MIKE SAIN'T LOUIS
MIKE SAIN’T LOUIS: “EN VEZ DE ESCRIBIR UNA CANCIÓN, ESCRIBÍ UN
PLANETA”
GAYFOLK, un universo
queer entre el pop, la inteligencia
artificial y la libertad creativa
Mike Sain’t Louis es un creador madrileño que ha encontrado en la
inteligencia artificial una herramienta para transformar en
canciones las letras que llevaba años escribiendo. Su proyecto
GAYFOLK,
una trilogía de álbumes que reúne 275 composiciones, propone un
universo musical y narrativo donde el pop alternativo, el
electropop, la copla y la cultura popular española se encuentran con
las reivindicaciones de la identidad queer, el humor y las
experiencias personales de su autor. Un planeta imaginario en el que
tienen cabida las relaciones sentimentales, la sexualidad, la
homofobia, los conflictos emocionales y una particular manera de
entender la libertad.
La historia de GAYFOLK es también la de un compositor que, sin
disponer de los medios necesarios para grabar sus canciones con
músicos y productores, decidió utilizar herramientas de inteligencia
artificial para generar melodías, arreglos y voces. Mike escribe las
letras, determina las estructuras y orientaciones musicales,
selecciona entre numerosas versiones y dirige la identidad visual de
cada lanzamiento. No oculta el procedimiento ni pretende equipararlo
al trabajo de los instrumentistas. Al contrario, reconoce las
diferencias y reivindica su papel como autor de las palabras, los
conceptos y el universo artístico que sostiene el proyecto.
La trilogía formada por
Descubierto un nuevo planeta llamado
GAYFOLK,
Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK y
El
día de la liberación desarrolla una historia de
descubrimiento, búsqueda y emancipación que, según explica, tiene
una relación directa con su propia vida. Su imaginario recoge
influencias tan diversas como Lola Flores, Camela, Pedro Almodóvar o
el universo audiovisual de Los Javis, referencias que conviven con
la electrónica y una sensibilidad pop contemporánea.
Tras una primera etapa junto a la vocalista Patry, con quien
consiguió repercusión en TikTok gracias a canciones como
Tan
Cateto, Mike desarrolla actualmente GAYFOLK en solitario,
publica su música mediante un sello propio y ofrece gratuitamente
las descargas de su catálogo.
En esta entrevista para IndyRock Magazine reflexiona sobre los
límites de la creación musical con inteligencia artificial, el
debate sobre la autoría, la extraordinaria cantidad de canciones que
ha publicado y las posibilidades de trasladar GAYFOLK a los
escenarios. También aborda la reivindicación queer, la independencia
artística y las dificultades de encontrar un espacio propio en la
industria musical. Como él mismo resume al explicar el origen del
proyecto: “En vez de escribir una canción sobre eso, escribí un
planeta”.
— Mike, para comenzar, ¿quién es realmente Mike Sain't Louis
y qué recorrido personal y artístico hay detrás de GAYFOLK? ¿Cómo
llegas a desarrollar un proyecto tan particular?
— Soy un tío de Madrid que escribe canciones desde hace muchos años
y que hasta hace poco no tenía manera de hacerlas sonar como las oía
en su cabeza. Hoy hago todo el recorrido de una canción yo solo: la
escribo, la compongo, la produzco, decido su imagen y la publico con
mi propio sello. GAYFOLK nace de una pregunta muy sencilla: qué pasa
cuando no encuentras del todo tu sitio y decides imaginarlo. En vez
de escribir una canción sobre eso, escribí un planeta. Lo particular
no es la idea, es la obstinación: una vez que el planeta existía, no
supe parar.
— GAYFOLK no es simplemente una colección de canciones, sino
un universo imaginario con su propia narrativa. ¿Cómo surge la
idea de crear un planeta queer y qué representa ese lugar para ti?
— Surge de cansancio y de humor a partes iguales. Cansancio de que
la vida queer en España se cuente siempre desde fuera o desde la
tragedia, y humor porque es la manera más honesta que conozco de
contar lo que duele. Planeta Gayfolk es el sitio donde cabe lo que
no cabía en ninguna otra parte: el amor gay, los exnovios
narcisistas, Lola Flores, la salud mental, el humor más bruto. Para
mí representa un permiso. Nadie me lo dio, así que me lo inventé.
— Has construido una trilogía que parte del descubrimiento
de ese planeta, continúa con el deseo de viajar hasta él y culmina
con la liberación. ¿Qué historia quieres contar a través de esos
tres álbumes y qué relación existe entre esa ficción y tu propia
experiencia personal?
— Es el recorrido de cualquiera que ha tenido que salir de donde
estaba para poder ser quien es. En
Descubierto un nuevo planeta
llamado GAYFOLK alguien mira al cielo y ve que existe un
sitio donde podría vivir tal y como es. En
Ojalá se pudiera
viajar a GAYFOLK sabe que ese lugar existe y todavía no tiene
el billete; ahí están las canciones más dolorosas. Y
El día de
la liberación es la salida: dejar atrás lo que pesaba y echar
a correr. La relación con mi vida es total. La ficción es el
planeta; el viaje es el mío.
— Tus canciones hablan de identidad, amor, sexualidad,
homofobia, relaciones personales y conflictos emocionales. ¿Hasta
qué punto GAYFOLK es una obra autobiográfica y cuánto hay de
ficción, provocación o construcción de personajes?
— Cada letra sale de algo que he vivido o he visto de cerca. Luego
la exagero, le pongo un sombrero y la mando a Benidorm, pero el
punto de partida siempre es real. Los personajes (el narcisista, la
vecina cotilla, la suegra que no tuve) son gente que existe, con
otro nombre. La provocación no es un objetivo, es una consecuencia:
si cuentas la vida queer sin filtro, también sin filtro para el
sexo, a alguien le va a parecer provocador. A mí me parece
simplemente contarla.
— En tu propuesta conviven el electropop, la música
alternativa, la copla y elementos de la cultura popular española.
¿Cuáles son tus principales referencias musicales y artísticas?
¿Qué artistas han influido especialmente en tu manera de escribir
y entender la música?
— La copla me enseñó que se puede contar una tragedia con la cabeza
muy alta; Lola Flores está en el ADN del planeta. De la tecnorrumba
de Camela aprendí que lo popular no tiene por qué pedir perdón. Y
Almodóvar,
Paquita Salas, Eduardo Casanova o Los Javis me
enseñaron que el camp español es una forma de inteligencia, no un
chiste. Todo eso se mezcla con el electropop y el pop alternativo
con el que me he criado.
— Hay un aspecto especialmente singular en tu trabajo:
escribes las letras, pero utilizas inteligencia artificial para
crear la música. ¿Cómo es exactamente el proceso de elaboración de
una canción, desde la primera idea hasta la versión que finalmente
publicas?
— Siempre empieza por una frase. A veces es un título (
Me he
tomado una pastilla gay) y a veces una línea que me persigue
varios días. Escribo la letra entera, con su estructura, sus
estribillos y sus repeticiones, exactamente como quiero que suene.
Después decido el estilo: copla, electropop, balada, una rumba. Con
eso le pido a la herramienta de IA que genere la música y las voces,
y ahí empieza lo laborioso: escucho muchas versiones, descarto casi
todas, cambio el estilo, ajusto la letra si una sílaba no cae bien y
vuelvo a empezar. Cuando una versión me pone la piel de gallina, esa
es la buena. Luego viene la portada y el videoclip, que dirijo yo.
Todo el proceso es mío menos el instrumento.
— La utilización de inteligencia artificial en la música
está generando un intenso debate sobre la autoría, la creatividad
y el futuro de los músicos. ¿Consideras que una obra musical
generada mediante estas herramientas puede tener el mismo valor
artístico que una compuesta e interpretada por músicos?
— Creo que el valor de una canción está en lo que le pasa a quien la
escucha, no en cómo se fabricó. Nadie llora menos con una canción
porque el piano fuera un sintetizador. Dicho esto, no me interesa
competir con los músicos ni decir que es lo mismo: no lo es. Un
instrumentista pone años de cuerpo en cada nota, y yo pongo años de
vida en cada letra. Son valores distintos. Lo que sí defiendo es que
lo mío es una obra con autor: las palabras, la idea, el mundo y la
dirección son míos, y lo digo abiertamente desde el primer día.
— Cuando trabajas con inteligencia artificial, ¿hasta qué
punto puedes decidir cómo debe sonar una canción? ¿Controlas las
melodías, los arreglos, las voces y la producción, o hay una parte
importante del resultado que depende de lo que propone la
herramienta?
— Las dos cosas. Yo decido el estilo, el tempo, el tono de la voz,
el tipo de arreglo y, sobre todo, la letra y su estructura, que
condicionan muchísimo la melodía. Pero la herramienta propone, y hay
una parte de azar que yo gestiono eligiendo y descartando. Es
parecido a dirigir a una banda que no conoces: no tocas tú, pero
decides qué se queda. Cuando una canción se publica es porque he
escuchado decenas de versiones y he dicho “esta”. Esa elección es la
producción.
— Uno de los argumentos críticos contra la música generada
por inteligencia artificial es que puede desplazar el trabajo de
compositores, instrumentistas, cantantes y productores. ¿Cómo
respondes a quienes consideran que este tipo de creación supone
una amenaza para la música hecha por personas?
— Entiendo el miedo y no lo desprecio. Pero yo no le he quitado el
trabajo a nadie: sin estas herramientas, estas canciones no
existirían, porque nunca he tenido presupuesto para un estudio, una
banda y un productor. La alternativa a GAYFOLK no era GAYFOLK con
músicos; era el cajón. Creo que el problema real es quién se queda
con el dinero y quién decide las reglas, y ahí los artistas, con o
sin IA, estamos en el mismo lado. Por eso pongo mi nombre, publico
las letras y explico cómo lo hago. Lo que me parece peligroso no es
la herramienta, es esconderla.
— Tu trilogía reúne nada menos que 275 canciones, una
cantidad extraordinaria para un proyecto desarrollado en tan poco
tiempo. ¿Por qué has elegido una producción tan extensa? ¿No
existe el riesgo de que la abundancia termine restando
protagonismo a las propias canciones?
— No lo elegí; me pasó. Llevaba años con letras guardadas y de
repente podía oírlas todas. Fue como abrir un grifo. Y el riesgo
existe, claro: en un catálogo de 275 canciones hay joyas y hay
canciones que solo entienden tres personas. Pero el planeta se
construye así, por acumulación; un mundo con diez canciones no es un
mundo, es un EP. Prefiero que cada oyente encuentre la suya a
decidir yo cuáles son las importantes. Para eso están las listas,
los videoclips y la web, que es el mapa.
— GAYFOLK reivindica la identidad queer y utiliza el humor,
la ironía y, en ocasiones, la provocación. ¿Crees que la música
sigue siendo una herramienta eficaz para combatir prejuicios y
reivindicar la libertad individual? ¿Qué lugar ocupa el activismo
en tu proyecto?
— Creo que una canción llega donde no llega un argumento. Nadie
cambia de opinión por una discusión en redes, pero mucha gente se ha
descubierto tarareando algo que, de entrada, le daba vergüenza. Mi
activismo no es de pancarta: es escribir las canciones que me habría
gustado oír a los quince años, con la vida gay contada desde dentro
y con risa. Que exista un planeta donde todo eso es normal ya es una
postura política. Lo demás lo hace quien escucha.
— En 2024 comenzaste trabajando junto a la vocalista Patry y
tuvisteis repercusión en TikTok con canciones como Tan Cateto.
¿Qué significó aquella primera etapa y por qué decidiste continuar
el proyecto en solitario?
— Aquella etapa fue la prueba de que las canciones funcionaban.
Tan
Cateto corrió por TikTok sin que nadie lo planeara y nos
enseñó que había público para cantarle a la homofobia con guasa. Le
estoy muy agradecido a Patry por ponerle voz a aquello. Después el
proyecto tomó otro camino: yo tenía cientos de letras esperando y
una forma nueva de llevarlas al sonido, y GAYFOLK siguió conmigo. Lo
que no ha cambiado es lo esencial: las letras, el humor y la idea de
que lo queer español merece su propio planeta.
— En un panorama musical dominado por las plataformas
digitales, los algoritmos y la necesidad de conseguir visibilidad,
¿cómo valoras la respuesta del público a GAYFOLK? ¿Has encontrado
aceptación, incomprensión o rechazo por utilizar inteligencia
artificial?
— De todo, y a menudo de la misma persona. Hay gente que entra por
curiosidad hacia la IA y se queda por una letra. Hay quien me
escribe para decirme que una canción le ha hecho reír en un día
horrible, y eso vale más que cualquier cifra. Y hay rechazo, claro,
sobre todo de quien decide sin escuchar. Las plataformas tampoco lo
ponen fácil: YouTube ha marcado parte de mi contenido como
“insatisfactorio o desagradable“, una etiqueta que la cultura queer
conoce de sobra. Lo tomo como parte de la pregunta que plantea
GAYFOLK: quién puede crear mundos y cuáles cuentan como reales.
— Has decidido autoeditar tu música y ofrecer descargas
gratuitas desde tu propia página. ¿Qué filosofía hay detrás de
esta decisión y cómo imaginas la sostenibilidad económica de un
proyecto independiente de estas características?
— Una canción tiene que viajar, no dormir en un cajón. Todo el
catálogo se puede descargar gratis en https://gayfolkplanet.com, sin
registro, porque quiero que llegue a quien la necesite y no a quien
pueda pagarla. Lo publico con mi propio sello, MIKE SAIN'T LOUIS,
sin intermediarios, lo que significa que los costes son bajos y las
decisiones, mías. La sostenibilidad hoy es sencilla: el proyecto me
cuesta tiempo, no dinero, y lo que entra por streaming y por quien
decide apoyar es un extra. No vivo de esto. Vivo con esto.
— Una de las grandes experiencias de la música es el
concierto, el contacto directo entre artistas y público. ¿Te
planteas llevar GAYFOLK a los escenarios? ¿Cómo imaginas una
actuación en directo de una música creada mediante inteligencia
artificial?
— No lo descarto, pero no sería un concierto al uso. GAYFOLK ya es
un espectáculo visual (portadas, videoclips, un planeta entero), así
que lo imagino más como una fiesta o una sesión con pantalla,
artistas drag y la gente coreando las letras, que como un señor
delante de un ordenador. Si algún día hay directo, será porque
aporta algo que el disco no tiene; no para demostrar nada.
— Para terminar, después de construir todo un planeta
imaginario y completar una trilogía sobre el descubrimiento y la
liberación, ¿hacia dónde quieres llevar ahora GAYFOLK? ¿Qué te
gustaría que permaneciera en quienes escuchan tus canciones, más
allá de la tecnología utilizada para crearlas?
— El planeta ya existe; ahora toca poblarlo. Sigo publicando
canciones y videoclips cada semana, y he abierto la web
https://mikesaintlouis.com para que todo esté en un solo sitio, con
cada letra y cada vídeo, en español e inglés. Y hay otro lado de mí
que también quiero cuidar: Cristiiana, un proyecto de música
cristiana en español, que es el otro extremo de mi escritura. Lo que
me gustaría que quedara es muy simple: que alguien que no encuentra
su sitio sepa que se puede inventar uno. La tecnología cambiará; esa
idea, espero, no.