MIL CALLES LLEVAN HACIA EL SÓTANO DEL DÓCTOR
Sala Prince, Granada - julio 2018
Con un sonido perfecto en una sala muy coqueta, las melodías de Juan Antonio (guitarra rítmica)
subían la temperatura cada vez más.
POR LUIS MIGUEL ALBARRACÍN * INDYROCK
En un sábado que sirvió para celebrar la llegada de unas merecidas vacaciones para muchos, los
eventos en la ciudad nazarí se solapaban. Por un lado, teníamos el partido de un Mundial de
fútbol que pocas horas antes había dejado a la Roja fuera de la competición. Por otro lado, el
ayuntamiento había organizado un concierto en el Paseo del Salón en el que actuaron los Niños
Mutantes. Pero todavía quedaba otro gran plan para disfrutar: acercarse a la Sala Prince y
cantar los temas más radiados del pop español de los años ochenta. Aunque la mayoría eran súper
éxitos, otros no lo eran tanto, como es el caso de "La chica de Mel" de nuestros queridos
Flechazos o "Héroe de leyenda" de Héroes del Silencio, que se escapan un poco de los típicos
cánones. Una mezcla perfecta que hizo que pocos se lo quisieran perder.
Con un sonido perfecto en una sala muy coqueta, las melodías de Juan Antonio
(guitarra rítmica) subían la temperatura cada vez más. Según el tipo de canción tocaba con una
Rickenbacker 360 , una Fender American Standard Telecaster (la misma que suele utilizar Bruce
Springsteen) o una acústica (Yamaha Silent). Por su parte, Gerardo Zambudio (guitarra solista)
sacaba lo mejor de su Gibson Les Paul. La banda tiene que ir muy bien preparada porque sus
conciertos son de una duración similar a los que hace el Boss, y su objetivo es que todo el
mundo se vaya con ganas de repetir. Aunque son muchísimas las versiones que interpretan, la
banda interactúa con el público, dejando entrever que "Déjame" y "Chica de ayer" son dos de las
más significativas de la movida de los ochenta. También tocan temas de otras décadas (como
"Carolina", "No puedo vivir sin ti", "Feo, fuerte y formal" o "Años ochenta"), y clásicos de
nuestros más clásicos, como "La vida sigue igual" de Julio Iglesias, "Como yo te amo" de
Raphael, "Échame a mí la culpa" de Albert Hammond pasada por el filtro de Los Secretos, o "Un
beso y una flor" de Nino Bravo (con la que dieron por finalizado su show). La interpretación es
impecable, dejando su impronta sea cual sea el grupo o solista al que homenajean.
Como El Sótano del Doctor tocaba en la ciudad de la Alhambra, no podían dejar de
sonar temas de La Guardia ("Mil calles llevan hacia ti") o Miguel Ríos ("Bienvenidos" y "Santa
Lucía"). Incluso hicieron una versión expresamente para este concierto de "Granada", del
compositor Agustín Lara, la que por cierto les quedó muy bien. Como no tocaron ninguna de los
resucitados 091, ya tienen la excusa perfecta para volver y meterse a la gente en el bolsillo de
nuevo.
La banda El Sótano del Doctor nace de la mano de Juan Antonio Gómez (vocalista y
guitarra) y Fernando Caride (vocalista) en el año 2014. Tras sufrir algunos cambios en la
formación, pasa a ser el grupo que es hoy en el año 2016: Juan Antonio Gómez (guitarra y voz),
Fernando Caride (voz), Javier Valverde (bajo), Baltasar Abellán (batería), Gerardo Zambudio
(guitarra eléctrica), Carlos García (teclados) y Ginés Torres como técnico de sonido.
Aunque en etapas previas la banda comenzó a hacer temas propios, vieron su mensaje
común en la música con la que crecieron, el pop español de los 80, y comenzaron a versionar
distintos temas.
El Sótano del Doctor solo pretende una cosa, fácil de decir pero difícil de lograr,
disfrutar de la música y hacer disfrutar a los que eligen ir a sus conciertos, para lo que optan
por hacer un repaso a las canciones fundamentales en la historia del pop nacional. En ese paseo,
que hacen junto a su público, van versionando todos esos temas que han poblado las
recopilaciones de lo mejor de los ochenta, a la vez que temas de los noventa y los sesenta,
incluyendo las obligadas y muy celebradas ‘’Chiquilla", "Escuela de Calor", "Ojos de perdida" o
"Cadillac solitario", una fórmula que el público agradece desde los primeros acordes y el
concierto trasmuta casi en un karaoke multitudinario, una píldora de autoestima contra el
alzhéimer en el que te das cuenta de que aunque pasen años esas tonadillas siempre permanecerán
en nuestra memoria porque son parte de lo que somos. Mientras, esos seis músicos siguen su
evolución y progresión ganando empaque en sus directos; se les nota felices sobre el escenario y
con la ayuda de Ginés en la mesa de mezclas van perfilando sus directos.
Desde su creación, la banda ya nos ha deleitado con multitud de conciertos,
principalmente en el territorio murciano (Sala REM, La Puerta Falsa, Plaza de Toros de Murcia,
Sala Promenade, etc...), aunque también ha cruzado fronteras tocando en escenarios de Ibiza o
Alicante, y en esta ocasión, Granada. Durante su andadura han sido teloneros de Un pingüino en
mi ascensor a lo largo de su gira murciana.
El grupo está formado por profesionales de éxito en distintos campos, que roban
tiempo a su ocio, a sus familias y a su descanso por hacer algo que siempre les ha ilusionado,
llevándose la recompensa de comprobar que el público asistente a sus conciertos regresa a casa
feliz de haber recibido lo que se les había prometido, ¿Se puede pedir más? Que se repita.
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