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INDYROCK
Fuengirola Pop Weekend 2010
¡Cuando suena el POP, ya no hay STOP!
por Armando Marín Ruiz - IndyRock
¿Existe algo más POP que el verano? Cierro los ojos por unos
instantes, y en la brevedad del gesto, un bombardeo de
inconexas imágenes ligadas al evento que pretendo reseñar,
configuran un estimulante imaginario como telón de fondo a una
dispar realidad. Procurando hilvanarlas con la sutileza de un
arácnido que al tejer esa tela aguarda su sustento, me
alimento de una emoción muy descriptiva: “el Fuengirola Pop
resultó ser ese primer rayo de luz, que surge desde un
amanecer, coexistiendo con un mar en rebeldía cuyo sinfónico
oleaje proyecta tal gama de pigmentos, que inducen a un
hedonista surf, al compás de una cromática sonoridad”.
Y todo gracias a la pasión y dedicación de una persona,
Antonio Sánchez que junto a su equipo ha sabido mantener la fe
en un festival que vio la luz en 2008, con unos padrinos de
excepción, Juan de Pablos (Flor de Pasión) y Jesús Ordovás
(Diario Pop), reuniendo artistas de la talla de Lori Meyers,
Suzy & Los Quattro, Doctor Explosion, Cooper, The Right
Ons, Cola Jet Set, Elastic Band, entre otros, y que en ésta,
su tercera entrega, adelantando en prácticamente un mes la
convocatoria, con respecto a ediciones anteriores, ha sabido
confeccionar un cartel capaz de suscitar un interés cuyo
principal reclamo se centraba en el último ejercicio en
Andalucía, de Jero & Cía; aunque bien es cierto que dista
bastante de poder lidiar con el aluvión de coetáneas
propuestas que surgen con motivo de un estío, propicio para
mitigar la adicción de cantidad de entusiastas por los
festivales.
Al no disponer de más tiempo, mi análisis se centrará en la
jornada del sábado, ya que fueme imposible participar tanto
del regreso, en la noche del viernes, a pie de playa en el
escenario Bikini Beach, de Los Hermanos Dalton, como de la
actuación de los ubicuos Love Of Lesbian, en la jornada de
clausura, que saltarían a escena sabedores de la gran hazaña
de ‘La Roja’.
Desde el privilegio que suscita un enclave en altitud, cuya
perspectiva se desvanece en lontananza sobre un sereno mar
mediterráneo, sería aquella vetusta alcazaba árabe fechada en
el siglo X y conocida como Castillo Sohail quien atestiguase
entre sus muros, una velada marcada por lo independiente de un
pop de indudables reminiscencias sixties, vaporosas atmósferas
mod de corte retro y una perfecta banda sonora de surf/rock
instrumental capaz de encandilar al mismísimo Tarantino. El
citado recinto, reconvertido desde hace algún tiempo en
auditorio, carece de perfección en su acústica, no obstante
resulta ser suficiente como para apreciar cada uno de los
matices sonoros planteados. En la siempre complicada tarea de
hacer los honores de apertura, los malagueños Santos de Goma,
con todos mis respetos, carecieron de mi devoción. En el ocaso
del día, se presentaron ante un escueto público, para ofrecer
el grueso de su flamante ‘Canciones de Niebla’ (Antena Music,
2010), del cual se afirma ser un inconsciente collage en el
que hay un regusto del mejor George Harrison, de los Kinks más
acertados y de los Who más inspirados. Posiblemente se atisbe
a vislumbrar citadas referencias, sin embargo sin recurrir al
demérito de una actuación con bastante oficio, en la que su
vocalista Eduardo Conde (Mosquitos, Basmatic, Harry Octopus),
se vio limitado por tener el brazo en cabestrillo, ésta
aconteció demasiado ligera, en ocasiones lineal y en cierto
modo superficial. Sin ánimo de cerrarles mis pabellones
auditivos, gustoso estaré de darles una nueva oportunidad en
plenitud de facultades y en un recinto quizás más propicio
para su Pop de añejos tintes.
El testigo fue tomado por el sexteto granadino Ana Lógica,
que tras ocho años repletos de un buen número de demos, se
traían bajo el brazo su debut ‘Apueste su Vida’ (Ráfagas/Pop
Producciones, 2009). Es para mí, una absoluta fijación la
labor de todo baterista, dando muestras de un perfecto
ejercicio de coordinación, musicalidad y brío, además de
conformar la parte esencial de la sección rítmica; si a
citadas características se adiciona la componente vocal, la
acción adquirirá mayores tintes de complejidad con total
seguridad. A mi mente vienen míticos y consagrados nombres, en
remarcadas funciones como son: Phil Collins (Genesis), Debbi
Peterson (The Bangles), Don Henley (The Eagles), Karen
Carpenter (The Carpenters), o Keith Moon (The Who) entre
otros; Daniel Guirado, antiguo miembro de Cecilia Ann y
actualmente, alma máter de Ana Lógica, podría encuadrarse en
tan singular listado. Centrado en su actuación, desde el
primer instante dudé de las limitadas propiedades acústicas
del recinto, no haciéndoles justicia en ningún momento:
carecieron de fuerza en las melodías, no llegando a percibirse
esa evocadora frescura que bebe de notables influencias
sixties (The Hollies, The Zombies, The Kinks, The Beatles),
plantearon un set recargado de vicisitudes polirrítmicas donde
destacaron temas como ‘Operación bikini’, ‘Han matado al
pusilánime’ y la que cerro el acto ‘Primer plato’, siéndome
muy complicado apreciar los matices propios del Pop, como son
la sencillez estructural, la melodía cadenciosa y corales
estribillos que aluden a un veraniego esplendor.
Todo lo contrario que los terceros en discordia, el grupo
caravaqueño Octubre, que se presentaron ante el
respetable derrochando energía, desparpajo y fervor con tales
argumentos centrados en una perfecta armonía entre la
melancolía y el positivismo, denotando sus excelentes dotes en
melodías de efectista tendencia Power-Pop, lograron deslumbrar
con una plausible óptica vintage de espíritu sesentero. La
excusa era ideal para presentar los cortes de su reciente
trabajo de estudio ‘Todo se lo lleva el viento’ (Rock
Indiana), abriendo la actuación con la efervescente ‘No sé qué
hacer’ y clausurando con su inapelable hit ‘Nada que perder’
cuya melodía queda bien impregnada en nuestro subconsciente.
Entremedias 12 cortes reflejos del buen momento de forma del
que gozan, tras 15 años de trayectoria, y pudiéndose reseñar
la sugestiva ‘Todo se lo lleva el viento’, la colorista y
vitalista ‘Mejor’, y posiblemente la que mayor connotación POP
reúne entre su repertorio ‘Nada es imposible’. Tras lo
acontecido pude comprender el gran revuelo mediático que han
suscitado y lo interesante de un planteamiento bastante
interesante, en la que destacar una sección de vientos que
merece todo mi reconocimiento, al disfrutar de su propia
actuación como si de sus más incondicionales seguidores, se
tratase.
Tras el POP, llegó el momento del Non Stop! Entrados en la
hora de las brujas, una de las formaciones más longevas del
rock madrileño; Sex Museum, surgidos en torno a la
escena mod y a la sombra de la movida de los ochenta, saltaron
a escena como suele ser habitual en ellos, con contundencia,
seguridad y proclamando la locura en colectividad. Un
explosivo cocktail revival cuyos genuinos ingredientes se
concentran en el Rock and Roll de los setenta, la psicodelia y
el garage surgido al otro lado del charco. Incendiario y
efectivo show, centrado en sus tres últimos trabajos, los más
notorios de su dilatada carrera surgida a mediados de los
ochenta en los rincones más recónditos de Malasaña; uno a uno
fueron activando esas bombas de relojería que responden a los
nombres de ‘Two Sisters’, ‘Red Ones’, ‘I Enjoy The Forbidden’,
‘Flying High’, etc. además de una interesantísima lectura del
‘Fight For Your Right’ de los neoyorquinos Beastie Boys. Por
momentos, Miguel Pardo me recordaba al incombustible Mick
Jagger; veremos si da la misma guerra llegado a su edad.
Y por fin, el momento más esperado por los allí presentes, la
emotiva presencia de los toledanos que por méritos propios,
han conseguido abanderar lo acuñado como Indie-Rock. The
Sunday Drivers nos deleitaba con su presencia en su estilo
habitual, prácticamente sin hacer ruido, iba adquiriendo
posición cada uno de sus seis integrantes, y sin mediar
inicial saludo de cortesía, característico de la parquedad de
palabra con la que se las gastan, los acordes de su
archiconocida apertura en esta trabajada gira, cuyo desenlace
acontecerá en el inminente FIB, desencadenó el júbilo de un
público que a ciencia cierta, era sabedor de la trascendencia
de esta actuación. Puesto que ya perdí la cuenta de las veces
que he disfrutado del mismo show, mi interés se centró en
testar el estado de forma tras su extensa tournée,
reconociendo que una vez más ofrecieron un espectáculo sin
mácula, rozando la perfección y dejando bien claro por qué han
alcanzado tan predilectos honores. Se dejaron en el tintero
grandes momentos como la excéntrica demencia a los teclados
por parte de Martí Perarnau en ‘So What’; ese exquisito
momento acústico de Jero, arropado únicamente por su
inseparable guitarra en ‘The End Of Maiden Trip’, título que
vaticinaba inconcebible final; y que decir de su particular
homenaje a aquella formación oriunda de Liverpool, que
revolucionó la música hasta alcanzar insospechados estadíos,
con su particular revisión del ‘In My Life’. Se acercaba el
final y sin dejar de saltar, bailar, corear cada estribillo,
un inevitable nudo se originaba en la garganta y posiblemente,
más de uno se viese obligado a retener alguna que otra
lágrima, puesto que era testigo directo de algo tristemente
histórico. Supongo que no se me ocurre nada mejor que cerrar
esta crónica con descriptiva sensación, padecí un pequeño
ataque al corazón mientras vislumbraba la eternidad en los
colores de un arco iris ilimitado. Jero, Carlos, Fausto,
Miguel, Lyndon, Martí, desde este humilde relato, gracias por
haber sido pieza esencial en la banda sonora de mi existencia,
MUCHÍSIMAS GRACIAS Y HASTA SIEMPRE!
Sin tiempo para asimilar tal carrusel emocional, saltaba a
escena la última de las citas programadas. Sobre las tablas,
uniformados con rojas casacas bordadas con una corona como
escudo y enfundados con cowboy sombrero, les tocaba hacer
doblete a Fernando Pardo, el ameno e irónico frontman a la
guitarra; a Javier Vacas, el impasible bajista; y a Roberto
“Loza” Lozano, el malabarista baterista. El quinteto lo
completa David Krahe el francotirador de riffs eléctricos, y
Evgeni Riechkalov el heroico villano de los metales. ¿Qué
sucede si licuamos frenéticos sonidos instrumentales, propios
de cualquier banda sonora de tarantinesco film, aires
fronterizos inspirados en morriconianos spaghetti westerns,
primigenio rock and roll de los cincuenta y surf en estado
puro? La respuesta surgió por sí sola tras la vigorosa
actuación de Los Coronas, cabeza visible de una tendencia que
adquiere mayor número de adeptos, a cada paso que dan. Todo
comenzó con esa interesante amalgama de sonidos entre
Kraftwerk, Johnny Cash, los Shadows y los Pekenikes (Jinetes
Radiactivos) continuada por una paleta de sonidos que tributa
con decoro a fastuosas leyendas de la música como Elvis, Chuck
Berry, Creedence Clearwater Revival, Dick Dale, Ennio
Morricone y al jazz en general. Momentos estelares como la
castiza ‘Los Rumbaleros’, la acuosa ‘Big Wave Riders’, la
nostálgica ‘Flamenco’, la fronteriza ‘Rancho Leone’ o la
tsunámica ‘Maremoto’, siempre aderezados por los lúcidos
interludios de anecdóticos anhelos por parte de un gran
maestro de ceremonias.
Lástima que Dj Amable se cayese del cartel y no
pudiésemos rematar la faena, con una de sus asiduas sesiones
rompepistas. Otra vez será. Sin más dilación, cierro esta
crónica no sin antes gritar con orgullo a los cuatro vientos:
“SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO”. Fuengirola Pop
Weekend
del 8 al 11 de Julio. Castillo Sohail Fuengirola Málaga The Sunday Drivers Love of Lesbian Sex Museum Los Coronas Los Hermanos Dalton Los Reactivos Octubre Champagne Ana Lógica Santos de Goma Los Alimentos...