Casiotone for the Painfully Alone
Amor duradero=teclados lo fi y beats melancólicos
Viernes 22-10-2010 - Sala 3 de Razzmatazz. Barcelona.
Crónica: Ana Llurba y Celina Bordino / IndyRock
Fotos: Celina Bordino / IndyRock
Los affaire de verano son díficiles de relatar. Constituyen
experiencias de mutua seducción y combustión sexual demasiado
espontáneas y fugaces. Y, por eso mismo, son fatigosos de
retener en la memoria, más allá de algún recuerdo inesperado,
una epifanía erótica casi olvidada, que aparece
intempestivamente, inyectándonos súbitamente una sonrisa
cómplice, aunque díficil de compartir.
Sin embargo, esas experiencias de enamoramiento repentino,
furtivo, inesperado, suelen arrastrar titánicas
desilusiones.
Un affaire de verano es lo que los modernos llaman un hype, pero
como de modernas nosotras lo único que tenemos es la intención y
las fibras flexibles sujetadas al mango de la escoba (con la que
barremos diariamente la acera, como buenas chicas de barrio que
somos) no diremos hype. Diremos “affaire de verano”.
La primera vez que escuché “Etiquette” (Tombland,2006) el primer
disco de Owen Ashworth, pensé que iba a ser sólo un idilio de
verano.
Corría julio del 2006. Lo acababa de dejar con un novio de
largo aliento y recién terminaba de mudarme al piso de unos
amigos. En ese momento, teníamos un solo ordenador con Internet
(el wifi era una especie en novedad exclusiva para los
científicos de la NASA, en esos tiempos, en aquellas latitudes).
Y “Etiquette” era uno de los pocos discos que mi amigo tenía en
el escritorio del único ordenador con Internet en todo el piso.
Y en toda la calle. Y en todo el barrio, probablemente.
Y como buena modernita de barrio, pero modernita al fin,
desconfiaba. Desconfiaba de la proyección de esas melodías tan
tristes, tan melancólicas, tan de indies tristes exhibiendo
vanidosamente su languidez y pesadumbre. A pesar de eso, creo
que la homogeneidad de su curado sonido lofi, de sus
teclados a pilas, junto a las letras de sus canciones de ilusión
y desengaño me acompañaron amablemente durante todos estos
años.
En su gira de despedida, Casiotone for the Painfully Alone, el
proyecto unipersonal de Owen Ashworth, pasó por la Ciudad Condal
para demostrar que nada mejor que un niño jugando con sus
maquinitas y juguetes de baja fidelidad para bajarnos la guardia
y hacernos recordar que algunas vez nos enamoramos
repentinamente en verano.

Ashworth ingresó en la sala y dejó su chaqueta en la mesa donde
se amontonaban desordenadamente sus teclados, sintetizadores y
cables de colores. Luego de compartir los motivos de abandono de
este proyecto y alertar al público de lo aburrido que está de
sus canciones, hizo lo que mejor sabe hacer. Y que no es
parlotear con ese humor seco, ese inglés americano de pocas
palabras, tan de la costa Este.
Lo que hizo fue tocar. Y tocar. Y tocar. Y tocó durante
más de una hora y media.
En su repertorio brillaron versiones de canciones de aquel
primer disco. El del presunto afffaire de verano. Clásicos
inolvidables para la educación sentimental de cualquier
aspirante a elegir la tristeza y la melancolía como
estilos de vida: “Bobby Malone moves home”, “Young Shields”,
“New year's kiss”, “I love Credence”, “Nashville Parthenon” o
“Cold White Christmas”.
Clásicos, que como el amor duradero se perpetúan, sin esfuerzo,
a través de las estaciones, los años y las tendencias.
Hacia el final se lanzó con una interpretación de “Streets of
Philadelphia” de Bruce Springteen. Y se fue.
Y volvió a hacer el bis. Sorprendió con una inolvidable versión
de “Heroes” de Bowie. Tocó una más. Se puso la chaqueta y se
despidió.
Y, como todo amor duradero, seguimos esperando que vuelva.
Que se repita. De nuevo. Otra!
Formación
Owen Ashworth & friends
Procedencia: Chicago, Estados Unidos
Estilo: Indie, electrónica
Casiotone for the Painfully Alone es el proyecto personal de
Owen Ashworth, un creador procedente de Chicago que pasa el
indie por el tamiz de lo electrónico.