A las puertas de su 25 aniversario, los organizadores del Purple
Weekend de León pueden salir de la edición de 2012 con la cabeza
bien alta. Pese a la estrechez presupuestaria y la
contraprogramación de un festival sixties en Madrid en las mismas
fechas, ha sido un certamen más que digno, con varias actuaciones
reseñables, y un ambiente estupendo. Parece que la línea aperturista
que ha tomado el Purple en los últimos tiempos, alejándose un poco
de la estricta ortodoxia mod, le está sentando bien.
Se ha dado la curiosa circunstancia de que los conciertos
vespertinos, casi a la hora de la siesta, de grupos menores como Les
Terribles, The Ripe o los gallegos Phantom Keys en el Espacio Vías
han funcionado mucho mejor que los supuestos cabezas de cartel. Es
lo que tiene apostar por viejas glorias como Los Mockers o Rocky
Erickson: sus lejanos años dorados no se pueden fotocopiar así como
así. En cuanto a las allnighters, las largas sesiones de DJ
que todo festival de inclinación mod debe mimar, dejaron un buen
sabor de boca, sobre todo gracias a la magnífica sesión de
psicodelia, soul y garage de la noche del jueves en el bar American
Beer.
JUEVES, 6 DE DICIEMBRE
No apuntaba bien la jornada inaugural: la discoteca Studio 54 no es
el lugar más apropiado para un Festival tan aseado y elegante.
Techos bajos, poco espacio y una acústica poco favorecedora es con
lo que se encontraron The Kik. El quinteto viene a ser una
especie de súper banda holandesa de la escena 60´s, con miembros de
otros grupos como Mark & Spies y The Madd. Visten con ceñidos
trajes mod y cantan rematadamente bien en holandés. Barreras
idiomáticas aparte, recogen con gracia, estilo y buenas canciones el
legado beat de su país. Muy comunicativos y simpáticos, que tengan
un referente tan obvio como los Beatles -entre canción y canción se
les escapó el famoso riff de “Day Tripper”-, no les resta un ápice
de interés. Sin duda, una de las grandes revelaciones del Festival y
una inmejorable forma de arrancar la edición de 2012.
Ya se sabe que a veces los carteles son caprichosos, pero juntar en
una misma noche el cristalino pop de los sesenta con el punk de
finales de los setenta es complicado de digerir. Los escoceses The
Rezillos pertenecen a la misma generación que los Sex Pistols y
están empeñados en machacar una breve discografía que sazonan con
curiosas versiones como el famoso “River Deep Mountain High” que
llevaron a su terreno, o sea entre los Ramones y Blondie. Resulta
asombroso cómo después de 30 años mantienen la misma actitud punk… y
estética.
VIERNES, 7 DE DICIEMBRE
Decíamos que en los recintos menores es donde el Festival ha logrado
sus mejores resultados. No lo hicieron nada mal los valencianos
Midnight Shots en el Gran Café pasadas las 15:30 horas. El ahora
sexteto, que acaba de editar un segundo EP, ha incorporado en sus
filas un teclado y saxo con el que ganan mucho cuerpo. Más rodados y
sueltos, alternaron clásicos del R&B como “Boom Boom” y
“Hallelujah I Love Her So” con temas propios.
El Purple acabó por despegar una vez que el agradable Espacio Vías
entró en juego. En la planta de arriba, el recinto acoge un
mercadillo vintage con ropa y discos. Mientras que en la planta baja
se despliega un amplio escenario con un aforo para unas 300
personas. Con mucha diferencia, y con permiso de The Kik, aquí se
han fraguado los mejores momentos. El pop barroco y psicodélico de
un veinteañero holandés, Jacco Gardner, sorprendió gratamente. Como
en el vídeo de su single de presentación, “Clear The Air”, hubo una
serie de curiosas proyecciones de líquidos a cargo, en esta ocasión,
del artista leonés Alexplays. En la línea de los Zombies o Left
Banque, su directo confirma que éste 2012 está siendo un buen año
para la psicodelia con grupos como Temples o Tame Impala.
Ya va siendo hora de que se haga justicia con The Ripe. El grupo de
Austin en el que también participa Jorge Muñoz-Cobo, líder de los
asturianos Doctor Explosion, es técnicamente impecable y cuenta con
la rara habilidad de sonar actual con claras influencias de los
sesenta. Ahora que su primer álbum, “Into the Ears”, va calando
entre cada vez más gente están terminando de pulir su segundo disco,
previsto para 2013. En León dieron toda una lección de pop-rock con
algunas muestras de su próximo lanzamiento -la inicial “Johnny”, una
soberbia•”Divisions of You”-, aunque el público no pareció darse
cuenta hasta que llegó una versión de “A House Is Not a Motel”, de
Love.
Por la noche, en el Pabellón CHF, la batalla final se libró entre
Gentleman Jess y Los Mockers. Los primeros salieron con una estética
muy ramoniana dispuestos a pisar el acelerador del power pop y
moviéndose en unos terrenos transitados ya a finales de los setenta.
Cuentan con pildorazos como “Take It Easy On Me” o “Eat Me Alive”,
aunque a la garganta de Jesse Smith el concierto se le debió hacer
demasiado largo porque fue perdiendo voz en el tramo final. Por lo
que respecta a los Rolling Stones uruguayos, como se le conoció a
Los Mockers a finales de los sesenta, lo suyo fue un ejercicio de
nostalgia ejecutado al ralentí por unos venerables ancianos.
SÁBADO, 8 DE DICIEMBRE
Con el Espacio Vias, de nuevo, llegó la brillantez. Primero, de la
mano de los Phantom Keys, el grupo más en forma de R&B y garage
de nuestro país. Marky apareció con unas preciosas maracas de
colores al ritmo de “I´m Still a Mess”, corte inicial del espléndido
“The Real Sounds Of” (Screaming Apple, 2011), su disco de debut.
Además de una versión de los Outsiders, recordaron a Chuck Berry con
“Carol” y un Mocker al micrófono. El empujón final con “My Last
Mistake” y un tremendo arrebato oscuro y garagero, del estilo del
“Cry, Cry Cry” de los Cynics, coronaron la actuación los gallegos.
El día que Marky se centre un poco más, harán un concierto
redondo.
Había ganas de los franceses Les Terribles. Hace un año cayeron del
cartel a última hora y su garage yeyé tiene en el Purple éxito
asegurado. Fue, probablemente, la actuación más celebrada. Cuentan
con el magnetismo de Rudie, su cantante, una estilosa mujer de
mediana edad con el pelo completamente rapado. En la segunda parte
del show, al incorporar el órgano farfisa, se empezó a fraguar
el éxito con acertadas revisiones en francés del “Don´t Bring Me
Down”, de los Pretty Things, y el hipnotizador “I Can Only Give You
Everything”, de Them. La fiesta se completó con “Flamenco”, de Los
Brincos, con Nacho Hermida de los Phantom Keys a la voz principal.
En el CHF, el norteamericano Nick Waterhouse también se atrevió con
una versión del temazo de Van Morrison. Sonó calcado al disco:
elegante, limpia, fría. Waterhouse pertenece a una nueva generación
de jóvenes músicos que recuperan la música negra de los 50 y 60.
Pero al contrario que Eli Paperboy Reed, el californiano es
metódico, sobrio y hasta pelín antipático. Nada de montar un show.
Tiene una brillante voz y una calidad innegable, pero olvida que un
concierto de R&B y soul es también diversión.
Y entre una nube de psicodelia y extraños ruidos atronadores salió
el mito, la leyenda, el artista de culto. Con chaqueta blanca,
camisa negra y una enorme barriga, Roky Erickson tiene el mérito de
mantener un notable chorro de voz tal y como demostró en la preciosa
“Starry Eyes”. Eso sí, sigue siendo imprevisible. Apenas toca la
guitarra. Y a la segunda canción, el pabellón aguardó expectante a
que se superaran algunos problemas técnicos que no fueron a mayores.
Concierto irregular, solventó su actuación con unos aceptables
“You´re Gonna Miss Me” y “I Walked With a Zombie”.

3, 4 y 5 de diciembre 2011 León
Crónica por
Jon Pagola - IndyRock
Fotogalería:
Marta García / IndyRock
DÍAS GRISES
Por Jon Pagola
Más que morado o violeta, el color que mejor le habría sentado al
Purple Weekend sería tirando a gris. En su edición de 2011, el
principal festival mod y sixties de nuestro país no ha contado con
apenas conciertos memorables y el nivel de la mayoría de las bandas
ha sido más bien discreto. El fracaso de The Barracudas, cabezas de
cartel de la primera noche, fue descomunal. Los allnighters, a veces
más esperados que los mismos grupos, tampoco han cubierto las
expectativas, con excepción de la excelente sesión del italiano
Henry Milano. De los grupos, salvaremos de la quema al hiperactivo
retorno de Roy Ellis y a los todavía incendiarios Buzzcocks, de
largo los dos mejores conciertos del Purple.
SÁBADO, 3 DE DICIEMBRE
No empezaron bien las cosas en el Espacio Vías, el escenario mediano
del festival. A los franceses Les Terribles les sustituyeron los
Feedbacks,
grupo en el que Pablo González "Pibli", bateria de Doctor Explosion
y The Cynics, mata el gusanillo que debe de tener por el power pop.
Se atreve incluso a cantar en alguna canción. Mucho mejores son los
barceloneses
The Canary Sect: su R&B de mediados de los
sesenta suena bastante auténtico, y defienden con pasión y
profesionalidad tanto versiones de The Hollies o The Kinks como
recomendables composiciones propias, "Shake It But Don´t Break It",
con el que se despidieron antes de los bises.
El escenario Estrella Galicia lo abrieron con buen pie los
granadinos
Al Supersonic & The Teenagers. Motivados y
entusiamados en un festival que conocen de sobra, llamó la antención
lo entonado que estuvo Alfredo con la voz. Cerraron el set en plan
festivo con "Stand By me", como vienen haciendo últimamente. A
continuación llegó rodando por el suelo, dando brincos y hasta
haciendo el espagat... una vieja leyenda de la música Jamaicana,
Roy
Ellis, también conocido como Mr. Symarip. Vestido con un
llamativo traje gris de lentejuelas, ejerció de efectivo entertainer
en el concierto más completo del Purple, desempolvando con éxito sus
himnos skinhead ("Skinhead girl", "Banana", "Skinhead moonstomp") y
adentrándose con elegancia en terrenos más soul.

Al contrario que ocurre con Ellis, The Barracudas no han sabido o
podido envejecer con dignidad. Los chicos que aparecen en la famosa
doble portada de "Drop Out With The Barracudas" (1981) dificilmente
se verían reconocidos en unos señores de mediana edad haciendo el
cafre 30 años más tarde. Es una lástima asistir a la degeneración de
Jeremy Gluck, que apareció con una ridicula gorra de beisbol por el
escenario destrozando un tema tras otro. A la desesperada, la triada
final formada por "(I Wish It Could Be) 1965 again" y las versiones
de "Teenage Head", de los Flaming Groovies, y "You´re Gonna Miss
Me", de 13th Floor Elevators, tampoco evitaron el desastre.
DOMINGO, 4 DE DICIEMBRE
Groovy Uncle, el enésimo proyecto de Glenn Prangnell ejecutando
clásico pop-rock de guitarras con aire a los Beatles de "Rubber
Soul", pierde muchos puntos en directo. No ayuda la pobre voz de
Prangnell a unas canciones que, salvo "Count on me", les falta sal y
pimienta. Cambió y mucho el ambiente con los siempre divertidos
Imperial Surfers, que con su Rock and Roll instrumental y
comentarios jocosos hicieron reir y bailar al personal, incluido un
pletórico Jorge Explosion en la primera fila.

La noche de garage y R&B en el escenario Estrella Galicia no
levantó demasiadas pasiones. A las 500 personas escasas que se
desplazaron hasta el pabellón CHF, se le sumaron tres conciertos
que, siendo generosos, obtuvieron un aprobado raspado.
Idealipsticks, el dúo cool de Guadalajara, no lo hace nada mal pero
a veces se necesita más relleno a unas canciones de rock fibroso
para que no sólo hablemos de su estupenda imagen. Quizás el de
Frowning Clouds, por novedoso, era el concierto más esperado del
Purple. Y según se mire, el vaso estuvo medio lleno o medio vacío.
Estos chavales australianos de unos 20 años le dieron cierta
frescura a un repertorio que bebe del R&B stoniano y del garage
clásico, pero también es verdad que andan justitos de voz y que aún
les falta bastante rodaje para armar. Les daremos tiempo.
Los austriacos Jaybirds se mueven en coordenadas parecidas, pero
tienen bastante más tablas y experiencia. A veces, como en "Take
Your Chance", es como si a Ocean Colour Scene les hubieran metido
unas cuantas revoluciones de más. Sin duda, suyos fueron los mejores
momentos de la noche, con especial mención a su guitarrista Norb
Payr.
LUNES, 5 DE DICIEMBRE
Pasadas las tres de la tarde el Gran Café de León se llenó hasta los
topes para ver a los bilbainos The Extended Plays. Comandados por un
brillante Aitor, que lo mismo le da al teclado que a la guitarra
eléctrica, presentaban los dos notables temas de su último single,
"45 Collection” y “Pleasant Memories", dentro de un variado
repertorio bañado en pop psicodélico, garage y guiños a los Kinks y
los Zombies. Divertidos, simpáticos y cada vez mejores músicos,
acabaron a lo grande, versioneando en el bis a Los Negativos.
Merecen mayor atención, sin duda.
Había notable expectación -y por qué no decirlo, cierto miedo- por
la vuelta a los escenarios de Gaby, el que fuera mítico líder de los
Salvajes, y que según confesó cumplía en León 67 años. Se reunía en
esta ocasión con los Platillos Volantes, que manejan con soltura el
repertorio de la impresindible banda de los sesenta, bajo el nombre
de Savages y revisitaron con acierto todos los grandes hits ("Soy
Así", "Corre Corre", "Es la edad", etc.) de la banda. Gaby mantiene
la voz y una actitud de relaciones públicas que son encomiables,
aunque a veces se pasara con el compadreo con expresiones del tipo
"sois de puta madre". Le sucedieron sumidos en una nube de
psicodelia californiana, los británicos espesos pero también
convicentes Wicked Whispers.
Ya metidos en el escenario Estrella Galicia, da gusto dar con The
Masonics, una banda que domina a la perfección todos los palos del
Rock and Roll. Un valor seguro. The Lambrettas venían a ocupar el
lugar que el año pasado correspondió a Secret Affaire, dos de los
principales estandartes del revival mod. Como estos, tuvieron
momentos bastante dignos ("D-a-a-ance") con otros más discutibles
como en el toque ska de "Poison Ivy", mientras que las versiones de
clásicos de los sesenta ("All Or Nothing" y "All Day and All Of The
Night") animaron al menos al personal.
Por último, los Buzzcocks salieron como un tiro y acabaron por
liarla parda lanzamiento de guitarra al aire incluido justo después
de "Orgasm Addict". Fue la traca final a un intenso y espectacular
ejercicio de punk rock, que sigue teniendo el genio y la mala leche
de un guitarrista tan brillante y estético como Steve Diggle,
maquillando de paso un Festival que se ha caracterizado, por encima
de todo, por "Días Grises", como cantaban Los Flechazos.
LEÓN. 4, 5 y 6 de Diciembre de 2010
¿Somos los mods?
Crónica
Jon Pagola - IndyRock
Fotos
Marta García López - IndyRock
Éste era el año en el que los mods tenían la difícil papeleta de
elegir entre seguir siendo fieles al Purple Weekend de León o
apuntarse al VIII Beat Goes On de Avilés, coincidentes en el fin de
semana del puente. Pues bien, pese a que, probablemente, ha habido
menos mods que nunca y a que, por ejemplo, difícilmente podría haber
encajado un grupo como The Teenage Funclub, alejado totalmente de la
ortodoxia sixties, en ediciones anteriores, el Purple Weekend 2010
ha contado con una gran respuesta de público de todos los estilos y
edades. Quizás el nuevo equipo del Festival no se ha preocupado
tanto de la forma -¿somos los mods?-, como del fondo -la música-, lo
que, finalmente, se ha traducido en una edición más que aceptable,
con algunas actuaciones notables y el estreno de un recinto
principal, el pabellón del CHF en lugar del Hispánico, con el que se
ha salido del paso con todas sus limitaciones (un solo baño unisex,
olor a fritanga, etc.). Los allnighters, pieza fundamental en este
tipo de eventos, también han cumplido con creces, con especial
mención para la extraordinaria sesión de psicodelía y garage del DJ
belga Dirk Ungawa.

Y eso que el cartel sufrió desbarajustes todos los días. El sábado,
los valencianos Wau y los Arrrghs!!! tuvieron que ocupar el lugar de
The Fantastics, quienes no pudieron volar desde Londres por el caos
surgido con el paro de los controladores aéreos. El garage
troglodita y embrutecido de Juanito y los suyos se defiende mejor en
pequeños escenarios sudorosos, pero, cuestiones de tamaño al margen,
volvieron a demostrar que son una de las mejores bandas de rock and
roll de nuestro país. Repasaron el estupendo "Viven" casi de
principio a fin, y tampoco se olvidaron de su salvaje y divertida
versión de "Surfin´ Bird", entre otras píldoras de fuzz y farfisa.


La noche, sin embargo, había empezado más reposada de la mano de los
catalanes de The Excitements, elegante grupo de soul que cuenta con
el vozarrón de Cacau Valls y miembros de otras bandas barcelonesas.
Más cerca de Sharon Jones que de Amy Winehouse, la frialdad del
público jugó en su contra y no pudieron disfrutar de lo que parecía
ser un gran show de música negra.

El veterano
Booker T, que con más de sesenta años sigue
editando discos relevantes, cerró brillantemente la noche del sábado
con un repertorio centrado en grandes clásicos de su época más
gloriosa con los míticos MGs ("Green Onions", "Soul Limbo", etc.) y
de la música soul en general ("Ain´t No Sunshine", "Sittin´On The
Dock Of The Bay"). Compaginó el hammond con las voces y, si no llega
a ser por el empeño de su guitarrista en imitar los solos de
Santana una y otra vez, estaríamos hablando de un concierto
redondo.

El domingo fue la gran noche del Purple y la que más público
congregó. Por un lado, Secret Affair, uno de los grupos más
destacados del revival mod de finales de los años 70 y principios de
los 80, y que han vuelto a los escenarios a desempolvar sus viejos
éxitos (británicos), como "Time For Action" o "My World. Siguen
teniendo un pie en los primeros The Jam y otro en los Dexys Midnght
Sunners, aunque cuesta reconocer a los "Golden Boys" (esas
barrigas), treinta años después. A su favor cuentan con una extraña
y encomiable ilusión para un grupo que parece haber vuelto sólo de
paso y la buena voz de Ian Page.


Por otro lado,
Teenage Funclub, más aseados que los
primeros, y que acaban de editar otro buen disco este mismo año,
"Shadows", (y van...) bien valen para encabezar un festival indie
-Primavera Club- como otro mod. Con un público entregado, los de
Glasgow repasaron de arriba abajo sus grandes éxitos ("Ain´t That
Enough", "I Don't Want Control of You", "I Need Direction", Your
Love Is The Place Where I Come From"), junto con otras canciones más
recientes que están, al menos, al mismo nivel que sus cumbres
(preciosa "Baby Lee"). Sigue siendo inevitable comparar a los
escoceses con los Byrds y su eterna búsqueda de la cancíón pop de
tres minutos, ¡pero qué canción!


Por último, el lunes se salvaron los muebles en una noche que estaba
marcada por la fatalidad. From The Jam también suspendieron su
actuación por "accidente de uno de sus miembros", según la
organización, mientras que la extraña gira de reunión de The
Animals & Spencer Davis (Sin Eric Burdon, ni Steve Winwood) se
quedó más a medias si cabe ya que los miembros de Spencer Davies ni
siquiera aparecieron el el aeropuerto. Por suerte, la música triunfó
gracias al Rithm & Blues peleón de Nine Below Zero y a las
canciones imperecederas que los Animals o, una parte del grupo,
sonaron en el Purple ("Boom Boom", "Dimples", "Don´t let be
misunderstood", "Keep on Runing", "I´m a man", "The House Of The
Rising Sun").

LEON ES MOD
Leon 23 al 26 de septiembre 1999
Por
Benigno Sánchez, Texto y fotos

..
Unas dos mil personas amantes de los sesenta y su estética se dieron
cita en la tercera edición del Purple Weekend de León, uno de los
festivales Mod más importantes de Europa. Fue durante los días 23,
24, 25 y 26 de Septiembre. Este evento se podría definir con miles y
miles de palabras pero creo que con decir clase, elegancia y buen
gusto se dice todo.
El festival como todo el
mundo sabe o debería saber está organizado por Alejandro y Elena,
ex-componentes de los tristemente desaparecidos Flechazos. A pesar
de que he dicho que comenzó el día 23 realmente comenzó el día 20 ya
que ese día empezaba una de las actividades del festival, el
Happening 66, es decir, exposiciones, cine y vídeo. Se pudo
disfrutar de todo esto durante todo el día. Hubo una exposición del
fotógrafo Paul Newman que recopilaba algunas de sus fotografías a
los grupos más destacados de la escena Mod de los 60. Entre otras se
podían ver de The Who, The End, The Kinks, Birds, St. Louis
Union...... Todo esto se recogía bajo el titulo de "Not Fade Away".
La segunda de las exposiciones corrió a cargo del joven fotógrafo
leridano Oriol Rossell. En su exposición mostró montajes
fotográficos de grupos mods nacionales como Los Flechazos o
Unexpected además de otros montajes muy en la línea del pop-art.
También se pudo ver una exposición titulada "León en los 60"
recopilada por Manolo Martínez Henares sobre el ambiente musical de
León en los 60, haciendo hincapié en los festivales de conjuntos
músico vocales del Teatro Emperador.
Entre las películas
destacaron "Dos en la carretera", "The Jokers", "Los Chicos con las
Chicas" y "Help" de los Beatles. Además de las películas pudimos ver
vídeos de los Beatles, The Rolling Stones, Paul Weller, Kula Shaker,
Ocean Colour Scene y muchos más.
En el mismo edificio en el que se desarrolló todo esto tuvo lugar la
presentación del recopilatorio "A Fever Comp" del nuevo sello
Bip-Bip (Albert Gil-Matamala).
El que firma llegó a León el Sábado por lo que me perdí los dos
primeros días de festival. Esto lo digo porque me parece bastante
absurdo hablar de lo que no se ha visto, pero eso sí, unas pequeñas
pinceladas siempre son de agradecer. Para empezar decir que los
Strollers se cayeron del cartel a última hora así que aquella noche
(Jueves 23) sólo actuaron los Substitutos .
El Viernes 24 comenzó todo a las 12:45h. con Glosters en la carpa
"Purple Weekend", donde también estaba situada la feria y el
mercadillo de ropa. A los Glosters le siguieron The Embrooks desde
el Reino Unido, la Elephant Band de La Coruña y los suecos
Roadrunners. Ese mismo día pero ya en el escenario grande comenzaron
los norteamericanos "Sugarman Three" y a continuación hicieron su
aparición los reyes de la noche, que no fueron otros que "The
Chesterfield Kings", que hicieron su única actuación en España y que
según Alejandro y Elena, organizadores del Purple, fue un concierto
de lo más salvaje y divertido y si ellos nos cuentan eso es porque
fue así (es suficiente con su palabra). Aquella noche también estuvo
como invitado Mark Lindsay, cantante y saxsofonista de los míticos "The
Downbeats".
El Sábado 25 se volvieron a abrir las puertas de la carpa comenzando
los Mistakens para más tarde seguir con Selenitas, una de
las bandas más importantes del pop nacional y es que a pesar de su
corta edad (tienen una media de veinte añitos) han facturado una
maravilloso álbum de pop y psicodelia que muchos querrían para sí.
Fue uno de los conciertos que más deseaba ver y en el que al final
no pude estar. Más tarde los propios Selenitas me contaron que fue
un gran concierto con muchas personas a pesar de ser por la mañana.
La carpa la cerraron los Upper Fifth y los Aardwarks, ambos del
Reino Unido.
Y por fin llegó la noche y pude estar disfrutando de los conciertos.
A eso de las 23:30h. saltaron al escenario grande (situado en el
Hall de la Facultad de Filosofía) los míticos The End que se
reunieron de forma especial para la ocasión. Al principio se les vió
un poco sosos o quizá algo nerviosos y es que hacía treinta años que
no tocaban juntos. Afortunadamente eso duro tan sólo unos minutos.
Demostraron que no se les había olvidado tocar sus éxitos de
siempre. Fue una autentica explosión de R& B que concluyeron de
una forma muy pop-art, es decir, pintando un panel de tela y
finalmente machacando una guitarra contra él.
El fin de fiesta lo pusieron The Bluetones, una banda que se
jugaba mucho en su actuación ya que para los mods más puristas es
demasiado blanda. La banda del señor Mark Morris (corbata incluida)
demostró a todos porque estaban en un festival como el Purple y creo
que hasta el más purista disfrutó con ellos. Su última actuación en
España se remonta al festival de Benicassim (97). Aquel fue un buen
concierto pero este último fue maravilloso. Estuvieron repasando las
éxitos de su primer disco y por supuesto no faltaron las del último
titulado "Return to the Last Chance Saloon". Además presentaron
nuevas canciones que imagino irán a parar a un nuevo disco que
saldrá para el 2.000.
Por supuesto y sería un error mayúsculo por mi parte el olvidarme de
las Allnighter, algo imprescindible en un festival Mod. Los mejores
Djs. del mundo estuvieron allí pinchando sin descanso. Fue un
autentico maratón de psicodelia, pop, soul y sixtie (¡¡jamás había
bailado tanto!!). Estas sesiones se realizaron en una sala llamada
Tropicana con una gran pista circular muy sesenta.
Llegó el Domingo y el acabar a las mil la noche anterior hizo que no
llegase a tiempo de ver a Los Zoom de León que se
presentaban por primera vez en el Purple. Llegué a las 14:00h justo
para ver a los Blackbirds de Toledo, un grupo al que no
conocía y que me sorprendió de manera especial. Al acabar el
concierto busqué y busque hasta encontrar la única referencia que
tienen publicada hasta el momento. Se trata de un single de vinilo
editado por Trouble & Tea, el sello de Félix Explosión, y que
contiene el tema "Sing With Me". Los Blackbirds, un grupo del que
muchos se atreven a decir que es la mejor banda mod del momento. Yo
no diría tanto, pero eso sí, tiempo al tiempo. El siguiente grupo
fue The Flake, desde Alemania. A estos no les pude ver y es que el
estomago comenzaba a rugirrrr.
A las 17:00h. comenzaron The
Shambles desde Estados Unidos. Son una banda de power-pop que
recientemente han publicado su disco en España con Snap Records. La
banda estuvo acompañada por Paco Pozo de Los Imposibles durante todo
el concierto. Hicieron un repaso de su último disco y llegaron a
hacer dos bises tras las aclamaciones de un publico totalmente
entregado. En estos bises hicieron el "Runaway" de Small Faces y el
"Nadie te quiere ya" de Los Brincos, algo que sorprendió al personal
que había en ese momento en la carpa pequeña.
A las 23:30h y en el escenario grande hicieron su aparición el trio
mas gamberro de la historia del rock. Lógicamente estoy hablando de
los asturianos Dr. Explosión. Jorge y sus secuaces hicieron
un concierto apoteósico siempre acompañado por su buen humor.
Repasaron sus éxitos incluido el "Dracula ye-ye" de Andrés Pajares
en su particular adaptación. Quizá un tema que se echó en falta fue
La Chatunga de Luis Aguilé en la versión que ha hecho el trio astur
para su último trabajo. Por cierto que Jorge Explosión pidió en
público una nueva actuación de su grupo para el Purple del 2.000
acompañados por Andrés Pajares (demasié pal body).
Y para terminar quizá la banda más esperada del festival, Los
Salvajes. Los de Barcelona han decidido volver a los escenarios
después de un buen montón de años en absoluto silencio. Han vuelto
prácticamente con la misma formación, tan sólo hay dos
incorporaciones, la de un guitarrista y la del hijo del cantante que
también tocó la guitarra. El chico no pasaba (pienso yo) de los
diecisiete años y bueno, estaba ahí y poco más. El concierto fue
impresionante con llenazo incluido. Tienen unos cuantos años y kilos
de más pero amigos, Los Salvajes volvieron a ser lo que siempre
fueron: "el grupo más provocador y "salvaje" de la historia del pop
nacional". Repasaron temas de siempre como "Es la Edad", "Las
Ovejitas", o "Satisfacción", la versión del clásico de los Stones, y
hablando de estos decir que también hicieron el "Route 66". Por
supuesto no faltó "La Neurastenia". Uno de los momentos más intensos
de su concierto fue cuando subió al escenario Alejandro de Los
Flechazos. La sala se caía, los aplausos resonaban por todos
sitios.......... Fue muy fuerte y, porque no decirlo, se me puso la
piel de gallina, vamos que me emocioné. Hicieron "Que Alguien me
Ayude", la adaptación del tema "Somebody Help Me" de The Spencer
Davis Group.
Pues aquí acabó el Purple
Weekend 99, por lo menos en lo que se refiere a conciertos ya que
después comenzó la última Allnigther en la que todos quemamos los
últimos cartuchos. Esta última noche la Allnigther se trasladó a
otra sala, la Coliseum. Era más pequeña y no tan bonita como la
Tropicana, pero bueno, al fin y al cabo lo que queríamos era bailar
y eso hicimos.
El Purple se fue pero volverá para el 2.000 en su cuarta edición
(¿volverán Los Flechazos?). Ha sido mi primer Purple y seguro que no
será el último.
Por cierto que muchos festivales llamados "grandes" deberían
aprender de un festival como este, sobre todo en organización y buen
gusto a la hora de elaborar un cartel.