donde hablaban de grupos nacidos en su
generación. Todos coincidieron en sentirse eslabones de una
cadena que cuenta con mucha salud en la actualidad, que se
empezó a forjar hace ya muchas décadas, convirtiendo a Granada
en un lugar de creación musical único, con un alto
prestigio a nivel nacional. Así, a lo largo de las diferentes
intervenciones se pusieron en valor solistas y bandas de
nuestra tierra cuyo lista casi es infinita.
Tras Miguel Ríos llegó el momento de disfrutar
con Los Ángeles. Como fue una noche de emociones, Agustín
Ampudia no pudo contener las lágrimas y, cómo no, se acordó de
los miembros del grupo que ya no se encuentran entre nosotros.
La banda sonó como siempre, perfecta, con Popi González
cantando y marcando el ritmo, su hermano Pablo en una de las
guitarras y en la otra Carlos Muñoz. "Momentos", "Cada día",
tras la que Agustín dijo que para él era "un día increíble,
Granada gracias" y "Mónica" nos llevaron a "98.6" con la
colaboración de Miguel, tras la que el homenajeado dijo "que
siga el show".
Para la década de los ochenta 091 era el grupo
perfecto para acompañar a Miguel. Se echó en falta a un Víctor
"chico" Lapido que esta vez no fue de la partida, su lugar lo
ocupó el incombustible Víctor Sánchez. Para la ocasión sonaron
"La canción del espantapájaros", "Qué fue del siglo veinte" y
"La calle del viento", para hacer las delicias de todos con
"La torre de la vela" junto al señor Ríos.
La comunión entre público y bandas era total, y
seguíamos avanzando en el tiempo para llegar a los noventa con
Lagartija Nick. "La leyenda de los hermanos Quero", "Ciudad
sin sueño" y "Strummer-Lorca" sonaron como un tiro. Todas las
bandas dejaron el pabellón muy alto, ni un pero que poner a la
calidad que cada una de ellas desplegó. Y para poner la guinda
al pastel "Nuevo Harlem" hacía vibrar la plaza de toros con un
Miguel Ríos saltando más que nadie.
Cada vez iba quedando menos por delante pero las sorpresas
empezarían a aparecer. Fue el momento de Niños Mutantes. Para
la ocasión eligieron "Hermana mía", "No puedo más contigo",
"Todo va a cambiar", con un saludo muy cariñoso de Juan
Alberto a Miguel, para finalizar con la colaboración del
cumpleañero haciendo de "Errante (canción mutante)" un momento
único. Por supuesto Miguel, como nos pasa a muchos que hemos
seguido siempre a la banda, no quiere que los Mutantes se
retiren, así que les dijo que no lo hagan, "que se hagan un
Miguel Ríos".
Se iba acercando el final, la noche no había
podido ser más granadina. Miguel devolvía el cariño recibido
durante tantos años por su público. Su banda ocupó el
escenario, con virtuosos como José Nortes, Luis Prado o John
Parsons, para asestar el golpe definitivo a la noche. De esta
manera el plantel fue desgranando "Todo a pulmón", "El blues
del autobús", "La estirpe de Caín", "Año 2000", "Rocanrol
bumerang" o "Santa Lucía, llegando momentos inolvidables entre
un público que llevaba en volandas a Miguel, aquejado algo de
la voz "por tomarse demasiado a pecho los ensayos previos".
Tras un solemne "Himno a la alegría", momento precioso, su
hija Lúa apareció en el escenario con una tarta para que
Miguel celebrara con todos su cumpleaños y soplara las velas.
La colaboración de Lúa era una sorpresa y la cara de Miguel lo
decía todo. Juntos interpretaron "El río". Como colofón a la
velada, Javier Ruibal, que se encontraba entre el público, fue
el último invitado. Miguel le pidió que subiera al escenario,
que su voz le necesitaba, así que los dos nos regalaron "Al
Ándalus", broche perfecto para cerrar una noche como pocas.
La figura de Miguel Ríos seguirá creciendo
todavía más a lo largo de años venideros. Fue de los primeros
músicos granadinos que superó límites en una ciudad de
provincias. Las bandas que vinieron tras él le deben mucho.
Por suerte, los eslabones de la cadena de músicos granadinos
no paran de aumentar, bendita ciudad para vivir y poder
disfrutarla.
NO IMPORTA EL TIEMPO
Granada 11 y 12 de diciembre 2021. Palacio de Congresos
Miguel Ríos persiste en los escenarios para presentar nuevo
disco y nueva gira
J. E. GÓMEZ * INDYROCK
VÍDEOS: FRAN KARMONA * INDYROCK
Afirmó que los viejos roqueros nunca mueren, y es fiel a sus
planteamientos, o al menos así lo hacer saber con palabras,
canciones y hechos. Miguel Ríos ocupaba el escenario del
Palacio de Congresos de Granada para presentar ‘Un largo
tiempo’, un nuevo disco con el que vuelve a la creación
discográfica después de una década.
Miguel Ríos no pudo cumplir una de sus promesas recientes: la
última gira, no fue la última… Sigue sobre el escenario para
disfrute de sus fans. En Granada ha ofrecido dos días de
conciertos para iniciar la gira de ‘Un largo tiempo’. Lo ha
hecho acompañado por una banda sencilla, casi en acústico,
pero cargada de matices ‘The Black Betty Trio’.
Un repaso obligado por su discografía más clásica y un guiño a
las difíciles épocas que nos ha tocado vivir, amenizado por
sus nuevos temas, donde demuestra que Miguel Ríos, el viejo
roquero, aún sabe hacer canciones.
Miguel Ríos presenta en el Palacio de
Congresos de Granada su disco de 2021 'Un largo tiempo,
12 diciembre 2021'. Imágenes: Fran Karmona
Durante el concierto que José Ignacio
Lapido ofrecía en el año 2011 en el Auditorio de Caja
Granada, el cantante Miguel Ríos interpretaba dos
canciones junto a su amigo Lapido. Vídeo directo grabado
en exclusiva para IndyRock y el programa de televisión
Evasión-IndyRock. Imágenes: Juan Enrique Gómez /
IndyRock
Quique González, un tema con Miguel
Ríos, en el concierto Oxfam en favor de Nicaragüa, Mayo
de 2008. Maracena, Granada. Bloque emitido en el
programa de televisión Evasión e IndyRock Magazine.
Imágenes: J. E. Gómez
Imágenes del concierto de Miguel Ríos en
el Festival del Zaidín de Granada en septiembre de 2005.
Vídeo grabado con autorización de prensa para el
programa de televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL) e
IndyRock Magazine. Vídeo: J. E. Gómez
El cantante granadino, Miguel Ríos
participó en el Festival Granada por Haití, organizado
por el diario IDEAL el 20 de febrero de 2010. Imágenes
grabadas para la organización del concierto y el
programa de televisión Evasión-IndyRock (Diario IDEAL) e
IndyRock Magazine. Autorizada por el artista. Vídeo: J.
E. Gómez
VÍDEOGALERÍA, MIGUEL RÍOS, DIRECTOS EN INDYROCK.
2021 MIGUEL RÍOS
VUELVE
El roquero granadino elige el escenario de Starlite para
su regreso a los escenarios
El artista granadino felicitó a Starlite Catalana Occidente
"por la cantidad de puestos de trabajo que dan y por su
apuesta por la música"
El auditorio de Starlite Catalana Occidente vibra por segundo
día consecutivo en la décima edición del festival boutique más
importante de Europa
INDYROCK * Marbella, 19 de junio de 2021.
Noche mítica en Starlite Catalana Occidente con la música de
uno de los artistas vivos más importantes de la historia de la
música en español. De nuevo, como ocurrió ayer en la apertura
con Ella Baila Sola, los artistas eligen Starlite Catalana
Occidente para retomar el ritmo de conciertos. Y Miguel Ríos
lo hizo acompañado por The Black Betty Trio para
recordar, no solo que no se ha ido, sino que ha vuelto con las
mismas ganas de siempre.
VÍDEOS
* MIGUEL RÍO EN STARLITE 2021
VÍDEO:
Cortesía de STARLITE * IDEAL
El granadino anunció la vuelta a los escenarios en plena
pandemia después de haberse retirado durante una década al
terminar la gira 'Bye Bye Ríos'. "Es un lujo acojonante estar
aquí en Starlite y más aún si coinciden los 10 años de
aniversario con los años que hace que lo dejé, aunque volver a
Starlite 3 veces en 10 años no está mal, y además hay que
felicitarles por la cantidad de puestos de trabajo que dan y
por su apuesta por la música. Sandra, muchas gracias por
aguantar".
Miguel Ríos se mostró divertido, enérgico y gamberro ante un
auditorio entregado que coreó una granada selección de temas
que iban de sus grandes himnos conocidos mundialmente a los
recién estrenados títulos como 'El blues de la tercera edad' o
la canción protesta 'La estirpe de Caín'. Sobre su vuelta a
los escenarios, Miguel Ríos se mostró muy claro: "Soy un
yonqui del aplauso".
FOTO: STARLITE, Elena Parlange (Avory)
Abrió el recital con 'Hello Ríos' y su ya ritual 'Bienvenidos'
como aperitivo del banquete que vendría a continuación,
introducido por unas esperanzadoras palabras sobre la
situación actual: "Que alegría volver a verlos. Empieza a
palpitarme que el final del túnel está cerca".
Los temas de Miguel Ríos hablan de la verdad, del ser humano y
sus miserias, pero también del arte, de superación y del
privilegio de vivir. Así, dando sorbitos a un termo de mate,
fue mostrando su postura personal ante temas como la
prostitución, la desigualdad, el capitalismo o la poesía de
Ángel González; discursos unánimemente aplaudidos por lo que
el propio artista denominó "un público muy sensible".
En el lado de los grandes éxitos del cantante, Ríos eligió 'El
rock de la cárcel', el ansiado 'Santa Lucía' y, por supuesto,
para cerrar y dibujar una amplia sonrisa en la cara tras la
mascarilla, 'El himno de la alegría', un tema dijo cantar
"pensando en todo lo que nos ha pasado y lo que nos está
pasando" y que sigue sonando de manera impecable en la voz de
Miguel Ríos desde que empezara a cantarlo en 1970.
También incluyó en los bises una canción muy especial, 'Que
salgan los clowns', un tema original de Stephen Sodheim, 'Send
in the clowns', que empezó a preparar después de ver la
película 'Joker' interpretada por Joaquin Phoenix.
Una extensa y calurosa ovación final después de más de dos
horas y cuarto de música sin interrupción fue el regalo del
público asistente hacia Miguel Ríos & The Black Betty Trio
por un espectáculo inolvidable que ha quedado grabado tanto en
la historia de Starlite Catalana Occidente como en las retinas
del entusiasmado público.
FOTO: STARLITE, Elena Parlange (Avory)
Starlite Catalana Occidente quiere agradecer el apoyo de sus
patrocinadores y colaboradores, así como el de las
instituciones que hacen posible que el mejor festival boutique
de Europa siga celebrándose año tras año desde hace ya diez
ediciones y sin los cuales nada de esto sería posible.
Como novedad, este verano Atardeceres Larios ha llegado a
Starlite Catalana Occidente. El público asistente puede vivir
el atardecer perfecto que lleva esperando todo el año y
saborear en exclusiva el cóctel Azahar Sunset de Larios 12.
Además, Ford y Ecovidrio repiten un año más como partner de
movilidad y ecológico, respectivamente.
El programa de Starlite Catalana Occidente sigue adelante. Por
el Auditorio pasarán las mayores estrellas del panorama
nacional. Ejemplo de ello son La Oreja de Van Gogh, Beret,
Sebastián Yatra, Carlos Rivera, Manuel Carrasco o Pablo
Alborán.
Inicia en Barcelona una gira con orquesta para deleitar
con su ‘Symphonic Ríos’
Con la Orquesta de Universal y la Black Betty Boys Band,
el mítico roquero granadino vuelve a la carretera para
visitar una decena de escenarios
Por QUIM CABEZA y J. E. GÓMEZ / INDYROCK
‘Vuelvo a Granada’ llenaba de sonidos de rock and roll la
noche del jueves en el Festival Jardins de Pedralbes, en
Barcelona. Era el inicio de la nueva gira del granadino Miguel
Ríos, El primer concierto de ‘Symphonic Ríos’, la etapa de
salida con la que ha decidido no aparcar aún su presencia en
los escenarios y continuar a lo grande: 56 músicos sinfónicos,
4 eléctricos y Miguel.
A día de hoy Ríos lo ha hecho prácticamente todo en el negocio
musical, así que plantear una nueva excusa para salir a la
carretera no debe ser tarea fácil. Y es que cuando llevas
tanto tiempo en esto y has firmado la que se considera la
primera gran gira de un artista de este país –Rock & Ríos
(Polydor, 1982)-, es difícil embarcarse en un nuevo proyecto.
Sea como fuere, el pasado mes de julio, dentro del marco del
Festival Internacional de Música y Danza de Granada, en el
Palacio de Carlos V, se grababa el concierto que se
convertiría en un nuevo disco en directo titulado ‘Symphonic
Ríos’ (Universal). Aquel concierto es la base del contenido de
su actual gira: equilibrio perfecto entre rock y música
clásica sobre un repertorio donde revisar todos los clásicos
de su carrera.
Miguel Ríos rememoraba ese gran concierto en el idílico
entorno de los Jardines de Pedralbes de Barcelona, y aunque en
aquella ocasión contaba con la Orquesta Ciudad de Granada,
para su primera cita ha contado con el apoyo de la Orquesta
Sinfónica de Universal que dirige Carlos Checa y la banda que
le acompañará durante toda la gira, Black Betty Boys Band, un
cuarteto eléctrico de apoyo donde milita el gran José Nortes
(guitarras), Luís Prado (teclados), Javier Saiz (bajo) y Dani
Griffin (batería).
Con un guion infaliblemente premeditado, el concierto abrió
con aquel ‘Memorias de la carretera’ y ‘Bienvenidos’, para ir
hilando temas obligados como ‘Boabdil el chico…’ –recuerdos
implícitos para Granada-, ‘En la frontera’, ‘El río’, ‘No
estás sola’, ‘Reina de la noche’ y aquel himno llamado ‘Un
caballo llamado muerte’. A partir de ahí, el público que
abarrotó el anfiteatro de Pedralbes comenzó a sentirse
incómodo con unas sillas ancladas que para muchos sobraron.
Así, punto de inflexión con la exigencia vocal de ‘Todo a
pulmón’, el memorable ‘El Blues del autobús’, ‘El sueño
espacial’, la pegada de ‘Antinuclear’ -que la orquesta engarzó
con exquisitos arreglos-, ‘El rock de una noche de verano’
para cerrar con un ‘medley’ donde escuchar ‘Rock around the
clock’, ‘Roll over Beethoven’ y ‘What’d I say’.
Con la audiencia totalmente entregada, Miguel regaló un par de
propinas con ‘Los viejos rockeros’ y ‘Santa Lucía’, para
concluir con ‘Vuelvo a Granada’ y la grandilocuencia del
‘Himno de la alegría’. Dejó claro que sobre el gran roquero,
no pasan los años.
Con ‘Symphonic Ríos’, Miguel pasará por una decena de
ciudades. Tras el inicio en Barcelona, el próximo seis de
julio estará en un escenario muy significativo, el Teatro Real
de Madrid, para más tarde, el 23 de agosto, convertirse en
estrella del Starlite de Marbella, y pasar, ya en septiembre,
a Ponferrada, Santander, Valencia, Valladolid, Sevilla, y
cerrar la gira en Bilbao. Miguel no ha incluido a Granada en
esta gira, puesto que se trata de rememorar un concierto que
ya se ofreció en el Festival de Música y Danza de Granada,
pero no se descarta que pudiese ser el más brillante cierre
para esta nueva etapa del ‘Symphonic Ríos’.
Miguel asegura que la unión del rock con la música clásica es
realmente sorprendente. «Me ofreció la oportunidad de ‘vestir’
mis canciones de una manera nunca antes vista, había hecho
versiones acústicas o con piano solo, pero nunca con orquesta.
Fue un premio al que no pude negarme», comentaba el artista
granadino durante la presentación de la gira. Para él, hay
matices que enriquecen mutuamente a quienes se adentran en
esta fusión. «el ritmo, las síncopas y los contratiempos son
habituales del rock e inusuales para la música sinfónica, lo
que a su vez ofrece una oportunidad nueva a músicos
acostumbrados a interpretar Mozart y Beethoven».
En aquel concierto del Carlos V, los músicos de la OCG
afirmaron estar encantados y haber disfrutado de lo lindo con
los ensayos y el concierto final, al igual que ha ocurrido con
los miembros de la Orquesta Sinfónica de Universal, toda una
experiencia que reportará grandes noches musicales, al menos
las diez que tendrán el placer de acoger la vuelta de ‘Mike
Ríos’.
En los jardines de Pedralbes. Foto: Quim Cabeza
FOTOGALERÍA: Presentación de la gira Symphonic Ríos.
ARMANDO BOHÓRQUEZ
'SYMPHONIC RÍOS', LA VUELTA DEL MITO
El creador del Rock en el Ruedo, del Rockn'Ríos, de las
mejores canciones del rock hecho en español, retoma el 'bus'
para convertir en sinfonía sus grandes hitos
Madrid - Teatro Real - 14 de marzo de 2018 - Presentación de
la gira Symphonic Ríos
CRÓNICA Y FOTOS: ARMANDO BOHÓRQUEZ * INDYROCK
Miguel Ríos, quien nos ha regalado innumerables canciones
grabadas en nuestro subconsciente, aún tiene mucho rock que
ofrecer. Lo ha dejado claro en la rueda de prensa del
lanzamiento de su nuevo trabajo discográfico Symphonic Ríos (a
la venta a partir del 16 de marzo), que incluye CD y DVD con
11 canciones en directo y “making of” narrado por el mismo
Ríos, por si fuera poco. Fue grabado a mediados del año pasado
durante el Festival de Música y Danza de Granada en el Palacio
de Carlos V junto a la magnífica Orquesta Ciudad de Granada
dirigida por el Maestro Josep Pons y la banda Los Black Betty
Boys. La experiencia sinfónica que lleva a diez ciudades.
(...) En palabras del mismo Ríos, “la mezcla del rock con la
música clásica me ofreció la oportunidad de ´vestir´ mis
canciones de una manera nunca antes vista, había hecho
versiones acústicas o con piano solo, pero nunca con orquesta.
Fue un premio al que no pude negarme”…”el ritmo, las síncopas
y los contratiempos son accidentes del rock inusuales para la
música sinfónica, y a su vez ofrecen una oportunidad nueva a
músicos acostumbrados a interpretar Mozart y Beethoven”.
También aprovechó la oportunidad para referirse al rock actual
y su posible falta de vigencia comercial, destacando el
trabajo de Vetusta Morla, entre otras bandas indie; quienes
han aprovechado las ventajas de la accesibilidad a la
tecnología para hacer grabaciones comparables con los Beatles
desde un punto de vista de trabajo creativo dentro del
estudio. Acotó además que el pop rock no está en decadencia en
cuanto a nivel musical, pero sí lo está en lo que se refiere a
inversión de dinero para la difusión. Misma razón por la cual
no tiene pensado reeditar sus trabajos menos recientes que ya
cuesta conseguirlos en formatos físicos y digitales, diciendo
que “tiene que haber cierto clamor del público para que una
disquera invierta dinero en eso”.
A sus 73 años, Miguel Ríos es indudablemente una eminencia del
Rock español, es historia de la música andante. Pero lejos de
refugiarse en su consagrado éxito, sigue tomando riesgos y
experimentando cosas nuevas. A nosotros no nos queda más que
disfrutar y darle las gracias. (....)
FOTOGALERÍA: MIGUEL RÍOS - TRAYECTORIA
SYMPHONIC RÍOS - Universal 2018
CON LA ORQUESTA CIUDAD DE
GRANADA
CD + DVD grabado el 7 de
Julio de 2017 en el Palacio de Carlos V de la Alhambra de
Granada dentro del 66º Festival Internacional de Música y
Danza junto a Los Black Betty Boys y la Orquesta Ciudad de
Granada dirigidos por el Maestro Josep Pons.
En el año 2015, cinco años después de la gira de despedida y
su álbum homónimo Bye Bye Ríos, Miguel empezó a dar vueltas a
la preparación de este concierto que surgió tras una
invitación del propio Festival. Por vez primera, el rock &
roll, la música que revolucionó el planeta, desde la segunda
mitad del siglo pasado, entraba en el templo circular de la
música clásica, en una búsqueda inédita en nuestro país de
presentar ambos géneros en pie de igualdad.
Temas como Bienvenidos, El Río, Santa
Lucía, Boabdil El Chico, Antinuclear, El Rock de una Noche de
Verano…entre otros clásicos de su carrera, adquieren una nueva
dimensión, gracias al talento y a la pasión de muchos músicos
a la hora de fusionar el rock con lo sinfónico.
Alejandro Terán, Gustavo Gregorio, Josep
Mas “Kitflus”, Joan Albert Amargós y César Guerrero, han
contribuido, con sus espectaculares arreglos, al desarrollo de
uno de los mejores trabajos de la discografía de Miguel Ríos,
una vez más, pionero en sus propuestas. Miguel
presentara en breve este trabajo en una gira por la geografía
española.
Miguel Ríos publica sus memorias
COSAS QUE SIEMPRE QUISE CONTAR
La editorial Planeta lanza al mercado (10-09-2013) 'Cosas que
siemprequise contarte', el libro de memorias de Miguel Ríos
(Granada, 1944), cantante y compositor de rock, pionero y
referente de este géneromusical. El precio al público del
libro, editado en rústica con solapas, será de 19.90 euros,
mientras que su ediciónelectrónica podrá obtenerse por 11.90.
En
activo desde los años 60, cuando fue conocido como Mike
Ríos,'el Rey del twist', alcanzó su mayor éxito en 1970 con el
'Himno de la alegría', que vendió millones de discos en todoel
mundo. Su álbum más vendido ha sido 'Rock and Ríos', un doble
directo editado en 1982. Cinco años más tarde presentóen
Televisión Española el programa ¡Qué noche la de aquel año!,
un repaso por la historia de la músicarock en castellano.
El 7 de junio de 1944, un día después del desembarcoaliado en
Normandía, empezó la historia que aquí nos cuenta su
protagonista, en la que evoca con extraordinaria frescura
lostiempos en que bailar el twist era cosa de endemoniados y
hacer el amor en Granada no era un pecado, sino un milagro; y
los años asombrososque siguieron, en los que todo cambió.
Miguel Ríos vuelve la vista atrás y repasa una vida llenade
éxitos y tropiezos, amores y desencantos
El mejor prosista de los rockeros
Fue el día D + 1. El mundo miraba a las playas de Caen y
Cherburgocuando el pequeño Miguel desembarcaba discretamente
en un barrio popular granadino. El 7 de junio de 1944 empezó
la historia queaquí nos cuenta su protagonista, revelándose
como el más cordial de los radicales, el más expresivo de los
discretos y talvez el mejor prosista entre los rockeros.
Miguel Ríos pisa fuerte en el arranque de este concierto
literario,con una cita de Antonio Gamero: «No les cuentes tus
penas a tus amigos, que los divierta su puta madre». Pero no
hay que alarmarse: nos divierte,y mucho, porque evoca con
extraordinaria frescura los tiempos en que bailar el twist era
cosa de endemoniados y hacer el amor en Granada no era
unpecado, sino un milagro; y los años asombrosos que
siguieron, en los que todo cambió. El relato empieza en
México, en 2011,en la noche sobrenatural del último concierto.
Miguel vuelve la vista atrás y repasa una vida llena de éxitos
y tropiezos,amores y desencantos. Quien lea estas maravillosas
páginas se encontrará con mil celebridades y un sinfín de
personas que no son famosas,pero sí decisivas para un músico
comprometido, enamoradizo, torrencial y a la vez sereno. Como
diría su amigo Ángel González,donde pone su voz se pone
entero.
Casi una novela
Este un libro de memorias, pura realidad, pero podría ser
unanovela. Una imaginativa, trepidante y fecunda obra de
ficción. Y no porque el autor sea un exagerado o un novelero a
la hora de contar suvida, sino porque su vida ha sido
extraordinaria.
Pero no se engañe el lector: este no es un libro de
música.Tampoco es un manifiesto rockero. Es un libro de vida,
amor, humor y compromiso en el que, cómo no, Miguel habla de
música y lo hace conun estilo que bien podría calificarse de
prosa con ritmo de rock and roll. Y puesto a no llamarse a
engaño, el lector debe sabertambién que no es un libro de
memorias al uso. No hay en sus páginas autobombo ni
complacientes justificaciones, y menos aún ajustesde cuentas.
Por él no desfilan muchos personajes, sino muchas personas,
todas ellas, amigas y no amigas, tratadas con el respeto
propio de un hombreen el que la combatividad nunca estuvo
reñida con la cordialidad.
La vida de Miguel Ríos es la vida de la España de lasúltimas
seis décadas. Al seguir sus pasos, seguimos también los
nuestros, pues al fin y al cabo el que no abrió los ojos
almundo tarareando Popotitos, lo hizo silbando el Himno a la
Alegría o bailando El Blues del autobús.
Miguel no sorprende al lector con morbosos cotilleos, sino con
deliciosas historias de su propia existencia, narradas con una
prosa, esta sí,sorprendente. En estas páginas el viejo rockero
se nos revela como un excelente prosista cuyo estilo desprende
el aroma de la creatividadque siempre estuvo presente en su
vida y el gusto por la poesía que se le conoce desde hace
tantos años. Abre y cierra cada capítulocon una cita casi
siempre literaria, las más de las veces poética. Escribe con
naturalidad y humor, y con la verdad por delante, aunque
estano le deje en buen lugar. Y cuando la verdad puede hacer
daño a otros, mejor pasar de largo que mentir.
Hecha esa salvedad, todo lo afronta: amores y desamores,
triunfos y batacazos, la amarga experiencia carcelaria, los
viajes iniciáticosMadrid, a Barcelona, a Canadá, a Tokio, a
Estados Unidos, a Venezuela, a México, las peleas con los
representantes, las disputas con elconcejal cutre y el capitán
pagador tacaño, las exaltantes y peligrosas experiencias con
las drogas… Siete décadas de existenciay más de medio siglo de
rock dan para mucho. En estas páginas está la prueba..
La Vega y las dos
caras de la luna
Por ENRIQUE
NOVI - IndyRock
Miguel
Ríos, Lagartija Nick, Jota, Niños Mutantes & invitados
viernes 26 de abril Palacio de Congresos
y Exposiciones de Granada
Una luna enorme, rotunda y pletórica iluminaba la Vega. Ajena,
o tal vez no, a la conjura a la que algunos de los más
ilustres músicos de Granada se habían consagrado para tratar
de parar su lento pero paulatino entierro en cemento,
contemplaba una Granada cuyo cielo brillaba con especial
embrujo, como en las noches más bellas de los cuentos de
Irving. En el interior de un Palacio de Congresos casi lleno,
la noche comenzaba con un alegato a cargo de los promotores de
esta idea. A partir de ahí la música sería la protagonista en
un concierto con dos caras, como la propia luna, que basculó
entre la ortodoxia de las dos primeras actuaciones y la
audacia de las dos últimas. Un movimiento pendular que impidió
que se dieran ambas cosas al mismo tiempo.
En la parte amable abrieron fuego Niños Mutantes con algunas
de sus más recientes canciones y la primera sorpresa de la
velada llegó cuando invitaron a los miembros de Napoleón Solo
a unirse a ellos para atacar, con algún verso cambiado, una
sentida versión de El Río, una de las más hermosas canciones
de Miguel Ríos. La ovación fue unánime cuando el propio Miguel
se unió al grupo para culminarla. A la espera de su turno, se
retiró y los Mutantes continuaron con Hundir la flota para
terminar con una de sus canciones más dylanianas, la auto
descriptiva Errante (canción mutante).
Tras un descanso para visitar el ambigú, el decano de los
músicos granadinos, acompañado por un trío de piano y dos
guitarras acústicas acometió Todo a pulmón. Un Miguel Ríos
locuaz y reivindicativo, que quiso poner el acento en la razón
que había convocado a tanta gente esa noche, continuó con
Bienvenidos, en “acústico pero con agallas”, como él mismo
dijo. Vuelvo a Granada y No estás sola dieron paso a su
primera colaboración, la que hizo con uno de los mejores
autores del rock nacional, como fue presentado por Miguel,
José Ignacio Lapido. Juntos interpretaron una de las mejores
canciones de este último, En el ángulo muerto, para la que
Luis Prado, pianista de Señor Mostaza y músico de confianza de
Miguel Ríos hizo un arreglo guiñando un ojo al Mr. Jones, de
nuevo Bob Dylan flotando en el ambiente.
Su actuación culminó con una lectura del Mack The Knife que
Miguel dedicó a Luis Bárcenas, El blues del autobús y una muy
coreada Santa Lucía. A petición del respetable aún tuvo que
conceder un bis con Rockandroll Bumerang. Otra pausa y ahí fue
donde el concierto dio un giro hacia una música más oscura e
indigesta, pero de enorme interés, que evidenció que ni a Jota
ni a Antonio Arias le van los caminos trillados. Ambos, con el
acompañamiento de Jota Jota, de Eskorzo a los teclados y de
Antonio Lomas a la batería, rescataron La nueva reconquista de
Graná del Grupo de Expertos Solynieve en clave de flamenco
espacial que fue el que marcó su actuación. Continuaron con
Las Alegrías de Enrique, esta vez de Los Evangelistas, y ya
con Soleá Morente unida al grupo, acometieron Si tú fueras mi
novio, del reciente minilp que acaban de publicar este mismo
mes.
Su set se cerró con Donde pones el alma, tema del disco de Los
Evangelistas, y que para la ocasión cantó con gran emoción la
misma Soleá. Sin solución de continuidad, Los Lagartija Nick
de 1991 arrasaron el Palacio con una selección de incunables
de sus dos primeros álbumes que dejó sin respiración a la
concurrencia. Desde luego, si algún chaval había entre el
público que no supiera en que consiste en verdadero rock sin
concesiones, la noche del viernes se llevó una lección
magistral. Con los tímpanos del respetable todavía temblando,
Miguel Ríos volvió para interpretar junto al demoledor
cuarteto una Nueva Ola que parecía concebida por los Love
& Rockets más cabreados. Y tras ella, todos los
participantes volvieron al escenario para despedirse con la
divertida versión Viva la Vega que han preparado para la
ocasión. Así culminó un concierto muy especial e irrepetible
cuyas motivaciones sería deseable que no tuvieran que
repetirse.
EL ADIÓS DEL JEFE
Sevilla 17 de septiembre de 2011.
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Fotos de Ricard Mañosas.
Un buen amigo mío suele acudir a una frase muy descriptiva
paraexplicar ciertas emociones que se experimentan en
momentos de especial sublimidad rockera. “El rock se lleva
en las venas”, suele decir él.Una verdad como un templo. El
otro día, mientras me apretaba entre las miles de personas
que abarrotaban el espacioso Auditorio RocíoJurado, hubo
momentos en que esa frase me vino a la cabeza.
Por ejemplo, cuando Miguel aprieta los puños, encoge la
cabeza,cierra los ojos y canta una nota, puedes sentir el
pálpito de su sangre, bombeada sin tregua por un corazón que
tiene ya másde 67 primaveras. O como cuando en mitad de una
balada te parece oír un pequeño deje del lejano Mike Ríos de
“Pecosita”, cosaque me sucedió mientras Miguel cantaba “Todo
a pulmón”. Paranoias mías, consecuencia de un estado
emocional llevado al límitetras un camino muy largo que
llegaba a su final. Lo que sea. Es una de las drogas más
fuertes que he probado, el maldito rock and roll.Como yonki
irredento viajé a Sevilla, me pegué una buena caminata hasta
lo que era la Expo, donde se ubica el Auditorio, y me
preparémentalmente para vivir un concierto que marcaría el
cierre de un amplio periodo vital que para mí comenzó hace
másde treinta años, aquél verano en que compré mi primera
cinta de Miguel Ríos en un mercadillo de Almuñecar. Me
temoque era una de esas casettes piratas que proliferaban en
aquella época, pero me valió para descubrir a un artista que
me empujó haciaun camino del que no me he desviado desde
entonces.
A estas alturas de la película poco importa glosar con
mayoro menor acierto cómo fue el show en sí. Fue un
concierto de Miguel Ríos, diantres. Todo el mundo sabe cómo
es eso.La voz más grande del rock de este país, respaldado
por excelentes músicos, como siempre, al servicio de un
repertorio que sóloestá al alcance de los más grandes. Aquí,
dentro de la piel de toro, se me hace imposible pensar en
otro artista que puedasiquiera resistir el fulgor de su
estela. Para mí, el granadino juega en la división de los
más grandes de la historia. Atodos los niveles. Por lo
demás, respecto a ese último show, Miguel aguantó dos horas
y media sin apenas descansos. Se lo comióél solito, sin
invitados, lo que fue una magnífica oportunidad de constatar
una vez más que este hombre es un auténticoportento,
contando además con una banda de lujo encabezada por José
Nortes y que en esta ocasión contaba además con la
concurrenciade todo un clásico, Carlos Narea, en la
percusión.
El repertorio fue el habitual de esta última gira. El
comienzoexplosivo con “Los marginados del rock” y “Memorias
de la carretera”, el cañero tramo con “Bienvenidos”,
“Generación límite”,“Antinuclear” y “Nueva ola”; el excelso
blues con “En el ángulo muerto” y “Cosas que debo a Madrid”,
el soul de la inmensa “Yo sólosoy un hombre”; las impecables
e imponentes interpretaciones de los dos temas que le
abrieron el camino a finales de los sesenta (“El Río”y
“Vuelvo a Granada”). Y así, hasta una recta final en la que
las emociones se iban multiplicando por mil, conscientes de
que el final delcamino estaba ya cerca. Me guardo para mí el
recuerdo de esos minutos finales; solamente diré que me dio
la sensación de estarasistiendo a un momento histórico, un
punto de inflexión en la historia del rock de nuestro país,
mientras contemplaba algentío bailar y cantar el “Bye bye
Ríos” o emocionarse junto a Miguel en “Himno a la alegría”.
Fue el adiós de un grande,y la gestación definitiva de un
mito. Miguel merece más que nadie el justo descanso del
guerrero.
Ha sido medio siglo de trabajo, de lucha. Ha estado por
encima de críticas, zancadillas, malos tragos, momentos
duros, frustrantes quiebras, difícilesamores políticos...a
todo ha sobrevivido, demostrando como nadie lo que es
trabajo, actitud y honra.
Que descanses, Jefe.
ROCK & RÍOS BAND.
Sala Malandar (Sevilla) 17 de septiembre de 2011.
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Fotos de AlberStone.
Tras el emotivo último show de Miguel Ríos, algunos desus
seguidores nos dirigimos a la cercana Sala Malandar, donde
estaba previsto que descargara la Rock & Ríos Band, un
proyecto gestado a comienzosde este mismo año por un grupo
de excelentes músicos que ponen esfuerzo en común para
rendir tributo a la figura del granadino.Fue más una fiesta
entre amigos que un show al uso. La banda la forman unos
tipos cojonudos, muy buenos en lo suyo, que fueron capacesde
recrear con acierto y de principio a fin el que es uno de
los mejores discos en directo de la historia.
Tuvieron además un detallazo con algunos de los miembros
delforo oficial de Miguel Ríos, a los que invitaron a unirse
sobre el escenario. Fue en definitiva un bonito fin de
fiesta a una jornada intensacomo pocas. Además de “Rock
& Ríos”, nos regalaron como bonus otros temas como
“Antinuclear”, “Memorias de la carretera” o “Todoa pulmón”.
A todo eso hay que añadir que el final del concierto fue ya
un desmadre de gente pasándose el micro, cantando los
temasde Miguel en plena catarsis colectiva. Esperemos que
haya Rock & Ríos Band para rato, llevando esa música tan
ligada a nuestros recuerdospor todos los escenarios
españoles.
Más info: http://www.rockandriosband.com
Miguel Rios cerró la gira del adios en
Sevilla el17 de septiembre de 2011
Sevilla sfue la ciudad que cerró el ciclo que comenzóen
Granada el 17 de septiembre de 2010. Y fue precisamente
un año después, el 17 de septiembre de 2011, cuando ‘Bye
Bye RíosRock Hasta el Final’, la gran gira de despedida
de Miguel Ríos, bajó definitivamente el telón. El
Auditorio RocíoJurado de la ciudad andaluza era el
escenario de este último concierto.
HASTA SIEMPRE ARTISTA
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Comentaba el protagonista de estas líneas a un periódico
local, el mismo día de su primer adiós a la tierra que
le vió nacer, que él no había inventado la pólvora,pero
sí que había sido capaz de encender la mecha. No existe
mejor manera de poner en palabras, una vez más, la
trascendenciaque ha tenido la figura de Miguel Ríos a lo
largo de cinco décadas de rock español. Para
constatarlo, solamente nos valdríaremitirnos a las
numerosas cimas ganadas con esfuerzo a lo largo de
tantos años, sobreponiéndose a todo tipo de
dificultades; pero encaso de que todavía quedase alguna
duda, nada mejor que acercarse a verle en este momento
final de su carrera como animal de escenario. Alas
pruebas me remito: ‘sold out’ total para casi todos los
conciertos programados, y una expectación que por fin,
salda deudas con unartista perteneciente a una estirpe
que, hoy por hoy, carece de sucesión. Miguel es,
probablemente, la figura más perdurable e influyentede
la historia de nuestro rock. Fue grande en los sesenta,
innovador en los 70, y definitivamente introdujo el rock
en la sangre a toda una generaciónen los años 80. Es una
artista total, y su ausencia, cuando esta se produzca,
no hará sino acrecentar más su figura. No cabe
decir más. El Palacio de los Deportes de Granada
acogió a diez mil personasde muy diversa índole pero con
una intención común. Decir un adiós, quizás definitivo,
a un artista que ha sidocapaz de enganchar a
varias generaciones. Diez mil almas, apretadas como
nunca, acompañaban con palmas el comienzo de un show que
resultómuy por encima de las expectativas, al menos para
el que esto escribe.
Con un escenario amplio, buenos juegos de luces (láser
verdeochentero incluido, proyectado sobre el techo del
pabellón) , y acompañado de una banda rodada en la
gira anterior, pero especialmenteengrasada para estos
últimos shows, aparecía Miguel en el escenario,
saludando al ritmo de “Memorias de la carretera”.
Comienzo habitualde sus últimas actuaciones, que da paso
a una primera descarga nostálgica que nos transporta a
aquellos maravillosos ochenta con “Bienvenidos”,
“Generaciónlímite”, “Antinuclear” y una
sorprendentemente afinada “Nueva Ola”, que sonó como un
cañón. Tal y como sabíamos,la noche depararía no pocas
sorpresas en forma de apariciones de artistas que en un
momento u otro han significado mucho en la carrera
deMiguel. Muchos más podían haber sido (a mí
especialmente me hubiera elevado a las nubes ver ahí a
Salvador Domínguez,a Tato Gómez, o a John Parsons), pero
los que estuvieron demostraron un profundo respeto por
el jefe.
El primero fue José Ignacio Lapido, autor de esa
conmovedora “En el ángulo muerto”, interpretada junto a
Miguel. Probablemente la mejor canción que haya podido
cantar el granadino en el nuevo siglo. Tras Lapido, la
banda abordaría “Raquel es un burdel” y “Cosasque debo a
Madrid”. Momento álgido justo después, una hermosa
“Vuelvo a Granada” adaptada a los nuevos tiempos (léase
sin efectosTrabuchelli-Waldo de los Rios), con un Miguel
profundo y emocionado, como emocionada y cálida de
mostró Ana Belén interpretandojunto al granadino “El
Río”, con el añadido de poder disfrutar de la canción en
dos tonalidades diferentes, la primera para Miguel,la
segunda para Ana, con la banda construyendo un
fantástico puente entre ambas. Inmensos.
“El ruido de fondo” serviría de homenaje especial de
Miguel para sus fans más cercanos (foreros de su página
web). Bonitofue también ver a la joven banda interpretar
“Yo sólo soy un hombre”, puro soul sesentero que sonó a
gloria con las guitarrasde Jose Nortes y Toni Brunet
despidiendo notas funk, acompañadas de una acertada
sección de metal que nos transportaba a todos alos años
de la mítica sala Picadilly. Y seguían cayendo grandes
temas del pasado, como “La reina del keroseno” y
“Niñoseléctricos”, que precedieron la aparición sobre el
escenario de Gold Lake, la nueva banda de Lua Rios, que
acompañóo aMiguel en la mítica “Un caballo llamado
muerte”, en la que no hubo solo de flauta pero sí una
genial improvisación de Carlosdel Amo, compañero
de Lua a las seis cuerdas.
Tras “Nos siguen pegando” aparecen Amaral en el
escenario para interpretar“Al sur de Granada”, que
inicia la recta final de la primera parte del show.
Antes del primer bis, sonarían “El sueño espacial”y “Año
2.000”, unidas la una a la otra como en el mítico “Rock
and Rios”, y finalmente “El rock de una noche de
verano”, que abriríaun pequeño descanso, merecido a
estas alturas de show.
La segunda parte de la noche arranca con Miguel
invitando a Carlos Goñípara cantar juntos “Todo a
pulmón”. A partir de aquí, advierte Miguel, ya va a ser
todo sorpresa tras sorpresa. Y así, vemos aCarlos Tarque
prestar su gran voz a la inmortal “Santa Lucía”, o a
Manolo García que es recibido con la gran ovación de
lanoche cuando sale al escenario para cantar “El blues
del autobús”. Pereza harían lo propio con “Rockanrol
bumerang”, con Miguel disfrutandodel duelo guitarrero
montado por Rubén y Leiva.
Momento bonito de la noche el medley de rock madrileño
habitualcon “Sábado en la noche”, “Mueve tus caderas” y
la esperadísima “Maneras de vivir” junto a Rosendo, que
se mostró tambiénmuy feliz de compartir escenario con
Miguel. Como postre, todos los invitados vuelven a salir
juntos para corear “Bye bye Rios”. Y aunque parece el
final,no lo es, porque aun queda ese “Himno a la
alegría” que hace cuarenta años supuso el espaldarazo
definitivo en la carrera de estegran tipo, que ha
sabido llegar al final con la dignidad de los
grandes.
Lógicamente Miguel no corre de un lado del escenario al
otrocomo antaño; tampoco lo necesita. Su esencia es su
voz, y sobre todo unas grandísimas canciones que, se
volvió a mostrar,han perdurado a lo largo de décadas. No
sabemos si el adiós es definitivo, pero en caso de que
así sea, hasta siempre, artista.
UN
SUEÑO CUMPLIDO
Por Enrique Novi
Si acaso puede haber algo mejor que una noche
perfecta, son dos noches perfectas. Y Miguel Ríos,
consciente del privilegio, vivió emocionado la primera
de ellas junto a sus paisanos con una actuaciónque ni
soñada hubiera podido mejorarse. El primero de su gira
de despedida de las tablas, fue un concierto vibrante,
eléctrico, magnífico en lo visual y en lo musical,
pero absolutamente insuperable en lo emocional. Con un
Palacio de Deportes abarrotado como nunca antes se
había visto, el intercambio de sentimientos entre
público y artista trascendió más allá de las canciones
para convertirse en un flujo de alto octanaje
emocional tan palpable como el propio escenario. Una
sensación que fue creciendo imparable conforme
avanzaba la noche hasta conseguirerizar el vello de
más de diez mil almas al unísono. Y eso es algo que
muy pocas veces se logra en las distancias largas de
un macroconcierto. Con un escenario espectacular
y sin embargo elegante, y una puesta enescena que
renunciaba deliberadamente al efectismo para ceder el
protagonismo a la música y a sus artífices, la
fenomenal banda de acompañamientodel Bye Bye Ríos,
acometió los acordes de Los marginados del rock, que
sirvió de intro a la celebradísima apariciónde un
Miguel Ríos que fue recibido con una cerrada ovación.
Con la reciente Memorias de la carretera dio comienzo
al primer tramo delconcierto. Sin dar respiro ni al
respetable ni a su propio grupo enlazó otros cuatro
temas de los ochenta en clave de rock. Bienvenidos,
Generación límite, Antinuclear y Nueva Ola fueron
coreados por la multitud. Miguel, con un aspecto que
envidiaban todos los de su quinta y admiraban los
muchos seguidores de generaciones posteriores,
demostró estar en plena forma física y vocal, algo que
a pesar de su intento deno distraer casi nadie se
privó de comentar.
Tras esa primera acometida, llegó la pausa para
presentar aJosé Ignacio Lapido. Con el que fuera líder
de los 091 se inició la serie de colaboraciones,
algunas rumoreadas en las inmediacionesdel recinto y
otras que supusieron una auténtica sorpresa para la
mayoría. Juntos cantaron, como no podía ser de otro
modo,En el ángulo muerto. Fue una de las pocas
ocasiones en que el invitado dejaba su sello impreso
en el repertorio del viejo rockero, acercándoloa su
terreno. Así es la personalidad de Lapido.
Despedido su paisano, el concierto continuó con una
marcha menosal ritmo de Raquel es un burdel, Cosas que
debo a Madrid, una Vuelvo a Granada que fue recibida
como el regalo de un hijo, y No estás sola.Llegó
entonces la sentida presentación que hizo Miguel de su
amiga Ana Belén con la que interpretó otro de sus
éxitosineludibles: El río. Tras ella la banda volvió a
meter la quinta para seguir con El ruido de fondo, una
versión de Yo solosoy un hombre con arreglos soul que
sirvió para el lucimiento de su sección de viento y en
la que el granadino emuló al mismísimoJames Brown. La
reina del keroseno y Niños eléctricos precedieron otra
de las colaboraciones más cargadas de simbolismo.
Junto algrupo Gold Lake, interpretó Un caballo llamado
muerte. Si Miguel tuvo la elegancia de no mencionar la
relación de parentesco quelo unía con su cantante, una
tal Lua, no seré yo quien desvele el misterio, por más
que gran parte de la concurrencia lo sospechara.
Con el pabellón entregado, se sucedieron Nos siguen
pegando abajo, Al sur de Granada (a dúo con Amaral
mientras se proyectabanunas vistas de Pitres), y un
medley con El sueño espacial y Año 2000.
Una apoteosis que culminó con El rock de una noche de
verano. Aún quedaban los bises y con ellos algunos de
sus clásicomás esperados: Todo a pulmón con Carlos
Goñi, Santa Lucía con Carlos Tarque de M Clan y El
blues del autobúspara la que llamó a Manolo García.
Después un nuevo volantazo para pasar de los medios
tiempos al rock and roll, que comenzócon Pereza
acompañándolo en Rocanrol bumerang, y que continuó con
un regreso a sus orígenes: Sábado a la noche y
Muevetus caderas antes presentar a una excelente banda
y despedirse para siempre.Como sorpresa final recibió
a uno de los colaboradores más ovacionados de la
noche, el bueno de Rosendo con el que todo el
auditoriocantó Maneras de vivir. A ellos se unieron
todos los que habían pasado por el escenario para
cantar el tema que da título a la gira,Bye Bye Ríos.
Una vez dicho el adiós, nadie quería moverse sin
cantar a coro el himno que puso el nombre de Miguel
Ríosen las listas de medio mundo. Y así, el paisano
volvió a tomar el escenario para cantar con su público
El himno a la alegría.Fue el perfecto colofón a un
concierto, a una noche, a una carrera que nadie en
Granada olvidará.
Un sueño cumplido.
"HOY LA MÚSICA SE
CONVIERTE EN SOLIDARIDAD"
Entrevista por Juan
Enrique Gómez - IndyRock
Fotos: Merche S. Calle / IndyRock / Festival
por Haití
Es el gran mito del
rock nacional, y además el más grande de los
roqueros con Granada como denominación de
origen.Medio siglo de canciones, proyectos y
carretera ha dado a Miguel Ríos un puesto de honor
en el Olimpo de la música popular. Y ahí sigue,
con más fuerza que nunca y a pesar de que anunció
que dejaría los escenarios en el pasado mes de
agosto, como élmismo dice, quedan muchas plazas
que visitar y, en esto del rock, mucha gente de la
que despedirse. Una de esas plazas, y de las
que másilusión hacen al artista granadino de todas
las décadas, es su participación en el festival en
beneficio de Haití,hoy en el Palacio de los
Deportes, donde asegura que pondrá toda su fuerza
y actitud rock. Miguel Ríos hace un llamamiento a
losgranadinos. «No nos olvidemos de Haití»
–Sé que actuar en Granada tiene siempre un
«valor»añadido para ti, pero ¿qué supone hacerlo
para una causa tan importante como ayudar a
Haití?
–Por lo que sé del elenco con el que voy a compartir
el escenariodel Palacio de Deportes, para todos
Granada es nuestro lugar ‘especial’ a la hora de
tocar. Por eso, esta reunión de artistas
granadinos,tiene un plus emocional que hará un gran
espectáculo. Sobre todo si se le añade el vínculo
más importante, elmotivo fundamental de esta reunión
solidaria, Haití.
–En el festival habrá poco tiempo para cada
artista, pero a pesar de ello, supongo que tu
actuación será especial ¿Qué canciones podremos
corear contigo en el Palacio de Deportes?
¿Tendremosalguna sorpresa para esta ocasión?
–Son tantas las necesidades después de la
catástrofe,que los granadinos, siempre generosos,
deben acudir en masa en ayuda al pobrísimo pueblo
haitiano. Creo que la variedad de estilos que
concurrenen el festival, puede dar una idea de cual
es la actualidad de buena parte de los artistas
granadinos de ahora. Yo actúo con la Granada BigBand
y sobre lo que voy a cantar sólo lo sabrán quienes
compren la entrada.
–El hecho de ser la gran referencia del rock de
este país ¿es un peso difícil de llevar?
–No, para nada. El rock patrio reparte su peso en
muchas espaldas.Lo difícil es ser voluntario de la
Cruz Roja, o de otra ONG, y trabajar todos los días
por los demás, sin esperar más recompensaque el ver
como los seres humanos viven con dignidad. No es
caridad lo que los mueve, sino el deseo de justicia
social. La caridad deja muy bienal que la hace, pero
la solidaridad al que la ejerce y al que la recibe.
–Recuerdo tus conciertos en Granada con el ‘Rock
en el Ruedo’ y ‘Rockand Ríos’ ¿Cómo es posible
mantener la actitud y la fuerza después de tanto
tiempo?
–Todo pasa y todo queda, decía Machado. Creo que
rock cumpleuna función social, además de rellenar
muchas otras emociones, y el saberme parte de esa
tradición me ha dado un plus de resistencia.
–En agosto de 2009 anunciaste la retirada de los
escenarios, lo que le da un gran valor a tu
participación en el festival por Haití,pero
supongo que seguirás con apariciones puntuales
–Lo que anuncié con ?Memorias de la carretera’ era
el principiodel fin de las giras... Todavía me
quedan algunos compromisos que cumplir, ciudades que
visitar. Es lo que tienen 50 años de rockand roll,
mucha gente de la que despedirse.
–Granada ha sido siempre una buena cuna para el
rock, pero ¿Cómoves el panorama actual de la
música ‘made in Granada’?
–Sí, Granada siempre prolífica en modernidades y
tradiciones.El antiguo conflicto en esta tierra
parece coexistir sin dramas insalvables. Por
desgracia no estoy muy puesto en el rock local y,
por lo tanto no tengoopinión. Me gusta mucho El
hombre garabato, pero yo sabiendo que Lapido está en
el estudio grabando nuevos temas ya soy feliz.
Pero,no nos olvidemos de Haití.
Febrero 2010
MIGUEL RIOS, VUELTA A GRANADA, SIGLO XXI Solidarios y entre amigos
6 de junio 2003 - Palacio de Deportes
Por Jesús Sanchez - IndyRock Que qué hace
un crítico de rock (permitáseme la expresión)en un
concierto de Miguel Rios en 2003 es algo que mi
cabeza sólo puede asimilar recurriendo a un
exhaustivo ejercicio de nostalgia que noconviene
desarrollar en estas líneas. Pero al menos,
ponderemos con justicia el valioso pasado de un
tipo que supo aguerrir miles de almashace veinte,
treinta y hasta cuarenta años a base de importar
músicas ajenas a un país tintado de folclore
tardofranquista primero y golosode rock de arena
veinte años después. Rios, casi en sus sesenta
años, volvía a Granada para apoyar a la ASPACE en
un conciertoque casi llenó el Palacio de
Deportes. El consabido comienzo
con "Bienvenidos" y "Rock and RollBoomerang" dio
pié a un repaso algo inexacto de los meritos
contraidos por el granadino y la bien ensamblada
Big Band (bordaron "Fever", y "Mackthe knife",
ambas en versión latina). A pesar de los buenos (y
clásicos) momentos conseguidos con "No estás sola"
o "Año 2000", lafiesta se hizo algo pesada al
menos para mis ya demasiado electrificados
oídos, con la intervención de invitados como
Balboa,Raúl Alcover o Raimundo Amador. Ni que
decir tiene que el set estaba inteligentemente
salpicado de obras que indiscutiblemennte forman
partede lo mejor que se compuso en nuestro país
entre el setenta y el final de los
ochenta. Temas como "Todo a pulmón" fueronbien
recibidos; y qué decir de la preciosa "Santa
Lucía". Con el "Blues del autobús" (dueto
con Victor Manuel algo cutre,por cierto) se puso
fin a la parte más o menos previsible del
concierto, que fue liquidado en una recta final
que contó con la presenciade los Ketama con Juan
Habichuela al frente; apareció también Ana Belén
para completar la nómina de amigos del
titular.Miguel volvió al escenario para cumplir
con un medley de rock de los 50 a base de Little
Richard, Elvis y compañia. Después,el "Himno a la
alegría" dió paso la consabida "Vuelvo a Granada"
que aunque arreglada para la ocasión, desmereció a
la fabulosaoriginal. En definitiva, pese a algunos
cincuentañeros que me increpaban por fumar, pasé
un rato agradable. Indudablemente lo mejor fué la
fabulosa ejecución de la Big Band, una formación
de lujo acompañando a un tipo que lo ha sido casi
todo y que en mi humilde opinión debería
replantearse dejar de repetir fórmula, filias,
amiguismos y gestos políticos (incluídas las
alusionesa ciertos ministros) para, aun desde su
actúal papel de crooner de una época, afrontar el
futuro de una manera más enérgicay menos
convencional. Aun quedamos algunos que no
olvidamos un pasado fiel a un movimiento que tan
sólo se vislumbra en el treinta por cientode su
repertorio.
Si el rock and roll es un boomerang, Miguel,
¿volverá?.
Tributo a Miguel Ríos Ríos: The Rock
Canalla Records 2008
por Diego Soto- Indyrock
Este trabajo recopilatorio, supone un sentido
homenaje a Miguel Ríos, por parte de
grandes bandas del pop-rock español. Elenco de
nombres que versionan y tributan temas al más
puro rock&roll.Entre éstos están desde los
míticos y señores Obus, interpretando uno de los
temas que hicieron a Miguel llegar a lomás alto,
es decir, 'Vuelvo a Granada', seguido de el
magnífico grupo Sol Lagarto con una amena
versión de 'No voy en tren'o los inconfundibles
Dardem, venidos del trip hop, que tributan sin
complejos a Ríos en su tema 'Mientras que el
cuerpo aguante'.
Un proyecto en el que además ha colaborado
Fernandisco o Medina Azahara, entre los
artistas más conocidos. El disco comienzacon una
de las mejores versiones del mítico tema
'Bienvenidos' interpretado conjuntamente por
todos y cada uno de los integrantes de este
proyectoque unen sus voces en la interpretación
vocal. Un trabajo cargado de energía por parte
de todos aquellos que han tenido
comoreferente a Ríos y es que este disco, sin
juzgar si su producción o elaboración es la
mejor, supone un homenaje de todos sus
amigoscomo bien defiende Fernandisco, «te
debíamos una Miguel».
En definitiva, una de las sorpresas del año para
los románticosdel rock español que podrán
degustar todos aquellos temas, catorce en este
álbum, con los que disfrutaron en su día.Miguel
Ríos se presenta como la figura sobre la que han
mamado los que se han aventurado por la
emergente senda del Rock&Roll en estepaís.
conciertos
en Granada
ROCK AND RIOS 9-7-83
ROCK EN EL RUEDO junio-85
Fotos J.E. Gómez - IndyRock
Biografía
Miguel Ríos nació en Granada el 7 de junio
de 1945. Fue el menor de siete hermanos en
una modesta familia en la que el padre
moriría muy pronto, para mayor zozobra de la
madre y las cinco hermanas que locriaron.
Debutó en Radio Granada muy jovencito. Con
diez u once años su hermano le «sobornó»
para que interpretase en las ondas Granada,
dedicándoselo a su chica. Y Miguel lo hizo,
por tres pesetas, y fue un exitazo. En
cuanto pudo, a los diecisiete años, viajó a
Madrid y entreilusiones y penurias en 1962
ya se llamaba Mike Ríos y era El Rey del
Twist según su casa discográfica. En la
década de los sesenta nos regala Popotitos,
El Río, Vuelvo a Granada y otros mil temas
propios y ajenos, y para remate un éxito
mundial, que aún dura: el Himno a la
Alegría. En esos diez años el a la vez
tímido y osado adolescente se ha
transformado en unsicodélico artista
entregado a la causa del amor, la paz y la
revolución del power flawer. Su presencia es
habitual en la tele y la radio, y escélebre
y querido en todo el mundo, desde Alemania,
donde saludan su homenaje a Beethoven, hasta
la Ciudad Deportiva del Real Madrid,
dondejuega pachangas con sus amigos Puskas,
Rial, Santamaría y Di Stéfano. En los
setenta el Miguel hippy, sin dejar de serlo,
se convierte yapara siempre en el Miguel
políticamente comprometido. Pasó un doloroso
mes en la cárcel de Carabanchel por
posesiónde hierba y enseguida vivió, como
toda España, el gran cambio. Es la década de
El rock de la cárcel, los Conciertos de
Rocky Amor, La huerta atómica, que él mismo
tiene por tema ecologista avant la lettre,
Al-Andlus, precursor de la fusión del
flamenco y el rock, para acabar con La Noche
Roja, primera de sus grandes giras con las
que romperá moldes, colocándose al nivel de
los grandesartistas internacionales. Y
confirma el éxito con Los Viejos Rockeros
nunca mueren y El Rock de una Noche de
Verano, espectáculos aún recordados por sus
muchos seguidores.
En los ochenta, tiempo de El Blues del
autobús y el Rock&Ríos, organizó la
asombrosa gira Rock en el Ruedo y grabó otro
disco memorable, El Año del Cometa; promovió
los Encuentros de Rock Iberoamericano, hizo
en la tele Qué noche la de aquel año y
desembocó en los noventa con Directo al
corazón. Ya era desde hacía años un viejo
rockero de los que nunca mueren. Y por eso
siguió muy vivo en los noventa, que son los
de la giraEl Gusto es Nuestro, con Ana
Belén, Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat.
Siempre creativo e inquieto, fundó un sello
discográfico, se lanzó al experimento de Big
Band Ríos y junto con Ana Belén grabó
canciones de Kurt Weill.
Amigo y colaborador de Sabina, de Rosendo,
de Fito Páez, de los Maná, se inventa un
espectáculo con hologramas, que por ciertoda
pie a uno de los más deliciosos pasajes de
sus memorias, hace otro programa de
televisión, esta vez en Canal Sur y acaba
recibiendo premios de todo tipo de
instituciones, entre las que no faltan el
gobierno de Aznar y el rey don Juan
Carlos.
El milenio arrancó para Miguel con su
simbólica vuelta a Granada, el disco y la
gira Miguel Ríos 60mp3, el disco Solo oen
compañía de otros y mil actividades más que
es imposible resumir en unas pocas
líneas.
Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo,
premio Ondas, Hijo Predilecto de Granada… se
retiró con una gira mundial en 2011 que
concluyóla noche mexicana en la que empieza
y termina este libro que es una formidable
gira literaria, deliciosa tournée alrededor
de una vida http://www.miguel-rios.com/
Cosas que siempre quise contarte
(Planeta 2013) "LA MÚSICA SE HACE SOLIDARIA"
Entrevista con motivo del festival benéfico por Haití
2010
Festival por
Haití
Miguel Ríos, Rosa López, Mariola Cantarero, La
Guardia,Franky Torres, Mokambo, Juan Pinilla, Juan
Habichuela, Pablo Martín,Humano, Niños Mutantes,
Mariola Cantarero, Granada Big Band,Miguel Ríos, Blues
Band de Granada, La Barca de Sua, Los Angeles, Magic,
Guerrero García, River, Leticia Rodríguez
Festival
del Zaidín 2005
Concierto
Intermon
Oxfam a favor de Nicaragua + fotos y crónica
1 de Mayo 2006 Anfiteatro de Maracena Granada
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