DEPECHE MODE EN INDYROCK
DEPECHE MODE VUELVEN EN 2024
12 y 14 DE MARZO 2024 – WIZINK CENTER, MADRID
16 DE MARZO 2024 – PALAU SANT JORDI, BARCELONA
21 DE MAZO 2024 – BEC!, BILBAO
Con más de dos millones de entradas vendidas hasta la fecha para la gira Memento Mori
Tour, y tras agotar todas las entradas para sus conciertos en Norteamérica y Europa, Depeche
Mode anuncia nuevas fechas de su gira europea en 2024.
Depeche Mode ha iniciado de nuevo la gira Memento Mori a Europa en 2024. Harán doble parada
en el WiZink Center de Madrid el 12 y el 14 de marzo, parada en el Palau Sant Jordi de
Barcelona el 16 de marzo y parada en el BEC de Bilbao el 21 de marzo.
Depeche Mode anunciaba 29 nuevas fechas europeas que llevaban la gira hasta 2024. Aún más
fans tienen la oportunidad de experimentar el poder puro y emotivo del Memento Mori
Tour, aclamado por Rolling Stone como "una impresionante celebración de la vida y la
música."
La gira europea comenzó el 22 de enero de 2024 en el O2 Arena de Londres y termina el 5 de
abril después de varias noches en el Lanxess Arena de Colonia, Alemania. A lo largo de la
gira por 22 ciudades, la banda también tocará varias noches en el Mercedes-Benz Arena de
Berlín,
el Accor Arena de París, el WiZink Center de Madrid, el Mediolanum Forum de Milán, etc. Con
más de dos millones de entradas ya vendidas, la gira Memento Mori Tour, de 110 fechas, va
camino de ser una de las más grandes de Depeche Mode hasta la fecha, así como una de las
mayores giras mundiales de
2023.
Tras vender más de 100 millones de discos y tocar para más de 35 millones de fans en todo el
mundo, Depeche Mode sigue siendo una fuerza musical en constante evolución y singularmente
influyente. Depeche Mode lanzó su aclamado 15º álbum de estudio, Memento Mori, el 24 de
marzo de 2023 junto con el lanzamiento de la gira Memento Mori, con el primer single "Ghosts
Again", aclamado como "hipnótico" (Rolling Stone) y "una canción preciosa e inquietante"
(Revolver). Depeche Mode, una inspiración indeleble para fans, críticos y artistas por
igual, sigue avanzando, y el álbum y la gira Memento Mori representan la apertura del
capítulo más reciente de un legado inigualable y continuo.
En la gira Memento Mori, Depeche Mode se ha asociado una vez más con el fabricante de
relojes suizos de lujo Hublot para apoyar los esfuerzos benéficos de la banda. Durante la
gira, Hublot y Depeche Mode apoyarán a Conservation Collective, una red mundial de
fundaciones que promueven iniciativas
medioambientales de base, con especial atención a los proyectos destinados a luchar contra
la contaminación por plásticos, la gestión de residuos y la limpieza del medio ambiente.
Además, Depeche Mode colaborará con el equipo Green Nation de Live Nation para reducir el
uso de plásticos de un solo uso, mejorar el reciclaje y reducir los residuos de alimentos y
de otro tipo durante la gira y en los recintos.
VÍDEOS
* DEPECHE MODE EN LA PLAZA DE TOROS DE GRANADA - 26-JULIO 2006
VÍDEO:
MERCHE S. CALLE Y J. E. GÓMEZ
"Touring The Angel 2005/2006"
26.07.06 Plaza de Toros Granada. Organiza Musiserv
Fotos Merche S Calle /J.E. Gómez © IndyRock
DEPECHE MODE, ECOS DE LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL
Por Patricio de la Torre - IndyRock
Sí, estaban todos, las nuevas hornadas, los renegados, los escépticos, los de toda la vida y
los amigos de los de toda la vida; estaban los que llegaron de casualidad y los que siempre
llegan temprano, los que venden las camisetas y los que sortean el repertorio; estaban los
secretos amantes, los coleccionistas compulsivos y los que sólo tienen el último, Martin
Gore, David Gahan y Andrew Fletcher, sí estaban todos, estaba Depeche Mode. ...
Tantos eran que no cabían en la plaza de toros de Granada por más que los quisieron apretar.
Eran más de diez mil y todos cantaron himno tras himno. Un concierto de Depeche Mode no es
otra cosa que eso y no resta mucho más por explicar. Más de 25 años haciendo canciones que
han marcado la historia del pop. Uno tras uno desgranaron los éxitos de toda su carrera y
los obligados temas de su último álbum, Playing the Angel -por cierto ¿Dónde estába Lilian?
Ocurrió a la manera de todos los que estaban, para que nadie pudiera decir que no encontró
lo que esperaba. A Pain that I'm Used to abrió la ceremonia, lo que vino después fue
delicioso, como el relleno del bombón tantas veces degustado en la memoria.
Se sabe, Depeche Mode no tiene nada nuevo que decir dentro de la música desde hace más de
diez años pero sigue siendo un grupo de los que se espera una cita con la épica musical. En
Granada continuaron con su viraje rock de las últimas giras en las que la presencia de la
batería, excesiva en muchos momentos, en sustitución de las bases sintéticas les recubre de
un aire mucho más orgánico. A eso se añade la guitarra pegada a las manos de Martin Gore con
ese aire de ruta interestatal yankee que resulta tan extraño en el grupo que diseñó el synth
pop de masas desde principios de los ochenta. Canciones tan evidentemente blues-rock como I
Feel you -espectacular-, John the Revelador o Personal Jesús funcionaban a la perfección
pero Depeche Mode nunca ha sido un grupo orgánico y se echaba de menos más sintetizador, más
caja de ritmos, más samplers, más Depeche Mode.
Afortunadamente la contención que le faltó a la batería, se respetó con la guitarra y los
arreglos de Gore, que hincharon con aire renovado los temas de toda la vida. Ligeras
variaciones para sacarle partido en directo a un repertorio recortado respecto a lo visto
durante los conciertos españoles de la gira Playing the Angel. Se notaban los meses
vagabundeando de capital en capital. Las variaciones respecto a los conciertos de Madrid y
Barcelona se centraron en detalles de algunas canciones y bienvenidos cambios en el
repertorio como la inclusión de Stripped, In your room, Leave in Silence -versión acústica
en sustitución de Shake the Disease- y la aclamadísima Photographic, que no interpretaban en
directo desde hace casi 20 años. Estaban los de toda la vida, desde luego.
El delicioso decorado de Antón Corbijn era el púlpito perfecto para los delirios de carisma
de ese predicador del rock llamado David Gahan. En las tres pantallas se proyectaba un
montaje mezcla de imágenes en directo y material grabado que seguía manteniendo la idea de
que Depeche Mode es estética y personalidad en un 25 por ciento. Por eso mismo no hay nada
que decir de un concierto de Depeche Mode salvo que se vio a Depeche Mode. ¿Acaso va a
repetirse una vez más que Enjoy de Silence es una canción capaz de ponerle los pelos de
punta a más de diez mil personas? Eso ya se sabe. Como se sabe que Behind the Wheel, A
Question of Time, o World in my Eyes son parte de la educación sentimental de los allí
presentes.
Los de Basildon no son ya un grupo que capte legiones de nuevos fans así que tanto los que
asistieron al concierto como los que leen esto lo hicieron porque ya sabían lo que se iban a
encontrar. Quizás se quedaron cortos de temas, es probable que estuvieran algo desinflados
respecto a los conciertos de febrero, tal vez se diluyó la esencia synth pop entre guitarras
y baterías pero Never let me Down Again enganchó a legiones de críos en esto de la música y
aquella noche, sin ser de las más brillantes, fue la mejor de la vida de muchos de ellos. De
eso va Depeche Mode.
Nuestro secreto es no parecernos a nadie»
'Playing the angel', más allá del technopop
Martin Gore, Andy Fletcher y Dave Gahan. / IDEAL
Por J. Olarte / IDEAL
La plaza de toros de Granada acogía a Depeche Mode, una de las más brillantes bandas
internacionales que viven un nuevo apogeo. No sólo son continuamente reivindicados por
grupos de todo pelaje, sino que al éxito de 'Exciter' (dos millones de copias) se ha unido
el impacto de su última entrega, 'Playing with the angel'. Una gira con continuos
taquillazos que arrancó el pasado año en Estados Unidos y regresó ya en 2006 a Europa. Sus
conciertos de febrero en Barcelona y Madrid, y el de ayer en Benicássim, ya han dado
pistas sobre las ganas que había de ver al mítico grupo, pero la celeridad con la que
comenzaron a volar las entradas para su cita granadina (se colgó hace ya tiempo el cartel
de 'no hay billetes') superó todas las expectativas. Y además coincide con el 25
aniversario del grupo (Martin Gore, Dave Gahan y Andy Fletcher).
-Desde 'Exciter', han estado metidos en proyectos personales. ¿Les costó volver al
estudio cuatro años después?
-Martin Gore: Sí, siempre cuesta empezar de cero otra vez. Y, sobre todo, cuando te has
pasado dos años viviendo tu vida. Tienes que comenzar a plantearte cómo podría ser el nuevo
álbum, cuántas canciones vamos a hacer, quién las compondrá, cómo sonarán... Siempre te da
un poco de miedo o respeto todo eso.
-Andy Fletcher: Es verdad, pero creo que ha sido muy bueno para todos estar metidos en cosas
individuales. Añadió interés a la idea de volver a trabajar juntos. Siendo tu propio jefe
durante dos años se aprende mucho, pero, al mismo tiempo, piensas que tirar cada uno por su
lado acabará causando problemas. Y la realidad es que ha tenido un efecto contrario. Al
principio te planteas: '¿Podremos volver a hacer algo interesante?'. Ha sido todo un
desafío, pero hemos disfrutado mucho del proceso; no nos lo pasábamos tan bien grabando
desde el lejano 'Violator'.
-¿Tenían claro cómo sonaría el álbum antes de comenzar a grabar?
-Dave Gahan: La cosa va tomando forma de una manera gradual. Incluso canciones que tenía
como 'Suffer Well' o 'I want it all' que no me gustaban mucho fueron tomando una forma
totalmente distinta. A medida que Martin fue aportando sus temas, comenzó a haber una
continuidad, una línea que surgió del trabajo en equipo, cuestionándonos todo el tiempo lo
que hacíamos.
-M. G: Teníamos algunas demos que a veces han solido parecerse al resultado final, pero es
más probable que lo que luego acabe saliendo no tenga nada que ver. Fue después de llevar
trabajando cinco semanas cuando empezamos a saber el tipo de disco que teníamos.
-A. F.: En el grupo nunca hemos tenido un plan antes de empezar un álbum; va saliendo sobre
la marcha. Este disco comenzó a concretarse a medida que íbamos un poco en contra del sonido
digital de los dos trabajos previos y tirando un poco hacia la onda de los Depeche
anteriores. No sé por qué fuimos en esa dirección, creo que fue una progresión natural.
Hacer algo diferente nos pareció lo correcto.
-La mezcla de sintetizadores analógicos y guitarras recuerda a discos de los 80 como
'Black celebration'.
-A. F.: Sí, tiramos de nuestra colección de viejos sintetizadores mezclados con guitarras,
algo a lo que Ben (Hillier, productor) también contribuyó. No lo sabíamos, pero resultó que
el tío estaba muy interesado en la música electrónica y tenía su propia colección de sintes
analógicos.
-M. G.: Pero también usamos programas para sintetizadores modernos, digamos que lo mezclamos
un poco todo, aunque lo predominante fuera ese toque analógico y agresivo que Ben buscó y
que remite a los viejos Depeche Mode, lo cual no deja de ser una sorpresa, ya que Ben no
conocía mucho al grupo. Le gustaba lo que hacíamos, pero no era un gran fan. Tuvimos que
ponerle viejos discos para que nos conociera más a fondo. Pero eso no es una novedad;
nuestros anteriores productores (Tim Simenon y Mark Bell) tampoco lo eran, lo cual está bien
porque nos permite trabajar sin prejuicios. Es difícil definir un disco. Además de ese toque
analógico, es algo más rápido y rítmico que los anteriores.
-Otros muestran un punto mas experimental o diferente. El single 'Precious' tiene un aire
country.
-M. G.: Esa canción habla de mis hijos, ya que cuando la escribí estaba en pleno proceso de
divorcio. Es verdad que suena un poco country, aunque, obviamente, no en sentido estricto,
ya que tiene bastante ritmo. Pienso que es también uno de los temas con más potencial
comercial, aunque tampoco está claro lo que es comercial para nosotros. Siempre hemos vivido
fuera del pop más 'mainstream'.
-¿A qué hace referencia el título 'Playing the angel'?
-D. G.: Hay cuatro temas en el disco en los que se hace referencia los ángeles. 'Playing the
angel' es parte de la letra de 'Darkest star'. No es la primera vez que sacamos un título de
entre las letras de las canciones. No tiene ningún significado oculto o especial;
simplemente, nos sonaba bien.
-Las letras siguen teniendo ese característico punto oscuro y enfermizo de Depeche Mode.
¿Hay alguna temática dominante?
-M. G.: Hablan de todo lo que tenga que ver con gente disfuncional, personas trastornadas No
es broma, quiero decir que la mayoría de las canciones hablan de cosas que no son los temas
típicos del pop y siempre hacemos la broma de que vamos a poner en letra pequeña en la
portada: 'canciones de dolor y sufrimiento a distintos ritmos', como se hace con las
etiquetas de aviso a los padres. La música y las letras nunca me han parecido demasiado
oscuras, siempre he dicho que detrás de todo eso hay un elemento de esperanza.
Nuevos desafíos
-¿Llegaron a pensar en dejarlo o, después del éxito de 'Exciter', tenían claro que Depeche
Mode era una banda con futuro por delante?
-M.G.: En el momento más duro, durante la grabación de 'Ultra' (95), pensé que quizás fuera
el momento de hacer otra cosa. Tuvimos que superar la pérdida de Alan (Wilder) y la
degradación física de Dave, pero, después de eso, la sensación ha sido la normal. Cuando
llevas mucho tiempo siempre piensas que puede ser tu último disco y gira. Pero llevamos
diciendo eso desde el 86 y siempre hemos encontrado alguna razón para seguir.
-D. G.: Nos hacemos mayores, pero creemos que aún podemos hacer grandes discos y conciertos.
Cuando empezamos a trabajar en este álbum sentí que nuestra historia estaba inacabada. Aún
luchamos por hacer el mejor disco posible.
-Con 'Playing the angel' celebran su 25 aniversario ¿Cómo ven su propia evolución?
-D. G.: No lo sé. Estamos orgullosos del trabajo que hemos hecho durante estos 25 años, de
haber sobrevivido a todo. Hubiera apostado a que éramos los que menos papeletas tenían para
durar. Hoy creo que tenemos más que ver con grupos como U2 o REM, especialmente, en términos
de longevidad o de mantener las ganas de seguir haciendo discos cuando has hecho tanto y tan
bueno. Pero hay que buscar siempre nuevos desafíos.
-A. F.: Creo que manteniendo nuestro toque oscuro desde 'Songs (of faith and devotion)'
(93), nuestra música ha ganado en profundidad e intensidad y refleja mejor la relación entre
nuestras personalidades.
-¿Dónde encajan hoy musicalmente Depeche Mode?
-D. G.: En ningún lugar, y creo que esa es una de las cosas que hemos tenido que asumir. Por
nuestra manera de trabajar, por cómo hacemos las cosas, no hay nadie como Depeche Mode. Uno
de nuestros secretos es que no nos parecemos a nadie. Es como una experiencia única en la
que tienes que lanzarte, porque en esa diferencia radica la verdadera fuerza del
grupo.
FOTOGALERÍA PALACIO DEPORTES, MADRID
The Delta Machine Tour 2014. Depeche Mode en España
RENDIDOS A SUS PIES
17-18/01/14. Palacio de los Deportes. Madrid.
Fotos y crónica
Javier Alonso Juliá y
Marina Sanz Domínguez / IndyRock
Conciertos en España organizados por
Live Nation Enero comienza con fuerza en cuanto
a grandes conciertos y la prueba la encontramos con "The Delta Machine Tour" de Depeche
Mode. En esta ocasión los de Essex habían vendido a una velocidad de vértigo sus entradas el
pasado verano de 2013, para los tres conciertos que darían en este 2014. El primero en
Barcelona y dos en Madrid. La subida de los impuestos al sector del espectáculo está
haciendo que traer estas grandes producciones a nuestro país sea cada vez más difícil y el
precio de las entradas se encarezca para el fan que quiere ver a sus ídolos. Pero con
Depeche tanto los promotores como sus seguidores hacen siempre un esfuerzo tremendo para
demostrarles que España es uno de los países donde mejor les recibimos
.

Las colas frente al Palacio de los Deportes comenzaron al mediodía y se prolongaron hasta el
comienzo de la actuación sobre las 21.30 de la noche. Con las 15.000 almas devotas y sin
luz, daría comienzo uno de los conciertos más esperados. Entre las sombras aparecieron
Andrew Fletcher y Martin Gore, acompañados por Christian Eigner (batería) y Peter Gordeno
(teclista) y posteriormente Dave Gahan girando como una peonza luciendo chaqueta plateada y,
como no, debajo su característico chaleco. Reseñar, que Martin llevaba una camiseta en apoyo
a Paco Larrañaga pidiendo su liberación "Free Paco Now", el cual lleva 14 años en prisión
sin pruebas que lo demuestren.
Con dos pantallas laterales y una gran pantalla central, daba comienzo el espectáculo de
sonido, luz y color al que nos tiene acostumbrado la banda. Puede que en esta ocasión no nos
hayan deslumbrado con nada nuevo como en anteriores giras, pero siempre saben cómo sacarle
partido a todos los medios visuales que les acompañan.
"Welcome To My Wolrd" de su nuevo álbum fue la encargada de abrir la velada. Las luces rojas
invadieron el recinto y en las pantallas de fondo círculos de toda la gama tonal acompañaron
a Dave en su interpretación.
"Angel" fue la que tomo el relevo con un tono blues-electrónico que nos lleva a recordar los
temas de discos de los noventa. El público desde el primer momento se entregó a su banda,
pero hasta que no llegaron los himnos de los ochenta y noventa, un gran sector de la afición
parecía ni conocer los temas de "Delta Machine" o "Playing the Angel".
Ya con Dave despojado de su chaqueta retrocedieron a su época gloriosa con "Walking In My
Shoes".
Le siguió "Precious", donde se produjo el instante de la noche que cualquier fotógrafo
quisiera retratar, Dave y Martin espalda contra espalda, pero ya no había nadie en el foso
para capturarlo.
"Black Celebration", "Should Be Higher" y "Policy of Truth" dieron continuidad a una
actuación que estaba llegando a uno de los momentos de relax para Dave, tras la paliza
física sobe el escenario.
Así llegó el turno de Martin Gore, acompañado solamente por Peter a los teclados, interpretó
la blusera "Slow" y la ochentera "But Not Tonight". La voz de Martin es un regalo para los
oídos y los aplausos así lo demostraron
Con toda la banda sobre el escenario, le tocó el turno a uno de los temazos de Delta
Machine, “Heaven”. En esta ocasión con video creado por Anton Corbijn especialmente para la
gira. Arte sonoro y visual de alta calidad. ¿Qué más podemos pedir los seguidores de Depeche
y Anton?.
Los decibelios subieron con "Behind The Wheel" y todo el público bailó al ritmo de este
exitazo. Dave sin parar de bailar por el escenario, acabó subiéndose a toda plataforma que
se cruzaba en su camino, mientras el público manos arriba coreaba sin parar.
"A Pain That I'm Used To" sonó pero en una versión más guitarrera. Dave se paseó por la
pasarela como un modelo profesional, para acabar mostrando torso al abrirse el chaleco.
Momento de histeria colectiva.
El final se acercaba y tras hidratarse desataron la euforia del Palacio con "A Question of
Time". No hubo momento para la relajación porque llegaría "Enjoy de Silence", con el punteo
de guitarra de Martin el público cayó en las fauces del depredador y como auténticos zombies
todos bailamos y cantamos. Destacar el final brutal de la batería.
Dave se despojó del chaleco, mostró su torso desnudo y realizó unos estiramientos de
espaldas al público, con los que muchos y muchas cayeron rendidos a los pies de su dios.
Esto predecía que algo bueno estaba a punto de llegar y así fue. Con un comienzo lento y en
tono blues, que nos encandiló, interpretaron "Personal Jesus". Impresionante ver a las
15.000 personas que abarrotaban el Palacio, cantar el himno de esta banda.
Pero este no era el fin de la noche, sino que todavía quedaba un bis de infarto con un
inicio a cargo de Martin Gore, con el tema "Shake The Disease". Las emociones volaban en el
ambiente y la ovación fue escalofriante.
De nuevo toda la banda saltó al escenario para interpretar "Halo" (Goldfrapp Remix), en un
tono más delicado y preciosista en comparación con el original, y con un video a la altura
de la canción.
Pocos instantes le quedaban a una actuación llena de grandes momentos, aunque se echó de
menos un poco de improvisación de la banda que en algunos momentos parecía seguir un guión
demasiado estricto.
Llegaron los instantes más bailables y coloridos de la noche con la interpretación de "Just
Can't Get Enough", "Enjoy The Silence" y el final apoteósico con "Never Let Me Down". El
público no cabía en sí de lo que había vivido en un set de casi dos horas. Puede que se
echaran de menos algunos temas pero no se les puede pedir más.
Destacar que en la segunda actuación en Madrid el sábado 18, hubo cambio en los temas que
dieron forma al setlist. En lugar de "Black Celebration" tocaron "Stripped"; "In Your Room"
ocupó el puesto de "Policy Of Truth"; "Slow" y "But Not Tonight" dejaron paso a "The Child
Inside" y "Judas"; mientras "Home" sustituyó a "Shake The Disease". Todo un punto a favor de
la banda, ya que mucha gente repitió en ambos días y así pudieron disfrutar de distintos
temas, que completaron aun más un fin de semana inolvidable.
Esperemos que el "See You Next Time" de Dave al final de la actuación se cumpla y podamos
seguir disfrutando de esta mítica banda que envejece con una calidad excelente.

VUELVE LA MÁQUINA ELECTROPOP
Depeche Mode “ The Delta Machine Tour”
Palau Sant Jordi, Barcelona 15 enero 2014
Por Quim Cabeza / IndyRock
Formados en Basildon, Essex, (Reino Unido) a principios de los ochenta, su gran baza fue
la incorporación de sintetizadores a un proyecto pop que inicialmente debía su
protagonismo a las guitarras. En 1981 y gracias a su excelente single, “Just Can’t Get
Enough” –sonó pletórico en la propina-, Depeche Mode arrancó su singladura con el notable
“Speak and Spell”. De todos modos, no fue hasta 1987 con la edición del soberbio “Music
For The Masses” cuando el grupo consiguió el beneplácito internacional y la conquista del
mercado norteamericano. Buena parte de sus clásicos surgen de aquel disco, como “Behind
The Wheel” o “Never let me Down Again” y define la línea compositiva definitiva de
la banda. Unos años más tarde, en 1990, se reafirmaron con aquel espectacular álbum
llamado “Violator” que contenía pelotazos como “Personal Jesus” o “Enjoy the Silence”. De
todo esto y lo mejor de su reciente “Delta Machine” se compuso el directo del pasado
miércoles en el Palau Sant Jordi de Barcelona.
Antes de la salida de Depeche Mode y como aperitivo, la plasticidad de Feathers: un
quinteto joven de Austin (Texas) que dirimió su pop de corte electrónico desde la
complejidad de verse sobre un escenario tan grande y delante de una audiencia –más de
20.000 personas abarrotaron el “Sant Jordi”- que no estuvo por la labor. Sea como fuere,
escrita queda su presencia y para el futuro su confirmación.
Andy Fletcher, Martin Gore y David Gahan salieron a la palestra cuando pasaban pocos
minutos de la nueve de la noche, sobre un escenario austero y donde unas luces rojas en el
suelo secundaron al grupo.
De salida, “Welcome To My World” -el single de su último trabajo- y prólogo de un
espectáculo que duró más de dos horas. Por el camino, más madera de este “Delta Machine”
como “Angel”, el magnífico “Should be Higher” o la fragilidad de “Slow” en la voz de Gore.
A partir de ahí, obligado recordatorio a un repertorio que ya forma parte de la historia
del rock, como “A Question of Time”, el citado “Enjoy The Silence” o esa maravilla
llamada “Personal Jesus” que sirvió para intentar la despedida.
Como colofón, “Shake The Disease”, “Halo”, aquel primerizo “Just Can’t Get Enough”, “I
Feel You” y un tremendo “Never let me Down Again” que definitivamente cerró el concierto.
Lo cierto es que la gira de este “Delta Machine” ha sido guionizada minuciosamente, hasta
el punto de que todos los conciertos del tour son idénticos –en contenido y continente-,
milimétricamente calculados y con un resultando absolutamente impecable.
Bien por esa profesionalidad tan exacta y su buena intencionalidad, pero achacable la
ausencia de improvisación en algún tramo del show, donde las dinámicas tuvieran cabida y
donde lo inesperado se convirtiese en algo interesante.
Depeche Mode "Tour of the Universe”
16/11/09. Palacio de los Deportes. Madrid.
Fotos y crónica Javier Alonso Juliá y Marina Sanz
Domínguez - IndyRock


Depeche Mode "Tour of the Universe”
Crónica Javier Alonso Juliá y Marina Sanz Domínguez - IndyRock
El “Tour of the Universe” de Depeche Mode llegaba a la capital española con todas las
entradas vendidas para los días 16 y 17 de Noviembre. Esta gira ha surgido tras la
publicación de su nuevo álbum de estudio “Sounds of the Universe”, el cual ha recibido
unas buenas críticas y que parece todavía sigue enganchando a más y más gente.
Desde que comenzaran allá por los ’80, hemos podido ver que sobre el escenario es donde la
banda brilla por encima de todo. En su anterior gira “Touring the Angel” pudimos quedar
prendados de la puesta en escena. Las pantallas y lo que en ellas se proyectó fue algo
espectacular.
Tomando en consideración todos los alicientes que esta banda nos proporciona en directo,
acudimos con los ojos bien abiertos y los oídos preparados para recibir los miles de
vatios que iban a hacernos vibrar con cada uno de los temas que los de Dave Gahan nos iban
a regalar en una noche realmente esperada por muchos. El público fue llenando poco a
poco el recinto hasta que comenzó la actuación. Pasadas las 21.30 y con 15.000 personas
abarrotando el Palacio, se apagaron las luces y el show comenzó. Andrew Fletcher fue el
primero en ocupar su posición tras los teclados y el gran Martin Gore el segundo en salir
con su guitarra, ataviado con una chaqueta plateada y purpurina por todo su rostro. Con
todo el público bramando hasta que casi te sangraban los oídos, Dave Gahan apareció por la
escalerilla, saludando a su público y vestido, cómo no, con chaqueta negra y chaleco negro
bajo esta.



Una gran pantalla trasera y una pantalla esférica sobre la banda, fueron las que pusieron
la nota de luz y color durante todo el espectáculo.
Comenzaron con tres temas nuevos “In Chains”, “Hole to Feed” y “Wrong”, los mismos con los
que arranca su nuevo trabajo. Durante estos temas en las pantallas pudimos ver pasar desde
ancianos barbudos a niños.
Dave Gahan se despojó de su chaqueta y con su típico chaleco, mostrando torso y haciendo
girar su micro, comenzó a partir de aquí el repaso a la historia de la banda con los temas
que les han llevado a la cumbre. El primero de ellos fue “Walking in my Shoes”, con el que
el público empezó a entrar en calor. Una pasarela que salía del escenario se adentraba en
el público, pero por más que veíamos a Dave acercarse a ésta, tardó unos cuanto temas más
en pasearse por ella y acercarse más a un público que le adora.
El resto de temas que interpretaron en un tono más rockero fueron “A Question of Time”,
“Precious” y “World in my Eyes”.
Puede que su último álbum no sea lo suficientemente potente como para ponerlo sobre los
escenarios de todo el mundo, por lo que la banda completa su setlist con los temas
imprescindibles de su amplia discografía.
También tuvimos la oportunidad de disfrutar de temas como “Fly on the Widscreen” y “Sister
of Night”. Uno de los puntos álgidos de la noche fue la interpretación en solitario de
Martin Gore del tema “Home”. El recinto se rindió a los pies del alma del grupo, que con
su voz volvió a dejarnos prendados como en anteriores actuaciones.
Un nuevo tema “Miles Away/The Truth is” nos dirigió hacia un final frenético y que no nos
dejó ni un respiro.
“Policy of Truth” fue el primero de los éxitos en sonar en esta recta final. En la
pantalla esférica aparecían unas bolas de colores que iban cayendo en la pantalla trasera.
Excepcionales las visuales que fueron apareciendo en cada uno de los temas que el grupo
fue regalándonos. En ocasiones imágenes del mismo directo que iban captando hasta cuatro
cámaras, fueron haciendo las delicias de un público que disfrutó hasta la extenuación
durante la noche, en la que no pararon de cantar, dar palmas y saltar.
No podían faltar “It’s No Good”, “In Your Room” o “I Feel You”. La siguiente en el setlist
fue “Enjoy the Silence”, en la que Dave se acercó a la pasarela y puso el micro al público
que cantó el estribillo a las mil maravillas. Mientras en las pantallas aparecían los tres
componentes vestidos de astronautas.
El tema con el que cerraron el set principal fue “Never Let me Down”, en el que el público
se volcó con el grupo que les dio las gracias antes de retirarse al backstage, para
tomarse un respiro y volver con las pilas cargadas para dar el golpe final con cuatro
temas más.
Tras la abrumadora ovación, Martin Gore volvió a tomar las riendas y abrió el bis
con “One Caress”. Con Dave de vuelta, comienzaron a sonar las notas de otro de los
grandes temas, “Stripped”.
El fin de la actuación estaba a punto de llegar y no podían faltar dos de los grandes
clásicos. El primero de ellos fue “Behind the Wheel” con el que la banda nos trasladó a
los 80, para finalizar con el tema más esperado “Personal Jesus”. Que realizaron en una
versión más guitarrera y en la que el público cobró todo el protagonismo de la noche. Las
15.000 voces que abarrotaban el Palacio tuvieron su momento de gloria, mientras el grupo
se rendía definitivamente a sus pies. El público esperaba algún tema más pero viendo como
todo el grupo se unía en el escenario y saludaba a su público, y con las 23.30 en el
reloj, todo acabó, ante la frustración de sus fans que querían más y más.
Puede que echando la mirada atrás a otras actuaciones de los británicos en nuestro país,
pudiera haber sido algo más floja respecto a setlist, duración o puesta en escena, pero
esáa claro que esta banda lo da todo en sus actuaciones y el público sabe como
agradecérselo. En definitiva siempre es un honor tener sobre los escenarios a Dave Gahan,
Martin Gore y Andrew Fletcher, que saben como sorprender a sus fans más acérrimos y a los
nuevos que van captando durante su larga trayectoria.
6-02-06 Madrid Palacio de Deportes de la Comunidad
Organiza Doctor Music


Fotos
Efe / IDEAL
Crónica por
Isabel Montero
El lunes 6 de febrero tuvo lugar el primero de los conciertos ofrecidos por "Depeche Mode"
en la capital. El lugar, el Palacio de los Deportes de Madrid, que con una ocupación posible
de 18.000 personas hubo quien se quedó sin entrada. Este hecho, junto con las riadas de
gente agolpada en los distintos accesos, sugiere la reflexión de que no sólo conservan a los
seguidores de siempre, sino que a pesar del tiempo, esta banda recoge la devoción de almas
nuevas.
La entrada del público al recinto fue constante desde la apertura de puertas, siendo las
21:00 horas el momento en que la ocupación prácticamente llegó a su máxima. El grupo
telonero escogido para la gira europea ha sido "The Bravery" encargado así de abrir noche a
eso de las 20:35, para calentar motores con su power-pop tintado con tonos eléctricos. Con
su composición de batería, bajo, teclados y guitarras, ofrecieron oportunidades de baile al
público, que en principio se mostraba reticente, pero después agradecido y animado por
la dosis de movimiento, aceptó de buena gana la proposición. Aquella noche, venían más
que presentando, reafirmando la presencia de su disco homónimo, con el que llevan casi un
año de rodaje en el mercado. Con actitud vitalista tocaron temas como "Unconditional", "Out
of line" y "Honest mistake" con los que pudimos disfrutar de una voz envolvente y unos
ritmos optimistas, que nos conducían al sentimiento de esperanza que apunta a nuestro poder
de cambiar las cosas.
A las 21:00 horas, Tjeerd (cantante y guitarrista), Sven (bajista), Joppe (batería) y sus
acompañantes, abandonaron el escenario despidiéndose al estilo punk, tirando baquetas y
micrófono al suelo y saliendo casi sin volverse.
La música de sala, oscura y electrónica, animaba a los asistentes a un baile inusitado en un
intermedio de concierto, creando lazos entre los desconocidos que por casualidad se habían
colocado juntos. No se puede morir sin estar inmerso en tal escena.
Eran las 21:30 cuando "Depeche Mode" salió a un escenario futurista en el que unas repisas
de nave espacial servían para sujetar los teclados y una gran bola metálica, reflectaba
mensajes lumínicos, que apoyaban el espectáculo; sex, love, angel.
Con el tema "A pain that I'm used to" y su alarmante comienzo, los componentes de la banda
ocuparon sus sitios y sin rodeos David Gahan le puso voz. Venían presentando su último
trabajo "Playing the Angel", aunque su actuación fue un repaso de toda su discografía, para
la complacencia del público. Martin Gore, ataviado con una cresta negra y unas
hombreras de plumas, se hizo cómplice de la ceremonia ante sus fieles y arengaba junto con
David al público para que siguieran el ritmo maduro de sus canciones. Escuchamos temas
nuevos como "John the Revelador" y "Precius" y sentimos escalofríos con el sonido de "I Feel
You", "Enjoy the silence" y "Home", canción interpretada en solitario por Martin Gore.
"Personal Jesús" fue una prueba de resistencia para el Palacio de los Deportes, pues hizo
temblar sus cimientos, envolviendo y apretando las gargantas que coreaban las letras,
dirigidas por David que no paraba de animar a cantar.
Eran las 10:55 cuando ya sabíamos que iban a ofrecer el bis. "Shake the disease"
interpretada por Martin acompañado por Andrew Fletcher a lo teclados, fue elegida para este
fin junto con "Everything Counts" y una eléctrica "Just can't get enough".
"Goodnight lovers" sirvió para desearnos buenas noches con letras compartidas en el
espectáculo interactivo en el que participamos. Canciones tatuadas en nuestro recuerdo, con
sonido reflexivo, sentimental y poderoso, haciendo que el público disfrutara de lo lindo
llegado el ansiado día 6, día en que no todos consiguieron obtener la extremaunción para
bailar en el paraíso con Depeche Mode.
'Playing the angel'
Después de vender más de 50 millones de discos en todo el mundo, David Gahan y los suyos
regresaron este otoño al panorama musical con 'Playing the angel'. Un trabajo que se sitúa
entre la oscuridad opresiva de 'Violador' y el poso rockero de 'Songs Of Faith And
Devotion'.
Un viaje que abarca el pasado y apunta a un posible futuro. Eso es 'Playing the angel', el
álbum con el que Depeche Mode celebra sus 25 años de carrera. Dave Gahan, Martin Lee Gore y
Andy Fletcher decidieron encontrarse en estudios cercanos a sus residencias de Londres,
California y Nueva York junto al productor Ben Hillier (Blur, Doves) para registrar 'Playing
the angel', un álbum dinámico y que conjuga su genuino poso tortuoso con ritmos sintetizados
analógicos y digitales, coros pop y el poso orgánico de las guitarras con la distorsión
controlada.
Letras «disfuncionales» sobre el sufrimiento, el dolor, el pecado y la ira jalonan los once
temas con los que Depeche Mode se reafirman en sus señas de identidad y miran al futuro en
un pop en el que dicen no encontrar acomodo.
Las guitarras ligeras y las ráfagas de distorsión que salen de los sintetizadores analógicos
empleados en este disco van dando paso a unas atmósferas más elaboradas y oscuras a partir
del corte cinco.
Un trabajo que remite a los tiempos en los que Depeche Mode iniciaron una espiral creativa
que, partiendo del techno pop, les llevó a abrazar todas las innovaciones electrónicas y
endurecer su sonido hasta extremos cercano al industrialismo.
Transitando por el lado menos trillado del electropop, desarrollaron las posibilidades del
sampler y los sintes hasta conocer el gigantismo pop con 'Music for the masses' (87) y
'Violator' (91) o anticipar el rock cibernético con 'Songs of faith and devotion' (93). Todo
un culto para las masas que en un cuarto de siglo se ha concretado en 50 millones de discos
vendidos y 38 hits en el Top 20 británico.