
'ANIMA', LA CIRCULARIDAD PERFECTA
Comentario del escritor Juan Gallardo Teruel sobre el
disco de Thom Yorke 'ANIMA' y el cortometraje de Paul
Thomas Anderson, para IndyRock
ANIMA .- Álbum de Thom Yorke
XL 2019
Cortometraje: Paul Thomas Anderson - Netflix 2019
JUAN GALLARDO * INDYROCK

Solo procede darle las gracias a Thom Yorke, por cuidar de
nuestra cordura. He perdido la cuenta de las veces que una
sorpresa de Radiohead, de Atoms for Peace, de Thom Yorke en
solitario me conmueve hasta las lágrimas
Anima, al contrario que su predecesor, Tomorrow´s Modern
Boxes, se escucha por sí solo, con cada canción enlazándose de
la mano de la siguiente, suavidad de sintetizadores y una voz
calmada, que suena como si Thom Yorke cantara durante los
segundos previos a rendirse ante la anestesia previa a una
operación a corazón abierto. Canciones aparentemente sencillas
que no lo son tanto. Yorke domina a estas alturas su
creatividad y sabe sintetizar y elegir solo los instrumentos y
las notas necesarias, no sobra nada, como un haiku, como un
poema sin artificios que va directamente al centro del
corazón, a hablarte a ese tú más allá de tus circunstancias, a
recordarte quien eres cuando se apaga la luz y tu vida es solo
una amalgama de recuerdos.
Cuesta poco imaginarse un estallido instrumental al estilo
Radiohead pre Kid A, pero a buen entendedor pocos sonidos
bastan. Este no es un disco de Radiohead, es un disco de Thom
Yorke, que comienza a convencerme como solista de cara a una
larga carrera posiblemente post Radiohead. Canciones como
Twist, que en sus primeros compases hacen temer previos
experimentos innecesarios de Yorke e incluso Radiohead (Yo
nunca les pienso perdonar el supuesto disco de supuestos
remixes de The Kings of Limbs) pero que evolucionan para
convertirse en crescendos circulares, como los de Atoms for
Peace llevados a un plano subconsciente. Dawn Chorus, mi
preferida, cuenta con una letra aparentemente aleatoria, sin
una rima ni (gran ironía) estribillo discernible, no revela a
un Yorke más Yorke que nunca ni que nadie, que observa a
Radiohead desde una cabaña sobre una montaña nevada y se
sonríe con más orgullo que nostalgia. Un disco que, por
supuesto, crece y crece y que, cómo mínimo, es el mejor disco
en solitario de Thom Yorke.
El cortometraje del mismo título que le sirve de apoyo,
disponible en Netflix, está rodado en Praga y en Les-Baux de
Provence, y estéticamente nos sugiere un ligero eco del video
de Daydreaming, pero llega mucho más lejos, estética y
emocionalmente.
El cortometraje se disfruta más cuando ya conoces las 3
canciones que impulsan la acción, una especie de amor
inesperado a tenor de una sencilla historia sin palabras, como
si se tratara de un clásico de cine mudo, Yorke convertido en
una especie de híbrido romántico e inocente entre Buster
Keaton y Charles Chaplin. Hay que mencionar la belleza y
expresividad arrebatadora de Dajana Roncione, y el trabajo
inmenso de sus múltiples coreógrafos bajo la dirección de
Damien Jalet (que también se ocuparía de la reciente película
con banda sonora de Thom Yorke, Suspiria) y la visión de su
director Paul Thomas Anderson.
El disco por supuesto, se disfruta más una vez has visto el
cortometraje. Y es por esa circularidad perfecta que no puedo
comentarlos por separado. La historia pequeña, la de la música
y artes escénicas, que solo nos interesa a unos pocos, dictará
sentencia sobre el sentido, el impacto, y la belleza artística
de esta conjunción expresiva con la que Thom Yorke, el genio
musical absoluto del siglo 21, vuelve a innovar cuando ya
parecía que estaba todo inventado.
Gracias.
UN EP
POST 'ANIMA' CON NOT THE NEWS COMO ESTRELLA
Thom Yorke apoyaba el lanzamiento de 'Anima' con la
publicación de un EP de remezcla de cuatro pistas que se
centra en el tema "Not The News", una de las piezas
principales del disco. El Ep se abre con 'Extendo Mix', una
versión extendida del original que suena, palpita y se burla
de su camino a través de las melodías y voces de la pista,
siguiendo una identidad estructural más laxa. Se evitan
algunos de los arreglos más tradicionales, allanando el camino
para un viaje abstracto a través de la canción.
A Mark Pritchard se le ocurre lo que podría ser la versión más
sencilla de los cuatro, el remix mantiene un tono fijo en todo
momento, similar al que se usa en muchas pistas de Gqom. Una
interpretación delicadamente compuesta sin desperdicio alguno,
encierra algunos de los estados de ánimo más atractivos de la
canción.
El colectivo de música jamaicana Equiknoxx agrega su swing
característico, al mismo tiempo que oculta la voz de Thom en
una niebla fantasmal que, a través de su escasez, apunta a un
conjunto de matices más oscuros.
Clark opta por una toma industrial baja, fusionando
frecuencias duras y secciones de discordancia melódica junto
con períodos de trascendencia emocional. Es un buen esfuerzo,
que recuerda algunos de sus mejores trabajos.
Este es un EP de remixes tremendamente inventivo, que da una
idea del gusto musical de Thom y algunas de las nuevas
dimensiones que parten de Anima.
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