Ir arriba

INDYROCK magazine

Desde 1997 * Pioneros de la información musical on line

Mike Sain’t Louis



MIKE SAIN'T LOUIS



MIKE SAIN’T LOUIS: “EN VEZ DE ESCRIBIR UNA CANCIÓN, ESCRIBÍ UN PLANETA”

GAYFOLK, un universo queer entre el pop, la inteligencia artificial y la libertad creativa

Más información, descargas de música gratuitas, fotos, videos... en la web oficial de Mike Sain't Louis


Mike Sain’t Louis es un creador madrileño que ha encontrado en la inteligencia artificial una herramienta para transformar en canciones las letras que llevaba años escribiendo. Su proyecto GAYFOLK, una trilogía de álbumes que reúne 275 composiciones, propone un universo musical y narrativo donde el pop alternativo, el electropop, la copla y la cultura popular española se encuentran con las reivindicaciones de la identidad queer, el humor y las experiencias personales de su autor. Un planeta imaginario en el que tienen cabida las relaciones sentimentales, la sexualidad, la homofobia, los conflictos emocionales y una particular manera de entender la libertad.

La historia de GAYFOLK es también la de un compositor que, sin disponer de los medios necesarios para grabar sus canciones con músicos y productores, decidió utilizar herramientas de inteligencia artificial para generar melodías, arreglos y voces. Mike escribe las letras, determina las estructuras y orientaciones musicales, selecciona entre numerosas versiones y dirige la identidad visual de cada lanzamiento. No oculta el procedimiento ni pretende equipararlo al trabajo de los instrumentistas. Al contrario, reconoce las diferencias y reivindica su papel como autor de las palabras, los conceptos y el universo artístico que sostiene el proyecto.

La trilogía formada por Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK, Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK y El día de la liberación desarrolla una historia de descubrimiento, búsqueda y emancipación que, según explica, tiene una relación directa con su propia vida. Su imaginario recoge influencias tan diversas como Lola Flores, Camela, Pedro Almodóvar o el universo audiovisual de Los Javis, referencias que conviven con la electrónica y una sensibilidad pop contemporánea.

Tras una primera etapa junto a la vocalista Patry, con quien consiguió repercusión en TikTok gracias a canciones como Tan Cateto, Mike desarrolla actualmente GAYFOLK en solitario, publica su música mediante un sello propio y ofrece gratuitamente las descargas de su catálogo.

En esta entrevista para IndyRock Magazine reflexiona sobre los límites de la creación musical con inteligencia artificial, el debate sobre la autoría, la extraordinaria cantidad de canciones que ha publicado y las posibilidades de trasladar GAYFOLK a los escenarios. También aborda la reivindicación queer, la independencia artística y las dificultades de encontrar un espacio propio en la industria musical. Como él mismo resume al explicar el origen del proyecto: “En vez de escribir una canción sobre eso, escribí un planeta”.

Mike Sain’t Louis

— Mike, para comenzar, ¿quién es realmente Mike Sain't Louis y qué recorrido personal y artístico hay detrás de GAYFOLK? ¿Cómo llegas a desarrollar un proyecto tan particular?

— Soy un tío de Madrid que escribe canciones desde hace muchos años y que hasta hace poco no tenía manera de hacerlas sonar como las oía en su cabeza. Hoy hago todo el recorrido de una canción yo solo: la escribo, la compongo, la produzco, decido su imagen y la publico con mi propio sello. GAYFOLK nace de una pregunta muy sencilla: qué pasa cuando no encuentras del todo tu sitio y decides imaginarlo. En vez de escribir una canción sobre eso, escribí un planeta. Lo particular no es la idea, es la obstinación: una vez que el planeta existía, no supe parar.

— GAYFOLK no es simplemente una colección de canciones, sino un universo imaginario con su propia narrativa. ¿Cómo surge la idea de crear un planeta queer y qué representa ese lugar para ti?

— Surge de cansancio y de humor a partes iguales. Cansancio de que la vida queer en España se cuente siempre desde fuera o desde la tragedia, y humor porque es la manera más honesta que conozco de contar lo que duele. Planeta Gayfolk es el sitio donde cabe lo que no cabía en ninguna otra parte: el amor gay, los exnovios narcisistas, Lola Flores, la salud mental, el humor más bruto. Para mí representa un permiso. Nadie me lo dio, así que me lo inventé.

— Has construido una trilogía que parte del descubrimiento de ese planeta, continúa con el deseo de viajar hasta él y culmina con la liberación. ¿Qué historia quieres contar a través de esos tres álbumes y qué relación existe entre esa ficción y tu propia experiencia personal?

— Es el recorrido de cualquiera que ha tenido que salir de donde estaba para poder ser quien es. En Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK alguien mira al cielo y ve que existe un sitio donde podría vivir tal y como es. En Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK sabe que ese lugar existe y todavía no tiene el billete; ahí están las canciones más dolorosas. Y El día de la liberación es la salida: dejar atrás lo que pesaba y echar a correr. La relación con mi vida es total. La ficción es el planeta; el viaje es el mío.

— Tus canciones hablan de identidad, amor, sexualidad, homofobia, relaciones personales y conflictos emocionales. ¿Hasta qué punto GAYFOLK es una obra autobiográfica y cuánto hay de ficción, provocación o construcción de personajes?

— Cada letra sale de algo que he vivido o he visto de cerca. Luego la exagero, le pongo un sombrero y la mando a Benidorm, pero el punto de partida siempre es real. Los personajes (el narcisista, la vecina cotilla, la suegra que no tuve) son gente que existe, con otro nombre. La provocación no es un objetivo, es una consecuencia: si cuentas la vida queer sin filtro, también sin filtro para el sexo, a alguien le va a parecer provocador. A mí me parece simplemente contarla.

— En tu propuesta conviven el electropop, la música alternativa, la copla y elementos de la cultura popular española. ¿Cuáles son tus principales referencias musicales y artísticas? ¿Qué artistas han influido especialmente en tu manera de escribir y entender la música?

— La copla me enseñó que se puede contar una tragedia con la cabeza muy alta; Lola Flores está en el ADN del planeta. De la tecnorrumba de Camela aprendí que lo popular no tiene por qué pedir perdón. Y Almodóvar, Paquita Salas, Eduardo Casanova o Los Javis me enseñaron que el camp español es una forma de inteligencia, no un chiste. Todo eso se mezcla con el electropop y el pop alternativo con el que me he criado.

— Hay un aspecto especialmente singular en tu trabajo: escribes las letras, pero utilizas inteligencia artificial para crear la música. ¿Cómo es exactamente el proceso de elaboración de una canción, desde la primera idea hasta la versión que finalmente publicas?

— Siempre empieza por una frase. A veces es un título (Me he tomado una pastilla gay) y a veces una línea que me persigue varios días. Escribo la letra entera, con su estructura, sus estribillos y sus repeticiones, exactamente como quiero que suene. Después decido el estilo: copla, electropop, balada, una rumba. Con eso le pido a la herramienta de IA que genere la música y las voces, y ahí empieza lo laborioso: escucho muchas versiones, descarto casi todas, cambio el estilo, ajusto la letra si una sílaba no cae bien y vuelvo a empezar. Cuando una versión me pone la piel de gallina, esa es la buena. Luego viene la portada y el videoclip, que dirijo yo. Todo el proceso es mío menos el instrumento.

— La utilización de inteligencia artificial en la música está generando un intenso debate sobre la autoría, la creatividad y el futuro de los músicos. ¿Consideras que una obra musical generada mediante estas herramientas puede tener el mismo valor artístico que una compuesta e interpretada por músicos?

— Creo que el valor de una canción está en lo que le pasa a quien la escucha, no en cómo se fabricó. Nadie llora menos con una canción porque el piano fuera un sintetizador. Dicho esto, no me interesa competir con los músicos ni decir que es lo mismo: no lo es. Un instrumentista pone años de cuerpo en cada nota, y yo pongo años de vida en cada letra. Son valores distintos. Lo que sí defiendo es que lo mío es una obra con autor: las palabras, la idea, el mundo y la dirección son míos, y lo digo abiertamente desde el primer día.

— Cuando trabajas con inteligencia artificial, ¿hasta qué punto puedes decidir cómo debe sonar una canción? ¿Controlas las melodías, los arreglos, las voces y la producción, o hay una parte importante del resultado que depende de lo que propone la herramienta?

— Las dos cosas. Yo decido el estilo, el tempo, el tono de la voz, el tipo de arreglo y, sobre todo, la letra y su estructura, que condicionan muchísimo la melodía. Pero la herramienta propone, y hay una parte de azar que yo gestiono eligiendo y descartando. Es parecido a dirigir a una banda que no conoces: no tocas tú, pero decides qué se queda. Cuando una canción se publica es porque he escuchado decenas de versiones y he dicho “esta”. Esa elección es la producción.

— Uno de los argumentos críticos contra la música generada por inteligencia artificial es que puede desplazar el trabajo de compositores, instrumentistas, cantantes y productores. ¿Cómo respondes a quienes consideran que este tipo de creación supone una amenaza para la música hecha por personas?

— Entiendo el miedo y no lo desprecio. Pero yo no le he quitado el trabajo a nadie: sin estas herramientas, estas canciones no existirían, porque nunca he tenido presupuesto para un estudio, una banda y un productor. La alternativa a GAYFOLK no era GAYFOLK con músicos; era el cajón. Creo que el problema real es quién se queda con el dinero y quién decide las reglas, y ahí los artistas, con o sin IA, estamos en el mismo lado. Por eso pongo mi nombre, publico las letras y explico cómo lo hago. Lo que me parece peligroso no es la herramienta, es esconderla.

— Tu trilogía reúne nada menos que 275 canciones, una cantidad extraordinaria para un proyecto desarrollado en tan poco tiempo. ¿Por qué has elegido una producción tan extensa? ¿No existe el riesgo de que la abundancia termine restando protagonismo a las propias canciones?

— No lo elegí; me pasó. Llevaba años con letras guardadas y de repente podía oírlas todas. Fue como abrir un grifo. Y el riesgo existe, claro: en un catálogo de 275 canciones hay joyas y hay canciones que solo entienden tres personas. Pero el planeta se construye así, por acumulación; un mundo con diez canciones no es un mundo, es un EP. Prefiero que cada oyente encuentre la suya a decidir yo cuáles son las importantes. Para eso están las listas, los videoclips y la web, que es el mapa.

— GAYFOLK reivindica la identidad queer y utiliza el humor, la ironía y, en ocasiones, la provocación. ¿Crees que la música sigue siendo una herramienta eficaz para combatir prejuicios y reivindicar la libertad individual? ¿Qué lugar ocupa el activismo en tu proyecto?

— Creo que una canción llega donde no llega un argumento. Nadie cambia de opinión por una discusión en redes, pero mucha gente se ha descubierto tarareando algo que, de entrada, le daba vergüenza. Mi activismo no es de pancarta: es escribir las canciones que me habría gustado oír a los quince años, con la vida gay contada desde dentro y con risa. Que exista un planeta donde todo eso es normal ya es una postura política. Lo demás lo hace quien escucha.

— En 2024 comenzaste trabajando junto a la vocalista Patry y tuvisteis repercusión en TikTok con canciones como Tan Cateto. ¿Qué significó aquella primera etapa y por qué decidiste continuar el proyecto en solitario?

— Aquella etapa fue la prueba de que las canciones funcionaban. Tan Cateto corrió por TikTok sin que nadie lo planeara y nos enseñó que había público para cantarle a la homofobia con guasa. Le estoy muy agradecido a Patry por ponerle voz a aquello. Después el proyecto tomó otro camino: yo tenía cientos de letras esperando y una forma nueva de llevarlas al sonido, y GAYFOLK siguió conmigo. Lo que no ha cambiado es lo esencial: las letras, el humor y la idea de que lo queer español merece su propio planeta.

— En un panorama musical dominado por las plataformas digitales, los algoritmos y la necesidad de conseguir visibilidad, ¿cómo valoras la respuesta del público a GAYFOLK? ¿Has encontrado aceptación, incomprensión o rechazo por utilizar inteligencia artificial?

— De todo, y a menudo de la misma persona. Hay gente que entra por curiosidad hacia la IA y se queda por una letra. Hay quien me escribe para decirme que una canción le ha hecho reír en un día horrible, y eso vale más que cualquier cifra. Y hay rechazo, claro, sobre todo de quien decide sin escuchar. Las plataformas tampoco lo ponen fácil: YouTube ha marcado parte de mi contenido como “insatisfactorio o desagradable“, una etiqueta que la cultura queer conoce de sobra. Lo tomo como parte de la pregunta que plantea GAYFOLK: quién puede crear mundos y cuáles cuentan como reales.

— Has decidido autoeditar tu música y ofrecer descargas gratuitas desde tu propia página. ¿Qué filosofía hay detrás de esta decisión y cómo imaginas la sostenibilidad económica de un proyecto independiente de estas características?

— Una canción tiene que viajar, no dormir en un cajón. Todo el catálogo se puede descargar gratis en https://gayfolkplanet.com, sin registro, porque quiero que llegue a quien la necesite y no a quien pueda pagarla. Lo publico con mi propio sello, MIKE SAIN'T LOUIS, sin intermediarios, lo que significa que los costes son bajos y las decisiones, mías. La sostenibilidad hoy es sencilla: el proyecto me cuesta tiempo, no dinero, y lo que entra por streaming y por quien decide apoyar es un extra. No vivo de esto. Vivo con esto.

— Una de las grandes experiencias de la música es el concierto, el contacto directo entre artistas y público. ¿Te planteas llevar GAYFOLK a los escenarios? ¿Cómo imaginas una actuación en directo de una música creada mediante inteligencia artificial?

— No lo descarto, pero no sería un concierto al uso. GAYFOLK ya es un espectáculo visual (portadas, videoclips, un planeta entero), así que lo imagino más como una fiesta o una sesión con pantalla, artistas drag y la gente coreando las letras, que como un señor delante de un ordenador. Si algún día hay directo, será porque aporta algo que el disco no tiene; no para demostrar nada.

— Para terminar, después de construir todo un planeta imaginario y completar una trilogía sobre el descubrimiento y la liberación, ¿hacia dónde quieres llevar ahora GAYFOLK? ¿Qué te gustaría que permaneciera en quienes escuchan tus canciones, más allá de la tecnología utilizada para crearlas?

— El planeta ya existe; ahora toca poblarlo. Sigo publicando canciones y videoclips cada semana, y he abierto la web https://mikesaintlouis.com para que todo esté en un solo sitio, con cada letra y cada vídeo, en español e inglés. Y hay otro lado de mí que también quiero cuidar: Cristiiana, un proyecto de música cristiana en español, que es el otro extremo de mi escritura. Lo que me gustaría que quedara es muy simple: que alguien que no encuentra su sitio sepa que se puede inventar uno. La tecnología cambiará; esa idea, espero, no.


Mike Sain’t Louis

Cargando vídeo...



CONTENIDOS


INDYROCK MAGAZINE