Que viva el Lagarto y los Supersubmarina
El Auditorio de la Alameda se llenó en el regreso del Festival Lagarto.
Por
J. M. Liebana / IDEAL
¡Larga vida al Lagarto! Llegó por fin el día 5 de octubre, volvió el Festival con mayúsculas y
los Supersubmarina se encargaron de llenar el Auditorio de la Alameda como hacía años que no
se veía. Como en aquellas noches calurosas de junio con las siluetas de Jaén y el Castillo
recortadas al fondo en la noche. El Lagarto, que es más que un festival en Jaén y que fue
añorado en el homenaje que hace ahora un año le tributaron piturda.com y 150 músicos, se hizo
carne anoche. Y regresó reclamando sus esencias, renovado que no reinventado, apoyando a los
grupos locales emergentes e invitando a los consagrados, con el innegable tirón de los
Supersubmarina, los más esperados, la grata sorpresa de Jack Knife, y el cierre de los Eskorzo
Afrobeat Experience como grupos invitados.
A primera hora subieron al escenario los ganadores del recuperado concurso
provincial, en el que han participado 36 grupos, Santo Rostro y The Glassphone, ambos de
la capital. El primero, de reciente creación y un primer disco ya, con su rock estatal; y
The Glassphone, con su pop-rock-electrónica.
En torno a las diez lo hicieron los madrileños, cuyo estilo fresco e independiente gustó
mucho y hasta José ‘Chino’, el vocalista de Supersubmarina, les hizo mención durante el
concierto. Jack Knife, creado en 2009, cuenta con dos demos.
Y a las once menos diez, con el Auditorio ya casi lleno (1.800 entradas antes de empezar,
por lo que superaron con creces las 2.000), sonó el ‘Como un impulso eléctrico’ a modo de
tarjeta de presentación de los baezanos, en su único concierto de este año en la
provincia. Y después del saludo, el estallido con ‘En mis venas’: ‘Porque nada vale nada,
en un lado o en el otro. Se equilibra la balanza, y duele todo, tanto todo’. Y después, su
‘Canción de guerra’: ‘Exponiéndote a la gente, presumiendo por ahí, no me quedo
indiferente, no me quedo en mi país’. Y la más melódica ‘De las dudas infinitas’, con un
mar de brazos balanceándose al compás de las pantallas del móvil: ‘Vengo a decirte lo
mismo, que tantas veces te he dicho, eso que poco me cuesta, y que tú nunca has oído.
Pequeña de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva’. Y cerraron los
granadinos Eskorzo Afrobeat Experience, que tocaron en clave ‘afrobeat’ grandes clásicos
del siglo pasado, como ‘The Wall’, de Pink Floyd.
En definitiva, una gran noche de música para Jaén, tras el parón de dos años causado por
las dificultades económicas. De hecho el Lagarto retornó impulsado por la iniciativa
privada y la colaboración del Ayuntamiento, la Diputación y el Instituto Andaluz de la
Juventud.

Jaén está de enhorabuena, uno de los estandartes de la cultura musical jiennense está de
vuelta. El Lagarto regresa a la sociedad jiennense con un formato provincial que recuerda a
sus orígenes. Las bandas emergentes de la provincia de Jaén tendrán nuevamente la
oportunidad de dar a conocer sus trabajos a toda la sociedad gracias a este legendario
concurso. Un jurado designado por la organización seleccionará dos grupos ganadores de entre
todas las propuestas presentadas. Estas bandas tendrán como principal recompensa el poder
compartir su música en el Lagarto 2013, el próximo 5 de Octubre de 2013 en el Auditorio
Municipal de la Alameda de Jaén.
Como atractivo principal de este renovado festival estará el grupo Supersubmarina. Los
baezanos que cuentan ya con tres EPs y dos LPs a sus espaldas, ofrecerán un espectáculo
original y diferente que será su único concierto dentro de la provincia de Jaén en este año.
Otro de los grupos invitados, con un estilo que enriquecerá la diversidad musical del
festival es Eskorzo Afrobeat Experience. Una banda que ya ganó la edición 1997 del Lagarto
Festival pero que ha retornado al panorama musical con un repertorio en clave afrobeat de
grandes clásicos del rock de los 80, los 90 o el reggae. Completando el cartel – a falta de
las dos bandas ganadoras – estará Jack Knife, una formación madrileña emergente, creada en
2009 y que cuenta con dos demos a sus espaldas. Durante este verano, festivales como
Sonorama, Universimad o Facyl ya han podido disfrutar de su estilo fresco e independiente.
Este evento retorna con una gestión mixta. Impulsado desde la iniciativa privada pero con el
inestimable apoyo público de instituciones como el Patronato de Cultura del Excmo. Ayto de
Jaén, la Diputación Provincial de Jaén y el Instituto Andaluz de la Juventud.
HISTÓRICO EN INDYROCK
CRÓNICAS, FOTOGALERÍAS, COMENTARIOS
Lagarto Rock 2000
Jaén, Sábado 10 de Junio de 2000
por Félix Alonso del Real


foto EFE.- Actuacion de Pinball / foto: Felix A. del Real - Culutra Pro Base
El concurso por excelencia de Andalucía se celebró con un absoluto éxito de organización y
público en el incomparable marco del Auditorio de la Alameda de Jaén, una macrocarpa en la
que se instaló el escenario por el que desfilarían los grupos concursantes junto a dos
invitados; Cultura Probase (ganadores de la edición anterior del Lagarto) y M-Clan
presentando su tercer trabajo.
Lo mejor el altísimo nivel de los grupos, junto con la organización del concurso. Lo peor
(con diferencia), la interminable actuación de los M-Clan, reyes de la versión descafeinada
y súbditos de los imitadores de Aerosmith, una pena, vamos.
El Lagarto comenzó con la actuación de los onubenses Cultura Probase. Recién fichados por la
discográfica Caroline, tras ganar el Valencia Sona, demostraron por qué ganaron la anterior
edición de este concurso y por qué se les califica como reyes del Grove Rare (estilo creado
a partir de un batiburrillo de tendencias musicales). Con un comienzo accidentado, en el que
el sonido se averió, no se arrugaron y dieron un verdadero espectáculo musical, para el que
contaban con una impecable puesta en escena con Go-Go?s incluidas.

Poorhouse, foto: Felix A. del Real
El concurso comenzó con la actuación de la banda gaditana Poorhouse. Favoritos entre la
prensa que allí nos encontrábamos, regalaron uno de sus mejores directos al escaso público
jiennense que se encontraba en la carpa. Convencieron de nuevo y, de nuevo, merecieron
más.
Los sevillanos Pinball, finalistas en la edición del 98 y con un excepcional currículo
sembrado de premios y reconocimientos, exhibieron su pop de tendencia británica pero no
arrastraron al público, frío, a pesar de su gran factura musical.
Goza la perra, ganaron el segundo premio de este Lagarto 2000, pero no convencieron a este
crítico para nada. Viendo al batería de esta formación granadina pasando verdaderos apuros
con su instrumento y teniendo en cuenta que las letras se perdían en la acelerada voz de
Olalla, la cantante, nadie diría que eran merecedores de estar por encima de las grandes
bandas que tomaban parte en el concurso.
Frescura jamaicana, ska de primera y una capacidad de diversión sin límites son la carta de
presentación de P-9. El grupo de Marbella fué moralmente el ganador del concurso, con un
directo divertido, una instrumentación impecable y una música inusual en el panorama
andaluz. Por fin una banda con ideas. Les damos un 10.

P-9, Foto: Felix A. del Real
The intoxicated men, pasaron sin pena ni gloria, mientras que el público, excesivamente
localista, esperaba la actuación de su banda Clown. Para hacer Rock´n Roll clásico tenemos a
Dr Explosion, que lo hacen mucho mejor.
Clown fueron los ganadores de este Lagarto Rock 2000, visto su directo se lo merecieron. Una
decisión muy discutida, la del jurado que sumaba a los antecedentes del concurso de Jaén
otra banda local ganadora (léanse Las Mierdas, Automatics....). Nadie duda que son buenos,
por que lo son y mucho, que su música es indiscutible, que son los ganadores del prestigioso
Villa de Bilbao y que su "hard" es de los que puede vender. Buena puesta en escena
perfectamente acompañada por público y medios, todos los que decidían y les otorgaban este
premio, profetas en su tierra.
La organización fue excepcional, el sitio inmejorable y es de agradecer la salud de un
concurso que cumple con el cometido de este tipo de eventos, hacer que se conozcan las
agrupaciones noveles poniéndolas en contacto con el público y con los medios de
comunicación, un perfecto tándem.
Ah, por cierto M-Clan, buenos músicos, buena gente, que se dediquen a los anuncios
televisivos y no nos torturen durante el fallo del jurado, se lo agradeceremos.
Edicion 1999
por Pedro T. Colmenero
Airada muestra de riesgo y criterio, en tiempos de vagos y fáciles planteamientos, la
decimotercera edición del saurio rockero jiennense se vio colmado de varias propuestas
estilísticas oscilando entre el rock más clásico e incluso preciosistas atisbos sinfónicos,
para acabar derrapando hacia tendencias dance, espectáculo, glamour y pastilla. Con
puntualidad suiza Pedro Sánchez y Raimundo Angosto (Sexta Planta-Fórmula Uno) daban paso a
unos remozados Chupacabras (ganadores de la pasada edición), que sin renunciar al rasurado
corte de guitarra sobre samplers y sonidos sintetizados, se alejaron de anteriores propuesta
psicodélicas, dominados por el abrupto caminar metálico de la poderosa sección rítmica. La
poderosa voz de Fernando que sustituía a Emilio Ramos y el encargado del apartado
tecnológico (Toni) fueron las notas novedosas de un reencuentro recibido con fervor por los
primeros asistentes de un festival que llego a reunir cerca de las 4.000 personas. Fueron
Cultura Probase los que iniciaron la veda de grupos concursantes, que desde Huelva
desplegaron un abanico de tendencias musicales, fusionando trip hop, funky, drum&bass o
break beat, sin abandonar la base tradicional de guitarra, bajo y batería. Grupo
perteneciente al llamado groove rave, superado por la humedad mediterránea contenida en la
voz de Cristina y tres bailarinas/es encandilando el auditorio. Primer premio nada
discutido.
Los almerienses Profesor Popsnuggle tejieron un cromático lienzo de melodías
pinceladas eléctricas. Lumínico pop guitarrero de saturados guiños indies, de grata acogida
hasta su destensado final. El Niño Pringue acercó la simpatía de esa concepción -tan
cordobesa- de lo simple tomado como arte. Se les puede reprochar su exceso de tiempos
medios, su escepticismo; pero siempre se les agradecerá su desinterés competitivo, su
concepción bodevilesca del rock and roll, las excelencias de sus músicos, su altanero
rechazo de la tecnología y por encima de todo ser capaces de superar un accidentado
comienzo. Leo Ladra Jazz para muchos fue la autentica sorpresa de la noche. Concentrados y
encendidamente rabiosos, la atractiva figura de la vocalista se erigió mesiánica, lidero la
banda de manera enérgica por turgentes senderos de rock visceralmente experimental y prendió
rendidos vasallos para su reino.
La Mato, segundos cordobeses sobre las tablas y cabezas de cartel de muchas
quinielas, descargaron su estremecedor rock de inhóspita concepción, sin derramar ese tarro
de esencias que sus muchos seguidores esperaban. Básicamente -sin discutirles sus innegables
cualidades técnicas- no conectaron, resultando demasiado secos y distantes. Spiderband
también debió evacuar un lastre parecido y, en atención al segundo premio concedido por el
jurado, lo realizo con éxito. Cierta elaboración sinfónica en algunos temas y agnósticas
visiones en otros, dejaron intelectualmente fríos a gran parte del recinto, entregándose el
resto como posesos. Enfrebecido, feliz o inmensamente lúdico, el ambiente tras el ultimo
pase del grupo teatral Creativo Imposible, los cuales ofrecieron un climático espectáculo de
luz y color en diversas ocasiones, llegaba por primera vez a Jaén, un Rosendo que
se llevo del Lagarto Rock tanto o más de lo que vino a dar. Al de Carabanchel se le quiere y
respeta mucho por estos lares, donde se le rindió absoluta pleitesía, y claro, tanta emoción
se desbordó. La seguridad contenía a duras penas la cantidad de espontáneos que saltaban al
escenario. El vello se ponía literalmente de punta cuando apreciabas con que intensidad se
aplaudían las interpretaciones, su desgarbada estampa crecía en esforzadas interpretaciones:
"Flojos", "Agradecido" o la rescatada del baúl leñeriano "Cucarachas". Es cierto "Siempre
hay una historia... en directo" y esta vez no iba ser menos, sobre todo cuando se ponía
punto y final a un festival sin parangón en el actual panorama musical.