FOTOGALERÍA: SONIC YOUTH, MADRID, SALA LA RIVIERA, 2010. FOTOS:
MARINA SANZ Y JAVIER ALONSO * INDYROCK
Podíamos esperar un concierto en el que los nuevos temas ocuparían
la mayor parte del repertorio, pero no fue así. Hicieron un repaso a
su amplia discografía, desde sus inicios allá por 1981 hasta finales
de los 90. Por lo que comentó Kim Gordon durante el concierto, si
queríamos escuchar los nuevos temas tendríamos que ir al día
siguiente, debido a la ausencia de Mark Ibolt por compromisos con
Pavement. Por ello pudimos disfrutar sobre el escenario de la
formación inicial, Thurston Moore (voz y guitarra), Lee Ranaldo
(voz, guitara), Kim Gordon (voz y bajo) y Steve Shelley
(batería).
La expectación por ver a los de la gran manzana, se hizo latente en
la cola que había en la puerta y el cartel de no hay billetes. El
grupo se llevó una gran ovación en su aparición sobre el escenario
de la Riviera.

Comenzaron con todo su potencial sonoro y ruidista, atacando a sus
seguidores con varios de sus hits “Schizophrenia”, “Bull in the
Heather “, “100%”, “Hey Joni”, con las que consiguieron poner a
saltar a un público, que prestaba con atención cada uno de los
movimientos de los componentes del grupo. Los riffs de guitara
desacompasados, los acoples de guitarra y la velocidad vertiginosa
de los temas, nos llevaron a recordar aquellos momentos en los que
uno descubría un grupo que llamaba ciertamente la atención a finales
de los ochenta y durante todos los noventa. Sus álbumes podían no
atraparte desde la primera escucha, pero según los ibas engullendo
más te enganchaban en su peculiar mundo de la No Wave. Sus portadas
siempre quedarán para el recuerdo y así lo pudimos testificar en su
concierto, donde muchos llevaban camisetas con la portada del Goo y
alguna que otra pudimos divisar del Washing Machine. La media de
edad de los que allí nos concentramos rondaba la treintena o más.
El concierto continuó con más temas de sus álbumes “Daydream
Nation”, “Sister”, “Washing Machine”, “Evol” y “Bad Moon Rising”.
Entre los que cayeron “The Sprawl”, “Brother James”, “Skip Tracer”,
“Silver Rocket”, “Shadow of a Doubt” y “Death Valley ‘69”, con la
que el grupo subió el volumen y destrozó nuestros oídos como hacía
antaño.
Los aplausos no se hicieron esperar y la banda salió de nuevo para
soltar dos temas más del “Daydream Nation”, “The Wonder” e
“Hyperstation”. Parecía que el concierto llegaba a su fin
definitivo y el público quería más.
Salieron de nuevo para despedirse con el tema “Expressway To Yr
Skull”. Entre aplausos se despidieron de Madrid, hasta el día
siguiente en el que presentarían su nuevo trabajo “The
Eternal”.
Puede que el que no les haya visto antes, quedara prendado con el
concierto, pero para los que hemos tenido la suerte de verles en más
ocasiones, echamos de menos la fuerza y la rabia con la que
interpretaban sus temas. Pero tampoco estamos en los noventa y los
años han pasado por todos, aunque no para Kim, que lucía una
espléndida silueta. Al setlist no se le pueden poner muchos peros,
ya que nos mostraron un completo recorrido por su amplia
discografía.

6
de Diciembre 2009 Vicar St., Dublin
Foto por
Lorena Rushe.
Crónica por
Raul Vegas - IndyRock
Sonic Youth. El nombre tiene algo de ironía, si
consideramos que la edad de sus componentes llega ya a la
cincuentena. Pero afortunadamente esto no ha afectado a la banda a
la hora de componer y escribir temas. En la última década,observamos
que discos como Sonic Nurse, Rather Ripped y en su reciente creación
The Etnal, todavía mantienen esa creatividad y frescura, que les
convirtió a comienzo de los 80, en unas de las bandas creadoras del
movimiento alternativo y fundadores del
Sonic Youth parece que atraviesa una segunda juventud. Todo esto
añadido a unas dosis de guitarras ácidas y la tremenda facilidad que
la banda posee para adentrarse por terrenos casi inexplorados, y el
hecho de que llevan varias décadas con la misma formación, hacen que
la maquinaria de Sonic Youth se mantenga en perfectas
condiciones.
Era el último concierto de la banda en este 2009. La gira de
presentación de su último disco “The Eternal” les ha llevado
por Estados unidos, Europa y Japón. Y como final de gira de año y
como regalo de Navidad para los seguidores irlandeses, se
presentaron en el Vicar St. de Dublín. Digo regalo, porque hacia más
de 11 años que Sonic Youth no se presentaba en Dublín como headline
(como cabeza de cartel en un concierto). Y que mejor regalo que
presentarse en el Vicar St., votada por los irlandeses, como mejor
sala de conciertos de toda Irlanda.
Se empiezan a vislumbrar las sombras de los cuatro miembros de Sonic
Youth, Kim Gordom, Lee Renaldo, Thursonton Moore y Steve
Shelley, junto al set de más de veinte guitarras que tenían
dispersadas a ambos lados del escenario. Ya con las luces encendidas
y el público impaciente, apareció la segunda sorpresa de la
noche. Esperada quizá, solo por mi, pero no podía resistir la idea
de ver en el escenario al bajista de Pavement, Mark Ibold. Que ha
colaborado con la banda en la grabación de su último disco y en sus
últimas giras, como bajista. Y con cada uno de los miembros ya
posicionados en el escenario, empezaron el show con “No Way”.
Según se iba desarrollando el set y por los temas que iban
presentando como “Sacred Trickster”, “Calming the Snake”, “Walking”
y el espléndido “Antenna”. Los allí presentes empezamos a temer que
esta noche la dedicarían a desgranar exclusivamente los temas su
último disco. La gente andaba un poco perdida y fria esperando que
en algún momento atacaran algunos de sus clásicos. Continuaron con
su propuesta, “Tom Violence”, “Malubu Gas Station” y entre canción y
canción, tímidos saludos, y escuetos comentarios, “gracias, estáis
preparados para un poco de “Anti -Orgasm”. Lo dicho, no había
espacio para los clásicos, y las sorpresas no llegaban.
De cualquier manera, a la vuelta al escenario para los bises, y tras
petición popular, Sonic Youth por fin recompensó a los allí
presentes. Arrancaron con unos clásicos “The Sprawl”, “ Shadow of a
Doubt” para terminar con una versión del y “Death Valley 69” y hacer
las delicias de los asistentes.
La actuación de esta noche puede interpretarse como una prueba. Una
prueba que nos puede llevar a diferentes opiniones. Por una lado,
hay que reconocer que el sonido de Sonic Youth no ha evolucionado y
que incluso puede sonar hasta un poco repetitivo. Y quizás debamos
reconsiderar, que esa es la idea que el grupo tiene en mente. Pero
por otra parte, su directo es bárbaro. No es perfecto, lo perfecto
quedo atrás. Perfecto es algo que intentamos realizar, y puede salir
bien o mal. Para Sonic Youth es algo natural, algo innato en un
grupo de personas que se conocen a la perfección. Y esta noche,
volvieron a demostrar quienes son los amos en el escenario..
¡Felices 25¡, Sonic Youth
por
Roberto Garza Iturbide
Compas:
Entre octubre de 2004 y mayo de 2006 sostuve cuatro conversaciones
con Lee Ranaldo, guitarrista y fundador de Sonic Youth. La primera
fue un auténtico abordaje en el lobby de un hotel de la ciudad de
México, durante la gira de promoción del álbum Sonic Nurse, un día
antes del concierto en el Circo Volador. Las dos siguientes se
realizaron vía telefónica, en agosto y noviembre de 2005, y la
cuarta fue un peloteo de pregunta - respuesta vía correo
electrónico que nos mantuvo más de una hora sentados frente a la
computadora. Esto ocurrió en mayo de este año, poco antes del
lanzamiento de Rather Ripped, la más reciente producción de Sonic
Youth.
Van, pues, las palabras insanas del master Ranaldo:
Mitología sonora
En manos de Lee Ranaldo, las guitarras son alas que el sonido usa
para volar. Cerrar los ojos, abstraerse, poner la mente en blanco
sin dejar de pensar, transformar impulsos cerebrales en energía
sonora. "La lógica", explica Ranaldo, "está conectada con los
canales de la intuición y la liberación espiritual. Así que puedes
estar perfectamente concentrado en lo que haces y al mismo tiempo
entrar en el estado de abandono más completo".
El sonido, cuando vuela, se eleva y desciende al mismo tiempo; vive
el instante de expectación: "Crear música te ubica en el ahora, sin
pensar en el pasado ni soñar en el futuro".
Para Ranaldo, el sonido no tiene forma; es movimiento en formación:
"Nosotros nos conectamos con la matriz del sonido como parte de un
ritual. Ahí está cada vez que la buscamos, pero nunca es la misma,
como el agua en el río. La intención es provocar una experiencia
mágica, un encuentro trascendental entre músicos y público".
El sonido, cuando vuela, se expresa con total desinhibición y evoca
al fantasma de la insanidad: "Nosotros reconocemos las cualidades
mágicas de la música. Somos gente normal en nuestras vidas diarias,
pero cuando escribimos música y tocamos en vivo, entonces sí podemos
ser bastante insanos".
El sonido, cuando vuela, se transforma en ruido. El ruido es la voz
que el oído no sabe escuchar. "Buscamos mantener viva la parte
ruidosa e insana del rock, ese espíritu que motivó a Iggy Pop &
The Stooges, a Velvet Underground, a Nirvana".
El ruido, como el rock, libera conciencias: "El rock siempre ha sido
salvaje, sexual, liberador en muchos sentidos. Eso es lo que nos
sucede en el escenario: nos liberamos y el público se libera con
nosotros."
No wave
El encuentro entre los tres fundadores de Sonic Youth (Thurston
Moore, Kim Gordon y Lee Ranaldo) se puede atribuir a la fuerza
gravitatoria del artista avant garde Glenn Branca, quien fue una
suerte de Punto G de la escena No wave de finales de los setenta y
principios de los ochenta en Nueva York. "Conocí a Thurston poco
antes de trabajar con Glenn. Ambos llegamos a Nueva York al mismo
tiempo, por ahí de 1979. Thurston tocaba en los Coachmen; y yo,
primero en los Flucts y luego en Plus Instruments. Nos conocimos en
las tocadas de rock. Nuestras bandas duraron poco, como muchas de
aquellos años, y desde entonces Thurston y Kim se propusieron armar
un grupo de art-rock, al que ya pensaban llamar Sonic Youth".
En 1981, Ranaldo coincidió con Moore y Gordon en un proyecto de
Branca, y ese mismo año debutaron en el Noise Fest de Nueva York.
"Desde la primera vez que tocamos en vivo sucedió algo mágico. El
público se conectó con la música. La gente comenzó a hablar de
nosotros, de la experiencia de vernos tocar. Éramos muy radicales.
Teníamos unas guitarras muy baratas que se desafinaban todo el
tiempo, así que aprendimos a usarlas como aparatos reproductores de
sonido. Experimentamos con el vibrato y el feedback; luego con
batacas, desarmadores y fierros que tallábamos con fuerza o
deslizábamos sobre las cuerdas".
"Muchas bandas estaban experimentando en Nueva York en esos años, en
particular las vinculadas a la escena No wave, como Teen Age Jesus,
The Contorsions o Suicide, así que lo nuestro no era algo tan
inusual en el underground. Pero una vez que salimos de la ciudad y
recorrimos Estados Unidos, o cuando tocamos por primera vez en
Europa, nos dimos cuenta de que nuestra música se percibía como algo
sumamente extremo, radical, porque nuestro sonido es muy diferente
al que hace una banda tradicional de rock".
Más que una banda de rock, Sonic Youth es un grupo de artistas
multidisciplinarios: "Todos estudiamos en escuelas de arte y nos
interesa la literatura, la pintura y el cine. No somos músicos de
conservatorio, más bien tenemos una formación modernista. Yo estudié
pintura y escribo desde muy joven. Mi encuentro formal con la
literatura se dio con la generación beat: Jack Kerouac, Allen
Ginsberg, William Burroughs, y luego con Raymond Carver y autores
extranjeros como Juan Rulfo y Pablo Neruda. Siempre nos hemos
involucrado con escritores, cineastas, artistas visuales, pintores,
escultores; ese es nuestro mundo. La literatura fue algo natural
para nosotros, como lo fue para Jim Morrison, como lo es para Patti
Smith y Bob Dylan".
Ranaldo, también narrador y poeta, fue amigo cercano de Allen
Ginsberg y en años recientes produjo dos discos a partir de la obra
de Jack Kerouac: Kicks Joy Darkness y Jack Kerouac reads on the
road. "De hecho", agrega, "en el 2004 sacamos un CD de Allen
Ginsberg que lleva el título de un poema sesentero bastante famoso,
"Wichita Vortex Sutra", basado en una serie de grabaciones de
Ginsberg durante un viaje en automóvil por todo el país. En este
disco participan Elliot Sharp, Marc Ribot, Arto Lindsay, Philip
Glass y Steve Shelley (baterista de Sonic Youth)".
Del underground al mainstream
Hace 25 años irrumpieron en la escena subterránea y de inmediato se
colocaron en la vanguardia del art y el noise rock. Hoy son una
banda mundialmente conocida.
¿Qué los ha mantenido juntos?
El hecho de que nos enfocamos a hacer música. No nos distraemos con
frivolidades como la fama, el dinero o el ego, porque eso destruye a
cualquier banda. Nosotros nos concebimos como artistas y creamos
música con un fuerte sentido de agrupación. En Sonic Youth no hay un
solo autor, un vocalista o una persona superdotada dueña de todas
las ideas. Nuestro trabajo es realmente colectivo, y eso nos ha
permitido crecer juntos, como artistas, durante todos estos años.
En 1988-89 se gestó un nuevo orden mundial. El disco Daydream
Nation pulsó su tiempo.
Los ochenta fueron nuestra génesis, el periodo de formación. Cuando
hicimos Daydream pasábamos por un gran momento; habíamos entendido
lo que quería la banda. Ese disco marcó a mucha gente, incluso
muchos jóvenes nos descubrieron con ese álbum. Pienso que fue un
disco muy formativo para nosotros, porque después de Daydream
entramos a una nueva etapa en nuestras vidas.
¿Dejaron el underground después de Daydream Nation?
Nunca hemos dejado el underground y nunca hemos sido parte del
mainstream, o cuando menos no por mucho tiempo. Somos una banda muy
afortunada, que existe en una situación extraña, ya que, por un
lado, contamos con el respaldo de Geffen, pero no producimos ni
vendemos muchos discos. Además tenemos nuestro propio sello, SYR
(Sonic Youth Records), por medio del cual producimos álbumes mucho
más personales, abstractos. Y digo que somos afortunados porque muy
pocas bandas de rock se mantienen con una major durante tantos años.
A estas alturas, la disquera sabe que somos importantes y que el
nombre de Sonic Youth les beneficia.
¿El contrato de Sonic Youth con Geffen fue el precedente que
permitió la comercialización masiva de buena parte del rock
independiente y del grunge? Basta con mencionar el caso de
Nirvana...
Nosotros apoyamos a Nirvana para que Geffen los contratara. Si no
fuera por nosotros, tal vez nunca hubieran firmado y te aseguro que
la historia del rock de los noventa sería distinta. Eso nunca lo
sabremos. Es cierto que fuimos una de las primeras bandas
independientes que firmó con una major, pero ya lo habían hecho
otros. Recuerda que antes de nosotros firmaron REM y Soul Asylum.
Más bien tiene que ver con el éxito de Daydream Nation. La gente que
nos ha seguido desde el principio lo comprende bien. Evolucionamos.
A final de cuentas, lo importante es que seguimos siendo fieles a
nuestro estilo.
¿Actualmente existe alguna escena similar a la No wave?
Hay escenas muy interesantes en Estados Unidos y el resto del mundo,
pero la No wave sucedió en un momento muy especial y en un lugar
específico, que fue la ciudad de Nueva York. Por eso fue una escena
limitada únicamente a quienes estuvimos ahí para experimentarla. De
hecho fue un tiempo asombroso, un periodo que hoy debe analizarse
como uno de los más significativos de la historia de la música rock.
¿Quién sería el Glenn Branca del Siglo XXI?
¿El compositor/maestro de la época actual? No estoy seguro. ¿Conor
Oberst (mejor conocido como Bright Eyes)? ¿Masami Akita (maestro del
noise japonés)? Pero déjame decirte que Glenn está vivo y sigue en
activo.
Rather Ripped
El 13 de junio, Sonic Youth lanzará Rather Ripped, su disco de
estudio número 20, y ese mismo día arrancará la gira en Estados
Unidos y Europa.
Discos de la primera etapa, como Confusion is Sex, EVOL y Sister
fueron auténticos brincos al futuro. ¿Rather Ripped tiene esa
cualidad?
La escena musical ha cambiado mucho desde EVOL y Sister, que, por
cierto, ¡salieron antes de que existiera el CD¡ Sonic Youth es una
banda mucho más conocida ahora que hace veinte años, lo que nos
resta capacidad para sorprender. Aunque lo cierto es que el elemento
sorpresa nunca ha sido nuestro objetivo, más bien buscamos hacer
música interesante, y creo que lo seguimos haciendo. Te puedo decir
que Rather Ripped es un álbum con canciones mucho más directas
(straight ahead) de lo que usualmente hacemos. Eso puede sorprender
a muchos.
¿Cómo fue el proceso de grabación de Rather Ripped?
Escribimos el cincuenta por ciento de las canciones en agosto de
2005, en el sótano de la casa de Thurston y Kim, y la otra mitad la
trabajamos entre febrero y marzo de este año en el estudio Sear
Sound en Nueva York. No solemos trabajar canciones en sesiones de
estudio, por lo que ésta fue una experiencia nueva para nosotros.
Otra experiencia nueva fue haber trabajado con el ingeniero en
sonido John Angello.
Cierto, esa es otra novedad. John se encargó de mezclar el disco,
obviamente una parte crucial del proceso. Su buena vibra y estilo
para mezclar empató muy bien con nuestro material y hasta con
nuestro estado de ánimo. El resultado fue una de las experiencias de
mezclado más placenteras que hemos tenido.
El multi-instrumentalista y productor Jim O'Rourke dejó una
huella, profunda desde mi punto de vista, en la textura del sonido
de Murray Street (2002) y Sonic Nurse (2004). ¿Cómo suena Sonic
Youth sin Jim O'Rourke?
Por supuesto que el sonido de la banda es diferente sin Jim. Cambió
el sentido del espacio y del tiempo. Hay un sentido y una intensión
diferente en lo que hacemos, no más limitado, pero sí diferente. En
Rather Ripped se nota la ausencia de Jim, porque de nuevo somos un
cuarteto, como lo habíamos sido siempre, una banda compacta. En la
gira de este año se va a incorporar Mark Ibold para que toque el
bajo en las canciones que lo hacía Jim y también para que Kim pueda
liberarse del bajo mientras canta.
¿Tienen planes de tocar este año en México?
Nos encantaría, pero la verdad es que por lo pronto no lo tenemos
contemplado.
Y algo de verborrea digital.
Los jóvenes consumidores de música ya no van a una tienda
tradicional de discos a comprar un CD, más bien bajan las
canciones de Internet, legal o ilegalmente. ¿Qué opinas de la
revolución de la música digital en la red?
Es extraordinario lo que sucede y la verdad me entusiasma mucho
vivir este tiempo de ciencia ficción, en el cual la cultura
evoluciona tan rápido. Internet está cambiando tantas cosas que es
imposible saber hacia dónde se dirige exactamente. Así que lo
pequeños inconvenientes, como que los artistas no reciban regalías
por las descargas masivas de sus canciones o que las disqueras
salgan sobrando, es tan sólo una parte de un movimiento que apunta
hacia algo mucho más grande y que causará severos dolores de cabeza,
un movimiento que en algún momento sacudirá mucha gente. No puedo
esperar a ver qué sucede.
¿Vinilo, audiocasete, CD o mp3? ¿En qué formato prefieres
escuchar música?
Aunque todavía escucho muchos vinilos y utilizo casetes de vez en
cuando -lo que ya no me agrada para nada-, mi formato preferido es
el CD. Portátil y sencillo de usar. Si el iPod tuviera mejor calidad
de audio sin duda sería mi opción. Un archivo digital portátil es
una gran idea, pero desafortunadamente a mis oídos no les gusta
escuchar música en mp3 en un buen sistema de reproducción. Creo que
el mp3 está bien para las bocinas de una computadora.
Sonic Youth
Thurston Moore - guitarra y voz
Kim Gordon - Bajo y voz
Lee Ranaldo - guitarra y voz
Steve Shelley - batería
Expresionismo
sonoro en el Salón México
Thurston Moore, William Winant y Tom Surgal
por
Roberto Garza Iturbide
Sábado 25 de marzo, 2006 México DF.
Cuando el reloj marca las 8:30pm, la fila instalada a lo largo de la
calle de San Juan de Dios inicia su marcha hacia el interior del
Salón México.
En el ambiente se respira una mezcla de tabaco con incertidumbre,
tal vez porque algunos de los aquí reunidos no saben lo que están a
punto de presenciar. Otros, los que se dicen iniciados, intuyen que
tendrán que abrocharse los cinturones de seguridad antes de que el
trío de improvisación compuesto por Thurston Moore, William Winant y
Tom Surgal emprenda el vuelo.
Media hora después, cuando los músicos hacen acto de presencia, el
legendario recinto del danzón recibe la primera descarga de energía
sónica, pero no del trío, sino del publico que los acoge a gritos y
aplausos.
Los músicos toman posiciones. Thurston Moore, guitarrista, se coloca
al centro del escenario; William Winant avanza hacia la izquierda y
se monta en su enorme nave de percusiones, y Surgal se acomoda en la
batería del lado derecho.
Los dedos de Moore se deslizan sobre las cuerdas y abren la primera
llaga en la textura del sonido. Abstraído, suprime los canales de la
lógica y la razón, entra en un estado mental puro y deja que la
energía fluya del cerebro hasta el amplificador.
Moore baja la cabeza, inclina el torso, distiende los hombros y
flexiona las rodillas, mientras su guitarra crea la atmósfera sonora
para que Winant y Surgal se incorporen al impromptu. Winant marca un
ritmo ascendente, con golpes certeros que crecen en intensidad, al
tiempo que Surgal abre un canal de libre improvisación.
La pieza se eleva y desciende al mismo tiempo; Winant se acelera,
Surgal marca contratiempos y Moore se da vuelo con la distorsión, el
vibrato y el feedback.
El público, cuyo número no rebasa las mil almas, observa impávido.
Hay mucho que percibir y nada que entender. Es energía básica que se
transforma en ruido; ruido que se expresa como símbolo; símbolo que
el espectador interpreta. Esta música escapa a cualquier intento de
análisis racional clásico. Vacunada contra el juicio docto y
razonado, sólo acepta una definición: expresionismo sonoro.
Durante unos segundos, Winant dirige la mirada hacia Surgal, pero el
baterista está tan metido en su canal que no se da cuenta. Y
Thurston menos. Está de rodillas en el piso, tallando las cuerdas
contra el borde del escenario. Al cabo de un rato, levanta la
guitarra a la altura de la cabeza, la sacude, después la inclina
sobre el amplificador y ataca las cuerdas con la suela de su tenis.
Winant, un virtuoso de las percusiones, hace lo propio durante su
ejecución. Coloca un platillo sobre el bombo y lo hace girar;
literalmente lo revoluciona para golpearlo en movimiento con la
baqueta. De ahí pasa al glockenspiel, también conocido como
campanólogo, luego se entretiene con el gong y saca toda una
variedad de idiófonos, de los cuales extrae sonidos apenas
perceptibles.
Los músicos llevan más de una hora tocando y el respetable se
mantiene de pie, casi estático. Fuera de un grupo compacto, de unos
200, que se mantiene cerca del escenario, el resto de la gente no
está del todo conectada con la música. Este tipo de actos, hay que
decirlo, se deben llevar a cabo en teatros con butacas. Conciente de
ello, Thurston se inclina, jala a un joven, lo trepa al escenario,
le coloca la guitarra y lo manosea por todos lados. El público
reacciona con una andanada de aplausos.
Winant y Surgal marcan ritmos delirantes. Ahora es el turno de una
mujer, cuyo cuerpo, tendido de espaldas al piso, se convierte en la
herramienta con la que Moore cachondea su guitarra. El asunto
alcanza el clímax cuando Moore carga a la joven y la deposita en el
set de percusiones de Winant. Hay interacción con el público, que
participa tanto en escena como con gritos y aplausos. La joven se
reincorpora con una sonrisa de oreja a oreja. Thurston la carga de
nuevo y la deja caer en la batería de Surgal, quien parece no
inmutarse. Pero Thurston quiere más. De pronto, en un instante de
exaltación, se arroja sobre la masa de espectadores, donde
permanece atrapado unos minutos entre decenas de manos que lo
tientan, soban y fajan al ritmo desenfrenado que marcan las
percusiones. El momento es sublime.
Entre el caos sonoro y el descabece en escena, los músicos comienzan
a dilatar las notas, a bajonear lentamente el estado de animo de la
pieza, hasta que finalmente la terminan.
El público, bien conectado, los ovaciona y despide al ritmo de
Thurston, Thurston, Thurston.
28-10-2005 Greenspace (Valencia)
Crónica y Fotos:
Manuel Pérez

Hace ya cuatro días que el recinto está abierto al público
ofreciendo variadas actividades y conciertos, pero es el viernes
cuando la afluencia se triplica y las tres antiguas naves del puerto
con toque industrial habilitadas con celeridad cada una de ellas
para música, cine y diseño se llenan de gente, entre otras cosas
para ver a Sonic Youth. Casi 25 años desde que se formaran en 1981
gracias a la mediación de Glenn Branca pisaban por primera vez y ya
era hora esta ciudad. Pero quizá lo hicieron tarde, cuando su mejor
momento y apogeo recuerdan que fue en el pasado. Los miembros de la
banda casi con 50 años o como Kim Gordon sobrepasándolos hace pensar
que quizá es un factor para un resultado discreto del directo. A
pesar de todo Sonic Youth se conservan y se mantienen al día y la
prueba está en su nuevo album "Sonic Nurse" del cual presentarón
algunas canciones.
Con un sonido del recinto difícil de tratar, no de lo más propicio y
con demasiada reverberación Sonic Youth aparece en el escenario con
una generosa dosis de acoples y alargadas distorsiones. Primero Jim
O'Rourke y Steve Shelley, después los feedbacks de Thurston Moore
que fundirían con "I Love You Golden Blue" con Lee Ranaldo al Korg
CX-3 combinando perfectamente con el maravilloso y peculiar sonido
de las guitarras malheridas y la insinuante voz de Kim Gordon
luciendo un vestidito de lo más propio.
Representaron en directo su último album con algunas canciones como
la delirante "Pattern Recognition", la abstracta "Unmade Bed" o "New
Hampshire" con un wah estridente balanceado por Kim Gordon. Con el
clásico de "Schizophrenia" gratificaron al público y no es para
menos, una magnífica canción que te absorve sin darte cuenta.
Con toda una colección de guitarras a un lado del escenario, muchas
únicas para una sóla canción y con afinaciones distintas y
personales, genialidad de Sonic Youth, producen el hechizo hipnótico
del cual no prevees las consecuencias que puedan ocasionar en tu
mente. Momentos del más puro noise, homenajes continuos a Larsen,
saturación de válvulas, el roce de las cuerdas contra los cabezales
de los amplificadores, contra los adornos del escenario y con todo
lo que se ponga por delante, la ayuda de un arco para vibrar las
cuerdas, momentos que Lee acerca el mastil de su guitarra a las
manos del público para que participen mientras Thurston camina medio
erguido como perdido por el escenario. La negación a lo evidente, la
despreocupación, las murallas de sonido y la escenografía aunque
cada vez más escasa están presentes en el directo de Sonic Youth.
Terminaron tras una hora justa de concierto con "Kool Thing" como
poseída por un conjuro Kim Gordon danza por el escenario, la chica
del Riot Grrrl se mueve improvisandamente, al terminar la canción
sin más Sonic Youth se desvanece del escenario, todos sabemos que
volverá a aparecer para juntarse con Enrique Morente, experimento
para reclamo publicitario. Después de más de hora y media de éste y
sentado en la silla, Sonic Youth reaparece para acompañar con sus
acoples al "Martinete" a mi parecer una improvisación sin demasiado
sentido.
Jim O'Rourke miembro de Sonic Youth desde el 2000 parece ser que
deja la banda para dedicarse con Jeff Tweedy y Glen Kotche, batería
de Wilco, al proyecto de "Loose Fur".
Sonic Youth siempre se ha mantenido al margen de la
contaminación y la fama y eso es admirable, aunque siempre gozó de
renombre, el grupo representativo de la "no wave" ha sabido
mantenerse, pronto celebrarán las bodas de plata y realizarán una
larga gira de 2 años en conmemoración de su 25 aniversario. Y en el
2009 le tocará a Thurston Moore y Kim Gordon, si lo celebran claro.
Primavera Sound 2003
24 de Mayo 2003 Sala Nitsa Apolo Barcelona
Fotos:
MarceRock - Indyrock



Santirock 2000, fotos

Granada, Palacio de Congresos Febrero 1999
Fotos:
J. E. Gómez © IndyRock
Organiza: Musiserv


2011 marca el
20
aniversario de 1991: The Year Punk Broke. Un film en torno a
las vidas y experiencias de los pioneros de la música de vanguardia,
Sonic Youth. Rodado en 1991 durante su European club and Festival
tour, la película documenta la gira a la que da título y que
introdujo a toda una nueva generación de bandas que cambiaron el
curso de la música.
Podremos disfrutar ahora, por primera vez en DVD, de este documento
que ya es parte de la historia de la música, The Year Punk Broke no
solo captura las poderosas actuaciones de Sonic Youth (con míticos
temas como “Dirty Boots”, “Teenage Riot” o “Kool Thing”) sino que
también nos ofrece imágenes inéditas sobre la vida de la banda
durante la gira.
Filmada un mes antes del lanzamiento del histórico “Nevermind”,
también incluye imágenes de Nirvana, quienes se encontraban en la
cúspide de un movimiento cultural masivo con himnos como “Smells
Like Teen Spirit”, “Polly” o “Negative Creep”. Además, también
podremos ver en él las actuaciones de Dinosaur Jr (“Freak Scene” y
“The Wagon”) así como la brutal actuación de Babes In Toyland
“Dustcake Boy” o la aparición de los legendarios Ramones con su
clásico de 1977 “Commando”.
1991: The Year Punk Broke incluye también 65 minutos de material
extra, así como 40 minutos adicionales de actuaciones de Sonic Youth
entre las que se encuentran “White Kross”, “Eric’s Trip”, “Chapel
Hill” o “Inhuman”. Además de una actuación inédita de Nirvana
interpretando “In Bloom”.
Hits Are For Squares es una colección de canciones de la
carrera de Sonic Youth, seleccionadas por un diverso grupo de
artistas, actores, directores y músicos. Algunos de los artistas
invitados por la banda para seleccionar sus canciones favoritas son
Beck, Mike D, Radiohead, Eddie Vedder, Flea (de los Red Hot Chilly
Peppers), Gus Van Sant, The Flaming Lips,… y muchos más!
Incluye además, el tema “Slow Revolution”, grabada exclusivamente
para la esta recopilación.