ALLISON RUSSELL *
FOTOGALERÍA: JAVIER ALONSO JULIÁ Y MARINA SANZ DOMÍNGUEZ
Llegadas las 22.30, el público esperaba tanto en la pista como
en la grada la aparición de Quique y sus secuaces, que en este
caso le acompañaban: Toni Brunet (guitarras y coros), Edu Olmedo
(batería), Jacob Reguilón (bajo) y Raúl Bernal (teclados e
instrumentación). La noche arrancó con “Miss Camiseta Mojada” de
su tercer trabajo de allá por 2002, “Pájaros Mojados”.
Continuó con “Restos de stock” y “Kamikazes enamorados” en las
que el público comenzó a corear a un volumen muy leve, pero que
según fue avanzando la noche se elevó en tono y energía.
“Cuando estés en vena” mantuvo la línea y, al terminar esta,
Quique nos confirmó que estaba celebrando su 25 aniversario y
que iban a tocar canciones de toda su discografía. Bajo los
aplausos del público siguieron la noche con “Fiesta de la luna
llena” para llevarnos a “Trucos fáciles para días duros”, que
quiso dedicar a su amigo Javi Pedreira y a “Pequeño rock &
roll” en la que el solo de guitarra fue toda una delicia.
La noche avanzaba y Quique nos mandaba regalos sonoros
seleccionados de su amplia discografía como “Puede que me
mueva”, “39 grados”, “La ciudad del viento” y “Salitre”. En esta
última con palmas y coros del público crearon un ambiente de
buen rollo y felicidad que se mantuvo hasta el fin de la
actuación.
“Se estrechan en el corazón”, “Sangre en el marcador”, “Su día
libre”, “Orquídeas” y “Te tiras a matar” trajeron uno de los
muchos momentos de la noche con “Avería y Redención”.
Entre el respetable se escucharon muchas peticiones de temas,
pero no acertaron y Quique siguió con lo que tenía en mente
“Relámpago”.
El final se acercaba y de repente se apagó todo el escenario y
apareció Quique solo con su acústica para interpretar “La casa
de mis padres”, a la que se fueron uniendo el resto de músicos
según avanzaba el tema.
Antes de continuar quiso dar las gracias a toda la gente que
está en la sombra de sus conciertos y que hacen posible que él
esté sobre el escenario. Gran ovación del público antes de
interpretar “Y los conserjes de noche”, que acabó con Quique a
la armónica, evocando a uno de su ídolos, Bob Dylan, que hace
pocas semanas había pisado el mismo escenario.
El final de la actuación se cerró con toda una fiesta en la que
la banda se fundió con el público al son de “Vidas Cruzadas”.
Puede que muchos echaran de menos más temas de su discografía,
pero el show fue un regalo para los sentidos, lleno de emociones
a flor de piel, que te daba para empezar con fuerza el lunes en
el que ya estábamos inmersos tras abandonar el recinto.
Todo había cambiado salvo el viento, la calle mojada, el cielo
roñoso, abrigos, semáforos, coches. Los bares a un lado y
enfrente del Circo Price sacaban partido a los minutos previos
al concierto de Quique.
Barras y aceras colmadas de melómanos apurando las últimas
cervezas antes de entrar.
“Esta vez sí” decían recordando cómo el pasado 14 de enero horas
antes se venía abajo el evento por un contagio de Covid en el
equipo. Responsables de
avisaron con
premura y diligencia a todos y cada uno de los invitados.
Esta vez sí, nos decíamos en la cola sabiendo que ahora todo
siempre pende de un hilo. Estamos dentro. Bajo al patio para
sacar fotos en las primeras canciones. Adivino la formación
observando la disposición de los instrumentos, vislumbro la
cuadratura de un piano y hammond siameses, detrás un enorme
contrabajo a contraluz, batería un lado y guitarras entre las
bambalinas. Se apagan las luces.
A tres metros de la pista reafirmo mi compromiso con este disco,
el más especial para quien les escribe por el momento en el que
llegó, porque consiguió reparar algunas fugas y arreglar la
conexión con la música en directo y las
hace apenas unos meses.
habla
de esos vientos de hoy y de cómo los cabalgamos para hacer
que duelan, pero no duelan como antes. (...)
FOTOGALERÍA: AUDITORIO
MANUEL DE FALLA, 12 MARZO 2022. FOTOS: LUIS MIGUEL ALBARRACÍN
* INDYROCK
(...)
Quique conduce con velocidad de crucero desde hace mucho tiempo.
Apuesta por los medios tiempos, se siente como en casa viajando
por ellos. Así que tras la música que anunciaba el inicio de su
actuación la súper banda formada por Toni Brunet (guitarras y
productor del disco), Edu Olmedo (batería), Diego Rojo (bajo y
contrabajo), y nuestro querido Raúl Bernal (teclados y Hammond),
marca con elegancia las líneas de la carretera por las que la
furgoneta GMC Vandura de Quique debe circular.
El madrileño dio un repaso a toda su discografía,
cohesionando temas de todas las épocas y creando más
introspección si cabe con las canciones de "Sur en el valle". De
esta manera, pudimos ver a Raúl tocando el acordeón en "La
fábrica", nos deleitamos con los coros de Bernal y Brunet,
arropando la voz de Quique de forma magistral, o sentimos que
los conserjes de noche siempre están presentes con armónica
final del señor González merecedora de mención.
Una de las canciones más aclamadas fue "Salitre",
con acordeón incluido y las palmas del público, con un "toco
aquí en Granada" por parte de Quique que estremeció
a todos. Sus temas cambian en un alto porcentaje de una gira a
otra, y del concierto de ayer al de hoy también hay diferencias.
Además, ha querido rescatar para el directo temas que no han
sonado tanto como otros. Por ejemplo, con Betty regresamos a su
"Avería y redención", una perla menos conocida de su repertorio.
Los cambios de guitarras de Toni y Quique son
constantes. Unos temas armados con tanta delicadeza necesitan de
ropajes adecuados. Como la noche tuvo un poco de todo, también
hubo lugar para recordar al tristemente fallecido Rafa Berrio.
"Considerando" es la versión que Enrique ha incluido en un disco
homenaje producido por el murciano-granadino Raúl Bernal, que
una vez más se levantaba del taburete para llevarnos a los
grandes momentos del rock and roll.
A pesar de que el show se presagiaba reflexivo y
comedido, la mecha también se encendió en determinados momentos,
teniendo su espacio temas con arreglos rock, como fue el caso de
"Kamikazes enamorados", en los que el público quería acompañar
al músico y así demostrarle todo su cariño.
Las dos horas que Quique acaricia las cuerdas de su
guitarra nos hacen sentir vivos, ahora más que nunca. Para dejar
el buen sabor de boca por todo lo alto, optó por "Puede que me
mueva", una preciosa "Y los conserjes de noche" en modo jam
session, y el único tema en el que Quique se colgó la guitarra
eléctrica, "Vidas cruzadas". Sin duda, un concierto de obligada
asistencia para todos los que forman parte del ejército del
rock. Los conciertos son para saborearlos antes, durante y
después de ver al artista en directo. En este caso se ha
cumplido plenamente.
DICIEMBRE 2021
AUDIO ENTREVISTA * PODCAST* CON QUIQUE GONZÁLEZ
Con la cercanía de la Navidad, IndyRock quiere hacerte un regalo
especial, una entrevista, una conversación con Quique González,
grabada en Madrid, una charla personal e intimista con Sendoa
Bilbao en uno de los locales a los que, hace años, acudía de
forma habitual.
Recibimos a Quique en el pub Horacio en el barrio Conde Duque en
Madrid, otro de los tótems de la música negra y underground del
foro.
Empieza la entrevista:
"DEJAR QUE LAS CANCIONES ENTREN EN CASA COMO ESE VIENTO DEL
SUR, IMPREDECIBLE Y DENSO"
“Sur en el valle” es uno de los mejores discos de Quique
González. Eso sí, no es de los que se pueda juzgar en la primera
escucha. Hay que darle tiempo y dejar que las canciones vayan
entrando en casa como ese viento sur, impredecible y denso por
los prados norteños.

Fotogalería del concierto de Quique
González en la Sala El Tren en Granada, el dia 6 de diciembre
2009, Sala El Tren. gira 'Daiquiri Blues'.
Fotogalería por: Alejandro Aguilar
'Quique
invade Granada con sus emociones'
14 de mayo 2015. Teatro Caja Granada
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock
A las once menos veinte de la noche, como si fuera un club
nocturno cualquiera, dio comienzo el intimísimo show del gran
Quique González. Con una sala llena, en la que sólo quedó sin
venderse una entrada, el escenario contaba con tres guitarras
acústicas afinadas de diferente manera, un piano, una chimenea
que hacía más
acogedora la estancia y unas luces que contenían más si cabe las
emociones venideras.
El público de Quique es fiel a su artista, tiene la suerte de
salir a las tablas con el partido ganado. Con una chaqueta,
camisa azul, pantalón ceñido y botas marrones puro estilo rock
and roll apareció el cantautor afincado en Santander. Un oleaje
que mecía suavemente a fans y no tan fans que duró dos horitas
que se pasaron volando.
Venía para presentar su gira "Carta blanca", en la
que su parroquia le pide temas de toda su carrera a través de
las redes sociales, y también susurrándole en sus shows las
joyas que más desea su hinchada. De todas formas, el músico
también elige a su antojo lo que quiere tocar, siendo el
resultado una miscelánea entre
lo que desean, lo que siente y lo que sucede.
Como pistoletazo de salida, se colgó su guitarra
acústica y regaló "Clase media". Perfecta. Dulce, sigilosa,
sugerente. Canción redonda. Tiró mucho de su "Salitre 48", un
disco que gana mucho en el cuerpo a cuerpo, donde sus golpes son
más certeros. "Crece la hierba" fue la primera de ellas.
A continuación cambió de tercio. Sentado frente a
su piano, llegó la primera petición. La elegida fue "Nos invaden
los rusos". Sus canciones se enriquecen acariciando las teclas.
Quique pidió que el público se soltara un poquito más, y empezó
a aumentar el calorcillo. "Pequeño rock and roll" sonó como
música celestial, para
volver a la guitarra con "Bajo la lluvia", una composición
preciosa con encanto propio. "Día de feria" dio paso a "Palomas
en la Quinta", con un Quique pegado a una armónica, llevándolo
en volandas una sala que empezaba a dar sus primeras palmas. La
noche fluía cada vez mejor. De "Avería y redención" cayeron
entre otras
"La cajita de música", con la que se pasaba de nuevo de la
guitarra al piano.
El tiempo se paró. Nada más importaba. Acurrucados como en el
sofá de casa la conexión artista-público era total. Contando en
la sala con la presencia de Jose Ignacio Lapido, Raúl Bernal y
Víctor Sánchez, alguien pidió "Algo me aleja de ti" al piano.
Imposible no tocarla. Quique se crece al mando de las teclas,
incluso más
que con la guitarra. Maravillosa. Porque un músico de club se
crece en las distancias cortas. De paso tuvo unas palabras de
agradecimiento para su "pandilla canina", por haber crecido con
la gira "Soltad a los perros" tanto a nivel profesional como
personal. Atacó con "Avería y redención" y con "Hotel
solitarios", pedida en
directo, a la que el madrileño contestó con un "es una pregunta
de examen". Aquí hizo un pequeño monólogo sobre cómo se gestó el
tema, en un ambiente distendido, entre risas y con una
complicidad total con sus seguidores.
Quique había sonado en Granada no hacía tanto en su
gira junto a Lapido, electrificada y triunfadora al mismo
tiempo. Pero su descarga en acústico fue igual de bella, puede
que más. La sala transmitía el contexto necesario. El señor
González dijo que deseaba volver a sus inicios, cuando los
garitos eran su hábitat natural, y
tras nueve discos a sus espaldas, lo ha vuelto a hacer. Con un
diez.
Canciones que erizan la piel. "Rompeolas" es un
claro ejemplo de ello. Como se trataba de crear un cajón
desastre, y había lugar para todo, fue el momento de "El día de
año nuevo", una cara B de "Clase media" grabada en Barcelona con
la ayuda de Ricky Falkner.
Al frente de su armónica se quedó con el "Avión en
tierra", de nuevo un tema para enmarcar, al igual que la mayoría
de ellos. "Los desperfectos" dio paso a "Suave es la noche",
otra vez acompañada de palmas. Y de nuevo un tema sublime que
daba paso a momentos inolvidables. "La luna debajo del brazo"
alcanzó la orilla,
el marinero remó "Y los conserjes de noche" hicieron el resto.
Gran momento por la emotividad que desprende, y por pertenecer a
su primer álbum, "Personal".
Por desgracia, Quique no podía pasar toda la noche
tocando en el club, así que cada vez quedaba menos. Todo se daba
para que lo bueno estuviera por llegar. Y así fue. Qué se puede
decir de "Dallas-Memphis", otra joya que su público disfrutó de
lo lindo. Y para concluir "Salitre", de nuevo acompañada de
palmas, con la
que se retiró para volver con más emociones.
"Kid chocolate" abrió el primer bis, era la hora de
salir a por todas. Para ello sacó de su cajón "Aunque tú no lo
sepas", con el recuerdo siempre de Álvaro Urquijo y sus
"Problemas". A "Delantera mítica" le puso alas, volando libre y
fresca. Volvió a su piano y esta vez la elegida fue "Días que se
escapan".
De nuevo abandonó el escenario. La chimenea todavía
mantenía sus llamas intactas, y Granada necesitaba más poesía.
Nueva sorpresa en tan tremenda noche. De pie, con su guitarra
acústica colgada al más puro estilo Woody Guthrie-Bob Dylan,
acompañado de su armónica, tocó la fibra sensible de los suyos
todavía más.
"Pájaros mojados" era cantada por todos. Pero el momento más
espectacular no había llegado. Con su última canción, "Vidas
cruzadas", se armó de valor. Desenchufó su guitarra, se situó al
borde del escenario, sin micro, solo, como los grandes. Su
canción dejó de ser suya. Ya era de todos. Y con este broche
final acabó una
velada llena de sabores para todos los gustos, pese a que sus
canciones cuentan historias cotidianas que muy a menudo no dejan
felices a nadie
Quique
González - Lapido: Estado de gracia
28 noviembre 2014. Auditorio Manuel de Falla
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock
Ante el penúltimo concierto de la gira “Soltad a los perros” la
acogida no pudo ser mejor. Aunque es en Sevilla donde la dupla
Lapido-González termina su gira, Granada es mucha Granada, y el
ex 091 triunfó como antaño. Con un “localidades agotadas” en las
puertas del Manuel de Falla todo quedaba por disfrutar. Con una
mezcla de edades y patillas por aquí y por allá, a las
nueve y diez de la noche comenzó todo. Un auditorio repleto
hasta la bandera deseaba ser uno más de la banda que ha hecho
las delicias de muchos por varias ciudades españolas.
“Ladridos del perro mágico” y “La luna debajo del
brazo” dieron el pistoletazo de salida. A las primeras de
cambio, con el sarcasmo característico de Lapido, éste dio las
gracias a todos los presentes por haber elegido su show
antes que el de Maldita Nerea o el tan ansiado Black Friday.
Malafollá granaína en estado puro.
“El carrusel abandonado” sería la siguiente perla en aparecer en
escena, con una nueva introducción que saboreaban los fieles
fans de ambos músicos. Quique aprovechó para dar las gracias a
todos por su asistencia, contando un poquito del proyecto que se
gestó comiendo en el Albaicín mientras contemplaban la Alhambra,
y
que se ensayó en Capileira durante cinco días, en la bonita
Alpujarra granadina. “Me agarraste” la interpretó Lapido, porque
cantaban más las composiciones del otro que las de uno mismo, un
ejemplo de generosidad y diversión con todas las de la ley. A
continuación vendría uno de los temas más logrados del
granadino, “Luz
de ciudades en llamas”, al que siguió “Se equivocaban contigo”,
ésta del madrileño afincado en Santander. “Deslumbrado” la atacó
Jose Ignacio, quedando como si fuera suya, porque la conexión y
la química eran tremendas.
Paulatinamente se fue rindiendo homenaje a la banda, pero
no todos a la vez. Cada equis tiempo se mencionaba a uno o dos
de los componentes de la formación. Así, el primer músico
presentado por Quique fue el murciano Raúl Bernal, teclista de
Lapido que crece cada vez más y que se hizo indispensable. Más
tarde
llegarían las menciones a los demás integrantes de esta súper
mega band. Ricky Falkner al bajo, prestigioso productor entre
otros de Niños Mutantes, y el único de los músicos que no
pertenece ni a Lapido ni a González. Por supuesto, el
inseparable guitarrista del poeta eléctrico, el sempiterno
Víctor Sánchez (que
próximamente sacará disco en solitario); por parte de Quique
González forman la banda Pepo López a la guitarra y Edu Olmedo
(componente de Señor Mostaza) a la batería.
A parir de aquí llegó el grueso de la actuación. Todo empezaría
con “Antes de morir de pena”, a la que siguió “Kid chocolate”
que sirvió para que Lapido sacará lo mejor a su Gibson SG y
dejara a todos con la boca abierta. Las bromas y la complicidad
fluían de forma natural, entre ellas cuando González y Lapido
hablaron del
boxeador malafollá, que para eso estábamos en Graná. El momento
más rock se hizo presente con “Hotel Los Ángeles”, con un Quique
sin guitarra y balando como le daba la gana. Momento súper
divertido. Se volvió a medios tiempos con “En el backstage” con
un solo de Jose Ignacio para quitarse el sombrero, y “El más
allá”,
una de las canciones favoritas de González, según él mismo
confesó. “Dallas Memphis” puso el toque más country de la noche,
con Quique tocando la armónica a lo Dylan. Lapido presentó una
canción grabada hace cinco años, en la que el autor de “Los
conserjes de noche” aportó con su voz su granito de arena: “En
medio de
ningún lado”. Los siete músicos sonaban como una verdadera
banda, muy compacta y solvente. Me recordaron mucho a las
actuaciones del Grupo de Expertos Solynieve por su amor a la
música y no a otro tipo de intereses.
“Clase media” también fue muy bien recibida, al igual que “Algo
me aleja de ti”, una verdadera joya que desprende tanta esencia
como verdad. “De espaldas a la realidad” quedó perfecta en
directo, al igual que “Cuando por fin”, con un Quique
sintiéndose el rey de la pista, un solo de Lapido espectacular,
y unas palmas del
público que llevaba en volandas a una banda en estado de gracia.
Tras hora y media de buena música, el grupo se despidió de sus
seguidores. Entonces apareció Quique González con su guitarra
acústica y su armónica, solo ante el peligro. La canción que iba
a tocar se la dedicaba a Raúl Bernal, la cual nunca había tocado
tan desnuda en directo. “Nos invaden los rusos” supuso una
comunión
con el público. Un silencio que mereció la pena. Como había
tiempo para todo, Quique se marchó y aparecieron sobre las
tablas Lapido, Bernal y Sánchez. Ellos se dieron el capricho de
interpretar “En el ángulo muerto”, otra preciosa canción. El
show empezaba a vislumbrar su fin, pero lo mejor estaba por
llegar. Con todos
sobre el escenario, González presentó lo que para él es una
canción visionaria, y además una de las últimas que Lapido
compuso para 091, “Nubes con forma de pistola”. El público
empezó a corear a los Cero, y no era para menos. Además, en el
auditorio se encontraba Tacho González, mítico baterista de la
banda granadina.
“Vidas cruzadas” fue otro de los temas calientes, en el que
Víctor Sánchez tuvo la oportunidad de cantar, y la verdad es que
no lo hizo mal.
La banda se despidió de nuevo. Volvieron a aparecer pero el
final había llegado en un abrir y cerrar de ojos. “Cuando el
ángel decida volver” y “Dónde está el dinero” fueron las últimas
joyas. Habían transcurrido dos horas y nadie iba a pedir que le
devolvieran los euros gastados. No es fácil encontrar una gira
de este tipo y
menos con un público entregado y siendo profeta en su tierra.
Sin duda, una gran idea que no ha defraudado a nadie, porque la
entrega y el reconocimiento de su público así lo demuestran..
El disco se graba en 2004 en el Estudio 54, de Valencia. Con su
álbum debut deslumbraron a aquellos que valoran en su justa
medida la imaginación a la hora de hacer canciones pop con las
mejores tradiciones de éste -tomando como referencia los grupos
de pop con guitarras; desde bandas de los 60 como The Kinks o
The Who, hasta actuales como Teenage Fanclub o Flaming Lips, sin
olvidar a pioneros de aquí como 091 o La Granja-. También
contagiaron con su `algo especial` a públicos de festivales como
Contempopránea, donde su disco fue el más vendido en los stands,
merced a un directo vital y fresco que siempre ha sido una de
sus principales bazas. Lo demostraron también en su primera
gira, en la que además celebraron la edición como single de
`Amable` (Grabaciones en el mar, 2004) -que contiene tres temas
nuevos, incluyendo un cover de los legendarios Gabinete
Caligari- junto a su videoclip, realizado por Juan Ugarriza, y
ganador del concurso nacional Cinemad 2004, situándose
meteóricamente en la rampa de grandes promesas de la escena
nacional.
Durante el 2005 continúan pisando los escenarios, tanto en salas
como en festivales. El eco de sus canciones traspasa nuestras
fronteras, y fruto de ello en noviembre visitan Buenos Aires
para ofrecer varios conciertos, entre ellos en el mega festival
Pepsi Music 2005, el festival más importante de Argentina, donde
comparten escenario con artistas como Megadeth, Babasonicos, Die
Toten Hosen o Los Piojos. Aparecieron en radios, televisiones y
revistas -como Inrockuptibles-, y dejaron -y se quedaron con-
una sensación gratísima que en breve esperan retomar.
Y
el chico tímido se destapó
22-11-2013 Teatro Circo Albacete
Por Javier Urrea / IndyRock
Supongo que cuando uno va a ver a Quique González a un teatro no
espera una sesión de rocanrol como la que dio en Albacete junto
a su banda y es que el chico introvertido cada vez se va
soltando más, tal vez esa pantera enjaulada que colgaba en el
escenario fuese una metáfora, pero lo cierto es que esta gira
Quique ha decidido volverse mas rockero.
Con una puntualidad casi exacta se apagaron las luces y apareció
la banda tocando “La fábrica”, un buenas noches y descargaron
“Parece mentira”, “¿Donde está el dinero?” y “Suave es la
noche”, comienzo mas arrollador imposible. Por fin hablaba un
poquito más Quique presentando “Restos de stock” (ojito a
los guitarreos
de Pepo López que estaba en su salsa) y seguidamente vino la
efectiva “Caminando en círculos” de su ajuste de cuentas.
Edu Ortega soltó la guitarra para engancharse al violín y hacer
la sensible “Cuando estés en vena” y un tema que González dijo
haber escrito hace muchos años “No encuentro a Samuel”.
Con Boli ya al contrabajo, seguidamente sonaron “Palomas en la
quinta” y “Pájaros mojados” que meneó bastante a la gente (a
pesar de estar sentados). Tras tocar “Hasta que todo encaje”
contaba Quique que hacía mucho que no tocaban “La luna debajo
del brazo” asique los albaceteños tuvimos la suerte de
escucharla,
empezaban a salir mas clásicos desde luego con “La ciudad del
viento” y “39 grados”, impecable Edu Olmedo con el ritmo.
En ese momento Quique se quedó solo en el escenario para tocar
“Pequeño rocanrol” y “Aunque tú no lo sepas”, dos canciones en
las que obviamente no necesita mucha compañía para que
funcionen. De nuevo con la banda en el escenario volvieron a
repasar el nuevo disco con “Las chicas son magníficas” y “Me lo
agradecerás”. En esto momento empezó el desfase: “Kamikazes
enamorados”, “El campeón”, “Miss camiseta mojada” y el tema que
a mí más me gustó de la noche personalmente “Hotel Los Ángeles”
y es que Quique dejó la guitarra y al quedarse solo con el
micrófono se transformó en todo un Mick Jagger, desde luego esa
electricidad no me la esperaba de él y así decidieron retirarse
por todo lo alto.
Volvieron al escenario con el single de Delantera mítica: “Tenía
que decírtelo” que rápidamente volvió a meter a la gente en
calor y por si faltaba alguien por engancharse cayó
“Salitre” y con “Dallas-Memphis” se retiraron de nuevo. La
última reaparición vino con “Su día libre” y entonces con “Vidas
cruzadas” si que se rompió
el teatro circo, no se quedó nadie sentado y los gritos de
Quique inundaron el auditorio. Aún hubo tiempo para la única
canción del primer disco que está tocando en esta gira “Y los
conserjes de noche” donde la gente decidió que ya era tontería
sentarse, Quique acabó con la armónica de rodillas en éxtasis
total.
Un espectáculo de dos horas y media y la gente aún con ganas de
más, el chico tímido triunfó rotundamente en Albacete y desde
luego que si el concierto hubiera sido de estar de pie y con
litro en mano no hubiera desentonado para nada, González
doctorado y hasta la siguiente que vuelva por Albacete, donde ya
sabe que es
un tipo querido.
Setlist
1. La fábrica
2. Parece mentira
3. ¿Dónde está el dinero?
4. Suave es la noche
5. Restos de stock
6. Caminando en círculos
7. Cuando estés en vena
8. No encuentro a Samuel
9. Palomas en la quinta
10. Pájaros mojados
11. Hasta que todo encaje
12. La luna debajo del brazo
13. La ciudad del viento
14. 39 grados
15. Pequeño rocanrol
16. Aunque tú no lo sepas
17. Las chicas son magnificas
18. Me lo agradecerás
19. Kamikazes enamorados
20. El campeón
21. Miss camiseta mojada
22. Hotel Los Ángeles
23. Tenía que decírtelo
24. Salitre
25. Dallas-Memphis
26. Su día libre
27. Vidas cruzadas
28. Y los conserjes de noche.
Octubre
2010.- Quique González nominado en los
Premios de la Música a la 'Mejor canción' por
'La luna debajo del brazo' y su disco 'Daiquiri
Blues', primer lanzamiento de Last Tour Records, está
nominado al 'Mejor álbum'. Asimismo, Fernando Macaya
es finalista en la categoría de 'Mejor producción
audiovisual' por
'Daiquiri
Blues'.
FOTOGALERÍA 2010 *
GRANADA. FOTOS: MERCHE S. CALLE