FOTOGALERÍA: THE PSYCHEDELIC
FURS * MADRID SALA WAGON. FOTOS: Juan Francisco Camacho JFC
Fotografía
THE PSYCHEDELIC FURS
CUATRO DÉCADAS DE ESCENARIO Y AÚN EMOCIONAN COMO EN SU ORIGEN
Mantienen la esencia
de
las canciones que no envejecen, la de la dignidad y la
elegancia eternas.
21-11-2025 THE PSYCHEDELIC FURS + DEAR BOY * Sala Wagon, Madrid
JUAN FRANCISCO CAMACHO * Crónica y fotos * INDYROCK
¿Se puede ser de California y sonar británico por todos lados? ¿Se
puede ser actual (y parecerlo) y que cada canción que interpretas
retrotraiga al oyente a los noventa o incluso a los ochenta?
Bueno, no pensé que se pudiera pero resulta que sí, se puede. O
eso debieron pensar
Dear Boy allá por el año
2013 cuando publicaron sus primeras canciones. Pero empecemos por
el principio.
La sala Wagon programaba (vía
Houston Party) una nueva visita de los, estos sí
británicos, The Psychedelic Furs.
Los acompañaban en esta ocasión el cuarteto citado
antes. Una batería y un bajo bastante solventes, un
guitarrista un tanto hierático pero más que
cumplidor en el instrumento y un vocalista
carismático y que se manejó a la perfección tanto
con las seis cuerdas de su también guitarra
(alternaron solista y rítmica o esa sensación me
dio) como con las dos de su garganta. Dear
Boy son una banda que tiene ya una cierta
trayectoria y a los que se nota rodados en el
escenario. Si acompañas esto de un puñado de
canciones notables y una actitud agradable y
entregada pues tienes un aperitivo muy destacable.
Demasiado, quizá, luminosos para el post punk (al
menos tal y como yo lo entiendo); demasiado, de
nuevo quizá, guitarreros para el pop edulcorado
actual. Perfectos
si la idea es activar la memoria musical
y recordar las décadas que nombraba en el primer
párrafo. Una lástima que solo los acompañáramos unos
pocos —cierto es que tocaron bastante temprano para
lo que suele ser habitual en el foro—. Los acompañó
además Richard Good añadiendo una guitarra estupenda
a la, creo, también estupenda After All. Buen concierto que
se hizo corto. Y eso en un grupo que abre a otro, y
más si ese otro son los enormes de las pieles
sicodélicas, es mucho mucho decir. (...)
FOTOGALERÍA: DEAR
BOY * MADRID SALA WAGON. FOTOS: Juan Francisco
Camacho JFC Fotografía
Grupo invitado de The Psychedelic Furs
(...) Y salieron
The Psychedelic Furs.
Temprano, tal y como estaba anunciado y sin
sorpresas (ninguna) en el setlist. Llevan un tiempo
repitiéndolo canción por canción allá dónde tocan. Y
sí, se echa de menos alguna que otra.
Sister Europe,
Imitation of Christ. Por
supuesto,
Alice’s
House. Claro, a mi derecha, siempre se
hubiera preferido que
Angels
Don’t Cry estuviera entre las elegidas. Pero
hace bastante tiempo, años en algún caso, que
ninguna de las antedichas están entre las
seleccionadas. Así que nos tuvimos que “conformar”
con
Heaven,
India,
The Ghost in You,
Mr Jones,
President Gas,
Love My Way
o, por descontado,
Pretty
in Pink. Entre otras. Como por ejemplo (y no
son en absoluto desdeñables),
The Boy That Invented Rock &
Roll (
Made
of Rain es un discazo que probablemente ha
pasado injustamente con más pena que gloria),
Wrong Train,
My Time,
No‐One,
In My Head,
Run and Run, las celebérrimas
Until She
Comes,
Heartbreak
Beat o
All
of the Law. Pero no las “deseadas”. Realmente
ni falta
que hizo.
Una cosa quedó (ya lo estaba pero bueno) clara:
Richard Good (guitarra), Zach Alford (batería), la
teclista Amanda Kramer, y el otro guitarrista, Peter
DiStefano, son unos musicazos como la copa de un
pino. Tim Butler, el hermanísimo y único miembro
original (junto con, por supuesto) que queda en los
Furs, no necesita presentación ni que yo le alabe el
dominio de las cuatro cuerdas. Y si encima Richard
Butler une a su siempre preciosa voz, que canta
ahora, a los casi setenta años, mejor que nunca…
Pues solo nos queda que tengan buenas canciones que
defender. Y de eso la banda siempre ha tenido un
montón. Solo detallitos como que la sala no hubiera
estado a la altura o que hubiera fallado el sonido
habrían podido empañar una nueva noche mágica. Y
no lo hicieron
en absoluto. En conjunto me atrevería a
decir que fue un concierto absolutamente impecable
en todos los aspectos.
Los Butler entregadísimos y simpatiquérrimos; Good y
DiStefano dando rienda suelta al tremendo dominio
que tienen de su instrumento; Kramer manteniendo
todo el entramado y más con la ausencia de saxo; y
la increíble pegada de Alford. Y la elegancia y el
saber estar y el transmitir y divertir
divirtiéndose. Una noche especial, una noche
maravillosa. Canciones que se hacen cortas. Músicos
que se medio mezclan con el público. Sonrisas
cómplices. Toallas empapadas que vuelan para
¿delicia? de algún fan. Público de edad casi
provecta rejuveneciendo a ojos vista con cada
acorde, con cada recuerdo. Lo mejor de todo es que
no hubo para
nada una oda a la nostalgia. Ya digo que
las canciones más modernas de los londinenses no
palidecen al lado de los grandes clásicos y lo que
sí que se echó de menos (más allá de hits puntuales)
fue que el concierto durara cuatro o cinco horas.
The Psychedelic Furs están en una esplendorosa buena
forma, por más que sorprenda dada la trayectoria que
tienen. Cuarenta y cinco años después de su debut
siguen siendo capaces de emocionar como aquel primer
día, tal vez no con el mismo filo pero sí desde
luego con la misma esencia:
la de las canciones que no
envejecen, la de la dignidad y la
elegancia (otra vez) eternas.