FOTOGALERÍA, ELECTRIC
CASTLE. FOTOS: Cortesía del festival
ELECTRIC CASTLE, FESTIVAL
EL MEJOR FESTIVAL DEL MUNDO (edición 2025)
Y me quedo corto diciendo esto. Sí, para gustos los colores. Pero
después de veintipico años pateándome festivales por toda la
geografía europea, algo he aprendido.
Bontida, Cluj, Rumanía 16-20 Julio 2025
DANY SERRANO * Crónica * INDYROCK
FOTOS: Electric Castle
Electric Castle es un festival que tiene lugar cada verano a un
tiro de piedra de Cluj-Napoca, más concretamente en la localidad
de Bontida, en Transilvania. Lleva siendo, desde sus inicios en
2013, uno de los festivales más importantes de la geografía
rumana, con una asistencia de más de 250.000 personas a lo largo
de sus cinco días en la edición de este año, haciendo tope con más
de 60.000 personas en los días clave. El nombre le viene del
castillo de Bánffy, una construcción barroca de entre los siglos
XVII y XVIII, declarada monumento nacional en los años 90, y que
sirve como fondo para la celebración del festival, que tan sólo en
la zona de cámping acoge a más de 15.000 personas. Este año, quien
suscribe se incluyó entre ellas.
La edición de 2025 fue mi sexta en total, la segunda como
espectador (y la segunda también en el cámping) - a las otras
cuatro asistí como músico, y desde ambos puntos de vista no he
visto ni vivido nada comparable. Siendo testigo de la evolución
del festival, una de las cosas más increíbles es cómo han
conseguido mantener ese espíritu e identidad de festival
independiente, atrayendo al mismo tiempo a cada vez más público y
artistas de más talla; y a la vez, sigue siendo un lugar
indispensable para los amantes de la música en vivo en Rumanía
donde descubrir nuevos nombres, y una plataforma esencial para los
músicos independientes del país para abrirse a un público más
amplio. Buen ejemplo de ello es Valeria Stoica, una artista de la
República de Moldavia, asentada en Rumanía, que debutó en el
tercer escenario del festival en 2019, y este año abrió en el
principal para Justin Timberlake. Pero entraremos en detalles más
tarde.
El festival se celebra cada año de miércoles a domingo, con el
cámping abierto de martes a lunes. Este año, los cabezas de cartel
incluían, aparte de Timberlake, a Queens of the Stone Age, Shaggy,
Yungblud, Justice, Roisin Murphy, Rudimental, Sofi Tukker y Noga
Erez, además de una retahíla de artistas en sus nueve escenarios,
abarcando prácticamente todo tipo de géneros musicales. Y como
anécdota, aunque no lo contamos como escenario, uno de los
patrocinadores del festival, Lidl, monta un supermercado en el
mismo centro del festival, y tiene una rotación de DJs durante
todo el fin de semana en mitad de uno de los pasillos.
Ahora, al lío.
Jueves 17 de Julio
Aterrizo en Cluj-Napoca el jueves por la mañana, oficialmente el
segundo día del festival (aunque durante el miércoles no hay
artistas en el escenario principal). El festival pone a servicio
de sus asistentes tanto trenes como autobuses para llegar hasta
Bontida, que se encuentra a unos 30km de la ciudad. Los trenes se
agotan rápido y tienen horarios fijos (también son los más
cómodos), pero los autobuses están en rotación contínua y salen
desde dos puntos distintos de la ciudad, por un precio de unos €7
por trayecto. En horas punta, como es de esperar, se forman colas
y el tráfico puede hacer que el viaje tarde hasta una hora o más,
así que es importante planear con tiempo si no te quieres perder a
artistas clave cada día. En parte para ahorrarme el ir y venir
diario, y también para disfrutar al máximo todo lo que el festival
tiene disponible en su recinto (que son los jardines del castillo)
durante el día, opté por el cámping en lugar de hospedarme en la
ciudad, y no me arrepentí. Ni a pesar de la lluvia.
La lluvia es ya un clásico del Electric Castle, aunque no tan
exageradamente como por ejemplo en Glastonbury. Más que nada
porque el festival viene adaptándose bastante bien en los últimos
años a las inclemencias del tiempo. Si bien en 2016 acabé con una
tienda inundada, este año, a pesar del monzón que nos cayó sin
parar todo el jueves, dormí como un tronco en una tienda dónde
solo entraron el par de gotas que se colaron mientras abría y
cerraba la entrada.
La ya mencionada Valeria Stoica, que se encargaba de abrir el
escenario principal ese día, se llevó lo peor de la lluvia durante
su actuación, reduciendo bastante el número de asistentes, que con
las trombas de aguas se suelen resguardar en los bares o
escenarios cubiertos. Aún así, no se achicó y presentó con su
banda lo más selecto de sus dos discos, el segundo de los cuales
acaba de lanzar este año. Una cantautora indie que viene
experimentando con toques electrónicos y con un público en
chubasqueros que, aunque reducido, lo dió absolutamente todo bajo
el diluvio más gordo de todo el festival.
Absolutamente empapado, me dirijo al segundo escenario (Hangar),
para resguardarme por momentos de la incesante lluvia y ver las
actuaciones de los grupos punk Bad Nerves y Refused, en una carpa
hasta las trancas por motivo nuevamente de la lluvia.
Por la aplicación del festival nos llegan notificaciones para
decirnos que Justin Timberlake, que era considerado el plato
fuerte de esta edición, retrasaba su actuación por unos 45 minutos
para esperar a que se calme la lluvia. Destaco en este momento que
muchos de los asistentes que vinieron ese día (y de hecho al fin
de semana completo) lo hicieron para ver a Timberlake, que actuaba
por primera vez en Rumanía. Lo que siguió a los 45 minutos de
espera fue un auténtico bochorno. Un Justin Timberlake frío, que
además de apenas comunicarse con el público, no canta apenas tres
notas por canción, dejándole toda la carga a sus coristas y al
público. Ni en los estribillos. El peso de la actuación cayó sobre
su banda, de nota 10, pero en Justin Timberlake vimos simplemente
a una estrella del pop que vino a cobrar su caché para darse un
paseo en abrigo y gafas de sol por el escenario durante poco más
de una hora de “actuación”. No es ninguna sorpresa que se hayan
hecho virales los clips del concierto grabados por fans dejando
esto en evidencia. Hay rumores de que venía con gripe, pero lo
mínimo es dar una explicación sobre las tablas y no vacilarle al
público de tal manera.
Viernes 18 de Julio
Lo bueno de los diluvios de festival (por lo menos en Rumanía) es
que al día siguiente no estás en lo que se puede considerar un
asador. Nublado, pero sin llover, y una temperatura bastante
agradable de veintipocos grados era lo que nos aguardaba ese día.
Después de un desayuno rápido, nos acercamos por el escenario
Booha, justo al frente de la entrada del festival, construído a
base de contenedores de carga y donde hay una rotación contínua de
DJs, para espabilarnos a base de drum and bass antes de darnos un
pateo por el recinto y ver las distintas instalaciones de este
año, entre las que destaca el mercadillo que montan dentro del
castillo, e incluso sitios donde practicar deporte (había canchas
de baloncesto y volley playa, redes y raquetas para jugar al
bádminton en el césped… e incluso montaron una mini maratón en el
cámping el último día del festival). Aparte del supermercado
dentro del festival (que es un puntazo) y la multitud de food
trucks (entre los que cabe destacar Ali Oli, que monta un
restaurante español de Bucarest con el mismo nombre y que sirve
una paella y unos pimientos de padrón de escándalo), los
asistentes también tienen la opción de darse una vuelta por el
pueblo de Bontida, pegado prácticamente al recinto del festival,
donde hay multitud de bares, restaurantes y puestos de todo tipo.
Ciresan, en el Backyard Stage (un escenario muy guapo situado,
como el nombre indica, en una ladera de la parte trasera del
castillo, con bancos y cojines para tomar asiento, sitio para
sentarse en el césped, y árboles dando cobijo a la sombra para
todo el público), es el primer nombre que vemos hoy. Un artista de
“pop underground” rumano, con muy buenos temas y una banda que
cuenta con algunos de los mejores músicos de sesión del país.
De allí vamos a la rueda de prensa de Queens of the Stone Age, que
se preparan para su primer concierto en Transilvania después de
haber tenido que cancelar la que hubiera sido su aparición en la
edición de 2024, debido a la hospitalización de Josh Homme. El
grupo se muestra entusiasmado por estar allí, en especial su
guitarrista Troy Van Leeuwen, al que llaman afectuosamente “el
gótico” de la banda.
Tiramos para el escenario principal para ver a Roisin Murphy, que
no deja títere con cabeza. Una banda magistral pone el telón de
fondo para una actuación en toda regla de la cantante irlandesa,
con cambios de vestuario prácticamente para cada canción, y que se
marca una performance de infarto con una cámara fija, jugando con
primeros planos en blanco y negro a través de las pantallas a cada
lado del escenario.

Queen of the Stone Age
El turno le llega al plato fuerte de la noche, y Queens of the
Stone Age se llevan de calle al público con una lección magistral
de buen hacer. Una actuación demoledora que repasa todos los
clásicos esenciales de los padrinos del desert rock, donde destaca
el coreo a público completo del “Make It With Chu”, con un guiño
al “Miss You” de los Rolling Stones, poco antes de cerrar con “Go
With The Flow” y “A Song for the Dead”. A este paso, ya nos hemos
olvidado prácticamente del bochorno de Timberlake.
Sábado 19 de Julio
El sábado amenaza con lluvia (hubo poca al final), pero en lo
musical viene bastante cargado. Empezamos temprano con la
actuación de Dimitri’s Bats en el escenario Hangar, un grupo de
Bucarest de pop alternativo que vienen dando el salto en este
último año al panorama internacional, con actuaciones en el Sziget
de Budapest o el InMusic de Zagreb, y una de las bandas más
destacadas de la escena underground en Rumanía. Buenos temas para
pegarse un bailoteo y entrar en calor para lo que se viene encima
el resto del día.
Les sigue en el mismo escenario Mihail, un artista moldavo
afincado en Cluj con tendencias pop experimentales, que cantando
en rumano ha llegado recientemente a tocar en Glastonbury, con
gran presencia escénica y carisma.
Nos acercamos al Backyard Stage para ver la actuación de Iova, una
joven artista electro pop rumana con un directo contundente y
pegadizo, antes de tirar para el escenario principal para terminar
de ver la actuación de Bosquito, otra agrupación rumana con toques
e influencias de música latina y con una larga trayectoria a sus
espaldas.
En el escenario principal aparecen después Rudimental, un
auténtico cañonazo de drum and bass en directo que revienta el
recinto. El sábado es el día fuerte de fiesta para los residentes
de Cluj, muchos de los cuales se suelen acercar al festival tan
sólo el viernes o el sábado para exprimir al máximo la oferta de
escenarios y carpas con DJs y aprovechar para ver a algún que otro
grupo en directo - algo que benefició claramente a la agrupación
británica.
Con el aforo a tope, Yungblud aterriza en el escenario del
Electric Castle con una actuación explosiva, y uno de los eventos
claves de todo el festival. Se aprendió lo justo en rumano para
meterse al público en el bolsillo desde el primer minuto. En todo
momento se notaba claramente que estaba disfrutando de cada
segundo con un público súper entregado a pesar de su corta
trayectoria (cuando se compara con la de otros artistas sobre el
mismo escenario). Un rock star de los pies a la cabeza que
recuerda por momentos a los tiempos mozos de Jagger, Iggy Pop,
Ozzy e incluso Keith Flint de The Prodigy.
El dúo francés Justice, los siguientes en el escenario principal,
dieron una auténtica masterclass con una apoteósica actuación
tanto sónica como visual, aunque con bastante menos afluencia de
público, posiblemente también por el hecho de que a esas horas,
muchos de los residentes y visitantes que se alojan en Cluj
deciden dirigirse hacia la salida para evitar colas masivas en las
paradas de autobús.
Domingo 20 de Julio
El domingo amanece con sol y calor, y un recinto ya bastante más
despejado - aparte de la afluencia añadida del viernes y sábado,
muchos asistentes con el pase completo suelen irse de vuelta a
casa durante el último día para llegar al trabajo el lunes (con
las baterías poco cargadas, todo hay que decirlo).
Para los que todavía aguantamos el tipo, nos regalan un par de
sorpresas: la primera, la actuación en el escenario del cámping
(sí, también tiene un escenario exclusivo) de la cantante rumana
Tania Turnureanu, combinando música tradicional rumana con toques
de jazz, soul y pop, en un ambiente súper chill perfecto para las
monumentales resacas que más de uno y una llevan encima. La otra
sorpresa, la actuación impromptu de Noga Erez bajo un árbol en los
jardines del recinto del festival - la misma que más tarde
actuaría en el escenario principal, pero en esta ocasión para un
puñado de asistentes.
Nos acercamos al Backyard Stage para la actuación de la cantautora
indie-pop Andra Andriuca, con toques de rock alternativo, y que
cautiva al público con su peculiar imagen, encanto sobre las
tablas y buen hacer. De allí nos vamos al Hangar Stage a ver la
actuación de Dora Gaitanovici, otra cantante rumana con toques de
música tradicional del país, pero en este caso mezclados con metal
moderno y agresivo de la escuela djent, que lleva ya un par de
años haciéndose un hueco en la escena nacional y que atrajo a un
gran número de público a la carpa.
Le siguen Dirty Shirt, otra agrupación rumana que mezcla groove
metal y música folk de los balcanes con ambiente súper festivo y
un resultado increíble, que llevo ya siguiendo unos años y que
revientan la carpa. El grupo es uno de los más destacados de la
escena alternativa del país, y uno de sus exponentes más
internacionales, habiendo girado extensamente por Europa y tocando
en festivales como el Hellfest o el Wacken. A poco están, a este
paso, de tocar en el escenario principal del festival.
Y en el principal cerramos la veda por este año con la actuación
de Shaggy, celebrando 30 años del lanzamiento de “Boombastic” con
un set plagado de éxitos para los más nostálgicos, donde cae
también alguna versión de su paisano Bob Marley.
Reventados, pero felices, tiramos con los trastos para casa,
apenados porque esto se acabe tan rápido, pero con ganas de volver
el año que viene al festival que la revista Rolling Stone ya ha
calificado como el más original de Europa. Un festival que pone
muchísima atención al feedback de sus asistentes, que mejora de
manera brutal cada año y que ha transformado la economía local
considerablemente, además de atraer múltiples iniciativas que
mejoran no sólo el disfrute, pero también la seguridad del
público. Cabe resaltar el “angel shot” que puedes pedir en la
barra, que no es sino una señal a los camareros de que necesitas
ayuda si no te encuentras bien o si alguien que no debe te está
molestando - o el hecho de que puedes pedir una tapa y pajita para
tu bebida para que no te puedan echar nada en ella en un descuido.
En cuanto a limpieza: chapó. Los baños (y duchas!) más limpios que
vas a ver en ningún festival, múltiples papeleras y zonas de
reciclaje, ni un vaso y prácticamente nada de basura por el suelo,
y en general un buen rollo y una tranquilidad unidos a un ambiente
de fiesta que no he visto en mi vida en ningún festival.
Merece la pena no solo ir, sino que lo visiten organizadores de
otros festivales para aprender más de una lección de cómo hay que
hacer las cosas.
Las entradas para 2026 están en pre-venta por €129 más tasas para
el pase completo (sin incluir cámping). Más información en
la web del festival.
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