Este jueves 10 de diciembre la cantante volvía a la sala Joy Eslava
acompañada de una renovada banda con más teclados y sintetizadores,
presentando una incursión en su esencia más noventera.
Un declarado formato "semi-electrónico", letras que nos siguen
dejando frases memorables y un sonido más oscuro que hasta ahora
sólo habíamos vislumbrado en algunos temas como
Tres minutos,de
Tu labio superior, o
Tok Tok, de
Continental 62.

Con un ligero retraso sobre
la hora prevista y un público que comenzaba a rugir, aunque siempre
muy respetuoso – es una de las cosas que mejoran con la
edad –
arrancaba el concierto a las 21:25 horas con
uno de los temas más pegadizos del nuevo álbum de Rosenvinge,
Alguien tendrá la culpa. Se escapaban los primeros
movimientos de cabeza al compás de la música y de los pies de
Christina, que entera de negro y con la melena más corta de lo
habitual nos confirmaba que “¡Está hecha una
belleza!” como la jaleaban desde el público.
Agradecía la asistencia de los allí presentes, y
sintiéndose como en casa, comenzaba una primera parte
protagonizada por temas de sus dos anteriores trabajos. Las
horas, con un acertado juego de luces blancas y rojas; Anoche
(El puñal y la memoria) y El debut precedían a la
segunda canción de presentación de Lo nuestro,Romeo y los
demás, un canto a la paz en su particular guerra contra
el género masculino.
Continuaba con otro nuevo tema, La absoluta nada, y tras
él dejaba la guitarra eléctrica para ponerse en los teclados al
frente de algunos de los sencillos más queridos por el público de
Tu labio superior y La joven dolores. Hay que
destacar el gusto de la artista dando la vuelta a estos temas, redescubriéndolos
tanto para el público que atentamente la escuchaba como para su
propio disfrute sobre el escenario. De esta forma nos
deleitaba con la versión más alegre de La distancia adecuada,
la más tenebrosa de Mi vida bajo el agua, y las siempre
electrizantes Eclipse y Tok Tok, esta última de Continental
62.
El absoluto silencio se adueñaba de la sala mientras volvía a
enfundarse en su guitarra y entraba a acompañar a la banda Martín
Muñiz, road manager de la cantante y actual teclado de The Right
Ons. Las luces de la bola que caía del techo de la Joy crearon
un ambiente mágico mientras interpretaba otro de los temas
de Lo nuestro, Pobre Nicolás.
Y la magia continuaba con La canción del eco, en la que
se alternaban cantante y banda - batería, guitarra eléctrica, bajo
y varios teclados - para interpretar las estrofas a solas y
los estribillos en conjunto, volviendo así a redescubrirnos un
tema que ya de por sí era una delicia.
Faltaba poco para el bis y estrenaba Lo que te falta y Segundo
acto. Aprovechaba también para dedicar La muy puta a
la ilustradora Paula Bonet, responsable del videoclip del single.
Sin guitarra, en este tema Christina lucía su mono negro a lo
largo y ancho del escenario dando rienda suelta a su faceta
más dramática.
Antes de la pausa volvió a ponerse a los teclados para terminar
con La tejedora y sus aullidos a las luces de la Joy.
Un par de minutos más tarde salía sola con su guitarra para
estrenar la delicada Líquen, y en la recta final
deleitaba con una gran versión de Negro cinturón,
que a pesar de ser 'una canción de chim pún' como nos confesaba
Rosenvinge, fue uno de los temas que más arrancó a cantar al
público.
Salía el resto de la banda para tocar la última canción de un
concierto que se hizo corto tanto para la artista como para los
que lo disfrutamos. Y no fue otra que Tu sombra, de La
joven dolores, reinterpretada en una versión de sonidos
tribales que contrastaban con el carácter violento de la letra.
Satisfecha con la sensación de haber asistido a uno de esos
conciertos redondos que se dan de vez en cuando, no puedo más que
terminar como empecé, con otra línea de La muy puta, y es
que en este caso - y con permiso - "Los críticos conceden la
absolución total."
10-06-2010, Luz de
Gas, Barcelona Ciclo en persona
Crónica por Raül Ruiz - IndyRock
Fotos Jessica Corrales - IndyRock

La cantautora de origen danés se presento en la ciudad condal
acompañada de un trío excepcional para ofrecer algo más que un
concierto acústico; junto a su amigo desde hace 7 años
Charlie
Batista, el norteamericano
Chris
Brokaw y el cantautor catalán
Raúl
Fernández (REFREE) convirtieron las elitista sala de
conciertos en un lugar intimista donde músicos y público
compartieron impresiones y, como no, la música de Christina. Para
conseguir este ambiente, la sala acomodó a los asistentes en las
decenas de sillas que habían colocado frente al escenario. Un
concierto que invitaba a ser contemplado con una copa en la mano…
siempre y cuando tu cartera pudiese soportar el precio de una cena
licuada en un vaso de cristal.
Chris Brokaw
Con puntualidad alemana, el concierto comenzó a las 21.30. Abrieron
con ‘Por La Noche’, ese blues dulce con toques de lullaby, en plan
cuarteto de cuerdas. Dos temas más tardes, la artista presentó a la
banda y explicó el infortunio que había sufrido Chris en EEUU y que
le había llevado a presentarse con su pierna escayolada; doble
merito tendría su presencia al descubrir que había cogido un vuelo
desde Boston expresamente para asistir al bolo. Tras ello llegó el
momento de pasar el micrófono al público por vez primera para que
estos comenzasen su ronda de preguntas y confesiones mitómanas; pero
antes de que llegase ese momento tan personal, nuestra fotógrafa,
ávida de buscar la posición más próxima al escenario, tropezó con
una cerveza que alguien había colocado en inoportuno lugar. Esta
anécdota sirvió para que el ambiente se relajara y el público
perdiese su timidez para lanzarse a conversar con Christina. Aunque,
realizando una valoración final de las intervenciones de los
asistentes, más que conversaciones, estas derivaron en una sucesión
de lisonjas que poco tenían de curiosidad y mucho de admiración
fenómeno fan.
Uno de los momentos más bellos del concierto sucedió cuando
Christina al piano, y Raúl a la guitarra intercambiaron temas
propios para que el otro los interpretara de manera personal. Para
la versión del tema de Raúl, Christina dejó el piano para
concentrarse en cantar con naturalidad una canción escrita en
catalán. Y lo cierto es que no lo hizo nada mal.
El concierto tuvo la duración de 16 temas, entre los que sonaron
‘Nadie Como Tú’, ‘Tanta Prisa’, ‘Anoche (El Puñal Y La Memoria)’ o
el tema que abrirá su próximo disco: ‘La Canción Del Eco’, basada en
el poema de Salvador Dalí “La Metamorfosis de Narciso”. Para cerrar
con la reversión africana del ‘After Hours’ de THE VELVET
UNDERGROUND.
Al escenario regresarían para el bis todos menos Raúl. En este solo
ofrecerían un tema más: ‘Negro Cinturón’. Después de esto, luces,
música pregrabada, recogida de sillas y Christina Rosenvinge
vendiendo discos sobre el escenario, en improvisado mercadillo
musical. Algo realmente auténtico que siempre es de agradecer en
artistas de este nivel.
El último párrafo, y de manera excepcional, se lo dedicaré a
Jessica, nuestra fotógrafa, quien soportó estoicamente, y con su
simpatía natural, uno de esos momentos en que dirías tierra
“trágame”. Pero orgullosa debe sentirse de haber arrancado quizá la
sonrisa más sincera de Christina en toda la noche.
Raul Fernández
3 / 02 / 2009 Sala Bikini Barcelona
(con Steve Shelley, Chris Brokaw, Jeremy Wilms & Charlie
Bautista)
Crónica:
Francesca Tur - IndyRock
Fotos:
Isabel Flores - IndyRock



Christina Rosenvinge es un icono de los que llevan décadas rasgando
una guitarra, cantando con esa seriedad que hila frases, teje
sonidos y combina piano con guitarra. Ha pasado mucho desde que
empezará su camino solitario, se codeará con el underground de la
Gran Manzana, cantará con colaboraciones mayúsculas y se paseará por
los grandes teatros del país de la mano de Nacho Vegas. Ahora
empieza a rodar de nuevo, tiene nuevo disco bajo el brazo, "Tú labio
superior" íntegramente en castellano después de su andadura
americana y "decide subirse de nuevo a la furgo" y plantarse en las
grandes ciudades del país. A Barcelona llega un martes, justo una
semana después de Nacho Vegas, uno de sus compañeros de hazaña, y
sus pósters llenan esos bares que tienen algo de su estilo y su
nombre se lee en esos coros que tienen algo de adultos y buscan algo
de niños rockeros.
El concierto empieza quince minutos después de lo previsto así que
ese público que roza los 30, que tiene cara de emoción y que lleva
mucho tiempo esperando a ver a la madrileña en directo (siempre se
hace derrogar) empieza a escalar posiciones. La sala rebosa cámaras
preparadas, pies bien situados y grupitos que imaginan hipotéticos.
Sale su banda, hoy viene internacionalmente acompañada por cinco
músicos de excepción, ha dejado los jeans y la ropa ancha, para
enfundarse en una conjunto negro ceñido que acaba con unos tacones
que la hacen aun más distante, más lejana, más musa. La oscuridad se
rompe con el primer acorde donde ella queda iluminada. De cerca,
esta Nicole Kidman de nuestra tierra, sigue reluciendo un elixir
vital, la misma voz de siempre y arriesga a elevar la voz, subiendo
el tono más que de costumbre. Serán los tres primeros temas, del
nuevo disco, donde se vaya acomodando, tocando su pelo como de
costumbre, y resituándose con su guitarra. Susurra esos cuentos de
madres, amores y niños, habla de despedidas, de ataques y defensas,
de buenos amigo y también de amistades extrañas, "canta lo que nadie
quiere oír" y rasga la voz.
Mantiene una complicidad fría pero cercana con cada uno de los
miembros de la banda, les mira como si fueran el lugar donde fija la
mirada alguien tímido y se concentra con los ojos cerrados. Los
temas se alternan sin presentación ni saludo, ni sonrisas ni
agradecimientos, inmune a los aplausos, a los vitoreos, "a los
guapas" continua en su andadura de cantar, cantar, cantar. "No te
creas nada de lo que digo" empieza a capella y cuando arranca el
bajo y la guitarra el público la acompaña con palmas y Charlie
Bautista, su hombre orquesta, alternará la guitarra y el teclado con
una segunda voz que dará ese punto exótico y masculino a "la
chanson" de Rosenvinge.
Las luces serán serias y tenues pero habrá finales de canciones
donde la banda olvide la suavidad y se suba al carro rockero, al
destello de los focos y Christina mueva su melena. Será después de
esto, donde ella nos agradezca el venir y "El haber escogido este
plan entre todas las posibilidades de la noche, muchas gracias", el
púbico rebosante por "la amabilidad" de dedicarnos una frase, le
dedicará más piropos, aun "más guapa". Llegados a este punto ella ya
estará cómoda, entregada y nos regalará viejos temas, de esos que
enamoran "y que tocaba hace 14 años". "Princesa" hará que cante la
sala, "Canción secreta" demostrará que los fans estan al día y "La
distancia adecuada", "La Muerte Sentimental" y "Canción Secreta"
harán sonreir, "semibailar" y sobretodo disfrutar a los presentes.
Se sentará al teclado y quedará sola ante el peligro ("nos hemos
quedado solos" dirá con esa voz tan suya) dominando esa voz acorde
con notas que se suman rápidas, lentas y con unas "onomatopeyas
sonoras" que se encabalgan con la fuerza de sus dedos. Cuando
aparezca el resto del equipo ella se emocionará, tocará el piano
como una leona, fuerte y sonoro y se arrastrará de una nota a otra,
moviendo la melena.
Dejará claro que sigue salvaje pero también princesa, cautiva,
silenciosa y cautivadora, muy noventera y que atrae con sus frases,
breves y escasas, pero necesarias para que los presentes le regalen
más frases lindas. Desaparecerá tras un "A contrapelo"
radiante y cuidado y tras que se le demandará sin cesar un bis
reaparecen una primera vez. Después de dos canciones y un hasta
luego, tendrá una segunda y última oportunidad, ya que el público la
reclamará así que salen, acaban en mayúsculas y salen a saludar al
frente del escenario dejando claro que no solo domina la música, las
letras y los acordes sino el cuidado de un equipo que la ensalza y
le hace brillar. Jeremy Wilms demostró que el bajo es un lenguaje
que despunta con el idioma de Rosenvinge y Chris Brokaw habrá dado
un toque más quick, más fuerte a las letras de la madrileña. El
concierto acaba con un buen regusto, un disfrute para fans, un
redescubrimiento para los que habían perdido la fe y una sorpresa
para aquellos acompañantes que dudaban si invertir en la entrada.
Igual faltaron sillas, para poder deleitar sus historias con el
relax que tiene el fin de una jornada.
Pero Rosenvinge nos dejo con ganas de más y de poder tocar sus
letras de manera habitual, consiguió el propósito de los artistas
actuales, endulzarnos para que busquemos su golosina.
18-05-2003,
Sala Planta Baja, Granada
Produce: Global Music & Vialactea Mass-Media
Fotos
Merche S Calle © IndyRock




Rockdelux Music Weekend 07
Christina Rosenvinge, Premio Nacional de las Músicas Actuales
2018
2018, Año Rosenvinge: tras la publicación del aclamadoUn
hombre Rubio y una gira que la ha llevado a diferentes partes del
planeta, ahora recibe este pretigioso galardón concedido por el
Ministeriode Cultura y Deporte
Christina Rosenvinge ha sido galardonada hoy con el Premio
Nacionalde las Músicas Actuales. El jurado ha tenido en cuenta "el
potencial emocional de su obra y su proceso de búsqueda de una
personalidadmusical propia, su talento y la credibilidad de su
genuina carrera profesional, rasgos que encuentran una clara
expresión en sus más recientestrabajos”. Asimismo, ha subrayado “la
calidad tanto de su faceta compositiva como de sus actuaciones en
directo”.
El premio supone el reconocimiento a la trayectoria de la
compositora, en el año en que ha recibido algunas de las mejores
críticastanto por su directo como por su álbum "Un hombre Rubio" (El
Segell del Primavera 2018).
Su último trabajo es una colección de canciones escritas desde
un yo masculino en las que vuelve a dejar huella en el popadulto
contemporáneo. Christina ha ido destilando a lo largo de una vida
artística tan larga como audaz una personalísimalírica musical y una
innegable potencia poética.
¡Felicidades Christina!
- Comunicado oficial del Ministerio de Cultura, oct 2018
“Recibir el Premio Nacional de Músicas Actuales ha supuesto una
alegría inesperada que me gustaría compartir con mi banda,con mi
equipo de directo y con mi sello. Tenerles de soporte ha sido
fundamental para que lo que nace como idea se convierta en
sólida realidad sobre el escenario. Estoy muy agradecida por
recibir un reconocimiento tan prestigioso por un trabajo que ni
yo -ni ningún otro músico- siente como un trabajo, sino como una
vocación poderosísima que da tantos momentos de plenitud como
instantes de desolación. Hubo algún episodio especialmente
difícil en el que pensé en dejar la música. Por suerte, la
música no pensó en dejarme a mí; siguió tozudamente dentro de mi
cabeza transformando cada experiencia y cada descubrimiento en
nuevas canciones y proyectos que dan sentido al presente, acaso
también al futuro. De hecho, la noticia de este premio me pilla
trabajando en un libro que recopila letras y diarios y esperando
impacientemente la segunda parte de la gira de Un hombre rubio.
Cada grabación es una nueva hazaña ycada gira, una aventura
distinta que renuevan mi fe en el poder de la música pop.
Porque, al final, no hay recompensa más alta que intuir, que
saber, que siempre hay alguien esperando un próximo disco”.
Christina Rosenvinge
BIO
1987: Empieza su carrera musical con Álex y Christina
1992: Crea la banda Christina y Los Subterráneos
1997: Cerrado (Warner), su primer disco en solitario, producido por
Lee Ranaldo de Sonic Youth. Incluye sus dos primeras canciones en
inglés.
1998: Flores raras (Warner), recopilatorio en directo. Poco después
se muda a Nueva York donde vivirá desde 1999 a 2003.
2001: Frozen Pool (Smells Like Records), debuta con la discográfica
de Nueva York con reseñas en Wire, The New York Times y giras
porEstados Unidos y Europa.
2006: Christina fundó Søster Records para publicar sunuevo trabajo,
Continental 62 (Søster Records), que cierra la trilogía en lengua
inglesa iniciada con Frozen Pool y continuada con Foreign Land(El
Europeo).
2007: Verano Fatal (Limbo Starr), EP mano a mano junto a Nacho
Vegas.
2008: Tu labio superior (Søster / Warner Music) grabado en Nueva
York junto su banda norteamericana a la que se añadió parala ocasión
el guitarrista Chris Brokaw (Codeine, Come).
2011: La joven Dolores (Søster / Warner Music): las letras delas
canciones –el castellano se mantiene– se inspiran en su mayoría en
mitos clásicos. En este nuevo disco colaboran Benjamin Biolayy
Georgia Hubley (Yo La Tengo).
2015: Lo nuestro (El Segell del Primavera), inspirado por figuras
comoLuis Cernuda, Louise Bourgeois, Nikola Tesla, New Order, Franco
Battiato, Bill Callahan o Yoko Ono.
2018: Un Hombre Rubio (El Segell del Primavera), en el que
autocuestiona su identidad de género estableciendo un diálogo
atemporalcon su padre. El 8 de marzo convierte su concierto de
Barcelona en un acto de reivindicación feminista protagonizado por
las mujeres de laindustria musical.
Un Hombre Rubio según Christina Rosenvinge
Un viaje introspectivo al interior de la fortaleza emocional
masculinaasumiendo distintas identidades
Texto por
Christina Rosenvinge
Un espectro recorre Un hombre rubio: es la sombra de un hombre
misteriosoque dialoga con sus fantasmas mientras busca el Santo
Grial y pide protección a los dioses durante la travesía.
HOMBRE: del latin homo -is. Ser animado racional, varón o mujer.
En las letras de Un hombre rubio he partido de la definicion de la
palabrahombre en el diccionario de la RAE para jugar con distintas
identidades masculinas: hijo, padre, amante... También he dejado
abierta laposibilidad de que mediante el uso del masculino general
en realidad este? hablando de mí misma... o de miímismo. ¿Cuando
unamujer habla de la soledad como emoción universal deberían hablar
en masculino para incluir a los hombres?
El origen del disco es Romance de la Plata, escrita en homenaje a mi
padre. El detonante de esta canción fue una llamada que recibíde la
cantaora Rocío Márquez con el encargo de escribir un romance
flamenco para su disco Firmamento. Eso me llevó a rebuscarentre los
viejos vinilos de mi padre, que era un gran aficionado al cante
jondo. Mi padre era un ingeniero danés con alma de
romántico:aprendió español con el Romancero gitano de García Lorca y
convenció a mi madre durante el viaje de novios para quedarsea vivir
aquí. Murió cuando yo tenía 26 años. Escribí Romance de la Plata el
6 de marzo, la noche del aniversariode su muerte precisamente. Es
una oda a su azarosa vida, a la visión arrebatada del mundo que
representa su apellido danés: ROSEN, larosa, y VINGE, el ala. La
Belleza y la Libertad.
A partir de esta canción comencé a escribir temas desdeun yo
masculino con el fin de intentar comprender la soledad del hombre
desde dentro:
Pesa la palabra está inspirada por una frase que dijo el Cordobés a
la salida de su juicio por paternidad: “Yo tuve un padre de humo”.
La flor entre la vía es la declaración de un adolescente que reniega
de los modelos de masculinidad canónicos. Queríahacer un himno
tribal, asi que la escribí en 5/4, un compás poco común.
Ana y los pájaros y La piedra angular son sensuales tonadas de
desamor. Por fin cumplo la fantasia de reencarnarme en crooner. La
primeraes sobre un amor de juventud; la segunda, sobre un amor de
madurez.
En El pretendiente, un adolescente africano atraviesa el estrecho
enamoradode la vieja Europa invocando a las cuatro reinas de la
baraja espan?ola. Sobre el mar, el ve un puente hecho de agua.
Berta multiplicada está inspirada en las palabras de los seguidores
de Berta Cáceres, activista del medio ambiente hondureñaasesinada el
año pasado. Sus compan?eros deci?an que con su muerte, en vez de
acabar con ella, habi?an diseminado su semilla y ahora estásembrada
en todas partes. En la cosmovisión, nuestras almas no mueren, sino
que vuelven a la naturaleza.
En Niña animal y Afónico mi hombre rubio invoca a los espíritus.
Y aún hay otro fantasma más que sobrevuela poderosamente el disco:
musicalmente he seguido la estela de David Bowie. The Rise andFall
of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars fue el pasadizo que me
llevó hasta el mundo del pop a los quince años. Sentísu muerte como
una pérdida personal y volví a sus discos.
De enero a marzo de 2016, durante las últimas semanas de la girade
Lo nuestro me encerré a componer, escribir y arreglar canciones de
forma obsesiva. En apenas cuatro meses envié a la banda las
nuevecanciones que conforman Un hombre rubio con la idea de entrar a
grabar antes de que se enfriara el impulso.
La grabación se llevó a cabo en el estudio de Dany Richter, mi
téccnico de directo durante la primavera de 2017. Manuel Cabezalien
la guitarra y bajo, Juan Diego Gosálvez en la bateria y David Tuya
Ginzo a los teclados, forman la banda del disco.
Un hombre rubio responde a la energía de tocar en vivo. Está
concebido como contrapunto de un directo que ha ganado en
contundenciay dramatismo gracias a la larguísima gira de Lo nuestro.
He tomado las herramientas del rock clásico y las he puesto al
servicio dela poesía más desesperadamente lírica.
Febrero 2018