Además hay que destacar
el incomparable marco que ofrece el Fórum a todas estas
actividades musicales. Cinco escenarios al descubierto en un
paisaje marítimo y urbano. Funcionalidad en estado puro.
Amplitud y escasas aglomeraciones. Se corrigió la incomprensible
disposición del escenario cd drome en la edición de 2007 para
que todas las propuestas tuvieran su espacio, su encanto y su
peculiaridad. Dos escenarios grandes: Rockdelux y Estrella Damn
(uno con forma de templo romano, el otro ovalado con estética
más futurista) y tres medianos (al fantástico escenario ATP hay
que unir la novedad del escenario VICE estéticamente
insuperable). Mención aparte merece la majestuosidad del
Auditori aunque genere la controversia de siempre su aforo
limitado, aspecto sobre el que no nos detendremos puesto que
cuanto más se hable más se cuestionará la oportunidad de un
escenario a todas luces imprescindible. Por si todo eso no fuera
suficiente se realiza el esfuerzo de acercar el festival a la
ciudad con conciertos gratuitos en el Parc Joan Miró.
La organización continúa con su intención de conseguir avances
cualitativos y cuantitativos, prácticamente no se pueden achacar
defectos organizativos, la selección artística demuestra que no
sólo la calidad no está reñida con la diversión sino que, al
contrario, en la calidad está la diversión y solventaron un
aspecto bastante difícil de prever, la presencia de público a
los diferentes conciertos, ningún escenario se quedó pequeño,
ningún escenario se quedó grande, salvo quizás algunas
actuaciones en el escenario ATP. Un escenario que se consolida
por segundo año consecutivo como otro aspecto que engrandece al
Primavera, su colaboración con el prestigioso festival All
Tomorrow´s Parties. Citemos los antecedentes. El festival All
Tomorrow´s Parties nace en el año 2000 con una original idea:
una persona o grupo confecciona el cartel del festival, ya lo
han hecho Matt Groening, Thurston Moore, Shellac, Tortoise,
Mogwai, The Shins, Modest Mouse y Vincent Gallo. Ahora este
singular festival colabora con el Primavera Sound y lo hace
seleccionando los artistas que actúan en el escenario ATP.
Pero no todo son virtudes y convienen ejercicios críticos. Según
fuentes oficiales el 45% de los casi 60.000 asistentes (juntando
los tres días) eran extranjeros. Ciertamente parece un cartel
hecho a su medida. A su vez hay que unir la clara escasez de
grupos nacionales, ojeando el cartel sólo se vislumbran grupos
catalanes y a horarios poco vistosos. Surge la inevitable
pregunta: ¿cuentan con ellos como aval a la hora de solicitar
subvenciones?. Si Madee firmó uno de los discos nacionales del
pasado ejercicio quizá merezca mayor vistosidad. Caben dos
lecturas; una, la que se ampara en el concepto de ciudadanía
europea, ya no importa el origen, nos une una identidad común
que nos permite vibrar con los mismos espectáculos, Barcelona
como ciudad cosmopolita y abierta a Europa canaliza una
propuesta de máximo nivel que coloca España en la vanguardia
cultural; y la otra (que no anula la primera sino que la
complementa), en la que nos situamos, dejar los complejos
patrios, darle mayor protagonismo a lo nuestro, máxime cuando
las propuestas son en ocasiones tan válidas como las foráneas,
máxime cuando el underground español está en uno de sus mejores
momentos en cuanto a calidad y creatividad se refiere, máxime
cuando todos los géneros presentes en el festival los
encontramos en España a un nivel altísimo (y eso que los grupos
patrios no tienen el poso de experiencia que otorgan más de cien
conciertos al año como los británicos o americanos), máxime
cuando lo único que nos falta es un escaparate como este para
que se cuente realmente con nuestra escena, máxime cuando lo
ideal (y lo normal) sería que lo que le está sucediendo a El
Guincho no fuese una excepción sino la regla. Otra oportunidad
perdida.
El jueves hubo colas. No sólo para el público, también para la
prensa (padecí una hora y doce minutos). Ninguna intención de
criticar porque se me antojan inevitables y no supusieron ningún
drama como en la edición de 2004 pero la gente que busque aquí
dentro una crítica de MGMT ya sabe donde me encontraba en ese
preciso instante.
A continuación un análisis de lo vivido destacando una serie de
conciertos memorables: The Notwist, Portishead, Midnight
Juggernauts, Nick Lowe, Bishop Allen, Why?, The Go! Team, Darren
Hayman, Scout Nibblet, Enrique Morente y Lagartija Nick y Animal
Collective.
La generosidad (quizás excesiva) del cartel obligan a
disculparse con: Boris, Enon, Health, Voxtrot, Eric´s trip,
Shipping News, Caribou, Felice Brothers, Sebadoh, Devo, Bill
Callahan, Silver Jews, Shellac, Les Savy Fav, Dinosaur Jr.,
Stephen Malkmus y Aparta Band elegí a otros.
JUEVES
THE NOTWIST
La banda alemana está a punto de cumplir 20 años de carrera y
sin embargo no han abandonado el aura de grupo que marca
tendencia al margen de modas pasajeras. Su punto de inflexión se
fecha en 1998, año de la edición de -Shrink- momento en el que
abandonan el hardcore para centrarse en lo que posteriormente se
ha denominado indietrónica que explota con todas sus
consecuencia en el tremendo y justamente alabado -Neon Golden
(2002)-. Ahora vuelven (tras su aventura con el proyecto 13
& god) con -The Devil you and me (2008)- otra vuelca de
tuerca a su majestuosa propuesta.
Comenzaron con "Pick up the phone" en la que el quinteto ya
demostró los largos desarrollos y finales experimentales con las
que aderezarían sus composiciones. Continuaron con "Where is
this World" y brillaron en "This Room" y ese ascenso hacia el
espacio que es "Gloomy planets". Xilófono de juguete, batería
electrónica, base pregrabadas y Markus Acher rasgueando el
mastil, pinchando un vinilo, scratcheando y manipulando una caja
de ritmos con la que a su vez grababa parte del directo para
lanzarlo a su antojo fueron los detalles que impregnaron un
concierto que acabó con una larguísima y alteradísima "Pilot"
(ritmo bailable con tempo sosegado). Por cierto, uno de los
miembros se pasó el concierto con dos mandos de la Wii en las
manos con los que controlaba la frecuencia de un sintetizador y
de otros aparatos a su disposición. Enormes.
BRITISH SEA POWER
Parafernalia, fuerza y diversión fue lo que ofreció el ebrio
sexteto londinense en su paso por el precioso (por su ubicación)
escenario VICE. Inundaron el show (en los amplis, en el
sintetizador, como capa del bajista, en el propio cartel de la
organización.) con banderas marítimas para desgranar su poder
naval en un correcto concierto que utilizó como intro el sonido
de "All in it", la primera canción de su reciente -Do you like
rock music? (2008)-, pero que posteriormente no ejecutaron. Sí
que atacaron con las brillantes "Waving Flags" (con ese
principio cercano al Morrissey más reciente) y "No Lucifer".
Sin embargo el sonido no consiguió limpiarse en ningún momento,
el excesivo empuje del bombo de la batería ocultó las posibles
virtudes del bajo, del violín y de una trompeta inaudible. Sus
composiciones tienen un punto épico en ocasiones injustificado
al carecer de enganche previo para el despegue y ni los cambios
de voces ni el espectáculo del guitarrista (tocó en la zona de
seguridad, se arrojó al público, llegó a la décima fila, lo
devolvieron al escenario, casi acaba con el otro guitarrista al
tratar, en vano, de subirlo a hombros y acabó encaramándose a la
torre de amplis para arrojarse al escenario desde unos tres
metros de altura) consiguieron cuajar.
PORTISHEAD
La expectación era evidente. ¿Momento cumbre de la noche?.
¿Momento cumbre del festival?. Portishead iban a hacer su
primera aparición de las dos programadas, la única destinada
para todo el público ya que la mayoría de los asistentes
descartó la posibilidad de conseguir entrada para el día
siguiente en el Auditori. Se encienden las pantallas, aparece
una flecha que se enrosca hasta completar el símbolo del
majestuoso -Third (2008)-, comienza la base que sostiene la
opresiva "Silence", las proyecciones se engarzan con las propias
imágenes del concierto retroalimentadas, manipuladas, suena la
voz de Beth Gibbons y justo ahí se confirma, es cierto, va a ser
el momento cumbre de la noche, el momento cumbre del
festival.
Portishead han conseguido reinventarse. Su último trabajo no
sonará en los circuitos en los que han acabado sus predecesores
(hilos musicales de hoteles de lujo, ascensores o campañas
publicitarias sin músculo). Su último trabajo acabará
empolvandose en las estanterías de los menos exquisitos. Su
último trabajo es tan evocador como los anteriores pero con
otras herramientas, con otros ingredientes, con otros tempos,
con otra dinámica. Las canciones nuevas seleccionadas para el
concierto, entre las que destacamos "We carry on", "Hunter" y
sobre todo "The Rip", son ejemplos de saber hacer, no es ya sólo
una ejecución perfecta sino un sentimiento, un estado alterado
de conciencia que atrapa y arrasa con todo. Hasta el
cuestionable sonido industrial de "Machine Gun" que arroja
oscuridad al escenario es perfecto para la aparición vocal de
una Gibbons que arroja luz sobre las sombras, sobre el caos
futurista. Himno de una más que probable rebelión contra el
reinado de las máquinas. Su final, dos minutos de ritmo
machacón, se aderezó con la aparición de un M.C. que suavizó el
impacto.
Rescataron para deleite de los presentes "Mysterons", "Sour
Times", "Glory Box", "Wandering Star", "Over" y "Cowboys". Todo
un manual de estilo y de buenas prácticas. Un manual técnico
sobre el trip hop de los noventa. Pero fue en "Roads" cuando la
intensidad alcanzó cotas para nada esperadas, el público se vio
obligado a interrumpir la interpretación con ovaciones
involuntarias y prácticamente inconscientes.
Seis músicos sobre el escenario para interpretar catorce
canciones. Catorce dardos, catorce dianas. Sacudieron las almas.
Todavía andan confusas.
Nota: no estuve allí pero firmaron exactamente el mismo
concierto en el Auditori al día siguiente, aunque con un
aliciente, la gente acabó subiendo al escenario a petición de
los artistas, ¿pasará a los anales de la música en directo?
EXPLOSIONS IN THE SKY
Post rock de principio a fin. De principio a fin de su carrera.
De principio a fin en sus conciertos. Repiten la fórmula y ni se
cansan (todos los grupos de post rock acaban probando de otras
frutas) ni cansan (todos los grupos de post rock llegan al
hastío). Sin aspavientos, sin sorpresas, sin despeinarse. Para
los amantes del post rock este grupo es el paraíso para el resto
un grupazo de directo así que todos contentos.
Desde Austin (Texas) emitiendo muros de sonido, guitarras que
pesan, que se engarzan que se entrelazan. Arramblan con todo,
pero sin violencia, sin excesos, en una encubierta calma. La
montaña rusa del post rock que se dimensiona y reinventa en
temas como "The birth and death of a day". Sabíamos a qué venían
y no defraudaron.
VAMPIRE WEEKEND
"Sí, indie pop de toda la vida pero con algo especial, serán los
toques africanos, tropicales, tribales o como lo quieras llamar.
Yo lo llamo Ska"- así le explicaba a un amigo el sonido de
Vampire Weekend antes del concierto. Lo ratifico.
Yo no me lo creo. Vale son divertidos, vale son descarados,
incluso admito que puede que sea el debut de la temporada y
admito que aportan oxígeno al saturado momento en que se
encuentra el indie, pero en ningún caso alcanzan la frescura que
ofreció en su día Clap your hands say yeah! y en ningún caso
está justificado tanto revuelo. Sólo hay que mirar atrás para
ver cosas parecidas, ¿pero ahora esto?.
Ahora eso sí, el ego del grupo debió aumentar al menos cuarenta
y cinco puntos porcentuales. Llenaron el escenario VICE y el
público estaba entregado ante sus himnos divertidos y resultones
de su primer concierto en España. Quizás sea yo el que se
equivoque pero no veo que sea para tanto, por lo menos por
ahora.
MIDNIGHT JUGGERNAUTS
Fin de fiesta por todo lo alto. El sonido Justice se está
expandiendo, es difícil distinguir si ha contagiado a todos los
grupos electrónicos de estos últimos dos años o si los que se
han contagiado son nuestros oídos y ahora parece omnipresente.
El caso es que las reminiscencias eran más que evidentes y los
australianos abrieron los conciertos de la gira americana de los
franceses. Ritmos físicos, sudor y hedonismo. Baile sin fisuras.
Las canciones de su álbum de debut -Distopya (2007)-
interpretadas en formato de trío (guitarra, bajo y batería)
consiguieron deslumbrar con su electrónica desbocada.
Sólo un pero, la pésima interpretación y revisión de su éxito
"Into the galaxy", desilusión que aumentó por lo vivido hasta el
momento, por el sonido intenso y las sensaciones tan tangibles
que caracterizaron el concierto. Así que se esperaba el éxtasis
cuando sonara su single. Éxtasis que no llegó pero que se rozó y
palpó con la punta de los dedos durante un tremendo show.
Viernes
NICK LOWE
El clasicismo de su música, la clase de su presencia, su
tradicional vestuario (camisa blanca y pantalón negro) y la
majestuosidad del Auditori fueron el envoltorio de un concierto
magnífico, sensacional. Puro arte y pura profesionalidad.
Apareció sólo con guitarra acústica para interpretar una
selección de su dilatada carrera y por supuesto presentar su
grandioso -At my age (2007)- un ejercicio de verdadera madurez
estilística (abrió con la enorme "People change"). "Espero que
disfruten ustedes con la selección que he elegido para esta
tarde, ahora vendrán unos amigos a ayudarme", en concreto
cuatro: teclados, guitarra, batería y contrabajo que también se
encargaron de realizar unos coros sublimes en la inolvidable y
felizmente interpretada "Cruel to be kind".
El concierto discurrió en una continua sucesión de temas
sosegados, de mecedoras en el porche para hablar de los viejos
tiempos ("Indian Queens"), y píldoras de animado pop sureño
("Without love", "When i write the book"). También se acercó al
soul en "Hope for us all" y cerró con toda una declaración de
principios "(What´s so funny ´bout) peace, love and understand",
canción que han versionado, entre otros, Elvis Costello o Chris
Cornell. Un concierto tan limpio y tan puro que se acercó a lo
irresistible. Magnífico.
BISHOP ALLEN
Fantásticos. El quinteto de Brooklyn, Nueva York, tienen ese
aura de buena gente, ese aspecto de tipos normales, que
probablemente serían los únicos artistas de todo el festival que
te llevarías a comer el domingo a casa de tus padres. Y tan
sencillo y falto de ornamentos estéticos, de adornos
innecesarios, de trivialidades, de frivolidades fue su
concierto.
Todas las virtudes de su segundo trabajo -The Broken String
(2007)- aparecieron reflejadas en el concierto, a saber, pop de
melodía con enganche, lirismo desenfrenado, estribillos
pegadizos, delicadeza sana e inocencia cristalina. Abrieron, al
igual que el album con la magnífica interpretación vocal de "The
Monitor", para ir desgranando, entre otras"Click, click, click,
click", "Rain" (himno pop del pasado año), "Like castanets",
"Flight 180" (más animada e intensa que en el álbum). Y como
todo grupo pop que se precie utilizaron ukelele, melódica y
xilófono, que por cierto fue lo único que usaron para cerrar con
la suave voz (y un tanto sosa, todo hay que decirlo) de Margaret
Miller en "Butterfly nets". Había pocas propuestas de este
estilo en el festival y eso, sin duda, aumentó el buen sabor de
boca que dejaron.
THE SONICS
Como amante de este grupo mítico trataré de no hacer(me) sangre.
Intentaré no malgastar más de tres líneas con lo acontecido en
el escenario Estrella Damn a las 21 horas y 20 minutos. Rescatar
a grupos puede tener su encanto aunque en ocasiones puede
resultar patético. Por desgracia estamos ante el segundo caso.
Ni siquiera la magnífica "Have love will travel" cautivó. Sin
fuerza, a medio gas y renqueantes. Mal
BOB MOULD BAND
Podían ocurrir dos cosas, o bien la cara pausada y sosegada del
último Bob Mould, o bien la fuerza y el arrastre de los ya
míticos Sugar y Hüsker Dü. Pues bien ocurrió lo segundo, vimos
punk y hardcore y supo a gloria.
En formación de cuatro (guitarra, bajo, batería y teclado)
fueron sucediéndose canciones de una fuerza atroz, fiera, cruel,
inhumana. Hasta llegar a dos momentos que no tuvieron precio la
melodía pegadiza del "If i can´t change your mind" de Sugar y la
inefable "New day rising" de Hüsker Dü.
WHY?
"Hi we are why? And we are very angry. very angry" y no estaban
enfadados con el público, ni con la organización, ni con el
sonido de su espectacular concierto, no, estaban, y están,
enfadados con el mundo. Esa es la actitud de Why?, esa es la
rabia que despenden sus canciones, su hip hop alucinado, su
líder Jonathan "Yoni" Wolf, su brazo escayolado en alguna
reyerta, su disco -Alopecia (2008)-, su sello Anticon y por
supuesto su enorme directo.
Abrieron con "The hollows" ante un público que llenó el
escenario cd drome, cautivaron con la contagiosa paz de "These
few presidents" y remataron con la infatigable base electrónica
de "A sky for shoeing horses under".
Es un grupo en el que sólo se vislumbran virtudes. Son el puente
perfecto hacia otras músicas (en especial hacia el hip hop, ya
que lo suavizan y lo dulcifican con sus atmósferas luminosas).
Dominan la melodía y la experimentación. Hay post pop, post hip
hop, post folk y post electrónica. Exportan un discurso honrado
como predicadores en nuestras conciencias. Y atención melómanos:
investigad el otro proyecto de algunos miembros de esta banda:
cLOUDDEAD.
CAT POWER
Una exquisita melodía de Vinícius de Moraes y el "Dear prudence"
de The Beatles sirvieron para preparar nuestros oídos para el
grandioso espectáculo de la nueva diva del pop norteamericano
Cat Power, nombre tras el que se encuentra la encantadora Chan
Marshall, cuya dilatada carrera (ocho discos por el momento) va
en proyección ascendente hacia un estrellato reconocido con el
séptimo de ellos -The Greatest (2006)-.
Te plantas frente al escenario, esperando un concierto más y a
los cuarenta y cinco segundos de concierto descubres que has ido
a verla a ella, que llena todo el escenario, que posee la fuerza
de pocos artistas, que viene dispuesta a gustar interpretando
(no a gustar posando) y que incluso su desaliñada vestimenta
(zapatillas blancas, vaqueros negros holgados y camisa gris) le
da más poder a su interpretación.
Aprovechó la ocasión para presentar su reciente disco de
versiones -Jukebox (2008)- que tiene como objetivo recordarnos
que no sólo es una gran compositora sino también una gran
intérprete. Ofreció su visión del "New York" y recuperó la de
"(I can´t get no) satisfaction", presente en su anterior disco
de versiones -The Covers Record (2000)-, deslumbró con "The
Greatest" y acabó arrojando flores a un escenario entregado.
Pero no fue ella la única que venía dispuesta a lucirse, a su
espalda se resguardaba otro genio, el magistral Jim White
(batería de Dirty Three) que ofreció su particular exhibición.
THE GO! TEAM
Si quieren que su festival sea una fiesta contrátenlos. Un
primer disco -Thunder lightning strike (2004)- que lo tiene todo
para ser en sí mismo la banda sonora de una película de
Tarantino, un segundo disco -Proof of Youth (2007)- más flojo
pero con una producción tan sucia y pringosa que hace que deje
su poso y un directo tan apabullante, tan divertido que es
imposible quedarse quieto. Unen el pop, el soul, el hip hop, el
punk y la música negra de los setenta lo pasan por su particular
batidora y mientras saltan, bailan, gritan, cambian de posición
y de instrumentos pasan como un ciclón por el escenario.
Si bien es difícil que no obtengan buenos resultados cuando a
pesar de ser seis sobre el escenario (Zapatero estaría orgulloso
de su paridad) traen bastantes samplers grabados. Lo que no
quita que sean buenos instrumentistas: banjo, armónica, dos
baterías.
No se dejaron ni uno de sus singles en el tintero así que
imaginen el repertorio que hizo vibrar al repleto escenario
Estrella Damn ("I wanna see every single person in this crowd
dancing / we´re gonna play `ladyflash´ / everybody say go! go!
go! And say team team team"). Pura mezcla, mezcla pura. Pura
fiesta, fiesta pura.
EL GUINCHO
Es el hombre de moda del indie patrio. Es nuestro representante
tanto en la Champions League como en el Mundialito de clubes. Ha
tocado en América, Europa y Australia. Está que se sale. Pero su
concierto sigue deparando dudas. Normal, ya que es algo
sospechosos que consiga acercarse a la amalgama de sonidos que
forman los conciertos de Animal Collective enfrentándose sólo al
escenario. Ahora bien, los neoyorquinos también llevan infinidad
de sonidos sampleados y grabados por lo que no es cuestión de
detenerse en una crítica gratuita sobre el modus operandi del
canario.
Centrémonos en el resultado. Fuerza artística, diversión y saber
estar acaban cediendo a las inevitables comparaciones con los ya
mencionados Animal Collective, a una cierta sensación de
monotonía, a un exceso de acelerización de bpm y a unas bases
innecesariamente más electrónicas que las usadas en su magnífico
-Alegranza (2007)-. Ahora bien, la incorporación a su directo de
proyecciones, los ritmos tropicales y africanos y sobre todo los
grandes temas que son "Antillas", "Costa paraíso" o "Palmitos
park" acaban por dejar una muy buena sensación. Que siga
creciendo.
ARI(WA)TT
El Guincho preparó unas proyecciones y Okkervil River prepararon
un tema en castellano. Todavía ando pensando qué preparó
Ari(wa)tt para venir a pinchar. Supongo que al menos traería sus
discos. Se limitó a una exquisita selección, eso sí, y a poner
una canción detrás de otra, sin esfuerzo alguno, sin loops, sin
efectos, tal y como acaban. La vieja táctica de acaba una y meto
otra. Así yo también me voy "del soul al post punk y de la new
wave al rock en décimas de segundo" como reza el libreto
promocional de la organización. En un festival así y en tal
entorno habría que currárselo un poquito más. Digo yo.
Sábado
DARREN HAYMAN AND JACK HAYTER PLAY HEFNER
Hace apenas un mes recogí en estas mismas páginas mis
impresiones sobre el concierto que Darren Hayman ofreció en la
Sala El Tren de Granada con ocasión del aniversario de loop bar
& records, entre otras cosas señalé lo siguiente "Cualquiera
que haya asistido a cualquier show de Darren Hayman sabrá que la
honestidad es un bien impagable. Cancionero inigualable lleno de
referencias al amor, al alcohol, a la ciudad, a la vida
cotidiana y aderezado con un sentido del humor que en ningún
caso roza lo ridículo. Ingredientes que mantienen firme un
repertorio excepcional (.) Tan cercano y humilde que cautivó al
aforo. Simplemente adorable".
A pesar de que fue un concierto radicalmente distinto ya que a
Barcelona acudió en formato eléctrico y en formación de cuatro
(guitarra, bajo, slide guitar y batería) me ratifico en todas y
cada una de mis palabras. Pero el concierto tuvo un componente
nostálgico añadido, hace ya seis años de la disolución de Hefner
y estos 45 minutos en el Parc Joan Miró fueron como plantarse en
lo alto de un torreón para contemplar, por poco que fuera, la
historia. Restos del pasado esparcidos en una mañana de resaca.
"Sé que habéis venido a escuchar canciones de mi nuevo y
flamante álbum que ha vendido mucho en España pero lo siento,
hoy sólo vamos a tocar canciones de hefner". "The hymn for the
alcohol", "Junk", "The weight of the stars", "Don´t go" (con un
ritmo más ska), "Hello kitten", "The hymn for the cigarettes" y
"The day that Tatcher dies". Con ese repertorio no me extraña
que el concurrido público (¡sorprendente a esas horas!) pidiera
con ahínco un bis para que sonara la magnífica "The greedy ugly
people". Ganas de más.
SCOUT NIBLETT
Absolutamente sorprendente. Sobrecogedor. La fuerza vocal e
interpretativa de Emma Louise dejó compungido al Auditori.
Minimalismo elevado a su máxima expresión ya que sobre el enorme
escenario sólo descansaba una guitarra con su amplificador y una
batería y con estos dos elementos se pueden alcanzar cotas de
intensidad que van más allá de los ochomiles.
Cuando se habla de esta chica y de sus virtudes vocales y
guitarrísticas salen a la luz dos nombres, uno femenino, PJ
Harvey, por esa oscuridad vital, por ese lamento continuo de un
quejido ronco y sordo, y otro masculino, Kurt Kobain, por esa
inestabilidad, por esa sensación quebradiza y temporal. Con
cinco álbunes a sus espaldas en dos sellos más que prestigiosos,
Secretly Canadian y Too Pure, esta estrella, para muchos
desconocida, ha comenzado a brillar tras este paisajístico y
aterrador concierto.
A pesar de su origen inglés se desenvuelve como nadie en las
costuras del rock alternativo americano (no es casualidad que
resida en Pórtland). Vació su voz dominando toda clase de
registros, se atrevió a interpretar una canción sola a batería y
sorprendió con una versión insólita, el "No scrubs" de
TLC.
Manual sobre cómo pasar de la quietud al espasmo ruidista, sobre
cómo sacarle el máximo partido a la sobriedad estilística.
ATLAS SOUND
El famélico líder de Deerhunter (a estos no los vimos) Bradford
James Cox parece que le sobra el tiempo para jugar en casa con
sus samplers, sus cajas de ritmo y demás maquinitas. Si a eso le
suman los delicados punteos de su guitarra y una tenue voz
obtienen como resultado Atlas Sound. Ofreció un concierto que no
pasó de lo interesante y anecdótico aunque si a ustedes también
les sobra el tiempo dedíquenselo al complicado -Let the blind
lead those who can see but cannot feel (2008)-, les aseguro que
no se arrepentirán.
OKKERVIL RIVER
Otro de los grandes momentos de este festival. Había muchos
motivos para esperar un gran concierto, uno su grandioso -Black
Sheep Boy (2006)-, dos su reciente obra maestra -The Stage Names
(2007)- y tres su famoso concierto en el Tanned Tin 2006.
El sexteto no defraudó y ofreció un concierto vibrante y épico.
No se guardaron nada y empezaron con un par de bofetadas
("Black" y "A hand to take hold of the scene") secas y
contundentes. Amenizando con teclados y panderetas descargaron
más artillería con otras dos ataques consecutivos, la tremenda
adaptación de "Sloop john b" de los Beach Boys en "John Allyn
Smith sails" y "Our life is not a movie or maybe".
Y todavía quedarían dos latigazos más, "Unless it kicks" y el
detallazo de un "Westfall" (canción con la que suelen finalizar
sus espectaculares conciertos) íntegramente traducida al
castellano. ¿Quién da más?.
RUFUS WAINWRIGHT
Se anunciaba un "Solo Tour" pero he de confesar que la noticia
de que la noche anterior había tocado con banda en el festival
Territorios de Sevilla me hizo esperar la sorpresa. Sorpresa que
no llegó y sopor que nos invadió. Su lirismo es incuestionable,
así como su clase, su calidad, su simpatía y su dominio del
escenario pero todo eso no fue suficiente para llenar el inmenso
espacio del Estrella Damn sólo a la guitarra o al piano.
Fueron más interesantes sus comentarios que sus canciones "i
feel like an alien in this festival" (lo decía por el entorno,
no por el resto de artistas) "una de las cosas que más me gustan
de vuestro país es que habéis legalizado las bodas entre
homosexuales. Yo no me quiero casar pero es fantástico que lo
permitan. Bueno, tengo un novio maravilloso, quizás sí que
quiera casarme. no, en realidad yo quiero casarme con una rica,
a la antigua".
Su repertorio se sucedió sin pena ni gloria "Gay Messiah", "The
makers make", "Not ready to love", "Going to a town" para cerrar
con la siempre sobrecogedora "Hallelujah".
MORENTE Y LAGARTIJA NICK / OMEGA
Doce años han pasado desde la edición del Omega (1996) y como
transitamos una época de revisiones constantes parece lógico que
una obra de tal magnitud se reedite y por supuesto salga de gira
recalando en los dos festivales con más prestigio de nuestro
país (Primavera Sound y FIB).
Jugada la primera parte cabe sacar conclusiones y sobre todo
buscar los errores para no repetirlos en la segunda. Los
primeros problemas no le son achacables (se coló el sonido del
escenario ATP) pero sí es cierto que la parte central del
concierto no consiguieron el sonido esperado.
Aún así fue una manifestación cultural en toda regla. El OMEGA
es un hito de la cultura musical de nuestro país. Granada
emitiendo al mundo con una fusión que desborda las cualidades
estilísticas de cualquier género. No es rock, no es pop, no es
flamenco y no es mestizaje. Es una obra a exportar. Es
innovador, lo es desde hace 12 años y lo seguirá siendo.
Comenzó Enrique Morente con su cuadro flamenco para desgranar
las primeras composiciones del disco. Cautivando con "Norma y
paraíso de los negros" y "El pastor bobo". Sale Lagartija Nick,
posiblemente el grupo nacional con mayor presencia y con una
fuerza descomunal. La banda demuestra que no ha venido a
acompañar a Morente sino a lucirse.
Cautivaron "Manhattan (First we take Manhattan)" y "Aleluya
(Hallelujah nº 2)" (unos cuarenta minutos después de que la
interpretara Rufus) pero el público explotó con "Vuelta de
paseo". También merecen recordarse "Pequeño Vals Vienés" y "Niña
ahogada en el Pozo".
Mención aparte merece "La aurora de Nueva York", momento final
del concierto, se arreglan todos los problemas de sonido que
existieron en el ecuador del mismo y explota el júbilo con la
abrasadora entrada de Lagartija Nick. Emotivo es el adjetivo
adecuado pero se queda lejos, muy lejos.
Por cierto Rockdelux salda una cuenta pendiente. En 1999
publicaron un especial con los mejores 200 discos de la década
de los noventa. 150 internacionales y 50 nacionales. Les
recuerdo el podium español 3. Family -Un soplo en el corazón-;
2. Los Planetas -Una semana en el motor de un autobús-; 1.
Enrique Morente y Lagartija Nock -Omega-. Ahora, casi diez años
después deslumbran en su escenario.
TINDERSTICKS
Algunos grupos por más virtudes que tengan parecen caer en una
sorprendente e inexplicable rutina. Es cierto que quizás a esas
horas (1.10 a.m.) el público ya esperaba más animación, y más
los que se hayan dado una vuelta para ver qué tal le daba a los
platos Alan Braxe (muy bien por cierto), pero aún así hay que
saber en qué plazas y en qué circunstancias se torea. El
escenario Rockdelux se fue vaciando por momentos.
Una pena, porque a pesar de esa palpable sensación cansina, se
esconde un concierto íntimo, introspectivo y de una calidad
magnífica. Asimismo hay que alabar los esfuerzos: doce músicos
sobre el escenario ya que a parte de los seis miembros de la
banda se acompañaron de multiinstrumentistas que se encargaron
de dar un toque especial a las canciones con trombón, trompeta,
clarinete, triángulo, pandereta, violines, violonchelo, saxofón
y maracas, ahí es nada.
Comenzaron con la "Intro" de su celebrado -The Hungry Saw
(2008)-, sorprendieron con "Yesterdays Tomorrows" e incluso
rescataron las magníficas "Her" y "Travelling Light" pero no
llegaron a encarrilar a un público que andaba más pendiente de
la fiesta que del encanto.
ANIMAL COLLECTIVE
Hablaba al principio de este artículo del espíritu del
Primavera, y es que hay cosas que no tienen explicación. Animal
Collective son poco accesibles, multipliquen por tres en su
concierto. Animal Collective son marcianos y bizarros,
multipliquen por tres en su concierto. Animal Collective se
enredan en capas y capas de samplers, multipliquen por tres en
su concierto. Animal Collective alargan sus composiciones hasta
lo impredecible, multipliquen por tres en su concierto. Y aún
así el público estuvo entregado a la fiesta ante una propuesta
que puede ser calificada de cualquier forma excepto de masas.
Se presentaron en formato de trío para ofrecer el apoteosis
final del festival. Toda la actuación se enfocó hacia la
diversión sin tregua y hubo tres momentos claves que coinciden
con lo mejor que hicieron estos chicos durante el pasado 2007,
el primero fue "Peacebone" la canción que abre el imaginativo
-Strawberry Jam (2007)-, el segundo fue ver como la banda se
ponía al servicio de la espectacular voz de Panda Bear para
interpretar su "Comfy in nautica", y el tercero, y sin duda el
más recordado, "Fireworks" que se alargó lo indecible y en sus
momentos más experimentales se acompañó de un espectáculo de
luces sin precedentes. Catarsis en su más poético significado:
Purificación, liberación o transformación interior suscitados
por una experiencia vital profunda.
SIMIAN MOBILE DISCO
Este fue el comunicado de la organización: "Lamentamos mucho
comunicaros que la actuación de Simian Mobile Disco de esta
noche no será un live sino un Dj Set. El motivo de este cambio
es un accidente ocurrido durante el trayecto a Barcelona en el
que los instrumentos del grupo han sufrido graves daños". Así
que nos perdimos lo que prometía ser un gran concierto pero a
cambio disfrutamos de una sesión de un altísimo nivel aunque
hubo momentos de verdadera monotonía.
Lo mejor: el conejo bailando en el escenario que con el juego de
luces nos hizo sentir como a James Stewart en "El invisible
Harvey".
DJ COCO
Sin comerlo ni beberlo este Dj Coco, residente del Nitsa, se ha
llevado a su casa una de las mayores satisfacciones de su
carrera. Durante tres días se esperaron lluvias que por suerte
no llegaron. La meteorología respetó los conciertos en todo
momento y no fue hasta que comenzaron las últimas actuaciones en
todos los escenarios, djs todos ellos, cuando comenzó no la
lluvia sino el diluvio. Y nadie, ni un alma, se marchó o intentó
resguardarse en el escenario ATP. Dj Coco respondió a las
primeras gotas con el "kids" de MGMT (uno de los himnos indies
de esta temporada) y cuando ésta estaba en sus últimos compases
ya no había vuelta atrás, la fiesta continuaba y no importaba el
agua, al contrario, engrandeció las sensaciones. El regusto
final del festival sería de épica, épica pasada por agua, épica
empapada.
Acabó su sesión con "I just can´t get enough" ¿de música o de
lluvia?.
Nota: parece ser que Dj Coco se lesionó antes de su sesión y fue
sustituido, luego estas líneas hay que aplicárselas a alguien
que desconocemos su identidad. Se corregirá en cuanto recabemos
los datos. Mil perdones
Estrella
Damm Primavera Sound. Fòrum de Barcelona. 29 al 31 de Mayo.
Crónica:
Francesca Tur - IndyRock
Un universo demasiado grande
Siempre pensé que un festival es reencontrar (un tema, un amigo,
una banda o, incluso, a uno mismo) en vivo, en directo y rodeado
de gente que comparte, que disfruta y que vino, tan sólo, para
pasárselo bien. Siempre pensé que no llegaría el momento en que
tuviera que escribir sobre un festival. Un universo complejo
lleno de planetas únicos y galaxias exploradas con pies de
plomo. Demasiados estímulos, confusión de opiniones después de
multitud de sonidos, de bandas equivocadas, de sorpresas
estupendas y de desengaños poco esperados. Y ahora, digerida la
experiencia, descansadas las piernas y con los oídos más que
afinados, escribo, en letra pequeña y decorada con lo bueno que
tienen lo momentos que pasan a ser recuerdos, cuatro pinceladas
sobre el gran universo que ha sido el Estrella Damm Primavera
Sound de este año. Así que me atrevo con unas pequeñas
reflexiones en voz baja que empiezan diciendo, en mayúsculas y
entre exclamaciones, que este primer festival del gran listado
que nos viene encima, nos ha abierto el apetito de más. Nos ha
hecho sentir las ansias por bailar ante bandas que uno no
imaginaba encontrar, por reencontrar sonrisas frente a viejos
temas o ante sorprendentes novedades. En esta edición, el
Primavera ha rebuscado entre cajones más de lo que nos tiene
acostumbrados. Ha traido a los que sonaban antes de que
coleccionaramos cintas demostrándonos que se necesita revisar el
pasado aun vivo para entender que la evolución puede ganarse o
perderse y que los años no sientan igual para todos.
Devo nos hizo bailar, a la vez que reir. Nos dejaron
claro que el dominio de la música crece con los canas y que las
locuras se mantienen. Levantaron a los que miraban tránquilos
desde las gradas de césped frente al escenario Estrella Damm,
movieron los cascos rojos, regalaron un par y se quitaron los
monos amarillos para acabar con un estilo "referé" bajo su
estilo de siempre.
Dinosarus Jr. movió la melena a un ritmo en aumento, in
crecendo, que contagió a los fans-fans y dejó a los no grupies
más cansados de lo que estaban.
Animal Collective fueron imprevisibles. Experimentaron
sobre una electrónica que empezó pop hasta escalar a momentos
cumbres enloquecidos. Fiel testigo de que ganaron un gran número
de fans dejaron a la masa satisfecha.
Cat Power, que tocó junto con su ya común banda Dirty
Delta Blues Band, enamoró a un público que coreaba con su
voz intensa, saltaba con sus temas bailables y se deleitaba con
sus pasos sigilosos y sus coqueteos con el micro (poco a poco
demostrándonos que pierde ese miedo a los escenarios). En el
mismo escenario (el mítico Rocdelux que despunta por su forma de
anfiteatro con el mar de fondo y la posibilidad de disfrutar la
música sentado o bailando con espacio para abrazos y saltos sin
temor a dañar al compañero) se sintió lo que podría
resumir esta edición del Primavera Sound a nivel conceptual. Un
ritmo de siempre, de aquí, tratado de una manera que se adapta a
los días que corren sin caer en las tendencias.
Morente junto a los granadinos
Lagartija Nick,
pasearon por "
Omega" siendo uno de los grupos que mejor
críticas coleccionó. Divertido la diversidad del público y la
gracia de los de fuera de la patria bailando a ritmo de esa
guitarra que ensordeció con su portento, su seguridad y su
garro,
The Go team!, la multicultural banda de Brighton,
fue para muchos de las actuaciones más inolvidables y seguro que
de las más agotadoras. Divertidos, enérgicos y contagiosos.
Nadie pudo reprimirse de sus gritos alocados, de su soul
apunkado que guiña de manera peculiar al pop no actual. En el
mismo escenario, empezando a cerrar la noche del último día,
fluyó la compleja y estudiada sencillez de un
Rufus
Wainwright que cautivó con su voz altísima, sus dotes del
piano y sus prefacios de los temas (llegándonos a confirmar que
se sentía una "rara avis" en el festival). Su universo que se
mueve desde lo más intimo a lo más teatral dejó satisfechos a
parte del público, mientras otra tal vez esperaba más. Por mi
lado, espectacular su "Barcelona" y el final, en mayúsculas, con
"Aleluyah!"
De los de aquí, los que se mueven por la ciudad, destacar a
Tarántula e
It's not not. Los primeros aparecieron
temprano, en el escenario con aires más electrónico (Cd-Rome) y
demostraron que tanto pueden tocar en un garito pequeño como
llenar, a primera hora de la tarde con un público que les sigue
infalible. Nos regalaron un undergorund punk-country psicodélico
cantado en castellano y repleto de sus versos llenos de
historias irónicas. It's not not derrocharon punk fuerte, con
aires indies y con un portento sobre el escenario que nos
dejaron con ganas de más. Y de la capi, un
Russian Red estupendo.
Dejo ensimismado por su estilo, por la atracción que dispara y
por esos temas que por más que parezcan recordarnos a diversas
bandas femeninas tienen una personalidad única (gano mucho más
en vivo).
De los nuevos, de los que el festival, rescata del cajón más
actual destacaron
MGMT que nos demostraon que "Oracular
espectacular" suena mejor en directo y que son psicodélicamente
modernos. Un escenario repleto de gente que empezaba los tres
días de festival con estos dos jóvenes de Brooklyn. Nos dejaron
claro, que si se parecen a Flaming Lips, pero que su
experimentación promete. Igual que los sobredimensionados
Vampire
Weekend que fueron para muchos el final de la primera
noche. Con un lleno absoluto, que bajo la mítica placa
fotovoltáica y después de un montón de escalones, nos hicieron
bailar entres sus divertidos comentarios y sus temas rockeros,
plagados de una batería contundente y unas letras que contagian
buena energía. El auditorio, recogió experiencias masivamente
intimas. Colas de horas, sonrisas en la espera y ansias por ver
a los granes.
Portishead agotó reservas y tras la actuación abierta a
todos el día anterior y al aire libre deleitaron con un
concierto "de los que no se olvidan". De nuevo, tras 10 años en
los escenarios pasearon por sus grandes temas mientras
descubrían su nuevo album. Sin duda, para todos, el gran
concierto de esta edición del Primavera. Los nunca comerciales
Young
Marbe Giants consiguieron una cola inesperada, gente
corría de todos lados y cruzaba los dedos para no quedarse sin
asiento y es que hacía veinte años que se separaon. Ah! y
Bill Callahan previo a un Portishead, donde ya había
gente esperando, llenó de nuevo el Fòrum de colas. El
norteamericano deslumbró con su rock country ablusado. El
escenario ATP, el más alejado, construyó, con el mar de
fondo, y el verde alrededor, un micro mundo que creaba un
pequeño festival dentro de un gran Primavera. Una programación
comisariada por los grandes que actuaban en el festival (los
mismísimos Portishead escogieron a sus favoritos para que
pudiéramos ver que les gusta). El hip hop tuvo su lugar entre
exclamaciones. La leyenda aun en activo de
Public Enemy,
hizo levantar los brazos, sacudió a Barcelona con su contaste
diálogo con el público y cortaron el espacio con su versos casi
hablados, cantados en clave de rap. Así como De la Soul, quienes
movieron fans que venían para no perdérselos y que los tenían
subrayados en fosforito. Pasearon por sus hits donde la causa
abanderada es un "peace & love" con ese toque tan
suyo. En el tintero quedan bandas por comentar,
conciertos que una se tuvo que perder, muchos ratos que mejor no
comentar (quedan para uno mismo) y una variedad de opiniones.
Para muchos este festival es un festival de autor, con un cártel
extraño o con grupos de los que uno no está acostumbrado. Para
otros, es el festival indie en mayúsculas, el que apuesta por lo
que sonará el año que viene, o por aquellos grupos que se
proponen volver a conquistar los escenarios. Oi quien decía que
el espirítu se había perdido y que esta edición no presentaba
más que dos pares de bandas de excepción, a la vez que
escuchaba, que es el festival sin perdida, el festival urbano
por excelencia (con la posibildiad de dormir en casa y nada de
zona de acampadas) que presentaba de los mejores cárteles en
años. También hay quien considera que es el festival para
adultos, pero yo vi a muchos jóvenes, a los que ahora llenan
pistas y a los que buscan billetes baratos con antelación para
no perderse la cita pidiendo vacaciones en el trabajo. Pero todo
esto no son más que escuchas, pensamientos en voz alta o
titulares generalizados que contrastan y complementan
experiencias individuales. Lo que está claro es que el Primavera
ha vuelto a conquistar el Fórum aun y la falta de sol a la que
estábamos acostumbrados en otras ocasiones, ha vuelto a llenar
Barcelona de gente con pulseritas para bailar, ha vuelto a
conseguir conciertos en mayúsculas, a generar colas de horas
para entrar en el Auditorio y ha movido a gente de todo el mundo
(señaló unos gruppies venidos de Australia, otros de Chile y un
montón de EEUU) para venir a gozar otra edición de este universo
demasiado grande.
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