OMD
Orchestral Manoeuvres in the Dark
LA COMPLEJA SENCILLEZ DE UN CONCIERTAZO TRAS OTRO
Gira española 2023. Concierto en La Riviera, Madrid
La mítica banda de synth pop británica llegaba con su "Architecture & More
Tour", conciertos previstos para marzo del 22 que se aplazaron a marzo del 2023:
16-o3- La Riviera, Madrid + 16-03- Sala Barts, Barcelona
CRÓNICA Y FOTOS: JUAN FRANCISCO CAMACHO * INDYROCK
OMD (Orchestral Manoeuvres In The Dark) son una apuesta segura: Para los promotores (de
nuevo
Sold Out en una Riviera que se les queda obviamente pequeña, pero
lamentablemente no hay en el foro muchas salas con aforo intermedio entre los dos mil y pico
de la dicha y los quince mil de, por ejemplo, el Wizink Center); Y para el público. Los de
Wirral tienen al menos una treintena de canciones incontestables, hits atemporales, de los
que simplemente eligiendo entre ellas,
cualquier repertorio funcionaría
perfectamente. De hecho, suelen ser bastante constantes en las elegidas, aunque
siempre cabe alguna sorpresa, como leeréis más abajo.
En esta ocasión traían a Madrid (y Barcelona) su
Architecture & More Tour.
Pensaba que la idea sería esa cosa tan moderna (para mí, elogiable) de tocar un disco
completo y añadirle un puñado de éxitos. Esperaba, pues, que tocaran el fantabuloso
Architecture
& Morality, discazo repleto de canciones maravillosas además de las conocidísimas
Joan of Arc -en sus dos partes-, o Souvenir, pero no, solo “cayeron” además de las citadas
la habitual She’s Leaving y la muy sorprendente por inesperada Georgia. En el resto del
repertorio, cero sorpresas. Tampoco las hubo en la interpretación en sí. Como de costumbre
en la banda (por supuesto Andy McCluskey y Paul Humphreys, acompañados por Martin Cooper y
Stuart Kershaw) los años no parecen pasar. Especialmente en el caso de Mr McCluskey, que
sigue con los mismos molinetes de brazo que ya parecían imposibles en 1978 y que fueron sin
duda un referente para nuestro Andy de Aliexpress, Leonardo Dantés.
Bromas aparte, lo importante es que también sigue con la voz en excelente estado de forma y
con esa manera de “llenar” el escenario que hace que cualquier espectáculo visual/musical
gane muchísimos enteros.
Es impresionante verle tocar el bajo, moverse, bailar y
bracear todo el tiempo, con los únicos descansos que le proporciona Humphreys en
por ejemplo (Forever) Live and Die o Souvenir. Por cierto que la voz de Mr. Humphreys sonó
bastante mejor en la segunda que en la primera aunque en ambas, especialmente respecto de la
del cantante “principal”, estaba un poco baja. En cuanto al sonido, mira que no soy muy fan
yo del sonido habitual de La Riviera, pero las dos veces que visto a los de las maniobras en
esta sala ha sonado todo estupendamente.
El resto del concierto discurrió por lo habitual y natural a estas alturas de la película:
Isotype tras la intro de Atomic Ranch (el que para mí es uno de los mejores cortes de The
Punishment of Luxury -que también sonaría casi terminando el corpus principal- ya dejó claro
que estábamos ante otra gran noche), las maravillosas Messages y Tesla Girls, History of
Modern (part I), las imprescindibles If you Live o So In Love, las para mi gusto más flojas
Pandora’s Box, Talking Loud and Clear o Locomotion, la resultona Sailing on the Seven Seas,
la preciosa en su simplicidad ochentera Dreaming y, por supuesto, el cierre natural con
Enola Gay. Quedaban naturalmente los bises, tampoco hubo sorpresas ahí: Secret y
Electricity. Cabe destacar que ambas canciones (fantásticas), como sucede a mi juicio con
todas las grandes de OMD, tienen en común el estar
sustentadas sobre muy muy
sencillas melodías de teclado y eso, también a mi poco juicioso parecer,
las
hace todavía más grandes. Soy de la opinión de que los discos del grupo se
“estropean” precisamente cuando intentan hacer canciones más elaboradas, más barrocas y que
es en esa extremada (supuesta) simplicidad casi minimalista -POP- donde se esconden las
grandes virtudes del dúo-cuarteto. No siempre es así, pero me atrevería decir que en el
panorama tecnopop ochentero suele coincidir.
Por descontado dio igual que la gente que abarrotaba La Riviera se desgañitara pidiendo más
bises, solo tocaron los previstos. Naturalmente, por otro lado. OMD habían vuelto a hacerlo.
Habían vuelto a escribir otra página que recordaremos posiblemente siempre en su larguísima
carrera y su tremenda trayectoria de
conciertazo tras conciertazo.
Esperaremos con ganas el siguiente, aunque sepamos que el repertorio será parecido, aunque
estemos seguros de que las “novedades” serán las menos. Porque a muchos de los presentes nos
han crecido los dientes (y las barrigas) con estas canciones. Y las estaríamos escuchando
toda la vida.
De los corifeos y sus oés, lololos y sobreabundancia de absurdas grabaciones móviles
hablaremos otro día. O puede que no, que me repito mucho.
OMD, CRÓNICAS ANTERIORES, ARCHIVO HISTÓRICO DE INDYROCK
FOTOGALERÍA. OMD. MADRID 2029. FOTOS: JUAN FRANCISCO CAMACHO * INDYROCK
OMD, LA GRAN NOCHE DE LOS 'HITS'
Concierto de aniversario, como es lógico se esperaban hits. Uno detrás de otro. Y asÍ
fue...
Madrid, La Riviera 19-10-2019
Texto y fotos: JUAN FRANCISCO CAMACHO * INDYROCK
OMD andan de aniversario. Cuarenta años hace ya de aquel (maravilloso) Electricity que
terminó de acuñar aquel novedoso pop de teclados que reventó las listas de éxitos de medio
mundo unos pocos años después. OMD fueron de los primeros en hacer pop comercial
prácticamente basado sólo en teclados (The Human League iban más o menos a la par y aún
faltaban un par de años para la eclosión de Depeche Mode) y este año han decidido que, pese
a seguir más o menos en activo – The Punishment of Luxury, su último disco, es de 2017-,
cuarenta años son una magnífica cifra a celebrar girando por todo el mundo con un setlist
que recoja hits de estas cuatro décadas. Lógicamente, tras los llenazos de sus últimas
visitas, Madrid y Barcelona tenían que estar en esa gira. Y La Riviera, con su última
ampliación de aforo, era el local más adecuado en el caso de Madrid.
Sold Out, 2200 entradas, que se dice pronto, para ver a los de Merseyside. Pero antes, los
madrileños Kingdom. El trío (!ván, Gom!s y Andrea Radal) intentaron trasladar su propuesta
de electropop joven, moderno y desenfadado a un público compuesto mayoritariamente por
personas que los doblaban en edad. Digo intentaron, porque es francamente difícil abrir para
un grupo (más si es tan grande como los de las maniobras oscuras) cuando las condiciones son
las que se suelen imponer a los grupos que abren: sonido regular, iluminación bastante más
simplona que la del grupo “principal”, poco tiempo… y un público que, en general, tiene más
ganas de que acabes que de prestarte atención. Aun así, la respuesta del respetable fue
bastante buena y ellos terminaron su actuación aparentemente contentos. A mí no terminaron
de llegarme, pero estoy seguro de que la culpa fue mía ya que el trío estuvo (pese a los
problemas anteriormente citados) correcto.
La sala se había ido llenando poco (puertas a las 19:30 es demasiado temprano hasta para los
numerosos británicos que allí se citaron) y tras un pequeño retraso-cortesía para los que
llegaban tarde, Paul Humphreys, Andy McCluskey, acompañados por Stuart Kershaw y Martin
Cooper, tomaron posiciones en el escenario. Escenario al que dejaron un hueco enorme delante
que parecía dificilísimo de “llenar” por el bueno de McCluskey pero me equivocaba. 60 años
cumplió el muchacho en junio y para mi quisiera la cuarta parte de su forma física, no ya a
los 60, incluso a los 20. No paró de bailar, saltar, corretear, etc ni un momento. Solo el
par de respiros a la voz que le dio Humphreys y poco más.
Envidia máxima.
Concierto de aniversario, como es lógico se esperaban hits. Uno detrás de otro. Y así, más o
menos, fue. Messages, Tesla Girls, Souvenir, Joan of Arc, Joan of Arc (Maid of Orleans),
(Forever) Live and Die, So In Love, Dreaming, Locomotion, Sailing on the Seven Seas, por
supuesto Enola Gay… fueron desfilando. Acompañadas por Almost (gran sorpresa), Isotype,
History of Modern (Part 1), The Punishment of Luxury, Don’t Go (NUEVO single) o Statues.
Esperables, no han variado mucho el setlist en lo que va de gira europea, aunque en Lisboa
tocaron un tema más. Todas fenomenalmente bien interpretadas, buen sonido, gran capacidad de
“transmisión” por parte de, sobre todo, Mr McCluskey, tanto cuando cogió el bajo como cuando
“solo” cantó. Un concierto lleno de energía que traspasó los límites del escenario y
contagió a todo el público. No diré nada de los lolololos ni de los oeoeoeoes, pero ya
sabéis como pienso.
Los bises, las imprescindibles If You Leave, Secret y, sobre todo, Electricity. Esta última
fue primer single de la banda (Almost en su cara B), allá por 1979. Imposible mejor canción
para terminar el bolo. A pesar del desgañite general, no había tiempo para más bises y el
cuarteto se despidió como habían estado todo el tiempo, derrochando simpatía y buen rollo.
El concierto se podría resumir en una hora y tres cuartos de nostalgia, con momentos
(muchos) de pelillos erizados. Una hora y tres cuartos que demostraron la fenomenal forma en
la que están estos tipos y que cuando juntas talento con ganas y energía (y tienes un
repertorio tan incontestable como el de OMD) salen conciertazos como el de La Riviera.
KINGDOM * INVITADOS DE OMD