Por GABRIEL CASTILLO ROMERO * Crónica y Fotos * INDYROCK
Jueves, 19:30: Sanguijuelas
del Guadiana a escena, propuesta transgresora en
auge. No lo llamaría moda, pero sí tendencia: la de experimentar
con las raíces
autóctonas. Este es el caso de los
extremeños, quienes con un repertorio basado en “EPs” y “singles” se posicionan como una banda muy interesante y
prometedora.
El festival ha crecido, incorporando un día
extra y un único escenario para este día adicional, lo que lo
hace más cómodo y sin agobios, permitiendo disfrutar de
todo sin perderse nada.
Las Cariño entran
en escena con ese pop de digestión rápida e inofensivo, que te
hace pasar un rato agradable, pero como un azucarillo, se diluye
rápido y sin consecuencias. Más allá del himno pop sobre el
amor verdadero, “Si
quieres”, no se
vislumbra nada trascendente (por ahora). Cómo nos gustaría
volver a esas Cariño
de “Llorando
en la limusina” de C. Tangana, un camino indie prometedor.
Plato fuerte del día y del festival: Viva
Suecia, grupo festivalero por antonomasia en los
nuevos tiempos musicales de nuestro país. Presentaron un set ya
archiconocido, con la peculiaridad de incluir un saxo (¿era
necesario?). Concierto impecable, donde no faltaron todos sus
hits, y la energía de las masas fue contagiosa. No se dejaron
ninguno de sus tics que los definen: besos cariñosos, flequillo
al viento, bajada al foso para abrazarse a su público fiel. Una
sorpresa muy celebrada fue la aparición de Adolfo “Fito”
de Siloé para cantar un tema juntos. Un detalle emotivo
fue el canto a capella del himno andaluz, como cada festival. Si
todos los festivales incluyeran el himno de la comunidad de
turno, ya tendríamos ideas para su siguiente LP.
Turno para Varry
Brava, los oriolanos
que se enfrentaban a la difícil tarea de mover al público
agotado por el huracán Viva Suecia. Y lo lograron con su
India-Pop explosivo y una puesta en escena potente y estética,
sin complejos.
Sábado 26 de julio, 18:25 y 36º: Aparece una
banda con pantalones de pana… sin duda, el concierto del
festival: Carlos Ares. El
cantautor y productor gallego nos ofreció una peregrinación por
su apasionante repertorio. ¡Cómo suenan en directo temas como “Amigo”, “Rocíos”,
“Peregrino” y,
para mí, su tema más representativo, “La boca del lobo”! Orgánico y con raíces, Ares nos
muestra un talento con horizontes lejanos. Ya estamos deseando
ver los próximos pasos de ese universo musical tan único.
Un paseo por el escenario Mini Stage y nos
encontramos con la malagueña Rocío
Lapaz, quien con su juventud arrolladora sobre
los teclados y su banda de quinteto, nos presentó un set de pop radiante.
“Qué calor”, y lo dice una malagueña, Anni B Sweet, quien nos dio una información de servicio al
subir al escenario. Y es que se quedó corta. A pesar del calor
abrasante, nos ofreció un concierto impecable y luminoso, como
solo ella sabe hacer: a veces cándida, a veces feroz. De blanco
impoluto, y acompañada de su banda consagrada, se consolidó como un referente del
soft-folk psicodélico español. Nos hizo olvidar el calor y
disfrutar de la música.
En el escenario Málaga, saltan a escena los
mallorquines Midnight Walkers,
con su aire retrorock y tintes electrónicos, perfectos para un
rato de baile y buen rollo. La bajada al césped con su club de fans,
bandera incluida, lo corrobora. No hay que perderles la pista.
Miss
Caffeina, o los
enviados de la Santa Sede Indi, parecía que nos ofrecían una
puesta en escena espectacular bajo una cruz, embutidos en
túnicas y orando por todos nosotros. Pero una vez con los pies
en la tierra, nos regalaron un concierto fresco y de estética
vanguardista, marca de la casa.
“Somos el grupo de Skate-Pop más divertido y
cañero de Andalucía”, así se definen Nadie Patín, unos jerezanos irreverentes con ideas muy
claras. Su concierto fue directo, de pop vitaminado, un deleite
que nos hace pensar que nos van a dar muchas alegrías en el
panorama nacional. ¿Quién necesita unos Posies decadentes con
nuestros Nadie Patín? Pues nadie.
Siempre es complicado enfrentarse a
una banda mítica con tanta trayectoria, porque sabes que no
habrá sorpresas ni descubrimientos nuevos. Así que solo queda
una salida: cantar y corear las canciones de toda una
generación. Diversión vintage fue lo que nos ofreció Duncan
Dhu. Rodeado de una excelente banda de músicos,
Mikel Erentxun aún conserva esa voz y ese encanto personal con
una elegancia digna de un gentleman del rock.
Kraut-rock psicodélico
desde Sevilla sobre el escenario: Pony
Bravo. Irreverentes y atrevidos con sus letras
afiladas, nunca decepcionan en directo con sus temas
emblemáticos y críticos, aquellos con los que otros no se
atreven. “Noche
de setas” y “El político neoliberal” lo
demuestran. Incluso arriesgan tanto que se pasan del tiempo y
les cortan el set en directo.
Y llega la supuesta traca final del festival,
donde bailar hasta no poder más: La Casa Azul. Fuegos,
llamaradas de humo, espectaculares efectos de luz y confeti… A
veces parecía estar en otro tipo de festival, más “puro latino”.
Pero
La Casa Azul se convirtió
en un carrusel de pequeños fogonazos y un concierto algo plano.
Es que “La
revolución sexual” llega tan tarde que hay que aguantar, porque un
hit así no se puede dejar pasar. Un talento como Guille Milkyway
seguro tendrá más argumentos en el futuro para sorprendernos.
Y así, fin al Brisa 2025. Un festival que,
con su segunda edición en la nueva ubicación, ya está en el
camino de consagrarse como cita anual. La idea ha calado, y el éxito
de público ha sido incontestable. La ubicación es perfecta para
este tipo de festival y, aunque la programación fue algo
irregular, resultó muy interesante, ofreciendo tanto talentos
emergentes como bandas ya consagradas. ¡Más repertorio, más tipo de
público!
Enhorabuena a la organización de este
festival malagueño, que no es solo para malagueños.
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